Prueba a fondo Yamaha Tricity 300 2020

Yamaha Tricity 300: Alternativa real

Jordi Hernández Farguell

Opciones al coche como medio de transporte diario hay muchas, pero pocas pueden resultar tan tentadoras y fiables para los conductores de automóvil inexpertos, como el nuevo Yamaha Tricity 300. Un scooter de tres ruedas que lleva la seguridad, el confort y el lujo a un nuevo nivel para que, dejar en coche en casa, sea una alternativa real.

Hemos escuchado un montón de veces eso de que un scooter o moto nace para ser la alternativa al coche en ciudad, pero en pocas ocasiones ha sido tan cierto como con el nuevo Yamaha Tricity 300. Este, nace de la iniciativa del fabricante japonés de ofrecer a los usuarios de las cuatro ruedas un transporte más rápido y eficaz, para un uso cotidiano, ya sea para nuestros desplazamientos habituales como ir al trabajo, o, simplemente, para movernos con más soltura y menos complicaciones por los grandes núcleos de población. 

El catálogo tres ruedas de Yamaha no para de crecer, a los ya disponibles Yamaha Tricity 125 y Yamaha Niken, se les une en esta ocasión el nuevo Yamaha Tricity 300 que, pretende ser una opción más versátil y funcional que sus dos compañeros de gama. Por un lado, amplía muchísimo el radio de acción respecto al modelo del octavo de litro, y, por otro, demuestra una mejor funcionalidad, sobre todo en el día a día, que la impresionante Niken. Es, por decirlo de algún modo, una alternativa media entre ambos que, por si fuera poco, se puede conducir con el carné B, de coche, a pesar de estar propulsado por un monocilíndrico de 292 cc con casi 30 CV.

Esto lo sitúa de forma descarada en el punto de mira de muchos conductores de automóvil, con poca o nula experiencia sobre dos ruedas, que están cansados de sufrir los inconvenientes del coche en ciudad. Personas que, quizás en algún momento se han planteado la compra de una moto o un scooter pero que, ya sea por desconocimiento o simplemente desconfianza, no se han atrevido a dar finalmente el paso. Pues bien, el nuevo Yamaha Tricity 300 ha sido, prácticamente, diseñado y creado para ellos. Su característico diseño, las medidas de seguridad que incorpora y unos estándares de fabricación y acabados altísimos, son solo algunas de las cualidades que la marca de los diapasones cruzados ha potenciado para seducir a este creciente sector del público.

Una buena referenciaver galeríaPrueba a fondo Yamaha Tricity 300 2020Fotos: Aitor Lamadrid

En Motos.net queríamos comprobar si el Tricity 300 era una opción real, por lo que decidimos que, al mismo tiempo que llevábamos a cabo su prueba para nuestra web, tomaríamos como referencia un coche que, por su puesto, fuera lo más urbano y eficiente posible en este medio. Con estas dos premisas, nuestra elección se decantó hacia el nuevo Skoda Citigo e IV, un pequeño automóvil eléctrico del segmento A, cuyas cualidades dinámicas y tecnológicas nos vendrían como anillo al dedo para averiguar de lo que era capaz el nuevo tres ruedas de Yamaha. Y es que en la actualidad, parece que la movilidad eléctrica está en pleno auge, tanto los fabricantes como las mismas Administraciones están apostando claramente por ella para que, en un futuro no muy lejano, los vehículos que utilizan este tipo de propulsores sean la opción preferente.

Para que esta particular prueba fuera lo más útil para vosotros, diseñamos una serie de rutas muy variadas en torno a una ciudad tan complicada en cuanto a problemas de tráfico como es Barcelona. En sus alrededores podemos encontrar todo tipo de escenarios como rondas de circunvalación, carreteras reviradas, vías rápidas y, en su interior, todo tipo de avenidas, calles y callejuelas que nos permitirán comparar, en un uso real, ambos vehículos. Todo sea por averiguar si dar el salto del coche al scooter de tres ruedas, está plenamente justificado. Además, siempre tomando como referencia a los usuarios de coche a tiempo completo, ya que los motoristas de toda la vida o, aquellos que hacen uso del scooter a diario en ciudad, seguro que no tienen ninguna duda de cual de los dos es mejor.

