Yamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400

Yamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400: ¿Difícil elección?

Jordi Hernández Farguell

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Cuando un mercado evoluciona tanto como el del scooter es fácil encontrarse con situaciones tan extrañas como la que hoy vivimos con los nuevos X-Max 300 y X-Max 400. Dos maxiscooters de la misma marca y prácticamente idénticos, que conviven en la misma categoría y que, además, solo se diferencian en 900 euros de precio. La elección se complica...

Yamaha, con su saga X-Max ha logrado muchísimos éxitos en el segmento medio-alto del mundo del scooter, incluyendo un extenso rango de cilindradas que van desde los 125 hasta incluso los 400 cc. Con modelos como el X-Max 250 lleva prácticamente desde el 2006 dominando a placer la clase alta de su cilindrada y, desde que apareció en 2015, el X-Max 400 se presenta como uno de los cuatrocientos mejor valorados y, al mismo tiempo, una alternativa más sencilla pero también más asequible al deseado T-Max 500.

Durante años este estatus le funcionó de maravilla a los de Iwata, tenían la papeleta excelentemente resuelta en todas las categorías pero con el tiempo el mercado ha ido evolucionando y, concretamente el segmento de los dos y medio -en el que más vendía con diferencia-, la barrera con los modelos de 300 cc era cada vez más difusa. Verdaderamente no hay una diferencia muy exagerada entre los maxiscooters de las dos cilindradas, pero los designios del mercado, al final, han ido desplazando a los veteranos dos y medio.

Yamaha ha tardado mucho en reaccionar a esta situación si la comparamos con otros rivales directos, de hecho, no ha sido hasta el pasado mes de abril cuando asistimos a la presentación oficial en Italia del X-Max 300, momento en el que entró en claro conflicto de intereses con el X-Max 400 por no existir, en un primer momento, unas grandísimas diferencias entre ellos.

Una gran sorpresaver galeríaYamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400María Pujol

Muchos pensaron que tras el lanzamiento del X-Max 300 la firma de los diapasones dejaría de lado al 400 en favor de su nuevo niño mimado, pero llegó el mes de agosto y la marca japonesa nos dejó a muchos con la boca abierta presentando un nuevo X-Max 400 que, ya desde el principio, nos dió a entender que prácticamente sería un clon del 300 cc salvo en algunos aspectos muy puntuales.

A pesar de ello, desde la casa de Iwata se nos dijo que todavía existe un tarjet de usuario que requiere de los servicios de un maxiscooter de estas características, un grupo de personas -quizás no muy numeroso en el total del mercado europeo-, que bien no quiere o no puede desembolsar el elevadísimo precio de un T-Max pero que, aun así, ansía disfrutar de un maxiscooter de calidad, con un aspecto moderno y un motor con prestaciones top dentro de la categoría A2.La diferencia de potencia entre uno y otro es de solo 5 CV y de 0,7 kgm en par

No ponemos en duda las aclaraciones de Yamaha pero no nos vamos a engañar, esa misma definición se puede aplicar perfectamente al nuevo X-Max 300, ya que exteriormente y en cuanto a equipamiento, ambos son prácticamente iguales. De hecho, algunas de las diferencias que podéis ver en las fotos del 300, como son el caso del asiento, el cuadro de instrumentos -la pantalla LCD es convencional- o el espartano pulsador del sistema de llave de proximidad, cambiarán en las unidades 2018, para ser, cómo no, exactamente idénticos a los que podéis ver ahora en el X-Max 400.

Sea como sea nos encontramos ante dos scooters de muy buena calidad, ambos pueden ser considerados como gamas altas dentro de sus respectivas cilindradas, aunque los acabados de las unidades de pruebas que tuvimos eran un poco mejores en el X-Max 400, fabricado en Europa y no en Asia como el 300. De todos modos el nivel es bueno en los dos, además, a simple vista podemos observar que ambos disfrutan de un diseño moderno y atrevido que, claramente, sigue las pautas marcadas por el T-Max.

