Ruta 47 (20º etapa): Toledo-Cuenca

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Etapa 20º de la Ruta 47 para darle gas y disfrutar de la Dita y sus otros 159 compañeros que van ahí debajo. Pero tengo que cuidar los Michelin Road 5, así que me dedico a la fotografía y la contemplación del paisaje. Al llegar a Cuenca empiezan las curvas y la lluvia, así que tampoco he podido disfrutar de la conducción. La próxima vez que venga por aquí ¡será con neumáticos nuevos! Por cierto, a partir de ahora viajaré con la equipación de verano de Garibaldi que me llegó al hotel de este final de etapa. No quiero ser presumido pero, ¿me queda bien, eh?  Toda la información sobre las etapas ya publicadas la tienes en Ruta 47.

Desde Toledo… y su catedral

ver galeríaRuta 47 (20º etapa): Toledo-CuencaRuta 47 (Etapa 20º): Toledo-CuencaHoy tampoco ha sonado el despertador. No tengo prisa por salir ya que la distancia que me separa de Cuenca es solo de 218 km y prácticamente todo el trazado es línea recta. Incluso sin correr, haré una media de 70 km/h, lo que serán unas tres horas montado sobre Dita.

Me visto y antes de bajar, me asomo a la terraza de mi habitación a admirar el bonito paisaje del casco viejo Toledano. Sigo alucinando con la catedral. No hace mal tiempo. Hay muchas nubes pero no parece que me vaya a mojar.Bajo a desayunar al comedor medieval del hotel. Todo hace juego con esta histórica ciudad, armaduras y escudos, tapices…

Pregunto por el director del hotel. Se llama Jose Luis. Baja a saludarme, le comento que me ha encantado su hotel y le cuento un poco el proyecto La Ruta 47. Le encanta. Hace algún tiempo fui motero también, pero de Enduro, me comenta. Algún día volveré a tener moto, pero de carretera, como tú, y no descarto hacer La Ruta 47. Tienes que estar viendo lugares increíbles. Sin duda, comento yo. Es totalmente recomendable. Y hacerla en solitario, tiene su punto.

¿Aguantarán los Michelín Road 5?

ver galeríaRuta 47 (20º etapa): Toledo-CuencaRuta 47 (Etapa 20º): Toledo-CuencaTras rehacer el equipaje, rescatar a Dita del parking y hacerme un par de fotos en la puerta del Sercotel Alfonso VI, arranco para dirigirme hacia Cuenca. Esta es una de esas provincias que no he pisado nunca. Necesito comprar un bote de grasa para la cadena. No sé qué he hecho con el que llevaba. Se me ha debido perder, y ya toca engrasarla. Ayer vi en internet un concesionario BMW y hacia allí me dirijo antes de comenzar la ruta. 

Entro en Motoemoción, concesionario Oficial BMW, a las afueras de Toledo y mientras compro un bote pequeño de grasa para la cadena, le hablo al dependiente de La Ruta 47 a la vez que le muestro el pasaporte para que me lo selle. Le han hablado en BMW Madrid de La Ruta y el Reto de los neumáticos. Nos acercamos a Dita para ver sus gomas y la verdad es que no da un duro por acabar el reto -tal como están ya- con los Michelin Road 5. Me descoloca un poco todo esto. Nadie confía en que vayan a aguantar. Excepto Jesús, la primera persona en Michelin que me dio vía libre y yo. El resto de la humanidad es muy pesimista y nadie confía en que lo vaya a conseguir. Empiezo a flaquear un poco. Y estas etapas llanas no ayudan. Los neumáticos están gastándose demasiado por la parte central.

Abandono definitivamente la maravillosa ciudad de Toledo. El trazado de hoy no tiene curvas y no puedo correr así que pondré la velocidad de crucero a 80 km/h e iré disfrutando del paisaje, que aunque no es montañoso, también tiene su aquel. Me recuerda mucho a las llanuras de Palencia, que tanto recorro en verano con mi vieja y querida Honda CB 450. 

No puedo evitar pensar en el desgaste de las ruedas y qué hacer para evitarlo. Sigo pensando en la sobrepresión de las ruedas. La moto se esta comportando bien. Quizás esté equivocado pero también es cierto que mientras ruede en recto y dado que no pienso correr, tampoco necesito mucho agarre, así que decido parar en la primera gasolinera y vuelvo a hinchar los neumáticos por encima de su presión recomendada. No se si estaré haciendo algo, pero el auto convencimiento también da confianza, así que: ¡que leches!

Por La Guardia

ver galeríaRuta 47 (20º etapa): Toledo-CuencaRuta 47 (Etapa 20º): Toledo-CuencaLlego a La Guardia y con la hora que es, pues ya me está entrando hambre, decido parar en el Rte. Conos. Veo un par de camiones aparcados y en estos sitios siempre se suele comer bien y barato. Resulta como lo he pensado.

Hace bueno y quiero tomar el café en la terraza. Entonces aparece un autobús lleno de adolescentes que parecen estar de excursión y me toca esperar un rato, me encuentro a gusto. Ya con el estómago lleno, reanudo el viaje por las largas rectas que poco a poco me van acercando a Cuenca. Voy a 80 km/h y no pienso correr más.

