Ruta 47 Etapa 29º: De Jaén a Almería

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Jaén es un buen destino para rodar, vas calentando y al llegar a la Alpujarra granadina piensas que estás en un sueño...creo que las fotos os lo aclararán. Y así en ese sueño llego hasta Almería, saludo al Mediterráneo y pongo fin a La Ruta 47. Es muy difícil explicar lo que siento en este momento. Todas las etapas están disponibles en Ruta 47.

Final de la Ruta 47: Reto conseguido

ver galeríaRuta 47 Etapa 29º: De Jaén a AlmeríaRuta 47 Etapa 29º: Jaén-AlmeríaHace muy bueno. Esta noche, tras llegar a mi destino, podré decir que he visitado toda la geografía española peninsular. Echo la vista atrás y tengo la sensación de llevar solo una semana fuera de casa. ¡Quiero más!, pero cuando pienso en mi familia, llevo una eternidad viajando y me muero por dar un triple abrazo a mi familia.

Hoy me esperan 407 km de curvas, que además voy a disfrutar. Los neumáticos ya han cumplido y aunque sería un problema tener que abandonar por el estado -han sido más de 10.000 kilómetros- de los Michelin Road 5, creo que van a aguantar. Incluso haciendo una conducción agresiva. Por otro lado me apetece comprobar su reacción en avanzado estado de desgaste.

Con el depósito lleno, abandono Jaén. Mi próximo destino turístico es La Alhambra de Granada. Sé que no es posible visitarla de improviso pero un vecino granadino me ha revelado el lugar desde el que debo admirar esta maravilla: El mirador de San Nicolás.

No tardo mucho en dejar la vía principal de salida, para empezar a rodar por carreteras secundarias. Empiezan las primeras curvas amenizadas por “Los Tsunamis”, de estas tierras: Rock and Roll de corte clásico y jienense.

La Alhambra de Granada

ver galeríaRuta 47 Etapa 29º: De Jaén a AlmeríaRuta 47 Etapa 29º: Jaén-AlmeríaEl paisaje montañoso y recóndito, me hace pensar en la Venta de Ayer, la de Alfarnate y vuelvo a imaginar a un grupo de bandoleros montados sobre sus caballos, dirección a Granada, como yo. 

Poco antes del pueblo de Frailes, llego al alto de la Sierra de la Martina. Miro la altitud en el GPS y me doy cuenta de que he ascendido 1000 metros desde mi salida. Estoy disfrutando como un niño, y Dita, esta BMW S1000 XR que me ha traido hasta aquí, se agarra bien al asfalto. Todavía albergo la esperanza de llegar a Almería antes de las ocho de la tarde para cambiar los neumáticos y comenzar mañana mi regreso.

Entro en la provincia de Granada. Solo me falta una provincia para completar las 47.

Estoy muy cerca de la capital granadina, se acerca la hora de comer y no quiero meterme en un restaurante, con las dos horas que ello requiere, entre buscarlo y comer, así que paro en un supermercado a comprar algo para picar y comerlo después desde el Mirador de San Nicolás.

La moto es siempre un imán de la amistad

ver galeríaRuta 47 Etapa 29º: De Jaén a AlmeríaRuta 47 Etapa 29º: Jaén-AlmeríaLlego a Granada. No tengo el mirador metido en el GPS, así que me cuesta un poco encontrarlo. Cuando lo hago, me siento en un pretil a comer, mientras admiro la bonita Alhambra de Granada.

No soy nadie sin un café después de comer, así que aparco a Dita malamente en una zona semi peatonal y entro en Casa Torcuato del Albaicín a tomarme un cortado. El camarero es motero. Lo delata la custom aparcada todavía peor que Dita. Le resumo la Ruta 47 y me echa el sello del establecimiento.

Saco el café a la terraza y al verme casco en mano, una pareja me invita a sentarme a su mesa, ocasión que no desaprovecho para tomarme el café en compañía. Son dos hermanos, ella vive en Granada y él ha venido a visitarla desde Albacete. Fueron moteros y lo serán de nuevo, me cuentan, y más, tras hablarles de La Ruta 47. 

La Alpujarra granadina

ver galeríaRuta 47 Etapa 29º: De Jaén a AlmeríaRuta 47 Etapa 29º: Jaén-AlmeríaAbandono Granada. Creo que es muy optimista pensar en llegar a Almería antes de las 8 de la tarde así que empiezo a replantearme el plan original de volver a Pamplona mañana por la mañana. Abandono lo que espero sea el último tramo de autovía, para empezar a rodar por la parte Sur de Sierra Nevada. ¡Qué bonito es todo esto!.

