Wheels & Waves 2019 - El espíritu sigue vivo

Víctor Maciel

El Wheels & Waves es una de las mejores concentraciones de cafe racers y motos customizadas al alcance de los que vivimos en España. Se lleva a cabo en parte en territorio español, pero la organización y las olas vienen de Francia y las motos y el público asistente, acuden -cada vez más- desde todas partes de Europa.
ver galeríaWheels & Waves 2019Fotos: Arnau PuigEste año corrió peligro, o al menos eso quisieron hacernos creer, porque buena parte de los organizadores se pelearon entre sí. Vincent Prat, uno de los socios fundadores y miembro de los Southsiders se deshizo de su parte y David Borrás -alias El solitario- encendió las redes con un mensaje de defunción que decía algo así como: “asesinado por la codicia”.
La sentencia de muerte, dejó perplejos a todos los que conocen a: “El solitario” y cualquiera que se hubiera pasado por el Wheels & Waves en alguna de las 7 ediciones anteriores, lo conoce... porque El Solitario solía ser uno de los que “cortaban el bacalao”.
Cubrí el Wheels & Waves del 2017 para motos.net, esto me valió en principio para dos cosas: para preocuparme por lo que un tío que no conozco en persona había puesto en Instagram y para coger más de un equipo de lluvia, porque aprendí, a las malas, que en Biarritz, cuando no llueve: “está por llover”.
Haber asistido antes, también me valió para conocer el terreno e ir preparado en consecuencia.
Punk’s Peak
El primer evento del Wheels & Waves 2019 fue una carrera de aceleración llamada Punk’s Peak.
ver galeríaWheels & Waves 2019La carrera de Punk’s Peak se desarrolla en Jaizkibel Hondarribia, en una carretera sinuosa, flanqueada por un prado verde e inclinado que suele estar húmedo cuando el día está seco y empapado el resto del tiempo. El parking y los puestos de comida están bastante alejados del tramo de carretera que las motos utilizan para medirse en aceleración… y el trayecto suele estar abonado por ovejas y caballos que son los habitantes naturales de la zona en cuestión.
Cualquiera que me lea, puede pensar que me estoy quejando. ¡Nada más alejado de la realidad! A mí ME ENCANTA el Wheels & Waves. Tanto que el primer día casi me quedo sin comer, porque me desentendí del grupo de periodistas… y me fui “a lo loco”, como un niño que llevas a la playa y cuando te giras se ha metido al mar. Literalmente desaparecí para irme a ver las motos. Si lo cuento con la mitad de alegría de lo que lo vivo, quizás convenza a alguien para asistir al Wheels & Waves del año que viene y no quisiera que por leerme alguien se anime y se pase por allí con “zapatitos nuevos”, porque la fiesta puede ser una desgracia si el Punk’s Peak te coge por sorpresa.
ver galeríaWheels & Waves 2019Las carreras se largan con la mano izquierda en la cabeza y la marcha sin engranar. El trazado hace una curva, que bien podría calificarse de sencilla si uno está dando un paseo, pero que complica bastante las cosas a los que vienen lanzados en aceleración. Si estas peculiaridades hacen a esta competición interesante, las motos que compiten lo hacen muchísimo más.
Entre tanda y tanda, las motos se aparcan más allá de la línea de meta. Lo que se ve por allí, es bastante difícil de describir. En cualquier carrera “normal” de lo que sea, carenado más, carenado menos… todas las motos se parecen un poco… y cuando has visto una, podrías decir que las has visto todas. En el Punk’s Peak no corren dos motos iguales ni de casualidad. Es imposible… ¡si hasta había un par de Brougth Superior y no eran iguales!
Motos que, normalmente, uno encuentra en un salón, o directamente no las encuentra, no voy a decir que aquí pasaban desapercibidas, es solo que: En un mar de motos únicas en la que la inmensa mayoría de motos esta transformada con tanto buen gusto como dinero, uno no sabe muy bien a qué mirar.
Miras dos minutos una Brougth Superior, te giras, ves otra cosa… y ya estás flipando de nuevo. Así se me pasó la mañana, sin reparar que en el dichoso prado no hay cobertura… y que la gente de Honda me esperaba para comer.
