Ruta 47 (Etapa 18º): De Plasencia a Cáceres

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Abro los ojos y son ya las 10.30 h. El desayuno es hasta las 11 h, así que sin perder tiempo, me visto rápido y voy a llenar el estómago con la comida que más me gusta de día. Este hotel, al contrario de todos en los que he estado en La Ruta 47, sirve el desayuno en la terraza, que la han acristalado, imagino que para instalar aire acondicionado y soportr el calor de la provincia cacereña en verano. Las vistas desde aquí, de la Catedral de Santa María de Plasencia, son realmente bonitas. 

Etapa corta, se agradece, dirección a la ciudad de Cáceres

ver galeríaRuta 47 (Etapa 18º): De Plasencia a CáceresRuta 47 etapa 18º: Plasencia-Cáceres. Carreteras rectas y la lluvia que no perdona..

Me doy cuenta que estoy muy cansado. Me duele todo el cuerpo. Me he relajado y me ha entrado el bajón previo a la etapa de hoy, carente de curvas y de tan solo 214 km. Creo que llegaré pronto a la ciudad de Cáceres y podré descansar un rato.

Lleno el depósito de Dita nada más abandonar el hotel quitándome la preocupación del combustible. Ni siquiera me habrá entrado la reserva al llegar. El dependiente de la solitaria gasolinera tiene ganas de hablar y le explico cual va a ser el itinerario de hoy. Me explica un par de detalles y alternativas aunque no voy a variar mi ruta.

Voy a medio gas. Todo movimiento me cuesta un triunfo y además, hace muchísimo calor. Abro todas las toberas del Tourland 3 de Garibaldi y aunque sigo acalorado, realmente se nota la ventilación en brazos, pecho y piernas.

Noto que el GPS va aumentando la distancia hasta mi destino en lugar de disminuirla. Me he vuelto saltar un cruce y voy en dirección equivocada así que paro, y doy la vuelta para retomar la dirección correcta. Me he pasado 4 km que con la vuelta son 8 de más. Lo siento por los neumáticos. Hoy disculpo mi  torpeza porque con la paliza que llevo encima no estoy muy concentrado.

Borbollón, Moraleja, Alcántara

ver galeríaRuta 47 (Etapa 18º): De Plasencia a CáceresRuta 47 etapa 18º: Plasencia-Cáceres. Concento en ruinas de San Antonio de Pádua en Garrovillas de Alconetar, Cáceres.Llego al embalse de Borbollón. El paisaje hasta aquí es muy abierto, con ganado y a medida que me acerco al embalse, más ganado pastando entre encinas y robles, decoran los lados de la carretera. 

Llego a las afueras de Moraleja. Me gusta el nombre de este pueblo y sin desviarme de la ruta, veo un Restaurante con un gran aparcamiento: El Rte. Montecarlo. Decido parar en este garito a comer. Son ya las 2 y prefiero picar algo aquí. 

Aparco la moto junto a una customizada y vieja moto japonesa y me siento en la terraza a esperar al camarero. Tardan mucho en venir, así que me acerco a la barra aprovechando para preguntar por la moto. Es del hijo del dueño, que no está en este momento. 

Me preparan una mesa y tardan en servirme. Se ve que hoy hay un par de comuniones y no dan abasto con las comandas. Durante la espera, me bebo casi un litro de agua mientras me deleito con los modelitos de los asistentes a las comuniones. Los cacereños The Buzzos y otras bandas de mi Play list de la Ruta 47, amenizan el pase de modelos de hombres, mujeres y niños. Ninguno tiene desperdicio. Cada modelito es más horrible que el anterior. Me voy del Restaurante. Para lo que he comido, he pasado demasiado tiempo aquí, pero he estado entretenido.

Llego al puente Romano de Alcántara, situado en la población y embalse del mismo nombre. Tenía ganas de ver esta maravilla arquitectónica sobre el río Tajo tan bien conservada, desde que supe de su existencia y por fin ha llegado el momento. Aparco a Dita antes de cruzarlo y hago la sesión de fotos obligatoria de recuerdo junto a otras que enviaré a los patrocinadores en este entorno tan particular: Guantes, moto, casco…

Jornada de descanso. No. Sigo visitando rincones increíbles

ver galeríaRuta 47 (Etapa 18º): De Plasencia a CáceresRuta 47 etapa 18º: Plasencia-Cáceres. Puente de Alcántara, sobre el Rio Tajo, en la localidad del mismo nombre.Salgo de Alcántara. A pesar de haber salido tarde y haber parado para comer más de lo necesario, son poco más de las cuatro de la tarde y solo me quedan 100 km para llegar a la capital cacereña. Por fin llegaré pronto un día.

