Ruta 47 (21º Etapa): de Cuenca a Valencia

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Esta también es una etapa tranquila como la anterior. Solecito agradable, paisaje casi estepario, contraste total con el norte pero igual de bello. Por la tarde la consabida tormenta, ¡pero hoy me pilla a cubierto!. En Valencia: saludo de nuevo al Mediterráneo y como una paella con colegas, ¡que es lo que hay que hacer! Todo empezó junto al Mediterraneo en la  Ruta 47 (1º Etapa) Cap de Creus-Barcelona. También puedes ver el resto de las etapas publicadas de Ruta 47.

Suenan los Buscaruinas en el móvil. Hora de levantarse. He tenido suerte con el tiempo y no me he mojado demasiado, pero estos son días de tormentas de evolución y hay muchas más probabilidades de mojarse por la tarde que por la mañana, así que cuantos más kilómetros haga antes de comer, mejor.

En Cuenca: las casas colgadas

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Desde aquí enviaré a casa por mensajería la equipación Tourland 3 de Garibaldi. La dejo en recepción y sin perder tiempo subo a la habitación para rehacer el equipaje.

Arranco a Dita y me dirijo hacia las Casas Colgadas. Voy un poco embutido en la nueva ropa. La BullRider está un poco tiesa. Huele a cuero nuevo y estoy emocionado. Me sienta bien. No me cuesta mucho tiempo llegar hasta el mirador de las Casas Colgadas. Cuenca es una ciudad muy pequeña.

Coincido con un autobús de jubilados que han ido a visitar esta maravilla típica de Cuenca. Le pido por favor a uno de los excursionistas senior que me haga una foto con este paisaje tan singular de fondo, pero de todas las instantáneas que me hace, en todas me corta la cabeza. Debía, al pobre, temblarle el pulso.

Al final, acabo montando la cámara en el mini trípode, como siempre y consigo hacerme alguna decente. Los patrocinadores de esta Ruta 47 quizá puedan aprovechar alguna para sus redes sociales.

Pongo rumbo a Valencia

ver galeríaRuta 47 Etapa 21º: De Cuenca a ValenciaRuta 47 (Etapa 21º): Cuenca-ValenciaSalgo de Cuenca. El cielo está despejado, pero hay previsión de tormentas por la tarde. A ver si hay suerte y llego antes a Valencia. Tampoco es larga la etapa de hoy y no quiero llegar tarde. Mi buen amigo Rober, catalán de nacimiento, afincado en Valencia y al que conozco de Astudillo, me está siguiendo por Facebook e Instagram y está empeñado en cenar conmigo. Tengo ganas de visitarle, pero tengo una condición: En Valencia yo quiero cenar paella. Ya sé que es tópico, pero es el lugar.

Cojo un desvío para visitar Las Torcas de los Palancares, unos curiosos agujeros enormes y redondos de aire misterioso y fascinante  provocados hace 80 millones de años por la acción del agua en las rocas calizas. No tenía ni idea de su existencia hasta que me documenté mientras preparaba La Ruta 47 y no quería perdérmelas. https://es.wikipedia.org/wiki/Torcas_de_los_Palancares. Leí que en invierno están llenas de agua. Supongo que dará para una bonita excursión a pie, pero por falta de tiempo visito solo la Torca de La Novia, situada justo al lado de la carretera. Desconozco a qué se debe su nombre, pero me gusta.

Torca de la Novia en Las Torcas de los Palancares

ver galeríaRuta 47 Etapa 21º: De Cuenca a ValenciaRuta 47 (Etapa 21º): Cuenca-ValenciaNo solo he disfrutado de La Torca de la Novia, que no me ha defraudado, sino de la estrecha y bien asfaltada carretera que me ha traído a ver esta maravilla de la naturaleza. Vuelvo a empalmar con la N-420 mientras el sol luce y avanzo por esta carretera recta a poca velocidad. De repente empieza un tramo de asfalto ancho, sin gravilla y curvas en zigzag. Aprovecho para hacer unas curvas y gastar el neumático por los costados pero me siento un poco torpe.

Llevo rodando prácticamente en recto desde la etapa con llegada a Madrid. 2.200 km sin apenas curvas y estoy un poco oxidado. Además no dejo de pensar en el desgaste del neumático, pero veo que realmente agarra bien en las curvas incluso con sobre presión, tal y como me habían dicho en Michelin. Parece que es cierto que conserva sus propiedades hasta el final.

Provincia de Valencia: Comunidad Valenciana

ver galeríaRuta 47 Etapa 21º: De Cuenca a ValenciaRuta 47 (Etapa 21º): Cuenca-ValenciaEntro en la provincia de Valencia. Para a hacerme una foto. Siempre he tenido un cariño especial por esta provincia, y más por su capital. La he visitado varias veces y lo que más he envidiado siempre es su clima. Llevo el bañador en una de las maletas y todavía no he catado el mar en La Ruta 47. A ver si hay suerte y me doy un chapuzón valenciano en la playa de La Malvarrosa.

Hace muchísimo calor y tengo que beber algo frío. Veo un bar en una recta, en el pequeño núcleo urbano de San Antonio y paro a tomar un refresco y unas aceitunas en su terraza. Me sabe a gloria el frescor del refresco y la sal de las aceitunas.