La gente de Honda
He llegado hasta aquí sin hablar ni una palabra de Honda y pude hacerlo porque esta gente ha entendido el marketing como muy pocas marcas saben hacerlo. Nos invitaron al evento… y nos dejaron bastante claro, que si no nos apetecía… no era necesario escribir ni una sola palabra al respecto. “Como si no escribes ni una vez la palabra Honda”, llegué a escuchar.
ver galeríaWheels & Waves 2019Que lista es esta gente... y que claro lo tienen. Después de todo, te invitan ellos… te ceden varias motos y te presentan customizadores para que ellos mismos te cuentan lo que han hecho. Tampoco vas a hablar de Lamborghini... (que no tiene absolutamente nada que ver). Vas a hablar de Honda, aunque la gente de Honda no quiera... y vas a hablar bien porque lo hacen de puta madre.
Para desplazarnos hasta Hondarribia, Honda nos cedió, a un reducido grupo de periodistas, tres CB1000R y cuatro CB650R.
La idea era cambiarlas para poder compararlas.
A mí no me engañan
Tengo la sospecha de que Honda te deja una CB, para que hables de la CB… abusando del feo vicio que tenemos los probadores de motos, de terminar hablando de la moto que hemos probado hasta con nuestras pobres madres.
Como plan no está mal, porque tanto la CB650R como la CB1000R son motos muy fáciles de llevar y en general todos estábamos encantados con ellas.
ver galeríaWheels & Waves 2019A mí me gustó bastante más la 1000, sobre todo por tres o cuatro detalles que no soy capaz de enumerar sin describir… por cuestiones de deformación profesional.
El motor de la 650 es más “nervioso”. Rueda todo el rato a un ritmo de revoluciones más alto, lo que en la práctica se traduce en una moto que vibra un poco más y parece más ruidosa, aunque no lo sea. Puede que algún amante de las motos R hasta lo prefiera, porque el estar todo el tiempo acelerado es una sensación que seduce a muchos, pero yo preferí de lejos el par brutal de la 1000, que hace menos aspavientos pero empuja con fuerza prácticamente desde cualquier régimen.
Los mapas de potencia configurables de la CB1000R me encantaron, no tanto porque les haya podido sacar partido en una mañana húmeda, sino porque me gusta la sensación de control que da el poder configurar de forma personalizada e independiente, la potencia, la retención y el control de tracción. Llámame loco, porque no me saldría de los estándares en una prueba tan corta, pero disfruto de saber que existe la posibilidad.
El quick shift, solo disponible en la CB1000R, es una maravilla y al permitir subir y bajar de marchas sin dejar de acelerar, simplifica el manejo de un motor que de por sí es muy fácil de llevar gracias a sus 10,6 Kgm de par.
Un par brutal
Para el que las cifras de 10,6 Kgm de par a 8.250 rpm no signifiquen demasiado tengo una anécdota que deja bastante claro de qué estoy hablando.
ver galeríaWheels & Waves 2019La burbuja azul de mi casco, es mucho más “cool” que confortable y siempre acababa por sacarme el casco en cada punto en el que los demás sólo abrían la visera para decir algo. Para sacarme el casco tenía que sacarme los guantes y esto me hacía salir a medio acomodar algunas veces, tanto que en una oportunidad al llegar a Biarritz reemprendí la marcha con los guantes en una mano. En una moto en la que los cambios pueden pasarse sin apretar el embrague no es la muerte, pero tampoco es que sea precisamente cómodo. Mientras me acomodaba rodando en medio de un atasco, solté la mano del acelerador y dejé que la moto de moviera únicamente por el ralentí. Mi sorpresa fue ver que, sin dar gas y habiendo soltado completamente la maneta del embrague, la moto se movía a 20 kilómetros por hora. Demasiado rápido para el ralentí pensé… y entonces descubrí que rodaba en tercera. Así es: si sueltas el embrague en parado, en tercera… ¡Tiene tanto par que no solo no se cala, sino que es capaz de rodar a 20 km por hora y recuperar sin reducir si hiciera falta!
