Scrambler Mach 2.0 vs. Yamaha SCR950

Scrambler Mach 2.0 vs. Yamaha SCR950: Una cuestión de estilo

Víctor Maciel

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Cualquiera que alguna vez haya dudado entre dos motos, sabe que decantarse por una u otra no siempre se resume a una cuestión de prestaciones. Puede que con motos deportivas sí pase, que alguien prefiera una moto u otra basándose exclusivamente en lo rápido que puede salir de una curva o entrar en la siguiente, pero en motos de este tipo no es un condicionante o por lo menos, no es el único.
Que el comportamiento dinámico no sea el único condicionante es una suerte, sobre todo para la Yamaha SCR950, porque si bien podemos decir que ambas motos tienen sus puntos positivos, tampoco podemos obviar que tanto la SCR como la la Scrambler Mach 2.0 conservan rasgos de las motos de las que descienden… pero mientras la italiana deriva de una moto ágil y divertida como la Monster, la japonesa lo hace de su hermana custom, la XV959R y descender de motos tan diferentes influye drásticamente en cómo se percibe el comportamiento de ambas cuando las comparas.ver galeríaScrambler Mach 2.0 vs. Yamaha SCR950Fotos: Sebas RomeroEn una carretera de curvas la Yamaha roza torpemente los estribos contra el asfalto a la mínima oportunidad, mientras la Ducati Mach 2.0 -firmada por Roland Sands Design- recuerda sus raíces italianas y se muestra ágil, ligera y entretenida.
La colorida decoración escogida por el prestigioso estudio de diseño californiano dirigido por Roland Sands, no hace a la Ducati más veloz que la Scrambler Icon Red, aunque sí 1.800 euros más cara.
No solo hay una abismal diferencia de comportamiento en curvas entre la Ducati y la Yamaha, también hay una inapreciable diferencia de prestaciones entre la Ducati Mach 2.0 de 10.690 euros y la Ducati Icon Red de 8.890, pero como os dije: decantarse por una moto u otra no es puramente una cuestión de prestaciones.
Tanto la Mach 2.0 como la SCR950 son motos en las que prima el estilo y la exclusividad y como todos sabemos: la exclusividad se paga.

El estilo
La Mach 2.0 responde a la filosofía que Ducati emplea para construir cada uno de sus modelos: estilo, sofisticación y performance.
No es en el estilo Post-Heritage donde Ducati hace su mejor esfuerzo para destacar en cuanto a performance, pero no por eso deja de ser una Ducati. Allí donde dirijas tus ojos, encontrarás una pieza de diseño cuidado y fino acabado. Esto es así en casi cualquier moto moderna de la marca, en toda la gama Scrambler en general y se acentúa aún más en la Mach 2.0, con la pintura cuatricolor ribeteada en negro.
La Yamaha SCR es más tosca en cuanto a detalles y no faltan ejemplos que lo demuestren. Desde el soporte de los estribos hasta las piñas o las tijas. Cada pieza rezuma robustez y rudeza. Como si estuviera diseñada para competir contra una Sportster que Harley Davidson aún no se ha animado a fabricar.ver galeríaScrambler Mach 2.0 vs. Yamaha SCR950No es que Yamaha no sepa hacer motos más pulidas. Es claramente una declaración de intenciones, una idea a transmitir… más allá de que -si comparamos ambas motos pieza a pieza- el indiscutible gusto italiano por rematar cada detalle con delicadeza sea una ventaja evidente, aún para “los que no saben nada de motos”.
Fueron “los que nada saben de motos” los que más me sorprendieron. Yo estaba encantado de conducir una Ducati firmada por Roland Sands. Bajo su marca se venden cientos de los mejores accesorios y complementos para motoristas, en los que el estilo y la elegancia se ponen al alcance de cualquiera que pueda permitirse el elevado precio al que se venden los objetos que llevan su firma. Sin embargo y para mi sorpresa: muchos de los que veían la Ducati aparcada, consideraban a la Mach 2.0 una Scrambler más. Llamativa… sí, pero no necesariamente más atractiva que cualquier otra pintada de forma más convencional.
La Yamaha SCR es una moto mucho menos habitual, pero no creo que fuera esta exclusividad -no intencional- lo que marca la diferencia de atractivo entre una moto y la otra. Es la apariencia de moto antigua modificada o de moto transformada -aun estando completamente de serie- la que se roba las miradas de los que, sabiendo o no de motos, se detienen a observarla como si fuera mucho más exclusiva que los 9.399 euros que cuesta.
Parte del carisma de moto customizada, es responsabilidad del depósito de chapa, de 13 litros de capacidad, que parece extraído de una vieja Yamaha XT 500. A su lado, el depósito de 13,5 litros de la Scrambler, hecho para recordar al de la moto creada hace 50 años que inspira al modelo actual… es una pieza moderna que bien podría distinguirse como tal, aunque lo viéramos desmontado.
El depósito de la Yamaha es prácticamente indistinguible de un depósito antiguo de verdad. Esta pieza tan particular, montada en una máquina moderna y combinada con un asiento largo y casi completamente plano es lo que da a la moto esta apariencia tan particular, propia de motos Brat Style, estilo en el que los japoneses son pioneros, pero al que ninguna marca se había atrevido a lanzarse tan de lleno como Yamaha con la SCR950.

