Ruta 47 (16 etapa): De Valladolid a Salamanca

Ruta 47 (16 etapa): De Valladolid a Salamanca

Motos.net

Hoy me he mojado, pero poco. Me consta que los compañeros del Punta a Punta se han mojado más. Los sigo con interés aunque a mi me toque estar en esta otra aventura, la Ruta 47. En la etapa de hoy he disfrutado del color de las cunetas y ya en Zamora, de los muros de piedra seca, de muchas curvas y de la sorpresa de encontrar enormes cactus que uno no espera encontrar en esta zona.
Todos los detalles técnicos de la etapa están en Ruta 47 y en www.laruta47.com

Paso por el taller Motolid de Valladolid

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca.Hoy va a ser un día largo. Ayer no me dio tiempo de llevar a Dita a que le cambiasen el intermitente (¿recuerda la caída en parado de la etapa 13º?) y hoy tengo que estar temprano en Motolid (concesionario BMW en Valladolid). Me han dicho que puedo ir sobre las 9 h, así que mi plan es desayunar tranquilo como siempre, reparar a Dita y volver para hacer el check out.

He dormido solo cinco horas y media, pero he descansado bien. Siempre he defendido que uno de uno de los mayores placeres de la vida es acostarse tras una ducha con las sábanas recién lavadas. Todos los días en La Ruta 47 son así y mi último gesto antes de cerrar los ojos, es una enorme sonrisa de placer. Duermo poco pero descanso mucho, así que me levanto, me visto rápido y bajo a la planta baja del Sercotel Felipe IV a desayunar ese desayuno bufet que tanto me gusta.

El cielo está despejado pero todavía hace fresco. Llego al concesionario. Pregunto por el dueño y me dicen que está en el Punta a Punta. Hoy este evento finaliza precisamente en este concesionario, pero yo ya me habré ido para entonces. Lástima, porque conozco a unos cuantos participantes a los que me gustaría saludar. El mecánico todavía no ha llegado y le espero tomando un café mientras admiro las BMW que tienen expuestas y escucho a los Vallisoletanos “Cosmic Birds”.

Aparece uno de los mecánicos y me sustituye el intermitente. Antes de irme, le hablo de La Ruta 47. Ya la conoce, y conoce el reto también. Me tensa y engrasa la cadena (parece que está un poco floja) y me mira los neumáticos. Estas teniendo un desgaste un poco raro. Parece como si hubieses ido con las ruedas desinfladas, comenta. 

Llevo varios días comprobando la presión y precisamente ayer la volví a revisar. Supongo que no puedo fiarme de los medidores de presión de las gasolineras. A continuación le pregunto: Y qué… ¿Cómo ves los neumáticos? Crees que voy a conseguir llegar a Almería?

La importancia de la presión de los neumáticos

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca.¿Dices que te quedan 4.000 km? Ni de globo. No vas a llegar. Al menos todavía tienes bastante dibujo por el centro.

Me preocupa su respuesta, pero sigo confiando en los Road 5 y en mi forma de conducir. A partir de ahora tendré que estar todavía más atento. Además y aunque voy buscando las curvas, no empezaré a zigzaguear en serio hasta Andalucía.

A la velocidad que voy y la orografía de las rectas castellanas, hacen que no necesite demasiado agarre, así que decido llevar las ruedas con un poco de sobre presión. Pienso que a más presión, menos rozamiento, por lo tanto, menor desgaste. Espero que me salga bien la jugada.

Decido también, revisar la presión cada día antes de llegar al hotel. Ya me dijeron en Michelin que era muy importante revisar la presión.

Abandono Motolid y me dirijo nuevamente al Sercotel Felipe IV a rehacer el equipaje y hacer el check out. El mecánico me dice que me seguirá con interés. No cree que llegue, pero desea que lo consiga.

Desde Valladolid: Castillo de Torrelobatón

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca. Castillo de Torrelobatón, Valladolid.Salgo de Valladolid tras hacer la instantánea del hotel. He intentado despedirme del director del hotel, que casualmente es amigo de Lola, pero no está en este momento. Una de las recepcionistas cruza la carretera para disparar la cámara y la otra, menos tímida, posa conmigo en la foto.

