Yamaha FJR 1300 AS: Eterna viajera

Yamaha FJR 1300 AS: Eterna viajera

Simón Saura

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La rutera más deportivaver galeríaYamaha FJR 1300 AS: Eterna viajeraFotos: Arnau Puig / Acción: Javi Millán

Aunque cuesta “entenderlas” unas más que otras, por suerte, todas las motos que se fabrican en la actualidad son una pasada, sobre todo cuando se pilotan en su terreno favorito. Por otro lado, una de las consecuencias de tener unos motoristas entendidos, es la segmentación del mercado en diferentes tipos de motos. Y la sorpresa es que esta FJR 1300 AS 2016, siga manteniéndose como una de las motos ideales como turismo sport. Lleva 15 años en el catálogo de Yamaha, adaptándose a los tiempos y las continuas exigencias del mercado, y tiene cuerda para rato.

Todos y cada uno de los modelos que he ido probando de la FJR 1300, -uno cada dos o tres años- me han dejado con una sonrisa impregnada. Para mí, pilotar una Yamaha FJR no es una sensación mística como podría ser la que me dejan las motos deportivas, pero a cambio, me aporta una serie de emociones, como bienestar, placer, seguridad y confort, con un divertimiento que pocas motos ofrecen con tanto equilibrio.

Me pasó cuando la probé por primera vez hace unos años. Fue en el año 2002 y tuve la ocasión de viajar de Girona a Cáceres y volver. Para entonces ya tuve el placer que me dan los viajes relámpago a promedios que hoy en día no se pueden ni contar. Me acuerdo, sobre todo, de la vuelta. Salí de la ciudad extremeña después de comer y sin  ninguna pretensión horaria. Pero las autovías españolas permiten con total seguridad ir cómodo y a buena velocidad. Lo que más me sorprendió es que iban pasando los kilómetros –y los repostajes- y en vez de cansarme, con esta FJR iba disfrutando más y más hasta hacerme cómplice del cronómetro. Esta súper moto me permitía viajar a alta velocidad sin apenas fatiga y con una actitud más o menos deportiva. Me fui calentando, hasta llegar a Girona para cenar. No diré la hora, para que nadie me diga nada respecto a la legalidad, pero sí resaltar que fue realmente un viaje emocionante. 

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Y explico esto, más que como una batallita de veterano, como para destacar el carácter de la FJR y las excelentes cualidades que tiene. Es una moto sorprendente, antes y ahora. De esas que parece que no tenga mucha garra, y cuando la pruebas descubres una moto muy, pero que muy eficaz y con carácter. Mucho ha mejorado la tecnología en estos años, pero el tacto de moto turismo-sport, sigue intacto. Para mí, es sin duda una de las mejores de la categoría. Además, el modelo que hoy probamos tiene como característica principal, el cambio semiautomático, pero con una mejora respecto a al modelo anterior –que explicaremos más adelante-. Con este dispositivo se puede accionar el cambio desde tres puntos diferentes: desde la palanca del pie “de toda la vida”, y desde unos botoncitos situados en la piña izquierda. La gracia es que no hay que accionar el embrague, que sí que es automático. 

Mayor fiabilidad

El concepto en sí no es nuevo, ni en Yamaha ni en el mercado. Diferentes marcas de la competencia disponen de cambios similares, un hecho que seguramente ha propiciado que la marca de los diapasones mejore este sistema con un gadget que reduce marchas de forma automática, alargando la vida y la fiabilidad del embrague. 

Todavía sin este sistema de reducción automática, tuve la oportunidad de probar este cambio hace unos 6 años, en una FJR que se utilizaba en la logística de la Vuelta Ciclista a España. Aún y mis reticencias a los cambios automáticos –son más lentos que los convencionales- reconozco que se mostró como un accesorio muy, muy cómodo. Por las condiciones intrínsecas de la Vuelta, allí se va a muy poca velocidad y se acciona el cambio cientos de veces cada día. Eso es también apretar cientos de veces el embrague cada día, y a para postre, la velocidad de los ciclistas, sobre todo en subida obliga a ir jugando con el embrague constantemente. 

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El resultado fue nefasto y ninguna de las dos motos con embrague automático acabaron la prueba. Resulta que con este sistema de cambio había que accionar las levas tanto para subir como  para bajar marchas. Así que, si uno se despistaba, podía ir con la cuarta o quinta velocidad engranada “tan tranquilamente” y a 30 o 40 km/h. Como el motor es una pasada e iba la mar de cómodo a esa velocidad, el embrague automático iba trabajando para que la velocidad fuera constante y suave a la vez. El precio que se pagaba era el de un desgaste excesivo del sistema.

Y si explico esto, es porque la novedad de esta FJR 1300 AS es precisamente el gadget que soluciona este posible problema. Este se activa mediante un conmutador situado en la piña izquierda y tiene un avisador verde en el cuadro. Lo aconsejable es llevarlo siempre activado, ya que permite también el funcionamiento manual. Digamos que es sólo para despistados.

