The Battle of the kings; Cuarta edición

Víctor Maciel

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¿Qué es el Battle of the kings?
Para los que aún no sepáis de que se trata, os voy a poner un poco en situación: 225 Concesionarios de Europa, Japón, Australia, México, Sudáfrica y Oriente medio personalizan una moto a su antojo, participan en una final regional, en la que -obviamente- cada región escoge un ganador y este lleva su moto a Eicma, la feria de moto de Milán, donde se escoge un ganador mundial.
ver galeríaThe Battle of the kings¿Qué esperaba encontrar allí?
Los caminos para convertirse en probador de motos no son muchos... y de los pocos, puede que yo escogiera el más extraño de todos. En la redacción de motos.net hay pilotos y expilotos, periodistas titulados y otros que sin serlo tienen los mismos galones o más, solo por el hecho de estar escribiendo sobre motos desde antes que se inventara internet. Yo no pertenezco a ninguno de estos colectivos. Estudié informática primero y diseño después… y a continuación hice un máster de diseño de aplicaciones multimedia para “unir” ambas carreras. La tesis de ese máster, sin embargo, fue una web de personalización de motos, que hoy no sería gran cosa, pero que en aquel momento -cuando aún creíamos que los ordenadores se detendrían al llegar al año 2000- era toda una revolución.ver galeríaThe Battle of the kingsLos motivos que me llevaron a orientar un proyecto que en principio era “de libre elección” hacia una temática tan particular, fueron diversos. Más allá de mi obvio amor por las motos, que entre otras cosas ha acabado trayéndome hasta este escritorio desde el que les escribo, en aquel momento tenía -o creía que tenía- motivos de peso para suponer que la cultura de la personalización de motos no podía hacer otra cosa que crecer.
Había muchas pistas de que una revolución tecnológica, que en aquel momento empezaba a manifestarse en forma de máquinas de control numérico y las primeras versiones de las -hoy relativamente populares- impresoras 3d, ayudaría a las marcas y más concretamente a Harley Davidson (ya que la cantidad de accesorios para sus motos ya era inmensa aún antes del desarrollo de estas tecnologías) a customizar motos directamente desde fábrica.
Suponer un “avance imparable” de la personalización no estaba errado del todo, ya que hoy son muchas las marcas que han multiplicado por 100 el número de accesorios disponibles para algún modelo en concreto… pero a mis teorías le faltaban algunos “peros”.
Entre las cosas que se me escaparon mientras intentaba -sin éxito- predecir el futuro estaba el obstáculo más grande al que tuvo que enfrentarse ese supuesto “avance imparable” de la customización que es: la estricta normativa actual.
Las normas de circulación actuales son mucho más exigentes que hace 20 años… y dificultan -cuando no impiden sin más- que la personalización de una moto tenga por único límite la imaginación de quien la modifica. Por eso, cuando Harley nos invitó a la cuarta edición de la final ibérica (que no española) de the Battle of the kings, mis expectativas fueron moderadas.