Hace mucho calor. Le he quitado el forro al Tourland 3 de Garibaldi y aun así, tengo que abrir las entradas de aire tanto de la chaqueta como del pantalón. Se nota el agradable airecillo.

Me he dado protección solar en la cara y me he vuelto a pintar los labios. Es uno más de los rituales mañaneros en La Ruta 47. Me encanta sentir esa sensación de libertad que da la brisa en la cara, pero yo soy de esos que atrapa todos los rayos y me suelo quemar solo con el aire. Las gafas incorporadas en el HJC ayudan mucho cuando llevas la pantalla del casco abierta y la vista se pierde en el horizonte por estos lares, lo que aumenta todavía más esta sensación de libertad.

Valladolid es campo. Verde por esta época. Llanura, palomares y amapolas que mezcladas con flores lilas y margaritas, adornan las cunetas de estas rectas carreteras. Voy despacio. He activado el control de crucero de Dita para olvidarme de la velocidad y saborear cada kilómetro. 

Tras una curva, aparece a lo lejos un imponente castillo. Conozco todos los de esta zona, pero no me canso de visitarlos. No dispongo de mucho tiempo, pero no puedo evitar acercarme nuevamente a esta fortaleza: el castillo de Torrelobatón. Aparco a Dita junto a él y comienzo mi habitual sesión de fotos. Apenas llevo 10 minutos haciendo instantáneas en posturas imposibles, cuando aparece una furgoneta de reparación de calzado ambulante. Se me acerca el zapatero y me entra con la frase: Buena máquina llevas.

¿Eres motero? pregunto. Lo fui, y lo volveré a ser. Esto se lleva en las venas.

Hablamos durante un rato de motos, de turismo y de la Ruta 47. Se ofrece para hacerme unas fotos con el castillo de fondo. Acepto la invitación y a cambio, le entrego un par de chapas de La Ruta 47 para sus hijos. Poco después nos despedimos haciendo un par de Vss de saludo.

Dejo Valladolid, entro en Zamora

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca. En las 47 provincias peninsulares se recolecta uva para la producción vinícola.Una señal de carretera me informa de que Urueña esta tan solo a medio kilómetro. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en el año 1975, por su aspecto de pequeña ciudad medieval, sin duda esta es otra joya artística que merece la pena visitar, aunque decido no hacerlo. Ya la visité en un par de ocasiones y aunque me apena no fotografiar a Dita en este entorno tan especial, hoy no me sobra el tiempo, así que decido continuar. Sé que si entro, tardaré más de una hora en salir.

Abandono la provincia de Valladolid y entro en Zamora. El paisaje sigue siendo llano y recto.

No he visto muchos palomares a lo largo de estos días. Sigo en Tierra de Campos y quizá esta sea la última ocasión que tenga para fotografiar este tipo de edificaciones tan características y típicas de la zona de las que tengo decenas guardadas en mi ordenador, así que tengo que hacer esta parada obligada.

Estoy ya cerca de la capital Zamorana y veo una pequeña caseta en un campo de vides. Una vez más, no puedo resistirme a hacer fotos. Luis Angel, con quien suelo andar en moto las tardes de verano, y gran aficionado a las catas de vino, me comentó que una de las curiosidades de La Ruta 47 es que en todas las provincias de España se hace vino. Todavía tengo tiempo, pero no quiero finalizar La Ruta 47 sin dejar constancia de este detalle, aunque solo sea en esta provincia. El lugar es tranquilo, y aprovecho para disfrutar una vez más de la soledad y tranquilidad de esta zona.

La Catedral de Zamora

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca. Catedral de Zamora.Llego a Zamora. Lo que me interesa de esta ciudad durante el corto periodo de tiempo que voy a permanecer en ella es su casco antiguo, en concreto su Catedral. Al acercarme, compruebo que el casco histórico es prácticamente peatonal en su totalidad, aunque parece ser que los residentes pueden circular. Aprovechándome de esta circunstancia y con sumo cuidado, voy acercándome hasta meter a Dita en la misma catedral. Hace mucho calor y a excepción de algún turista, no hay nadie en los alrededores.

