Royal Enfield Continental GT

Royal Enfield Continental GT

Deme Gómez

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“Los viejos rockeros nunca mueren”ver galeríaRoyal Enfield Continental GTFotos: Sebas Romero

Las café racer están de moda, nadie lo duda. El atractivo de estas motos ha corrido como la pólvora. Pocos son los que no se sienten atraídos por una de estas motos, que en su día fueron deportivas. Una subcultura motorista que nació en el Reino Unido en los años cincuenta y que ha resurgido desde hace ya unos años en diferentes pises. Como ocurre con todo, en nuestro país el café racer ha llegado un poco más tarde.

En otras ocasiones ya hemos hablado del origen de estas motos, que principalmente se dio en un lugar muy concreto, el Ace Café de Londres. Con motivo de la presentación de esta Royal Enfield Continental GT, ya hicimos un pequeño repaso histórico de este emblemático lugar.

No es difícil distinguir una café racer, se caracterizan básicamente por ser motos de serie personalizadas y modificadas de manera que la ligereza y las prestaciones se antepongan a la funcionalidad. Como en aquellos años no existían las clasificaciones de motos de hoy, tomando como base una moto de calle, se modificaba el chasis si era necesario y se retrasaban las estriberas.

Pero no quedaba ahí la cosa, también manillar, escapes, asiento, colín y algún que otro detalle más era sustituido o modificado. El propósito final era conseguir la moto más rápida, pero la posición de conducción era una de sus peculiaridades más importantes. El piloto debía ir lo más acostado posible para conseguir una mayor aerodinámica, aunque la comodidad mermara.

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Todo este motivo de ser, no tiene sentido en nuestros días, ya que disponemos de motos deportivas específicamente concebidas.

El romanticismo, la pasión y quizás la búsqueda de algo diferente, de sentirse más original, hace que cada vez más motoristas piensen en café racer. Una posibilidad es construirse una totalmente personalizada, sobre la base de una moto descatalogada o incluso clásica. Pero si no queremos pasar por el calvario de buscar el taller ideal donde nos la modifiquen, para luego desembolsar el susodicho fajo de billetes, aquí tenemos una posible solución, una café racer de serie lista para montar, llamada Royal Enfield Continental GT.

Cultura Café Racerver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

El café racer se ha convertido hoy en día en toda una cultura. Para entender un poco más el significado de las café racer y su pilotos, es interesante mencionar unos cuantos conceptos a forma de breve diccionario de carretera.

ROCKERS: Originalmente una subcultura juvenil británica de la década de los 60, que evolucionó a partir de los teddy boys. Su vestimenta se basaba en una chaqueta de cuero negro, pantalones vaqueros y botas. Llevaban el pelo engrasado, escuchaban rock'n'roll y evidentemente montaban una café racer.

CAFÉ RACER: Motocicleta utilizada para desplazamientos rápidos entre un Café (bar), y otro.

TON UP: Romper la barrera de las 100 millas por hora sobre una café racer. Los pilotos que lo conseguían eran los Ton Up Boys

SCREW AND SMASH: El rock and roll que se dio entre los 50 y principios de 1960, con músicos como Gene Vincent, Eddie Cochran y Chuck Berry.

BURN UP: En el contexto café racer, cuando unos rockers se juntaban para rodar en sus café racer.

CLUB 59: Conocido en todo el mundo, el Club 59 era un club de Londres para jóvenes motoristas, fundado el 2 de abril de 1959, y con sede en la Iglesia de Hackney Wick, en el East End de Londres, una zona desfavorecida por la posguerra. Sus creadores eran los reverendos Graham Hullett, William Shergold y Mike Cook. Un auténtico icono de los rockers y las café racer.

RECORD RACING: Se trataba de dar una vuelta alrededor de una ruta predeterminada, mientras en la máquina de discos (Jukebox), sonaba una canción. El piloto debía llegar a su punto de partida antes de que terminara la canción. Todo ocurría en el Ace Café, situado a las afueras de Londres, donde las carreteras no tenían límites de velocidad.

 

“Tikka Masala Racer”ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

Cuando vi la primera fotografía de la Royal Enfield Continental GT, me hizo mucha ilusión. Pensé que no todo estaba acabado, que las motos románticas continuaban presentes en las cadenas de montaje. De vez en cuando, en las ferias internacionales de automoción aparecen prototipos que crean expectación y que vislumbran una luz para los románticos de la moto. No quisiera tildar de romántica a la Continental GT, pero es innegable que posee un encanto especial, algo que la hace especial.

En 1965, una nueva Royal Enfield de 21 CV sorprende a los motoristas de la época, era la Continental GT. Con depósito de gasolina fabricado en fibra de vidrio y pintado de rojo, caja de cambios de cinco velocidades, semimanillares, reposapiés retrasados, y asiento bien largo, rematado con una joroba.