Efectividad total

Como he comentado antes, se puede cambiar de marchas mediante la leva del pié izquierdo, pero también con un pulsador para el dedo pulgar y otro que queda en la parte posterior de la piña y que se acciona con el dedo índice. El primer día de prueba me dije: “soy un motorista racing y purista y siempre cambiaré con el pié.” Pero una vez más, en mi vida me he tenido que tragar mis palabras. Al cabo de unos 50 km ya sólo cambiaba con la mano. El cambio es de 6 velocidades, y aunque no es de relación cerrada, la respuesta es contundente, progresiva y sin espasmos. Esto es sin duda gracias al equilibrado motor de cuatro cilindros en línea, 1.298 cc, 146 CV y un par tremendo de 14,1 kgm a tan sólo 7.000 rpm. ver galeríaYamaha FJR 1300 AS: Eterna viajera

Podríamos decir que la FJR se ha aburguesado un pelín con este cambio, y si te gusta esta moto con todo el kit touring, maletas y demás, es facilón e ideal. Si eres de los que no reniegas a la conducción deportiva que permite esta moto, mejor pruébalo antes, porque la transición entre cambios es un poco lenta y hace un “cataclock” un poco sonoro. En lo que refiere a esta AS, éste es su único hándicap. 

Dijéramos que la FJR se ha aburguesado un pelín con este cambio, y si te gusta esta moto con todo el kit touring, maletas y demás, este modelo es facilón e ideal.ver galeríaYamaha FJR 1300 AS: Eterna viajera

Esta Yamaha mantiene una combinación curiosa. Cualquiera que sepa un poco de motos sabe que ésta es efectiva gracias a que la compacidad del conjunto se convierte transforma en una agilidad y efectividad soprendentes, sobre todo si tenemos en cuenta que pesa nada más ni nada menos que 296 kg, es decir, que con las maletas y pasajero puede sobrepasar los 400. Es una bestialidad digna de una gran GT, pero la gran virtud y cualidad de esta FJR es precisamente lo bien que lleva el peso. No es gracias a un único factor. Más bien un cúmulo de cositas bien hechas que le dan ese aire deportivo y compacto. Un motor tetracilíndrico que ruge como un deportivo, unos neumáticos modernos y fiables, y una estabilidad endiablada que permite unas tumbadas increíbles sin espavientos. Por otro lado tiene también, como gran virtud, la buena ergonomía de los dos ocupantes, el mullido del asiento y a una pantalla –con graduación electrónica en altura- que para unos pasajero de 1,70 m, protege bien del viento y de la lluvia.ver galeríaYamaha FJR 1300 AS: Eterna viajera

Pero lógicamente tras esta Yamaha hay también toda una FJR, con años y años en el mercado, evolucionando poco a poco y manteniéndose muy viva, tanto en el pulso que marca el mercado actual con las GT, como las maxi trail que tan de moda están. He visto en algunos medios que catalogan a esta Yamaha como un buena GT deportiva. Es cierto, pero yo me decanto más por una sport-touring. Son matices que, supongo cada probador, y sobre todo, cada usuario valorará, según su experiencia y la utilidad que le quiera dar. Lo mejor de esta moto, es que precisamente puede comportase como un excelente Gran Turismo a la vez que no tiene nada que envidiar de las capacidades de una maxi trail. Para mí, la diferencia a nivel de sensaciones es que con una GT se puede disfrutar también en una carretera de curvas, pero con esta japonesa, se puede además, ser más efectivo.  

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La gran virtud

Pero para ser efectivo de verdad hay que esforzarse un poco y requiere de cierta experiencia. Porque si por un lado la distancia entre ejes de 1.545 mm le dan estabilidad en los curvones de buena inclinación, hay que contrarrestar con el cuerpo para darle agilidad en los cambios de apoyo. En este caso, los avisadores de las estriberas, pueden ser una buena señal para limitarnos las ansias deportivas. Pero centrándonos en el sistema de cambio, que es el gran motivo de esta prueba, hay que decir que si no nos complicamos mucho la vida por sinuosas carreteras de montaña, esta FJR AS ha dado un paso hacia delante en cuanto a comodidad en la conducción.

El sistema de embrague se encarga de que los cambios de marcha sean fáciles. No hay que pensar en nada más que en las revoluciones y el par motor que queremos llevar. Con esta moto nos podemos olvidar de las reducciones de marchas complicadas, con inercias y rebotes. Sencillamente, esta moto “pasa” de eso. Las marchas se suben y bajan con suavidad, de forma fácil y con una leve pulsación a cualquiera de los tres mandos que hayamos elegido. Tanto es así, que también uno se olvida que esta moto tiene transmisión por cardan.ver galeríaYamaha FJR 1300 AS: Eterna viajera

En busca del confort

Las suspensiones, obviamente electrónicas, son un pelín blandas si nos queremos pasar de los límites. Esta FJR permite una conducción alegre, con la que el piloto puede jugar un poco incluso a descolgarse, pero no está pensada para ir más allá. Esta moto es para lo que es. Teniendo esto claro, es una de las mejores. El reglaje se puede ajustar en marcha y se nota la diferencia entre un reglaje u otro. Para mi gusto, poco a elegir. Me quedé casi toda la prueba con la posición más dura en todo, y aun y viajar solo y sin equipaje, notaba la moto “más sujeta”.

En ciudad, lo que podría ser un engorro, también se ha relativizado bastante gracias al cambio. La moto no es muy alta, dentro de lo que son estas motos y, a parte de lo evidente que se hace el tamaño para maniobrar entre coches, el cambio da un pequeño respiro aportando bastante más comodidad. En este terreno, el motor suave también ayuda y la hace francamente dócil. En contra, el calor que desprende entre las fibras del carenada, es, ahora en verano, demasiado. Poco más se puede decir en este terreno. Aun y esta relativa facilidad de uso, si yo fuera el feliz propietarios de esta moto, no dudaría o un segundo en comprarme un scooter para zonas urbanas y congestionadas.

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Para mí, esta FJR podría ser una de esas motos que tendría siempre en mi garaje, y además, seguramente una de las que más utilizaría. Luego, claro está, el precio de 23.000 € (bueno, uno menos) dan que pensar.

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