El comportamiento en carretera
Haber montado un asiento alto y plano en una moto custom, es lo que ha permitido a Yamaha obtener esta estética tan particular, pero también es el origen de varias peculiaridades, que hacen de la SCR una moto un tanto rara de llevar.
En curvas, los estribos rozan contra el suelo con facilidad. No es ni la primera ni la última vez que me pasa, después de todo: podría decirse que he rozado los estribos de casi todas las motos custom de alta cilindrada del mercado (esta afirmación es más fácil de hacer ahora que las marcas japonesas han reducido drástica y unánimemente el catálogo de custom). Siempre que he rozado los estribos contra el asfalto en una moto de este tipo, lo he hecho sentado bastante cerca del suelo, pero en la SCR no es el caso… y si bien rozar los estribos contra el asfalto no es el fin del mundo, si tengo que hacerlo, prefiero hacerlo sentado más abajo.
ver galeríaScrambler Mach 2.0 vs. Yamaha SCR950Para colmo la Yamaha monta unos estribos intermedios que han obligado a montar la palanca del freno trasero al revés. Es tan difícil de imaginar como de explicar, así que voy a recomendaros que miréis las fotos, para entender por qué: cuando pisas el pedal, la palanca se acerca al centro de tu pie, dando como resultado un tacto bastante extraño.
Si la posición de los estribos no favorece a la Yamaha, sus 252 kg comparados con los 186 kg de la Ducati Scrambler tampoco la ayudan. La potencia de frenada también es diferente, pero daría lo mismo que no lo fuera. Los 66 kilos de diferencia pondrían las cosas difíciles a la Yamaha aunque montara discos de carbono de MotoGP. Llegados a este punto es bueno recordar, que ni una ni la otra son motos pensadas para correr y mucho menos para correr en tierra o en barro. Por mucho que las apariencias engañen: una sencilla Yamaha WR 250 de enduro conducida por un inexperto bien podría darme una paliza si me pilla fuera del asfalto con cualquiera de las dos.
Estas motos son máquinas pensadas para pasear con elegancia, para hacer tramos de curvas sin forzar demasiado y para robar miradas allá donde la dejes aparcadas.
Cierto es que la Scrambler, aún con solo 73 CV, no deja de ser una Ducati y bien llevada por una carretera de curvas puede ponerle las cosas muy difíciles, no solo a la SCR950, sino a motos con una potencia muy superior.
Los 942 centímetros cúbicos de la Yamaha, no proporcionan más caballos que los 803 de la Ducati, pero sí entregan casi un 20% más de par y ese motor más lleno y mejor predispuesto a acelerar en cualquier marcha se disfruta bastante, sobre todo cuando ruedas con la SCR en ciudad.