Observando detenidamente al nuevo Yamaha Tricity 300, no tardas en llegar a la conclusión de que ha sido diseñado para agradar a los usuarios del automóvil. Goza un tamaño imponente para ser considerado un scooter simplemente urbano, su diseño es elegante y con todo lujo de detalles, ofrece una protección aerodinámica eficiente y podremos disfrutar de una posición de conducción, lo suficientemente confortable y espaciosa, para que el salto desde el coche no sea demasiado grande.

A todo lujo de detallesver galeríaPrueba a fondo Yamaha Tricity 300 2020La diferencia de volumen se posiciona a favor del Yamaha Tricity 300; es mucho más ágil por ciudad.

Por ejemplo, para que no les falte de nada, llega excelentemente equipado, con iluminación LED (salvo en los intermitentes), llave inteligente (el asiento y el deposito de gasolina se abren de forma remota), caballete central y lateral, toma de corriente tras el escudo y un enorme cuadro de instrumentos LCD, con un completísimo ordenador de abordo que se puede operar, de forma cómoda y sin soltar las manos del manillar, a través de un pulsador colocado en la piña de conmutadores derecha. Además, este no pondrá a prueba nuestra agudeza visual, ya que goza de una magnifica facilidad de comprobación debido a gran tamaño de sus dígitos.

Los usuarios de coche tampoco echaran en falta una buena capacidad de carga, que el caso del Tricity se basa en un habitáculo bajo el asiento con 43,5 litros de capacidad, que da para guardar dos cascos integrales y mucho más. Puede que este no resulte tan impresionante como los 250 litros del maletero del Skoda Citigo, pero para los que nos movemos en moto habitualmente, tener tanta capacidad en tan poco espacio, es un verdadero lujo, creedme.

En cuanto a tamaño y dimensiones, el nuevo scooter tres ruedas de Yamaha destaca frente a sus homónimos de dos ruedas, sobre todo en lo que respecta a la parte frontal. El resto, es muy parecido al de su compañero de gama el Yamaha X-Max 300, con el que comparte muchos de sus componentes desde la pipa de dirección hacia atrás. Pero si lo comparamos con un coche, incluso tan compacto como el Skoda Citigo e iV, sigue siendo mucho más pequeño y ágil. Sí, cierto, el pequeño utilitario puede albergar hasta cuatro ocupantes, pero, por el contrario, tiene un volumen que, si bien es muy compacto comparado con otros automóviles, no puede competir con el Yamaha Tricity a la hora de ratonear por ciudad y buscar espacios entre el tráfico.

Sus dimensiones tienen un termino medio que le permiten competir con cierta ventaja frente al coche en este medio, siendo más asequible tanto en lo que se refiere a distancia entre ejes (1.595 mm), como en ancho (815 mm) o largo (2.250 mm). A ello, además, hay que sumarle una altura de asiento de solo 795 mm, una cifra que actúa a nuestro favor incluso cuando las anchas formas de la banqueta nos obligan a abrir un poco las piernas al bajarlas. A pesar de todo, en parado, un usuario con una estatura media de 1,70 m -como el que suscribe-, podrá apoyar cómodamente un pie al detenerse y, sostener sin esfuerzo gracias a sus tres puntos de apoyo, los 239 kg de peso que Yamaha anuncia en orden de marcha.

Tres, mejor que dosver galeríaPrueba a fondo Yamaha Tricity 300 2020El cuadro de instrumentos es enorme, cuenta con ordenador de abordo y una visibilidad excelente.

A sus mandos disfrutaremos de una posición de conducción muy confortable, el asiento es amplísimo y tiene espacio de sobras para que dos ocupantes ni se toquen cuanto van en marcha. Las plataformas son amplias y están bien colocadas, contando incluso con una extensión para que podamos estirar las piernas en trayectos de largo recorrido. En la derecha, se ha colocado un pedal de freno por temas de homologación, pero este es tan pequeño y está tan bien posicionado que no molesta. Respecto a la protección aerodinámica, simplemente cabe decir que es excelente, el ancho escudo frontal y la pantalla que hay sobre él se compaginan de forma extraordinaria para que circulemos, bien cubiertos, de pies a cabeza.

