Ruta 47 (Etapa 19º): De Cáceres a Toledo

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Vamos muy bien: Hasta que me ha pillado la tormenta. Dos horas de agua... ¡Ay! madre, que rollo. Ha servido para comprobar que la BMW S1000 XR, bautizada como Dita, va bien, los guantes Road 5 van bien y la ropa Tourland de Garibaldi ¡va de cine oiga!... Todos sabéis cual es la delicada zona más afectada en caso de lluvia... y hasta esos están secos. Al final, ¡Toledo compensa el remojón! Aquí tienes toda la información de etapas anteriores de la Ruta 47.

Suena el despertador abro la cortina de la ventana y no me gusta lo que veo. El suelo esta mojado y aunque ahora no llueve, el cielo no tiene muy buen aspecto. Creo que hoy me voy a mojar.

Pongo rumbo a Toledo

ver galeríaRuta 47 (Etapa 19º): De Cáceres a ToledoRuta 47 (Etapa 19º): Cáceres-Toledo. Las cigüeñas...Como siempre, bajo a desayunar, y me llevo algo de fruta del bufet para comer por el camino. Coloco a Dita en la puerta y la recepcionista del hotel me hace la correspondiente foto en la entrada del Sercotel Extremadura. Como siempre, he estado realmente a gusto en este hotel. El tiempo ha mejorado un poco, el suelo se ha secado debido al calor que hace, pero el cielo sigue encapotado.

Me despido de la recepcionista del Sercotel Extremadura y me dirijo a una gasolinera situada a 400 metros, con otra banda cacereña como compañía auditiva: “Maggot Brain“ y su tema “In Our Veins” que suena alto dentro de mi casco.

Hoy estoy un poco preocupado. Llevo recorridos 6758 km, todavía me quedan 3200 km y me da la impresión de que los neumáticos se están desgastando más de lo habitual. Estos días me están tocando etapas sin curvas y hace mucho calor. Al tumbarme en la carretera para hacer alguna foto desde el suelo, he comprobado que el asfalto está muy caliente y supongo que eso acelera el desgaste de los neumáticos. Tengo ganas de llegar a Andalucía. Allí empezarán de nuevo las curvas y la parte central de los neumáticos sufrirá menos.

Ya hace unos días que he decidido no pasar de 90 y hoy al menos hace menos calor así que arranco y me dispongo a ir hacia Toledo, una de las capitales que más ilusión me hace visitar.

Las cigüeñas como compañeras de viaje

ver galeríaRuta 47 (Etapa 19º): De Cáceres a ToledoRuta 47 (Etapa 19º): Cáceres-Toledo. Madroñera desde el MiradorEstá nublado pero hace bueno. En cuestión de minutos, las nubes son cada vez más negras y empiezo a ver cortinas de lluvia que me acechan por la espalda. Cada vez están más cerca. A pesar de todo, no puedo evitar parar para hacer fotos. Llevo días viendo cantidad de cigüeñas. Es un ave al que tengo especial cariño. En Astudillo hay un nido sobre la torre de una iglesia, que llevo admirando desde niño y al estar acostumbradas al ser humano, anidan en los lugares más insospechados y, para ellas, accesibles.

Llego a Ruanes y hago un stop. Giro a la izquierda y durante los tres segundos que permanezco parado, veo un cartel que anuncia Motanchez a solo 22 km. Me acuerdo de Juanmi, un buen amigo al que acompañé el 11/11/11, curiosa fecha, a comprar una Yamaha Diversion 900. Durante unos años montábamos los dos el mismo modelo de moto. Montanchez es su pueblo y está empeñado en hacer un viaje desde Pamplona hasta aquí. Supongo que volveré en esa ocasión. Nuestras Diversion, pasaron ya a la historia y hoy ambos rodamos en BMW.

Mirador de La Madroñera

ver galeríaRuta 47 (Etapa 19º): De Cáceres a ToledoRuta 47 (Etapa 19º): Cáceres-Toledo. Uno de los muchos puentes romanos o medievales.Llego al mirador de La Madroñera. Ya lo vi en Google Earth mientras preparaba la ruta y me pareció un lugar interesante para parar. No está situado a gran altura, pero la vista se pierde en el horizonte en este paraje extremeño, verde y llano.

Huele a tierra mojada y noto gotas de lluvia. Creo que estoy en el límite de la tormenta. Los rayos están lejos pero cada vez se acercan más. No quiero arriesgarme a estropear la cámara con la lluvia así que con gran habilidad y un poco de paciencia, decido guardarla en una de las maletas laterales y continuar sin hacer fotos, a ver si consigo ir por delante de la tormenta.

Siguen cayendo gotas, sobre la pantalla de mi HJC pero me estoy librando de la tormenta. Voy a cruzar un puente de piedra y de repente veo algo que llevaba tiempo deseando admirar: Una pareja de cigüeñas negras, ¡y yo con la cámara en la maleta!. ¡Qué mala suerte! Paro la moto para no asustarlas, pero al contrario que la cigüeña común, estas son más esquivas y cuando se percatan de mi presencia, alzan el vuelo y se van. No he podido documentar mi visión, pero la imagen permanecerá en mi mente. Recorro visualmente los alrededores para recordar el paisaje y cierro los ojos concentrándome en el momento.

Puente en Madroñera

ver galeríaRuta 47 (Etapa 19º): De Cáceres a ToledoRuta 47 (Etapa 19º): Cáceres-ToledoYa que he parado, he sacado un poco de ventaja a la tormenta y el lugar y el momento son propicios, saco la cámara de la maleta y preparo una instantánea en el puente. Con la práctica que tengo, en solo unos minutos consigo fijar la cámara en el suelo sobre el mini trípode y corro para sentarme sobre uno de los ojos durante los 10 segundos que tarda el temporizador.