Manos a la obraver galeríaYamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400Yamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400

Encabezando la lista de tareas para este enfrentamiento fratricida estaba la de valorar  antes que nada su comportamiento, ya que junto al precio, nos tememos que estos serán los dos factores determinantes a la hora de decantarse por uno o por otro.

Realmente desde el puesto de mando no hay muchas diferencias, salvo, como ya hemos dicho, los cambios que se van a llevar a cabo en la versión 2018 entre los que se encuentra el asiento. En el 300, el que podéis ver en las fotos, va a desaparecer, siendo el del 400 el que finalmente estará disponible lo que nos parece muy acertado, ya que a pesar de tener unos 5 mm más de altura, ofrece un buen confort de marcha y estéticamente está muy bien cuidado.

El mismo buen nivel se mantiene en cuanto a la posición de piernas y brazos -el manillar se puede regular en altura en los dos- o, por supuesto, en protección aerodinámica, donde los dos X-Max no solo comparten carrocerías iguales en cuanto a tamaño, sino también, el mismo parabrisas que, como ya sabemos, podremos variar su altura en 5 cm.

Desde luego, gozaremos de la misma sensación a la hora de subirnos en uno que en otro -quizás el 400 se siente un poco más pesado-, por lo que deberemos esperar a ponerlos en marcha para comenzar a percibir diferencias importantes que se centran en un tanto por ciento muy alto en el apartado mecánico.

Y es que el nuevo propulsor de nueva generación del X-Max 300, denominado Blue Core, tiene un funcionamiento y tacto simplemente exquisitos, en gran parte debido a su eje contrarrotante que le confiere una excelente suavidad de comportamiento, sobre todo en los primeros metros de arrancada, donde el X-Max 400 se muestra muy tosco y vibra bastante más.

Muy competidover galeríaYamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400Yamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400

En cuanto a respuesta, se da la vuelta a la situación, ya que en prestaciones, los 5 CV de más en favor del cuatrocientos (32,8 CV frente a 27,6 CV) y, también, los 0,7 kgm más de par, le garantizan unas diferencias que, si bien no son demoledoras, si que se notan bastante en ciertos momentos. Nos referimos a situaciones como pendientes con mucho desnivel, al circular con pasajero, a la hora de recuperar en un adelantamiento o en los metros iniciales de arrancada; es ahí donde la fuerza de un motor marca las distancias y donde el X-Max 400 disfruta de algo de ventaja por su cilindrada.

Acelera mejor y abriendo gas a tope es el más rápido en el curva a curva, está un poco por encima del 300  en toda la gama de revoluciones, pero en la zona de uso habitual, la que engloba el rango bajo y medio de revoluciones, goza de un plus bastante interesante, sobre todo para todo aquel que le guste ir todo el día a mango y centre su experiencia de conducción en las prestaciones del motor.

A pesar de todo, el motor Blue Core no se siente inferior en ningún momento, ya que si bien en prestaciones esta muy cerca de su hermano mayor, en funcionamiento y tacto lo supera ampliamente. La entrega es más suave, especialmente en los primeros compases, además, al cortar gas, retiene mucho menos lo que lo hace mucho más agradable que su hermano en la transición aceleración-frenada o a la inversa.La seguridad es lo primero, de ahí que equipen de serie ABS y TCS

Otro aspecto en el que demuestra estar a la altura es a la hora de mantener una buena velocidad de crucero por vías rápidas y en desplazamientos de largo recorrido. Circulando a los habituales 120 km/h puede que el X-Max 300 mantenga de media a unas 1.000 vueltas más que su compañero de gama, pero a pesar de ello, el Blue Core nos demostró que puede mantener ese ritmo durante mucho tiempo y de forma relajada, e, incluso, conservando un margen de revoluciones bastante alto en la recámara.