Pero si en algo se han esforzado los diseñadores del Yamaha Tricity 300, es en crear un vehículo seguro y confiable, que aporte un alto grado de confianza incluso a los que tienen muy poca o nula experiencia sobre dos o tres ruedas, algo para lo que el nuevo Tricity 300 ha sido dotado con una serie de medidas de seguridad que le confieren una conducción tan sencilla, como segura. Su principal argumento en este sentido es la estabilidad y seguridad que proporciona el sistema LMW (Leaning Multi Wheel), ya visto en el Yamaha Tricity 125 y la Yamaha Niken. Recordaremos que esta basado en una geometría de dirección Ackerman, con paralelogramo deformable y una horquilla con doble barra que actúan de forma independiente. De estas últimas, solo las posteriores se encargan de la amortiguación (su recorrido es de 100 mm), mientras que las anteriores cumplen funciones de guiá y refuerzo para este voluminoso mecanismo.

De este modo, el Tricity cuenta con un inusual eje anterior doble compuesto por llantas de 14 pulgadas y unos excelentes neumáticos Bridgestone Battlax SC de 120/70 (el posterior es de 140/70 x 14”), que le confieren la extraordinaria capacidad de inclinar. Gracias a ello se simplifica notablemente su conducción, ya que es exactamente la misma que la de cualquier scooter o motocicleta, pero con el aliciente de disfrutar del doble de apoyo al tumbar, lo que le permite ser muy superior y seguro en este sentido, comparado con los sistemas tradicionales.

Todo ventajasver galeríaPrueba a fondo Yamaha Tricity 300 2020El paso por curva del Yamaha Tricity 300 es impresionante, el apoyo delantero es muy superior al de cualquier scooter convencional.

Desde el punto de vista de la conducción, este mecanismo tiene un tacto de dirección algo distinto al de un scooter convencional, aunque no afecta ni su capacidad de movimientos, ni facilidad de conducción. En todo momento, nos garantiza una estabilidad en trazada impecable y un apoyo del tren anterior impresionante, algo que se agradece de forma especial sobre superficies resbaladizas como pasos de cebra o tapas de alcantarillas, donde nuestro invitado ni se inmuta al sobre pasarlas. A la hora de cambiar de peso en curva o zigzagear entre el tráfico es sensiblemente más lento que los scooters tradicionales, aunque en ningún momento se hace pesado o se muestra demasiado parsimonioso, todo lo contrario, ya que el extra de apoyo nos permite ser menos considerados ejerciendo el contramanillar para meterlo en curva.

Maniobrando tampoco supone un problema, dispone de un radio de giro bastante cerrado y, el ancho del tren anterior (470 mm), mantiene estable al Tricity para que podamos maniobrar a muy baja velocidad y sin necesidad de sacar los pies para sentirnos seguros. Para mayor comodidad, el Leaning Multi Wheel, se complementa en este Tricity 300 con el nuevo sistema Tilt Block Asist, que lo bloquea para que este se mantenga fijo cuando está parado. Este se puede activar mediante un botón colocado en la piña izquierda, y, siempre y cuando, la velocidad sea inferior a los 10 km/h y el motor esté por debajo de las 2.000 revoluciones. 

De este modo, al llegar al semáforo y con un poco de habilidad, no sería necesario apoyar los pies en el suelo, aunque el hecho de no bloquear las suspensiones hace que estas cedan un poco y que el scooter se balancee; lo que ofrece cierto grado de desconfianza. Para lo que es muy útil, es para maniobrar en parado, incluso cuando estamos fuera del scooter, y para aparcar. En el primer caso solo tendremos que preocuparnos de empujarlo, ya que el Tricity 300 se mantiene erguido como si de un quad se tratará y, en el segundo, aunque llega con caballete central y lateral, gracias al Tilt Block Asist, en la mayoría de ocasiones estos serán prácticamente innecesarios. Además, para que el scooter no se mueva en zonas desniveladas, dispone de un freno de estacionamiento, cuya palanca encontraremos en el lado izquierdo del escudo, que evitará que este se mueva.