Paso por Garrovillas de Alconétar y veo un templo en ruinas, que resulta ser el Convento de San Antonio de Padua. Voy con tiempo y no puedo resistirme. Me desvío de la carretera y me meto en un camino sin asfaltar para visitarlo sin perder demasiado tiempo y hacer algunas fotos. Quiero entrar con Dita pero en esta parte no encuentro un lugar accesible para entrar con la moto, así que me conformo con hacer algunas fotos desde un muro de piedra con la promesa de volver algún día a visitarlo. He hecho tantas veces esta promesa que creo que tendré que repetir La Ruta 47 con mucho más tiempo. Realmente España tiene muchos rincones por conocer y no deja de sorprenderme.

A poco más de 50 km de mi destino, vuelvo a cruzar el embalse de Alcántara entre curvas abiertas. El cielo se está cubriendo por momentos y a lo lejos se aprecian cortinas de lluvia que vienen hacia mí. Cruzo la A-66 y por un momento se me pasa por la mente incorporarme a esta vía rápida para no mojarme pero decido continuar por la ruta prevista, sin duda con mucho más atractivo. 

Ya se ve la capital desde aquí. Me sorprende la lluvia durante 10 minutos pero la ropa de moto aguanta incluso con las toberas de ventilación abiertas.

Llego al Sercotel Extremadura. Sigue lloviendo. Aparco en la entrada para hacer el Check in y en recepción me dicen que meta a Dita en el garaje. Por fin he llegado pronto a uno de mis destinos y como ya conozco la ciudad de Cáceres de otro viaje anterior, prefiero dedicar el tiempo a bañarme en un Spa a ver si me recupero de la paliza que llevo encima.

Tras la ducha de rigor pregunto en recepción dónde puede haber un Spa o algo parecido y me dicen que a 200 metros del hotel hay un complejo deportivo así que me dirijo hacia allí. Lamentablemente, el Spa está cerrado pero hay un servicio de masaje. No me lo pienso y pido cita. Me la dan para dentro de media hora, así que ocupo el tiempo dando una vuelta y comprando pilas y algo de fruta en un supermercado.

Como premio un masaje y… ¿concierto de Inhumanos?

ver galeríaRuta 47 (Etapa 18º): De Plasencia a CáceresRuta 47 18º etapa: Plasencia-Cáceres: Guantes Garibaldi junto al Puente de Alcántara.Salgo del masaje. Sigo a medio gas pero me encuentro mucho mejor. Ha sido una buena idea y mañana continuaré mi viaje con otra energía. Mientras pago, me comunican que esta noche a las 10:30 va a haber un concierto gratuito de los Inhumanos en el complejo deportivo. ¿Los inhumanos? ¿Existen todavía?

Vuelvo al hotel a comer la fruta y organizar un poco el material de hoy. Consulto el correo y para mi sorpresa veo un email de Garibaldi. Gina, me dice que si llega a imaginar que le iba a enviar tantas fotos y tan bonitas, me hubiera dado más ropa. Me cuenta que los viajeros como yo, le piden ropa y una vez comienzan el viaje no vuelven a saber más de ellos. Yo, sin embargo soy diferente, me preocupo de enviarles material y es realmente bueno. Les apena no haberme enviado algo de la última temporada. Me llenan de orgullo sus palabras y siento que estoy haciendo un buen trabajo.

Mi respuesta es clara: No te preocupes Gina: el martes llegaré a Cuenca. Envíame lo que quieras al hotel y continuo La Ruta 47 con la ropa nueva. Yo, ya sabes que seguiré enviándote fotos. No obstante, si puedo elegir, prefiero una cazadora de cuero y unos vaqueros de esos con protecciones. Es más mi estilo y me queda la parte sur de España. Malo sea que me llueva por Andalucía.

Salgo al concierto. Es en una plaza. Se ha improvisado un puesto con bocadillos y bebida, que me viene al pelo para cenar algo sencillo y rápido mientras veo el concierto, que resulta un poco patético. En ningún caso hubiera pagado para ver a este grupo, compuesto por un organista y 5 cantantes haciendo el gamberro en el escenario, pero hay que reconocer que paso 45 minutos entretenido recordando sus éxitos de los 80, como “qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000”, “Duba duba”, o “me duele la cara de ser tan guapo”. No aguanto más y decido retirarme al hotel a terminar de clasificar el material de hoy y preparar la ruta de mañana.

Como siempre: ¡me dan las dos de la mañana!