En cuanto a eficacia de los motores, en el día a día, la verdad es que el X-Max 400 no logra dejar descolgado a su hermano, de hecho, en aspectos fundamentales como los consumos, el pequeño X-Max le saca los colores con unas medias que rondan más o menos el litro en todos los escenarios posibles. Por ejemplo, en ciudad y en conducción normal, el 300 nos obsequió con unos interesantes 4,1 l. a los 100 km, mientras que en estas mismas circunstancias el 400 podía irse incluso hasta los 4,9 o 5 litros

En carretera, obviamente, las cifras se elevaron considerablemente, aunque para nuestro agrado, entre ellos, las distancias apenas variaron. Esto lo pudimos comprobar claramente en los tramos donde fuimos menos cuidadosos con el mando del acelerador, ahí, abriendo el grifo sin contemplaciones, el gasto del X-Max 300 y el X-Max 400 se elevó a los 5,6 y 6,4 litros respectivamente, lo que tampoco es una exageración teniendo presente que hablamos de un ritmo al que raramente vamos a circular.

Iguales pero...ver galeríaYamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400Yamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400

Cuando comenzamos a circular con cualquiera de los dos, enseguida queda muy claro que, a pesar de las muchas similitudes existentes, hay diferencias muy obvias. Estructuralmente ambos son maxiscooters de concepto bastante tradicional, con detalles como el motor oscilante o el hecho de disponer de dos amortiguadores detrás, con el típico anclaje en posición vertical entre otras muchas cosas. Pero también gozan de detalles poco frecuentes como la horquilla delantera con anclaje doble tija que, entre los de su especie, es un signo de calidad.

La base de ambos, el bastidor, es el mismo, solo algunos refuerzos, anclajes o una distancia entre ejes mayor en el caso del 400 (1.567 mm), varían un poco esta situación. En prácticamente todo lo demás no hay cambios muy relevantes, pero sí pequeños detalles que, en conjunto, nos aportan dos comportamientos ligeramente distintos de cada uno de ellos. En líneas generales podríamos decir que en marcha nuestros invitados son maxis con un reparto de peso más bien decantado hacia el eje posterior, lo que, obviamente, aligera un poco el anterior.

Este hecho se nota sobre todo en el 400, que tiene una dirección mucho más ligera que lo hace un pelo más impreciso en curvas de radio amplio y alta velocidad, pero, al contrario, muy ágil y rápido de reacciones en trazados muy revirados con virajes cerrados y con constantes cambios de peso. Por su parte, el 300 se nota sensiblemente mejor balanceado, la rueda delantera presenta un mejor apoyo, su dirección nos confiere una mayor confianza en la entrada en curva y ayuda de forma considerable a la estabilidad general. 

El X-Max 300 nos plantea un comportamiento más versátil y con unas dotes fuera de ciudad extraordinarias que, yendo a buscar sus límites, puede seguir el ritmo de su hermano mayor incluso en carreteras donde el motor sea importante. Y es que el nuevo propulsor Blue Core no se valora solamente por sus prestaciones, también lo haremos por sus reducidas cotas, liviano peso y su disposición dentro del maxiscooter, ya que nos permiten un paso por curva mucho más rápido que el del cuatrocientos al tener el límite de inclinación mucho más lejos y se tarde mucho más en tocar el caballete al inclinar.

¿Sport o confort?ver galeríaYamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400Yamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400

Uno de los detalles que mejor define el comportamiento de cada uno de los X-Max son las suspensiones, aunque en un principio pueden parecer iguales, en realidad no lo son, ya que además de unos recorridos distintos en el tren posterior -28 mm más a favor del 400-, también se les ha dotado con unos reglajes opuestamente distintos.

El del X-Max 300 se muestra bastante más deportivo en este sentido, incluido en la horquilla telehidráulica convencional que tiene un recorrido de 110 mm como en el X-Max 400. Sobre firme impecable son una gozada, copian el perfil de la carretera con mucha precisión y mantienen bien pegados los neumáticos Dunlop Scoot Smart al asfalto (Michelin City Grip en el 400), pero cuando se trata de gestionar asfaltos más desgastados con muchos y profundos baches se echa en falta una mayor progresividad y, ante todo, una menor brusquedad en el retorno.