Y todavía másver galeríaPrueba a fondo Yamaha Tricity 300 2020Los sistemas Leaning Multi Wheel y Tilt Block Asist, mantienen al Yamaha Tricity 300 de pie incluso sin caballete.

Junto al sistema LMW, la firma de Iwata también ha dotado a su nuevo tres ruedas con un completo paquete de ayudas electrónicas destinado a aumentar la sensación de seguridad sobre su scooter. En él, ocupando un papel protagonista, encontraremos un sistema de control de tracción que, además, es fácilmente desconectable desde el cuadro de instrumentos. Este, en condiciones normales pasa completamente desapercibido, pero pudimos notar su discreta actuación en zonas con asfalto muy sucio o desgastado, donde teniendo en cuenta el enorme grado de inclinación que se puede alcanzar con el Tricity 300 -y sin apenas darnos cuenta-, resulta muy útil para evitar sustos innecesarios.

Otro apartado importante a la hora de ganarse la confianza de los clientes que llegan del mundo de las cuatro ruedas es el de frenada, donde Yamaha lo ha dado toda para simplificar muchísimo las cosas. Por ello, a parte del imprescindible y muy poco intrusivo sistema de ABS, que actúa sobre cualquiera de los tres discos de freno de 267 mm (uno por cada rueda), también se apuesta por un sistema de reparto de frenada que, con solo tirar de la maneta izquierda o presionar el pedal del freno que hay en la plataforma derecha, él solo se encargará de repartir la presión de forma eficiente sobre cada uno de ellos para aprovechar al máximo todo su potencial.

Con ello, al contrario que en los scooter convencionales, no será necesario estrujarse las neuronas para decidir sobre qué eje cargar más porcentaje de frenada y, más aún, cuando el conductor no tenga experiencia y le de algo de respeto actuar, unicamente, sobre el freno delantero. Esto concede al Tricity una frenada muy de coche, evitando que su propietario se complique la vida innecesariamente y, para aun mayor seguridad, haciendo que pueda disfrutar de un tacto de frenada suave y poco directo que le permite gestionar la situación sin estrés.

A nivel suspensiones el Tricity 300 cumple como es debido, la parte anterior, con el sistema Leaning Multi Wheel se muestra muy efectiva a la hora de mantenernos al margen de las irregularidades del terreno y evitando que estas afecten a la dirección, pero en la posterior, encontramos lo de costumbre, unos amortiguadores de 84 mm de recorrido y regulables en precarga de muelle, cuya posición, muy vertical, nos les permite trabajar con toda la progresividad que nuestra espalda desearía.

Cuestión de presupuestover galeríaPrueba a fondo Yamaha Tricity 300 2020Los sistemas ABS y UBS confieren al Yamaha Tricity 300 una frenada excepcional.

Comparando a nuestro invitado con un coche eléctrico como el Skoda Citigo e IV, observaremos unas diferencias tecnológicas obvias entre ellos, pero cuando se trata de medir o considerar los resultados, la excelente relación peso-potencia del scooter tiene mucho que decir en cuanto a eficiencia de uso y funcionalidad en el día a día. El Tricity 300 cuenta con los servicios del moderno monocilíndrico 4T, LC, DOHC, 4V con tecnología Blue Core, heredado de un modelo top como es el X-Max 300. Este, en cuanto a potencia, desarrolla unos nada despreciables 28 CV a 7.250 rpm que, en un principio, pueden parecer pocos frente a los 61 kW u 83 CV, que se anuncian para el Citigo. Pero en la práctica, nuestro invitado demuestra un empuje y prestaciones muy competitivas en uso urbano e interurbano, debido a un peso muy inferior (239 kg frente a 1.135 kg), que le otorga una capacidad de reacciones muy superior, tanto al acelerar desde parado, como al recuperar a la hora de adelantar en carretera.