En aquel entonces, la Continental GT ya se vendió muy bien, además existía la posibilidad de montar un carenado con forma de placa de número, que se extendía en el montaje delantero. Otra versión aún más deportiva, se comercializaba con un completo carenado deportivo (The Avon “Speedflow”), y se encontraba disponible como extra en los colores de fábrica, complementarios del rojo y el blanco. Ahora que ya sabemos de dónde viene esta Continental GT, veamos que nos depara su juventud.ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

La estética de la Continental GT es indudablemente atractiva. El rojo, el negro, el gris, los amortiguadores con el muelle amarillo, son los colores que predominan en toda la moto. La pieza más grande, sin duda el depósito de gasolina, que en este caso es generoso de dimensiones externas, pero no en las internas.

La mano se me va a tocar pieza por pieza, como si no hubiese visto nunca una moto así. Esta Royal Enfield no guarda secretos, por eso están los que más se le miran, pero no tienen por qué ser los propietarios de alguna de estas unidades.

La primera sensación encima de la moto es rara, quizás por el poco sonido que hace el escape. Pero en cuanto a la posición de conducción, es muy intuitiva, aunque yo hubiese colocado los semimanillares un poco más abajo. El asiento, de corte claramente café racer, se desmarca de la mayoría, donde últimamente se confeccionan los asientos de una forma distinta y con unos cortes, también distintos. Pero podrían haberlo alargado hasta el final del chasis, para camuflar la curva del tubo que sobresale por detrás. La moto está pensada para uno, como debe ser una café racer.ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

Los acabados generales son bastante correctos, aunque se ve el granulado de los moldes de arena en alguna de las piezas de aluminio, lo cual no es que moleste en sí, simplemente es una cuestión estética. La suspensión trasera la conforman dos llamativos amortiguadores de gas regulables, de la marca Paioli. Hay quien decía que mejor el negro, en vez de amarillo para los muelles.

Los detalles en general, parece que están bien cuidados. Salvo alguna excepción, como la de los guardabarros, que son de plástico. Aquí podrían haber hecho un sacrificio en pro del acero. En la presentación internacional, la Continental GT montaba unos retrovisores en los puños, muy modernos, pero por lo visto poco homologables, ya que la que han llegado aquí, equipan unos retrovisores convencionales.

El motor es el Bullet 500cc estándar, que ha aumentado a 535cc, además de contar con un cuerpo de mariposa de la inyección, más grande, aumentando así la potencia hasta los 29CV.

El chasis es la principal novedad tecnológica de esta Royal Enfield. Diseñado por Harris, su geometría es de carácter más deportivo, a la vez que estrecha toda la moto. Es un doble cuna de geometría rectilínea, con triangulaciones en el “subclases”.ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

La suspensión delantera es hidráulica convencional de 38 mm. Los frenos también son de nueva factura. Brembo de 300 mm de diámetro delante, por 240 de diámetro detrás. Las pinzas son de doble pistón para la anterior y simple bomba para detrás. Siempre se puede pedir más frenos, en este caso funcionan correctamente y no hace falta más. La única cuestión es la fatiga, que asoma, pero no se ve.

En algunos aspectos se ve una moto racer, sin embargo, tiene cosas que no le corresponden como café racer que es. Un ejemplo de ello, son las dos piezas de aluminio fundido que sirven de apoyo, a la vez que protegen la bomba del freno trasero, etc. El diseño de dichas piezas es un tanto controvertido, veremos cuáles son las opiniones del personal.

Los relojes, sitos en la tija de dirección, son de corte clásico, muy acorde con la moto. Son funcionales y la pantallita digital informa de lo justo y necesario.

"Caferaceteando"


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En el mes de septiembre del año pasado, tuve la suerte de probar por primera vez la Continental GT, en la presentación que Royal Enfield había organizado en la mismísima cuna del café racer, en Londres. Entonces ya me gustó por varias razones, pero no rodé con ella lo suficiente como para tener una idea veraz de su comportamiento, sobre todo en carretera.

Montar una motocicleta como la Continental GT, puede parecer sumamente sencillo, pero todo tiene su intríngulis. Le dio al botón de arranque y el golpeteo del mono se hace notar enseguida. Paro la moto, quiero comprobar como arranca con el pedal. Genial! A la primera, esto es una retro moderna con elementos de ayer. El ronroneo del motor es delicioso, incluso con el pedazo de escape que lo silencia.