Por su parte las suspensiones del X-Max 400 son todo lo contrario, su respuesta recuerda en ocasiones a las de una moto y resulta ideal si el confort de marcha es la principal virtud que buscamos en nuestro futuro maxiscooter. En trazados con mal asfalto absorben los impactos con suavidad, incluso en el eje posterior donde no dispondremos de sistema de bieletas y los amortiguadores se han anclado verticalmente. Por contra, puede que en conducción deportiva no demuestren la firmeza del X-Max 300, pero a pesar de ello, alcanzan un buen compromiso que lo dota de cierta versatilidad.

En algo que sí coinciden plenamente es en garantizar a su futuro propietario un alto grado de seguridad en los desplazamientos, en ello, tienen mucho que decir sistemas como el control de tracción desconectable que ambos equipan de serie o, por su puesto, los ABS integrados dentro de sus sistemas de frenada.

Frenando el X-Max 400 es muy superior, los dos discos anteriores -uno solo en el 300- y la pinza posterior de dos pistones le confieren una franca superioridad en los dos ejes. Poco o nada puede hacer el 300 tanto en tacto como en potencia, ya que en ambos aspectos su hermano mayor no le da opción, aunque, eso sí, no hubiera estado nada mal que las levas fueran regulables en posición para encontrarnos un poco más agusto y para hacer honor a la categoría premium a la que ambos afirman pertenecer. 

Motivos de sobrasver galeríaYamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400Yamaha X-Max 300 vs Yamaha X-Max 400

En cuanto a la electrónica disponible puede que no sea muy compleja, y que incluso en el caso del TCS algunos puedan afirmar que no es necesario en maxis de sus cilindrada y potencia, pero lo que es innegable es que, junto con los ABS, en situaciones muy puntuales pueden salvarnos de una buena. De hecho, notamos una mayor eficacia en la respuesta de los TCS que de los ABS; el control de tracción entra en acción de forma mucho menos intrusiva y brusca en los dos, ya en ocasiones, sobre todo en el caso del tren trasero del X-Max 400, el ABS se dispara demasiado pronto.

Unos vehículos de categoría como nuestros invitados llegan realmente bien equipados de serie, aunque como muchos ya habréis adivinado, en este aspecto las diferencias tampoco van a ser determinantes. De hecho, el puntos clave como la iluminación o la capacidad de carga son idénticos; los dos disponen de tecnología Led -salvo en los intermitentes-, y cuentan con las mismas guanteras y el mismo cofre bajo el asiento con espacio para dos cascos integrales.

Como ya hemos comentado, a partir de las versiones 2018 del X-Max 300 el cuadro de instrumento será exactamente el mismo del 400, sin duda una maravilla de tablier por su limpio diseño y fondo oscuro que lo hace muy fácilmente comprobable. Por si fuera poco, llega  excelentemente equipado con una pantallas LCD con ordenador de abordo -a cuya información podremos acceder desde el manillar-, que incluye todo tipo de consumos, temperaturas, kilometrajes y muchas cosas más.

Hay elementos que se echan en falta, como por ejemplo el freno de parking en el X-Max 300 -su peso y volumen lo requieren-, una manetas de frenos regulables en los dos o, ya puestos a pedir, un parabrisas regulables sin necesidad de herramientas, una luz de cortesía más potente y algún gancho portabolsas.

De cualquier modo, hay que reconocer que el equipamiento de serie no va a ser un problema, sino más bien todo lo contrario. Es por ello que, en conjunto, ambos X-Max son maxis muy seductores, aunque al ser tan iguales, es lógico que el hecho de tener que coexistir en un mismo catálogo genere ciertas dudas. Por suerte tienen un precio muy distinto, ya que entre ellos existe una diferencia, ahora, de 900 € , una cifra que es lo bastante grande para que, junto a todo lo leido hasta el momento, os ayude a tomar una decisión. ¡Suerte compañeros!

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