Ruta 47 (1º parte del regreso): Desde Almería a Madrid

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Me levanto. Hoy va a ser un día largo. Tengo que agarrar la autovía y tirar hacia el Norte lo más rápido posible. Elena, mi esposa, me dijo ayer que prefiere que haga escala en Madrid. Le preocupa que recorra los 1000 km de tirón con el cansancio que llevo acumulado. No sé todavía qué voy a hacer, pero con la parada que tengo que hacer en Michelin, supongo que me liaré.

Dejo detrás la provincia 47: Almería

ver galeríaRuta 47 (1º parte del regreso): Hacia el NorteRuta 47 (De Cabo de Gata a Madrid). Y ya que voy a parar en Madrid, decido que quiero hacer un homenaje a Dita, la Yegua junto a la BMW S1000 XR. Hoy, Dita vive en un pueblo cercano a Madrid y a Mamen, su dueña, le hizo mucha ilusión el post que puse en Facebook el día que bauticé a la BMW S 1000 XR, así que he decidido que me gustaría hacer una parada para fotografiar a las Ditas juntas.

Llamo a Mamen para preguntarle si está disponible esta tarde y me responde que no solo eso, sino que me quede a dormir en su casa.

Abandono Almería tras llenar el depósito y cojo la carretera más directa. Mientras voy a 120 Km/h por la A-92 pienso que el plan perfecto hubiera sido cambiar los neumáticos en Almería y volver sobre mis pasos para terminar nuevamente en Cap de Creus. Cuando concebí La Ruta 47, pensé que la recorrería en mi jubilación. Creo que para entonces, haré este plan.

Entrevista para Michelin en Tres Cantos, Madrid

ver galeríaRuta 47 (1º parte del regreso): Hacia el NorteRuta 47 (De Cabo de Gata a Madrid). Nunca me han gustado las autovías para rodar en moto. Me parecen de lo más aburrido, teniendo que circular a 120 Km/h en línea recta. Me apetecen unas cuantas curvas rápidas, un poquito por encima del límite, ya con neumáticos nuevos. He recorrido 10.400 km de conducción ejemplar y ahora me apetece soltarme un poco. La ocasión y los neumáticos lo requieren. 

Abandono la autovía y cojo una secundaria que me lleva a lo largo de otros 120 km hasta el pueblo de La Carolina, donde empalmo nuevamente con otra autovía. Las curvas no son muy cerradas, pero la conducción es mucho más divertida, y no he perdido tiempo, ya que el no rodar por autovía lo he compensado con un trazado más corto. ¡Y cómo me he divertido!

Llego a las inmediaciones de Madrid. He tardado solo cuatro horas y media y no estoy cansado. Podría seguir hasta Pamplona sin problema, pero ahora tengo una agenda que cumplir. 

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Es viernes y son las dos y media del mediodía. Ya me dijo el mecánico de Luis Contreras que estaba loco si pensaba atravesar Madrid a esta hora. ¿Atasco? le contesté: ¡Voy en moto!, no sé qué es un atasco.

Debo reconocer que no estuve parado en ningún momento, pero también diré que tardé más de media hora en recorrer 5 km y eso que me defiendo bien en las ciudades, “zizgagueando” entre coches.

Llego a la oficina de Jesús María de Michelin, en Tres Cantos. Sale a recibirme y tras un abrazo observamos a Dita. Comento lo bien que se ha portado y que los neumáticos son una maravilla. Subimos a una sala y tras el encuentro con la responsable de las redes sociales, improvisamos una entrevista en video con el teléfono. 

Homenaje a Dita y a la BMW S1000 XR

ver galeríaRuta 47 (1º parte del regreso): Hacia el NorteRuta 47 (De Cabo de Gata a Madrid). Me voy de Tres Cantos y me dirijo a casa de Mamen y Javier. Paro en una gasolinera a llenar el depósito, circunstancia que aprovecho para que me den la ubicación de su casa y… ¡Sorpresa!. Su casa, está más cerca de Ávila que de Madrid, a unos 80 km de la capital. Bueno, no tengo prisa.

Llego a casa de Mamen y Javier. ¡Qué alegría! Hace más de un año que no les veo. Me sirven una cerveza fría y un poco de embutido casero. ¡Qué rico está! Tras un breve descanso, vamos a ver a la yegua. Vive en una finca a unos 7 km de aquí.

Hacemos la sesión de fotos. Hoy Dita no trabaja. Vive como una reina en un prado en estado semi salvaje. Es una yegua tan fiable que en breve empezará a trabajar con niños discapacitados, autistas y otros síndromes.

Se está acostumbrando a la buena vida y últimamente está un poco rebelde pero cuando Mamen la llama, acude sin pensarlo y mueve la cabeza para que la acaricien. Elena debería estar aquí. Se le saltarían las lágrimas de emoción.

Regresamos a casa de Mamen y Javier. Cenamos una de mis comidas favoritas: Huevos fritos con chorizo y tras un par de cervezas y una agradable conversación, nos vamos a dormir. 

La predicción meteorológica para mañana no es muy halagüeña. Creo que voy a tener un final pasado por agua.