Realizo mi habitual sesión de fotos y continúo sobre Dita hacia la Plaza Mayor para comer algo antes de abandonar esta ciudad. Están las oficinas de la Policía Municipal en la misma plaza y decido no meter allí la moto, por si acaso. Doy un par de vueltas y me doy cuenta que es realmente difícil aparcar aquí. No veo ningún aparcamiento de motos, pero junto a un café, veo aparcada una maravilla clásica: una Ossa. Deduzco que debe ser de un lugareño que sabe dónde aparcar y no tendré problemas si dejo a la joven Dita junto a la Abuela Ossa así que aparco allí mismo y me dirijo a comer algo a algún bar de la plaza.

De camino entro en las oficinas de la Policía Municipal y pregunto: A lo mejor os suena un poco raro pero…. ¿Podríais echarme un sello en este pasaporte? Muy amablemente me cuñan mi pasaporte y mientras explico qué es La Ruta 47 me comentan que no les parece raro lo del sello. Ni soy el primero ni seré el último en solicitar un sello.

Restaurante Ágape de Zamora

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca. Casual encuentro con Chano, organizador de reuniones de clásicas y su Ossa.Termino de comer un menú del día en la terraza del Ágape (siempre me ha gustado esta palabra y su significado). Cuando me acerco a la barra a pagar, pido nuevamente un sello para mi pasaporte pero no tienen. En su lugar, una de las camareras agarra un boli y escribe: Con mucho cariño de Minerva (camarera Agape), vuelve pronto. Volveré, le contesto. Me regala un botellín de agua para el camino y vuelvo sobre mis pasos para reunirme nuevamente con Dita.

Al llegar, el destino me hace coincidir con Chano, el dueño de la Ossa. Inevitablemente comenzamos una agradable conversación de motos, concentraciones y otras curiosidades moteras. Declino su invitación a tomar un café, por falta de tiempo, pero charlamos durante 20 minutos. Me cuenta que tiene varias motos clásicas y que cada año organiza una concentración de estas antigüedades. Yo, que también organizo eventos y sin mi sistema informático sería impensable, le pregunto cómo lo hace y me comenta que todo a mano. ¡Los ordenadores son para los jóvenes!.

Sin duda me hubiera quedado más tiempo charlando con Chano, pero todavía me quedan 275 km para llegar a Salamanca, quiero hacer un par de paradas en Los Arribes del Duero y ya son las 4 de la tarde.

Los Arribes del Duero y el Puente de Requejo

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca.Abandono Zamora. Sigue haciendo calor pero poco a poco van apareciendo nubes hasta que el cielo se encapota por completo. Estos días hay tormentas de evolución por toda España y aunque aún no me he mojado en serio, veo a lo lejos las cortinas de lluvia situadas en mi misma dirección. 

Entro en Los Arribes del Duero en busca del Puente de Requejo, una obra de ingeniería española construida para atravesar el río Duero a su paso por los municipios de Pino del Oro y Villadepera. Mi gran amigo Koldo, que conoce bien la zona me sugirió mientras diseñaba La Ruta 47 que no dejara de pasar por aquí. La carretera es muy motera y el puente es una pasada.

El asfalto esta un poco estropeado. Se ha levantado un poquito de aire y huele a tormenta pero creo que todavía no me voy a mojar.

Llego al Puente de Requejo. Paro antes de cruzarlo en una especie de mirador, para admirar esta obra de ingeniería sobre el Duero, cuando al otro lado del puente veo unas luces individuales que se acercan. Sin duda son motos. Me preparo para fotografiarles cuando se crucen conmigo, pero se detienen antes de cruzar. Arranco a Dita y salgo a su encuentro.

Aparco junto a ellos y comenzamos a charlar. Se trata de un grupo de asturianos con José a la cabeza que están haciendo excursiones en moto por la zona, acompañados de otros compañeros que viajan en coche. Me cuentan que es una pena que ya haya dejado atrás Asturias. Me hubieran acompañado a gusto durante unos cuantos kilómetros.

Me despido de los Asturianos con un Hasta pronto y cuidado, que creo que os vais a mojar. Parece que la tormenta va hacia vuestro lado.

Salamanca y el Río Tormes

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca.Entro en la provincia de Salamanca y unos metros después me sitúo en la presa de La Almendra situada sobre el río Tormes. Las vistas desde la pared de la presa y la presa en sí, son impresionantes.