En X-ADV, sin venir a cuento
Más allá de lo buena que es la CB1000R, hay una realidad que no pienso disimular: Los periodistas del motor están locos… y juntar unos cuantos no siempre es buena idea. Rodando por carreteras estrechas, húmedas y rotas, tanto en la CB1000R como en la 650… venía apretando los dientes para no descolgarme del grupo. Entonces descubrí que el representante de Honda, rodaba con nosotros en un X-ADV y se veía mucho más relajado de lo que yo me estaba sintiendo y decidí ver qué tal iba esa moto, aunque probarla no viniese a cuento.
ver galeríaWheels & Waves 2019No creo que Honda hubiese planificado en lo más mínimo que alguien probara el X-ADV. Lo sé… porque el crossover ideado para el carné A2 ni siquiera aparece en el dossier de prensa, pero creedme: es una moto que es imposible de probar sin sorprenderse y yo soy incapaz de sorprenderme tanto con una moto y no contarlo, aunque estuviera cubriendo un torneo de ping pong.
Dejadme que los ponga en situación. Tengo unas cuantas motos, entre las que destacan una vieja Harley, una Ducati igual de antigua y una BMW que tiene más años que las otras dos juntas. He probado motos de todo tipo, pero me encantan los “hierros”. Si digo que la X-ADV es una moto impresionante, es porque no se parece a nada en lo que hubiese rodado antes. No es que sea un producto mejor… es que es: un juguete diferente. Va tan bien que pasé de rodar con los dientes apretados a disfrutar del paisaje.
Tiene dos modos de conducción y dentro del más deportivo tiene distintos niveles de entrega de potencia. Puede conducirse de forma manual, semi o completamente automática. Puse el modo más deportivo de todos, el cambio en modo semi-automático y me dediqué a disfrutar del paisaje. Lo que me volvió loco es la posibilidad de acercarse a una curva, tocar el botón para reducir…. entrar a la curva reteniendo y acelerar dejando que la moto se ocupe de subir marchas ella sola. Evidentemente, en cualquier tramo mínimamente recto las CB se me escapaban, pero al volver las curvas les daba caza… y eso por hablar de las curvas en buen estado, porque en los tramos en los que el asfalto no está bien… las suspensiones del X-ADV pueden meter en un apuro a más de una R que pretenda seguirla.
Cuando me bajé la veía hasta bonita.... Si es que al final una moto que va bien enamora y esta va mucho mejor de lo que podía imaginarme.
Cité de l’Océan, Biarritz
Que yo he venido aquí a hablar del Wheels & Waves, pero me pongo a hablar de motos y me lio.
ver galeríaWheels & Waves 2019En la Villa es donde se reúne todo el mundo. Customizadores venidos de toda Europa, Hipsters, Skaters, mezclados con personas de mil estilos más. Podría esforzarme en enumerar todas las “tribus” pero no tiene sentido poner etiquetas. Sin más: es gente muy diferente, venida de todas partes del mundo disfrutando en armonía de un ambiente de buen rollo en el que la moto customizada hace de nexo de unión.
Así me encontré con Xavi Nadal por ejemplo, responsable de Mallorca Motos y su “Neo Sport Cafe” customizada como una Monkey para participar en el Honda Garage Dreams Contest, que la marca del ala dorada había organizado para celebrar los 50 Años de su motorización de cuatro cilindros en línea. No era el único proyecto destacado, solo de España habían 2 más, pero una cosa es ver motos impresionantes y otra muy distinta que su responsable directo te la enseñe y te cuente con ilusión de niño… como si uno fuera juez de algo en lo que solo es un espectador de lujo.ver galeríaWheels & Waves 2019
Hablando de lujos
De todas las experiencias que disfruté en el Wheels & Waves, hay una que me marcó por encima de las demás. Para celebrar los 50 Años de su cuatro en línea, Honda nos invitó a rodar en una CB750 Four sin restaurar, en excelente estado de conservación.
Nunca me había montado en una CB750 Four, así que la simple idea de subirme ya me hacía feliz. De inmortalizar el momento, se ocupaba un fotógrafo italiano, al que - entre el casco y el tráfico- prácticamente no le entendía nada.
ver galeríaWheels & Waves 2019Paramos la moto para hacer una foto al lado del mar… y luego extendió el pulgar desde el otro lado de la calle para indicarme que le diera al botón de arranque, mientras decía algo que no alcancé a comprender y que solo me hizo dudar. Al ver que no le entendía cerró el puño y lo bajó con rapidez. Entonces comprendí que quería que nos pusiéramos en marcha. Más allá del gesto, él no pretendía que pateara la moto y yo ni me lo pensé. ¡Ambos nos sorprendimos cuando le di una patada y arrancó a la primera… una moto con 50 tacos!! Desde luego estas son las cosas que mantienen vivo el espíritu del que se alimenta el Wheels & Waves.


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