Las reglas del Battle of the kingsver galeríaThe Battle of the kingsHasta ahora, las premisas impuestas por Harley habían sido pocas: se escogía un modelo en concreto y se restringían las modificaciones a un tope presupuestario y a que estas pudieran cumplir “hasta cierto punto” las normativas de circulación... no por mandato expreso de las normas del concurso, sino porque después de finalizado, cada concesionario vende su moto como si se tratara de una Harley customizada más.
Respetar la normativa es relativo, ya que -por ejemplo- en el 2016 los franceses de Melun presentaron una Sportster rígida con horquilla Springer con la que, en España, no es que no puedas pasar la ITV: No puedes pasar ni por la puerta de la ITV… porque te crujen.
Este año la limitación a un modelo en concreto -que los 2 años anteriores había sido la Sportster y en 2015 la Street 750- se dejó de lado. El tope presupuestario se fijó en 6.000 euros y la limitación de cumplir la ITV se hizo contando con encontrar al operario responsable de certificarla sea un pariente cercano. No digo que esté mal ser laxo con algunas normas, al contrario. Soy el primero que cree que en este país mientras los que mandan “campan a sus anchas”, para el currante las cosas están tan complicadas, está todo tan regulado y tan restringido que si no es legal al menos es justo que, aunque sea la moto, que a muchos de nosotros es lo que más nos representa, la podamos llevar como nos salga de los cajones (cajones sí: de los que guardan accesorios).
Tampoco voy a caer en el tópico de que: “los que vamos en Harley no seguimos las normas”. Entiendo que las normas se han hecho para cumplirlas y muchos de los amantes del custom las cumplimos… pero “sin fanatismos”.ver galeríaThe Battle of the kings
No estaba muy convencido que los concesionarios españoles, metidos en la misma crisis que acecha al sector de las ruedas desde hace años y obligados a vender cada moto una vez terminado el concurso, se enfrentaran al reto de la personalización con el mismo poco aprecio (no voy a decir “desprecio”, que tampoco hace falta ir de Terminator) por las normas. Como nunca había asistido al Battle of the kings, asumía que el evento sería un desfile de accesorios, una especie de catálogo con ruedas… y por suerte para mí: me equivocaba mucho.
Las motos están hechas con un gusto muy diverso y eso también me alegra porque, cuando miro motos customizadas, prefiero criterios diferentes a que -como pasa con los que personalizan las antiguas boxer BMW- parezca que a todas las motos las haya transformado la misma persona.

Billy Bike Reborn by Harley Davidson Lisboa
No voy a empezar en orden, ni tampoco por la ganadora. No voy a hablarles primero de la que me gustó más, porque tampoco hace falta que mi gusto coincida con el vuestro. Lo que sí tengo claro, es que la moto más impactante del Battle of the kings 2018 era la “Billy Bike Reborn”, hecha por el concesionario de Lisboa.
ver galeríaThe Battle of the kingsUna chopper estilo años 60, diseñada para homenajear a una de las motos de la película Easy Rider. Una decisión arriesgada sin duda: Las chopper no están de moda -ni son mi estilo favorito- y sin embargo me encantó que los portugueses tuvieran el valor necesario para hacer una moto rebelde, alejada de las normas y cercana al espíritu que ha inspirado a varias generaciones de moteros a hacer una moto a su gusto y antojo. De haber estado presentes, les habría aplaudido de pie.

Street Bobber by Makinostra Madrid
Otra moto arriesgada era la Street Bob con la que el concesionario Maquinostra de Madrid participó en el evento.
ver galeríaThe Battle of the kingsUn bobber de aspecto brutal, a la que el depósito decapado hasta el metal y las colas de pez artesanales daban aspecto de moto “home made”. Que una moto tan “perfecta” y con tantísima electrónica como la que tiene una Softail moderna consiga verse como la moto hecha por 4 colegas en un garaje, ni es casualidad, ni es sencillo. Puede gustar más o menos -de hecho, este tampoco es el estilo que más me seduce- y sin embargo, observar esa moto me recordó una época en la que las cosas eran más fáciles. Casi ninguna moto pasaba de 100 caballos, no teníamos GPS, ni comprábamos piezas por internet… pero “sobrevivíamos”, nos divertíamos y lo que es más importante: éramos más libres. Puede que cualquiera que no haya vivido esta época, pase por delante de la moto de Maquinostra sin detenerse. Yo no pude evitar sentir algo de nostalgia y al instante agradecer que esta moto evocara sensaciones, que me niego a permitir que el progreso tecnológico nos arrebate del todo.