A medida que avanzo voy viendo carteles de carretera cortada por prueba deportiva, en un horario anterior a mi paso, por lo que no me preocupo y continúo por el recorrido previsto. Al llegar a Cañamero me desvían por otra carretera, debido a la citada prueba deportiva y sin salir del pueblo empieza a llover torrencialmente así que paro en un bar a comer algo y a esperar a que se pase la tormenta. Qué ironía: No me he mojado en el Norte de España, que llueve más de la mitad de los días del año, y me tengo que calar en Extremadura.

Tras una hora parado, la tormenta no arrecia y no puedo permanecer aquí mucho tiempo, así que pongo todos los forros a la ropa de moto, guardo nuevamente la cámara, me cierro bien todos los puntos de entrada de agua: cremalleras, cuello… cambio los guantes de verano por los de invierno que aguantarán más y continuo ruta.

El Tourland 3 aguanta bien. Solo noto un poco de humedad en las ventilaciones de las mangas pero responde a la perfección. Hoy sí que estoy probando bien la ropa y al menos hasta ahora, parece que no ha sido tan mala idea viajar sin traje de agua. 

Por Nava de Ricomalillo, carreteras solitarias

ver galeríaRuta 47 (Etapa 19º): De Cáceres a ToledoRuta 47 (Etapa 19º): Cáceres-ToledoDespués de dos horas de lluvia intensa, entro en la provincia de Toledo y deja de llover. Como sigo preocupado por los neumáticos decido repostar en Nava de Ricomalillo (no voy mal de gasolina) y aprovechar para mirar la presión. Resulta que está un poco baja así que a partir de ahora voy a revisar la presión en cada repostaje.

Con el depósito lleno, cojo un desvío a la derecha y me dispongo a circular por la CM-4171, tan bonita como destrozada. El asfalto está muy roto a ratos y es muy particular: de color rojo y muy rugoso. Pienso que este tipo de asfalto no debe ser muy bueno para los ya castigados Road 5, que todavía tienen que dar mucho de sí, así que bajo la velocidad drásticamente y comienzo a rodar entre 30 y 40 Km/h.

Como ya no llueve, incluso ha salido el sol y no pasa nadie por esta solitaria carretera, decido volver a sacar la cámara de fotos y hacer algún posado en la carretera. Es toda para mí. Tengo la certeza de que no pasará nadie y me permito parar en medio de la raya discontinua, en una gran recta, para que se me vea. Tampoco es cuestión de jugarse el tipo.

Al fondo… la hermosa ciudad de Toledo

ver galeríaRuta 47 (Etapa 19º): De Cáceres a ToledoRuta 47 (Etapa 19º): Cáceres-ToledoHe dejado las carreteras secundarias, cuando diviso al fondo la hermosa ciudad de Toledo. Ha salido nuevamente el sol y la ropa Garibaldi está prácticamente seca.

Llego al Sercotel Alfonso VI. Es un hotel increíble, el edificio, la decoración medieval, sus vistas. Hago el check in y subo a la habitación. Sobre el escritorio, me espera una botella de cava con dos copas y una bandeja de fruta. En Sercotel sí que saben cuidar a sus clientes. La habitación tiene terraza y cuando pongo los pies sobre ella, el espectáculo es todavía mejor: Las vistas son increíbles. A la derecha la catedral, que destaca sobre todos los tejados de teja vieja de los innumerables edificios históricos. Qué pena que Elena no este conmigo porque esta situación es para pasar una velada de lo más romántico. No puedo resistirme y no quiero brindar solo, así que agarro el teléfono, marco su número en una video conferencia y le digo: Sírvete una copa de vino. Yo descorcho la botella de cava y brindo: Por ti y por La Ruta 47. Esto solo sería perfecto contigo a mi lado.

Ya duchado y vestido con ropa de calle, bajo de nuevo a recepción a guardar la moto en un parking situado al lado del hotel y salgo a cenar algo y ver al menos la catedral.

Me moría por llegar a Toledo. Hace años, durante un viaje de estudios hacia Andalucía, hicimos una fugaz parada para descanso del chofer. Tengo un buen y vago recuerdo de aquel paseo de seis horas por Toledo, pero para ser sincero, mi prioridad en aquella época, con 17 años, eran más las faldas que las piedras. Hoy voy a permanecer menos tiempo todavía que en aquella ocasión, pero pienso saborear cada piedra que vea en esta ciudad.

La catedral… joya del gótico

ver galeríaRuta 47 (Etapa 19º): De Cáceres a ToledoRuta 47 (Etapa 19º): Cáceres-ToledoSoy tremendamente despistado, pero hago un buen uso de la tecnología, así que agarro el GPS para que me devuelva al hotel sin problemas y entre calles laberínticas voy dando un paseo cámara en mano hasta decidirme por un bar donde picar algo.

Comienzo el regreso al hotel con una parada obligada: La Catedral de Toledo. Cuando la veo me enamora. Iluminada con luz amarilla es un auténtico espectáculo admirar la que quizá sea el máximo exponente del gótico español.

Mientras hago mil fotos a esta maravilla arquitectónica, aparece un guía turístico en una visita guiada nocturna. Le escucho disimuladamente cuando cuenta que a esta hora, desde un ángulo determinado, se refleja sobre una especie de estanque donde me encuentro. No puedo dejar pasar la oportunidad. Tumbado sobre el suelo, coloco una vez más mi cámara de fotos sobre el mini trípode y realizo otras mil instantáneas. Es una pena que el objetivo no me permita enfocar toda la catedral.

Llego al hotel. Clasifico todo el material de hoy y me voy a dormir.

Imposible, de nuevo, acostarse antes de las 2.