Como siempre, hago unas fotos hasta que empiezan a caer unas gotas. Parece que también yo me voy a mojar hoy. 

Todavía no se me ha encendido la reserva pero me estoy mojando un poco y me encuentro en la población de Trabanca. Aquí hay una gasolinera así que decido parar a esquivar la tormenta y de paso llenar el depósito.

No hay gente en la gasolinera de este pueblo perdido, así que me lío a hablar con el dependiente. Por supuesto, le pido que me eche un sello en el pasaporte y cuando le cuento el proyecto que me ha traído hasta aquí, me contesta con un ¿Y cómo se te ha ocurrido esta bobada?

Yo me empiezo a reír. Conozco de sobra el carácter castellano, sin filtro. En el fondo, me pongo en su lugar y tiene toda la razón. Lo imagino allí, cumpliendo sus ocho horas de trabajo, cuando viene uno en moto, rodando… por el hecho de rodar, de conocer lugares, gente, costumbres. En fin… una bobada.

Dejo atrás Trabanca. Ha dejado de llover, pero no es garantía de no mojarse. Son casi las siete y media de la tarde y todavía me quedan 170 km hasta llegar a Salamanca. He quedado para cenar con mi sobrina Ängela y no quiero llegar tarde, pero por otro lado, me está gustando tanto el paisaje de los Arribes del Duero, que me daría pena coger el atajo que me llevaría al hotel en menos de una hora.

Pienso: ¡Qué coño… esto es España. Aquí se puede cenar incluso a la una de la mañana!, Así que llamo a Ängela para decirle que llegaré un poco tarde y continuo por la ruta prevista. Los últimos 90 km son bastante rectos así que como mucho, a las 10 ya habré llegado. Una duchita rápida y todavía cenamos antes de las 11.

Muros de piedra, refugios de pastores y de aves

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca.Continúo hacia el Sur. La carretera es estrecha y aunque no llueve, huele a tierra mojada. Siempre me ha encantado este olor.

Me llama la atención la cantidad de muros de piedra seca de esta zona. Siempre me han gustado, pero desde que escuché a Joaquín Araujo hablar de estos muros en la radio, me enamoré aun más de ellos: Ecológicos, bonitos, respetuosas con el medio ambiente y que además sirven de refugio para las aves que anidan en sus recovecos.

La última parte de los Arribes del Duero en La Ruta 47 es espectacular. El estrecho asfalto un poco estropeado, adornado con cubos de piedra a modo de quitamiedos hace juego con el paisaje montañoso. El serpenteante trazado que desciende por la montaña hasta el río Camaces se divisa a lo largo de varios kilómetros y a menudo grandes cactus, que uno no espera ver en esta zona, adornan los bordes de la carretera. De vez en cuando, tras alguna curva aparece algún antiguo refugio de pastor construido también con piedra seca. Paro en uno de estos refugios para hacerme una foto y subirla a Instagram.

Llego a Lumbrales. Aquí finalizan las curvas por hoy. Voy tarde pero estos últimos 90 km los haré a 90 por hora y con suerte en una hora estaré ya en el hotel. Estoy teniendo suerte: no me estoy mojando.

Un hasta pronto familiar

ver galeríaRuta 47 (16 etapa): De Valladolid a SalamancaRuta 47 (Etapa 16º): Valladolid-Salamanca.Llego al Sercotel Las Torres. No ha sido fácil acceder hasta la puerta. Todo el casco histórico de Salamanca es peatonal y aunque no lo parezca resulta difícil acceder con la moto. Me doy cuenta que como en Pamplona, el casco histórico está vigilado por cámaras y es necesario proporcionar los datos de la matrícula en la recepción del hotel para no encontrarme una multa de vuelta a Pamplona. 

Tras aparcar la moto en un parking cercano y una ducha rápida, Ángela viene a buscarme al hotel. Salimos a cenar y tras probar en un par de lugares a los que me quería llevar, acabamos en un restaurante italiano cenando un plato de pasta y una pizza. Es ya un poco tarde para cenar.

De vuelta al hotel, damos un paseo admirando los edificios históricos de esta zona de Salamanca y me despido de Ángela con un gran beso y un enorme abrazo. 

Todo el casco histórico es un museo. Me encanta esta ciudad.