La clandestina by Harley Davidson Vigo
En el tercer lugar de este dudoso ranking particular y “extraoficial” habría puesto a La Clandestina.
ver galeríaThe Battle of the kingsUna moto que se llama “La Clandestina” está destinada a caerme bien… pero más allá del acierto a la hora de bautizar una máquina, el verdadero mérito está en haber construido una máquina que parecía estar inspirada en aquellas Flat Track que utilizaba Evel Knievel para hacer saltos imposibles en los 60 y 70, habiendo mantenido un presupuesto contenido.
No es por desmerecer al resto de participantes, pero una cosa es hacer una moto estupenda partiendo de una moto que vale más de 15.000 euros y otra muy diferente es hacer lo mismo partiendo de una moto que vale más o menos la mitad… y haber llegado con ella a una instancia final a nivel nacional.
Las llantas originales, con los laterales de los radios pulidos quedan tan bien, que no me extrañaría nada que Harley tomase nota y pronto fueran una opción más a escoger en su catálogo. Detalles como este, o como los espejos del “todo a 100” -que conozco bien porque los llevo montados en mi moto- combinan a la perfección en una moto en la que prima más el buen gusto que el dinero invertido.

Narcos Beach by HD Extramadura
ver galeríaThe Battle of the kingsUn concepto muy similar de moto económica y bien hecha… pero esta vez aplicado a una moto “temática” que transportaba una tabla de Surf decorada con frases de la popular serie “Narcos”. Definitivamente lo mío no es el Surf y ni siquiera he visto la serie de Netflix sobre la vida de Pablo Escobar, pero que yo sea un ignorante en ambos temas no le quitaba mérito a una Scrambler muy bien lograda que, de momento, Harley no tiene, pero -visto el éxito de Ducati- quizás debería tener en su catálogo.

The Upset by Harley Tenerife - Gubra
Si de motos accesibles y bien logradas estamos hablando, la Sportster 883 no podía quedarse fuera de este ranking caprichoso, que, a esta altura, poco o nada tiene que ver con los ganadores.
ver galeríaThe Battle of the kingsSe trata de una moto que viene a demostrar que la Scrambler de cilindrada media que aún falta en el catálogo de Harley, bien puede estar basada en una Sportster.

Roadrunners por Barcelona y Mojo Bobber por Las Palmas - Gubra
Si a cada moto le he dedicado un resumen y a estas 2 las escribo juntas, no es por casualidad, ni porque se me esté acabando la tinta (vale, estas cosas ya no pasan, pero es que me estoy poniendo nostálgico).
ver galeríaThe Battle of the kingsSe trata de dos motos muy similares, ambas basadas en la Street Bob, algo que por otro lado no es extraño, ya que, como predije cuando se presentó (esta vez sí con algo más de acierto) la más barata de las Softail es una base excelente para construir motos personalizadas.
ver galeríaThe Battle of the kingsAmbas están customizadas con extremo buen gusto. Su estilo es ligeramente diferente, más clásico en la de llantas de radios y neumáticos con banda blanca y más “hot rod” en la de llantas de aleación y pintura al estilo “Hot Wheels”, pero cualquiera de las dos (o las dos) podría inspirar a una futura moto de serie que siga la línea de los bobber monoplazas a la que también se ha apuntado Triumph y que probablemente tuviese tanto mercado como la inglesa o más.

Third Time Lucky by Harley Davidson Tarraco
Me he dejado, casi sin querer, a la Street Bob ganadora para lo último, no porque tenga más o menos mérito que las anteriores… sino porque, independientemente de lo que opine yo, gente de la talla de Alberto García-Álix, Premio Nacional de Fotografía o el constructor Jorge González de Hell’s Kitchen Garage -entre otros- decidieron que esta Café Racer minimalista con estilo de los años 60, era la indicada para representar a los 18 concesionarios que se presentaron a esta edición en la final en Italia.
ver galeríaThe Battle of the kingsSi ellos, que son los que saben, decidieron esto... yo -que solo soy un opinador profesional- no podía más que callar y asentir, mientras tomaba cerveza y disfrutaba de un ambiente único, junto con las más de 250 personas que se reunieron en el aparcamiento Núñez de Balboa 52 de Madrid, para celebrar la elección del representante en Eicma.
A mí me daba igual quien ganara, pero me alegra y mucho que el custom siga vivo, porque aunque las estrictas normas de circulación se empeñen en dificultarlo, hay un puñado de locos rebeldes, que está visto que no se van a rendir sin dar batalla.

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