El propulsor del Tricity se encuentra entre los mejores de su cilindrada, su suavidad de funcionamiento y baja rumorosidad son exquisitas, rivalizando en este aspecto incluso con un eléctrico como el Citigo que, si bien es cierto que tiene un nivel de emisiones cero, no debemos olvidar que el scooter japonés cumple las rigurosas exigencias dictadas por la normativa Euro5, la máxima eficiencia en cuanto a emisiones, requerida por la Comunidad Europea a las motocicletas y scooters con motores de explosión. Y es que incluso si pasamos a valorar el gasto que supone desplazarse con uno y otro, el Yamaha Tricity 300 da la talla, sin olvidar, la notable diferencia de precio que hay entre quemar gasolina y consumir electricidad.

Sacando la calculadora hemos observado que, en el caso del Tricity 300, el coste para llenar su depósito de 13 litros es de unos 14€. Lo que nos dará, con una media de consumo de unos 4 litros a los 100 km, para poco más de 320 km. Mientras que, según nuestros cálculos, cargar las baterías del Skoda Citigo e IV de 63,8 kWh sale por solamente unos 3€ (sin contar tarifas nocturnas). Con una media de consumo de 12 kWh por cada 100 km, dan para más de 300 km con una sola carga. Eso sí, los tiempos y los puntos de carga ya son otra historia. En el Tricity esta operación la podemos realizar en cualquier gasolinera y nos llevará, como mucho, un par de minutos, mientras que en el Citigo eléctrico, estaremos supeditados a tener un enchufe a nuestra disposición. Con un punto de recarga normal y con la batería agotada, el tiempo estimado es de algo más de 10 horas, mientras que si tenemos la suerte de tener una toma más potente y cargador rápido de 40kW, esta operación se puede reducir a una sola hora. Queda muy claro cual de los dos es más práctico y cómodo a la hora de desplazarse a diario…

Conclusionesver galeríaPrueba a fondo Yamaha Tricity 300 2020La diferencia de precio es notable, el Tricity cuesta 7.999€ y, el Citigo, 13.000€ en su versión más básica.

Lo que es más discutible es el aspecto económico, pues, si bien es cierto que el consumo por kilómetro es mucho más bajo en el coche eléctrico, también lo es, que la diferencia en el precio es abismal. No debemos olvidar que actualmente ambos vehículos cuentan con ayudas en su compra, el Skoda Citigo e IV con las que le plantea el plan MOVES II y el Yamaha Tricity 300 con el recientemente aprobado plan RENOVE que, de ser particular, puede suponernos un ahorro de 400€. De este modo, los 7.999€ que cuesta nuestro invitado sin contar las ayudas, suponen, nada más y nada menos, que un ahorro de hasta 5.000€ sin los comparamos con la versión más sencilla de Citigo y sus 13.000€ de precio, eso sí, con ayudas. Esta es una diferencia importantísima, ya que muchos depósitos de gasolina hay que llenar para que lleguen a igualarse las tornas.

En lo que sí que no hay lugar a dudas es en la movilidad y aprovechamiento del tiempo, sea cual sea el trayecto, el Tricity siempre se mostró mucho más rápido que el coche, la única variable que hay que tener en cuenta es el tráfico ya que, dependiendo de su intensidad, la diferencia podía ir de solo 10 minutos en los trayectos más cortos o, a más de 45 minutos, en horas punta y con un alto porcentaje del recorrido por ciudad. Todos ellos, además, sin contar el tiempo malgastado buscando aparcamiento una vez llegados al destino o, en su defecto, el dinero malgastado en parking, zonas verdes o azules si no hay alternativa posible. 

Así que sí, lo podemos afirmar rotundamente; el Yamaha Tricity 300 es una mejor alternativa al coche como medio de transporte diario. A ello, por si fuera poco, hay que sumarle todas las medidas de seguridad que integra, su original configuración de tres ruedas que lo hacen incluso más seguro que los scooters convencionales y, un nivel de diseño y equipamiento, que nos permitirán disfrutar de un vehículo de categoría premium. Lo único que precisa es de un poco de colaboración por nuestra parte y vencer el miedo a lo desconocido, si somos capaces de ello, la ganancia en tiempo y calidad de vida, no tendrá precio.