El mapeo de la inyección no es muy amplio, existe un punto muerto que requiere de unas revoluciones extras para eludir la salida. Pero una vez que empiezas, el par motor se hace notar entre las 2.000 y 3.000 vueltas. Suficiente para que la segunda velocidad entre con fuerza. La máxima potencia (29,1 CV), se alcanza en las 5.100 rpm, más allá de estos parámetros, la aguja del tacómetro no tiene ninguna prisa por llegar al corte en las 5.500 rpm.ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

Está claro que no es una moto con un buen caballaje que digamos, pero es suficiente para cumplir con las expectativas de los clientes. Arrancar en frío requiere un poco de paciencia, no conseguí a la primera, y eso que dispone de una palanca de starter con retroceso, que ciertamente no le veo el sentido.

La Continetal GT es una de esas motos modernas y fiables, que se parecen a las clásicas, pero sin llegar a ser antigua. Royal Enfield ha conseguido actualizar su nuevo producto, con el propósito de captar una clientela diferente y especial.

La comodidad de conducción de la Continental GT, es bastante buena. El manillar se encuentra en una posición amigable y el asiento es grueso, aunque un poco estrecho. La parte trasera del largo depósito de combustible es más estrecha, para que las piernas encajen, permitiendo una posición de conducción más inglesa.ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

La caja de cambio de cinco velocidades funciona bien, con un punto muerto fácil de encontrar. Únicamente me costó un poco acostumbrarme al funcionamiento de la mantea de embrague, que suelta la moto al final de su recorrido.

Si estás bien con el motor, el resto de la Continental GT será más amigable de lo que parece. Eso sí, las vibraciones que emite, hacen que la visión de los retrovisores se nuble y que los empastes tiemblen. Es precisamente eso lo que muchos clientes buscan en una moto de estas características. Ya sabemos que la potencia del bicilíndrico de Chennai, con un diámetro y carrera de 87 por 90 mm, llega a esos 29.1 CV a 5.100 rpm tomándose su tiempo y gracias a su elasticidad.

La Continental GT, es evidente que se mueve bien entre los coches de la ciudad, donde la atención de un motorista debe ser máxima debido a la irresponsabilidad de sus conductores, que un 80% de ellos conduce mientras escribe un WhatsApp o habla a través del móvil. Es en estas situaciones cuando se descubre la verdadera manejabilidad de una moto.ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

Precisamente, la dirección de la GT es ligera, muy ligera al principio, luego te acostumbras y te das cuenta de que funciona bien. Y es que hay que tener en cuenta que el chasis ha sido concebido por nada más y nada menos por los ingleses de Harris Performance, lo cual siempre es una garantía. De hecho si nos fijamos en el diseño de este, que en un principio puede parecer un chasis convencional, veremos que su desarrollo geométrico es el ideal para un cuadro de estas características. El fabricante hindú ha apostado fuerte con la Continental GT.

Está claro que con este motor, la Continental no desarrolla una gran velocidad en autovía o autopista, donde a pesar de que el límite esté en los 120 km/h, a todos nos gusta enredar a esos señores de uniforme que montan motos con luces de color azul. No os preocupéis que con la GT nunca nos quitaran puntos en las autopistas. Con viento a favor, tumbado sobre el depósito y con la mano izquierda sujetando la barra de la horquilla, conseguí superar los ciento treinta.ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

Está claro que ese no es su sitio, donde realmente se encuentra a gusto es paseando por carreteras comárcales, donde abundan las curvas y los pasajes pintorescos. Ahí la Royal Enfield Continental GT te hace disfrutar de lo lindo, con un paso por curva rápido y preciso, eso si, una vez la has lanzado. Requiere una conducción fina, a la inglesa, como se hacía antes, aprovechando hasta el último gramo de par. 

Las suspensiones funciona bien, incluso la trasera la encontré un poco dura, pero efectiva. Y los frenos, pues correctos. Como dicen por ahí: “Frenar, frena”. No se puede negar el origen de la Continental GT, lo digo por un detalle, la potente doble bocina. Y es que en la India es un elemento indispensable.

¿Indie o hipster?ver galeríaRoyal Enfield Continental GTRoyal Enfield Continental GT

Y llegó la hora d lea verdad, ese momento en que te bajas de la moto, te quitas el casco, te miras la moto, y piensas en si te la comprarías. La lista de deseos motociclistas para los reyes magos, podría ser infinita. Pero siempre tenemos en la recamara “cinco” motos que nos compraríamos si nos tocase la lotería. Estaría la Royal Enfield Continental GT en esa lista, pues en la mía puede que sí.

Y no me considero ni un “hipster”, “ni un indie man”, que tan de moda está en estos tiempos. Las motos se compran con el corazón, porqué el día que lo haces con la cabeza, ya puedes darte por equivocado. Esta moto fabricada en la India, donde la mayoría de los motoristas van con turbante y sin casco, es lo suficientemente atractiva como para conquistar a ese grupo de personas que aun respetan unos valores, que en su día fueron la base de una juventud rebelde y peleona.

Bienvenidos al mundo de lo distinto, al mundo de las café racer. 

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