Un par de graciosas camareras me hacen compañía y una de ellas está empeñada en que le regale mi camiseta. Le ha gustado. No puedo regalarte esta, le respondo. La necesito para la ruta, pero no te preocupes, cuando acabe, te mando una.

De BMW a Mobilette con Enrique Lobo

ver galeríaRuta 47 Etapa 21º: De Cuenca a ValenciaRuta 47 (Etapa 21º): Cuenca-ValenciaMientras disfruto en la terraza de mi simple aperitivo, entra en escena Enrique Lobo, a lomos de una Mobilette. Es muy simpático y nos hacemos unas fotos con las dos motos. Me cuenta que es la única Mobilette en activo de todo el pueblo… y de los alrededores. Por supuesto, acabamos haciéndonos una foto con nuestras máquinas.

Arranco nuevamente y avanzo por el parque natural Chera-sot de Chera a través de una carretera muy estrecha y bonita con un pantano en la parte inferior. El paisaje y la carretera son increíbles. 

El cielo se va cubriendo de nubes blancas que poco a poco adquieren un tono gris, y a medida que avanzo, empiezo a notar gotas en la visera del casco. Esta vez no veo cortinas de lluvia pero esto no tiene muy buena pinta. Me quedan solo 60 km para llegar al hotel pero con esta ropa no me puedo mojar y no llevo traje de agua, así que decido parar en una tejavana junto a un bar al lado de una bodega. Justo entonces empieza el diluvio. Llueve tanto que ni con traje de agua me hubiera salvado. Mientras diluvia, hablo con un par de lugareños que también están atrapados por el mal tiempo.

Poco a poco va lloviendo menos y todos me abandonan. Yo no puedo salir hasta que no caiga nada, así que consulto en el móvil la APP de las tormentas y veo que el nubarrón va hacia Valencia. También es mala suerte que solo llueva aquí. Según la APP, el resto de España está limpia. No dan comidas en este bar, que por otra parte, ya lo han cerrado, así que saco la fruta que he cogido en el hotel durante el desayuno y me la como con la ayuda de la navaja que últimamente siempre llevo encima.

Valencia: Ciudad de la Artes y las Ciencias

ver galeríaRuta 47 Etapa 21º: De Cuenca a ValenciaRuta 47 (Etapa 21º): Cuenca-ValenciaPor fin me pongo en marcha y avanzo despacio, para no pillar a la tormenta. Llego a Valencia sintiendo unas gotas de lluvia más, que no llegan a mojar. Hoy he batido mi record de llegar pronto. No me lo puedo creer. Son solo las cinco y media y ya estoy en mi destino

Antes de llegar al hotel, decido ir al complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias a sacar alguna foto. Tengo suerte porque el Sercotel está muy cerca y me pilla casi de camino. Una vez más, quiero meter la moto en una zona prohibida, y hacer las fotos con los característicos edificios así que me toca empujar a Dita unos metros.

Llego al Sercotel Acteón Valencia. Me atienden tres recepcionistas muy simpáticas. Como todavía es pronto y hay luz, decido hacer las fotos del hotel esa misma tarde y así saldré antes por la mañana. Aprovechamos un photocall que tienen permanentemente instalado en el Hall. Por unos minutos me siento como una estrella.

Tras aparcar la moto en el parking mismo del Sercotel Acteón, subo a la habitación a darme una ducha y deshacer el equipaje. La estancia es una pasada, como todas: Habitación grande y cómoda, con cama inmensa…. 

Playa de la Malvarrosa y paella

ver galeríaRuta 47 Etapa 21º: De Cuenca a ValenciaRuta 47 (Etapa 21º): Cuenca-ValenciaLlamo a Rober, para quedar y se presenta en el hotel en 45 minutos, tiempo suficiente para prepararme un poco. Rober me llama por teléfono para decirme que ya se encuentra en recepción. Me pongo mi vaquero negro, camiseta de NavaRider y la cazadora Internazionale Vintage de Garibaldi. Estoy de estreno y es perfecta para este tiempo: calorcito valenciano.

Nos dirigimos hasta el puerto dando un paseo mientras hablamos de la Ruta 47 y todo lo que estoy viviendo: los paisajes, las carreteras, los olores, las sensaciones… Seguimos la conversación  yendo hacia la playa de la Malvarrosa por parte del extinto circuito urbano de F1, mientras Rober me hace de guía turístico.

Estoy de antojo y quiero una paella para cenar. Acabamos en un lugar típico de Valencia: El Restaurante La Pepica, abierto desde 1898, nada menos que 120 años, un Restaurante familiar que sobrevive a varias generaciones. Rober no me deja pagar y cuando pedimos la cuenta, preguntamos por el dueño para saludarle, que nos atiende maravillosamente. Tras hablarle de La Ruta 47 y de lo bien que hemos cenado, nos invita al café y al postre.

A lo tonto a lo tonto, el paseo desde el hotel hasta el puerto ha sido largo y no nos apetece volver andando así que nos volvemos en taxi.

Me despido de Rober, nos veremos en unos meses en Astudillo y como siempre, clasifico el material, estudio la ruta de mañana, que me llevará hasta Murcia y elijo la canción de despertador. Mañana toca un buen trozo de costa mediterránea.