Para entretenerme repaso mentalmente todas las provincias a ver si soy capaz de recitarlas en su orden de paso, mientras escucho a “The Sunday Drivers”.

Miro por el retrovisor y veo un camión a lo lejos. Al cabo de un minuto o dos está ya muy cerca y comienza a adelantarme. Qué vergüenza, pienso. Como el camionero sepa algo de motos va a decir: ¿Dónde irá este dominguero a 80 por esta carretera, montado en una máquina de 160 caballos?. Lo peor de todo es que dos minutos después, me adelanta otro camión.

Recuerdos, sensaciones…

ver galeríaRuta 47 (20º etapa): Toledo-CuencaRuta 47 (Etapa 20º): Toledo-CuencaVoy muy despacio. De más joven, aprendí a conducir con un Seat 600 e iba más rápido que ahora. Tenía mucho encanto viajar en aquel coche y tengo mil anécdotas para contar, pero no se puede comparar con la sensación de viajar sobre Dita. El olor del campo, el viento en la cara, la música del motor, el frescor del aire entrando por las toberas del Tourland 3 de Garibaldi, la suavidad de Dita, la soledad en la carretera, la seguridad…. Sigo con la velocidad de crucero, y tengo mi cámara colgada al cuello. Veo árboles, viñas, amapolas en las cunetas. No puedo resistirme a disparar.

Dejo atrás Toledo y entro en la provincia de Cuenca. El paisaje cambia, la carretera se estrecha, el asfalto se estropea un poco, aparecen las curvas… pero por desgracia, el cielo cada vez es más amenazante y cuando ya la lluvia es evidente, me veo obligado a parar para guardar la cámara protegiéndola del agua. ¡Qué pena! Ahora que empezaba lo bueno.

Llega la lluvia, ya en la provincia de Cuenca

ver galeríaRuta 47 (20º etapa): Toledo-CuencaRuta 47 (Etapa 20º): Toledo-CuencaAcelero un poco pero con cautela. El suelo esta mojado y llevo la presión de los Michelin Road 5 bastante alta. A pesar de todo, se comportan de maravilla. Ya me lo advirtieron en Michelin. Este neumático evacua mucho mejor el agua que cualquier otro, y eso se nota en el agarre.

Cruzo el río Júcar a través de un estrecho puente e inmediatamente me incorporo a la Nacional que me lleva directo a la capital conquense. Cada vez llueve menos aunque el cielo sigue amenazante.

Llego a la ciudad de Cuenca. Mañana no quiero entretenerme mucho en la salida y como todavía es pronto, decido repostar ahora mismo, así que paro en una gasolinera. Pido al dependiente que me eche el correspondiente sello en mi pasaporte y cuando lo ve, me pregunta por él. Un par de amigos le hacen compañía y todos escuchan con interés mis relatos de la ruta y les digo que no puedo irme de Cuenca sin ver las casas colgantes. ¡Colgadas! se apresuran a corregirme. Son colgadas, no colgantes. Todos los forasteros lo dicen mal, y no nos sienta muy bien por aquí. Anotado y corregido, respondo. Me indican cual es la vista clásica y dónde puedo hacer alguna foto. 

No hay buena luz y sigue lloviendo un poco, así que decido hacer la foto con la luz de la mañana, antes de partir hacia Valencia.

Ropa Garibaldi nueva para seguir el viaje

ver galeríaRuta 47 (20º etapa): Toledo-CuencaRuta 47 (Etapa 20º): Toledo-CuencaLlego al hotel y no es Sercotel, por lo que la salida será más rápida por la mañana. Hago el check in y pregunto por mi paquete. Ahí está. Una caja bastante grande de Garibaldi. Subo a la habitación contento como un niño con zapatos nuevos. ¡A ver qué me han enviado!

Abro la caja antes de deshacer el equipaje. ¡Qué emoción!: Una cazadora de cuero negro, modelo BullRider, otra cazadora para calor extremo modelo Internazionale Vintage, unos vaqueros West Coast con protecciones, guantes de invierno Safety Primaloft y otros de verano y ventilados Ariel Comfort. ¡A partir de mañana iré mucho más fashion!. 

Aunque el Tourland 3 es más de aventura, y ciertamente me ha dado un resultado inmejorable, esta nueva ropa encaja más con mi personalidad, aunque pienso: Como me caiga una tormenta como la de ayer, estoy jod..., pero ¡qué coño! Ahora me queda el Sur, y no me voy a mojar.

Después de una ducha, una llamada a Elena y un email a Gina de Garibaldi para darle las gracias y decirle que me ha llegado la ropa, me calzo la BullRider y salgo a cenar algo por ahí. Este hotel no está en el centro de Cuenca, sigue lloviendo un poco y la verdad es que no me apetece coger la moto, así que tras un corto paseo acabo comiendo una hamburguesa en un centro comercial.

Regreso al hotel. Me pongo toda la ropa nueva y me hago unas fotos en el pasillo para enviárselas a Gina. Empaqueto el Tourland 3 y los guantes que he traído hasta aquí en la misma caja y la preparo para enviarla mañana a casa. 

Como siempre, clasifico el material, estudio la ruta de mañana, que me llevará hasta Valencia y a la cama. Tarde, como siempre.