En ciudad
No todo el mundo entiende correctamente las cifras de par. Para los pocos que las comprenden, el párrafo anterior habrá sido más que suficiente… y para los que no: no voy a ser yo el que explique el tema a fondo en el medio de un comparativo.
No es que las motos con más par aceleren mucho, pero aceleran fácil. Lo hacen prácticamente en cualquier marcha y sin necesidad de jugar con el embrague. Justo así acelera la Yamaha SCR, invitándote a salir primero de cada semáforo, sin ni siquiera dar el cante. La posición de manejo, erguida como una supermotard pero con los pies más cerca del suelo alimenta a los demonios que alientan a hacer el gamberro cuando te dejas llevar por su sonido ronco y contundente.
ver galeríaScrambler Mach 2.0 vs. Yamaha SCR950No es que la Ducati acelere menos, pero para hacerlo con la misma contundencia necesita que el bicilíndrico en L se acerque a las 5.750 rpm, momento en el cual, el motor italiano hace su mejor esfuerzo, mientras las señoras del barrio te señalan con el dedo.
Si no apuras demasiado, el consumo de ambas es bastante contenido, para acercarse a los 5,5 litros a los 100 en la Ducati, si te picas en los semáforos, lo que todavía es un consumo razonable, sobre todo si lo comparamos con el de la SCR950, que sin ser desmedido puede llegar a gastar casi un litro más que la italiana si aceleras sin que te importe el precio de la gasolina.

Opciones a escoger
Ni Ducati ni Yamaha hicieron su mejor esfuerzo a la hora de aportar detalles de confort. Ninguna de las dos motos tiene indicador de marcha engranada o indicador de los kilómetros disponibles con la gasolina que queda en el depósito.
Son motos sencillas, pensadas para divertirse… sin alejarse demasiado de la ciudad y no lo digo solamente por la ausencia de maletas o puños calefactables... que -por otro lado- habrían sido todo un detalle en la fría mañana de invierno en el Castell de Pujadas, en el Alt Penedès, donde los responsables de la bodega Aymat nos pusieron todas las facilidades posibles para que la sesión de fotos fuera lo mejor posible, independientemente del riguroso frío reinante. Los italianos solo ofrecen estos gadgets como una opción, dentro de un inmenso catálogo de accesorios, que en Barcelona incluso se pueden adquirir en una tienda recientemente inaugurada dedicada exclusivamente a la familia (o marca, porque así la trata Ducati) Scrambler.
ver galeríaScrambler Mach 2.0 vs. Yamaha SCR950El catálogo de accesorios de Yamaha es muy pequeño, apenas una docena de piezas para la moto (sin contar fundas o cargadores de batería) que no incluye elementos de confort, si obviamos el -por otro lado- más que necesario kit de recolocación de estribos.
Los estribos son el punto débil de la Yamaha. Da igual cuanto midas… siempre que no pases de los 2 metros, vas a patearlos intentando mover la moto en parado, porque están justo en el medio, muy abajo... y muy afuera.
Antes de subirme a la SCR950, habría jurado que el punto débil sería el asiento. A simple vista se ve fino y estrecho... sobre todo para el pasajero, que tiene una cinta más decorativa que funcional como única opción para sujetarse a la moto. Sin embargo, el asiento es duro pero menos incómodo de lo que imaginaba. Tanto en trayectos cortos como en ciudad se soporta bien y mi pareja -para mi sorpresa- terminó encontrándolo más cómodo que el de la Mach 2.0, sobre todo porque (según ella) podía subirse a la moto fácilmente y porque los estribos bajos, le parecían una ventaja a la hora de movernos por ciudad.
Yo habría preferido los estribos y la agilidad de la Mach 2.0, que permite tomar curvas a mayor velocidad, pero ella no es amante de hacer curvas de paquete... ni en la Ducati, ni en ninguna moto en general, así que si tuviera que escucharla a ella a la hora de comprar una moto, sé que habría preferido la SCR950. En cuanto a los posibles compradores, las opciones están claras: La Mach 2.0 es ágil, divertida y elegante, la SCR950 es ruda, robusta y diferente a todo lo que hay en el mercado. Escoger una u otra no depende de sus prestaciones… es simplemente una cuestión de estilo.

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