Hace muchísimo calor. En plena ascensión hacia la Alpujarra Granadina, veo un solitario restaurante con un pequeño parking de tierra enfrente. Necesito tomar algo frío así que paro. Apoyo un pie en el suelo y noto algo raro y familiar. El tacón se me ha vuelto a despegar de la bota. A saber dónde lo habré perdido. Con un suspiro de resignación echo un vistazo rápido y desesperado a la zona y lo veo ahí, a un metro de la moto. ¡No puedo tener tanta suerte!

Entro al garito y solo hay dos personas: el camarero y otro singular personaje con un solo diente, tomándose un cognac. Creo recordar que se llamaba Andrés.

¿No tendrá un martillo y clavos por ahí?

ver galeríaRuta 47 Etapa 29º: De Jaén a AlmeríaRuta 47 Etapa 29º: Jaén-AlmeríaBuenas tardes… ¿no tendrá un martillo y clavos por ahí para arreglar mi bota? Le pregunto al camarero. Sin hablar demasiado, se mete a la trastienda y saca la herramienta y unas puntas. Solo tengo estas. ¡Perfecto!, le contesto, e inmediatamente me descalzo, y sentado en una mesa hago nuevamente el apaño. A ver si esta vez lo arreglo mejor.

Calzado nuevamente, me acerco a la barra y pido una tónica bien fría. Cuando voy a pagar le pregunto a Andrés: ¿Ha pagado? Me gustaría invitarle. Sí, me responde, pero me tomo otro. ¡Pues otra tónica y lo mismo para este señor!. 

Nos liamos a hablar de nada en concreto y antes de irme le pido que nos hagamos una foto juntos. La podrá ver después en instagram. ¿Instagram? ¿Qué es eso?. Nada… una cosa que está de moda en internet. Ha sido un enorme placer. He estado muy a gusto, pero me tengo que ir, que quiero llegar a Almería sobre las ocho y media. 

¿A las ocho por esta carretera? No creo. Bueno… me quedan solo 150 km. Te digo que no llegas ni de coña. No sabes la cantidad de curvas que tienes por aquí.

Rumbo a Almería: la última de las 47

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Con mi bota como nueva, arranco a Dita y continúo hacia Almería. La Alpujarra es el paraíso. Curvas, curvas y más curvas, por asfalto estrecho y en perfecto estado. En constante ascenso llego hasta los 1600 metros de altitud. Cada curva aquí es un mirador. Es una pena no tener más tiempo para hacer cientos de fotos de este paisaje. En ocasiones da vértigo mirar hacia abajo. La Alpujarra es el colofón perfecto para La Ruta 47.

Llego a Trévelez, un bonito pueblo blanco andaluz. Antes de abandonarlo paro en un mirador desde el que se puede apreciar la belleza de este pueblo. Ya se me está haciendo tarde y en poco más de una hora, se hará de noche. Continúo con la expectativa de no hacer ya ninguna parada. Por supuesto no lo consigo. La Alpujarra es una pasada.

Llego a Laroles. Veo una estación de servicio y decido llenar el depósito de Dita. Con la hora que es y la distancia que me queda, esta será la última parada. Comienzo el descenso de La Alpujarra. Piso la provincia de Almería y con este paso, acabo de cumplir el segundo objetivo de La Ruta 47: Pasar por las 47 provincias. Ahora solo me queda el último: Llegar a la capital. Hago una parada para ver el estado de los Michelin Road 5 y veo que voy a llegar sin problemas.

Un día más… por Almería

ver galeríaRuta 47 Etapa 29º: De Jaén a AlmeríaRuta 47 Etapa 29º: Jaén-AlmeríaLlego al Sercotel Gran Fama, en Almería. Es ya de noche y sigue haciendo calor. Todo el mundo va en manga corta. Rápidamente hago el check in y tras una ducha salgo a cenar algo a un centro comercial que prácticamente está junto al hotel.

Llamo a Elena para decirle que voy a quedarme un día más en Almería. Por un lado quiero aprovechar un poco la circunstancia para hacer algo de turismo playero por la costa almeriense, y por otro lado, no podré salir como mínimo hasta después de comer, ya que me tienen que cambiar los neumáticos por la mañana.

Llamo también a Jesús, de Michelín, para informarle de que he completado el reto y todavía me quedan ruedas. Me pregunta si de regreso podría pasarme por su oficina para hacerme una entrevista y colocarlo en las redes sociales de Michelin. Por supuesto, le contesto que sí. Me pilla de camino.

Regreso al Sercotel Gran fama. Antes de acostarme miro por la ventana y veo una gran luna a la que le falta un día para estar llena. Otro bonito espectáculo con el que acabar La Ruta 47.