Rodibook: clásica del calendario rutero/aventurero

David Remón Paracuellos

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Un año más volvió la que para muchos ya es la aventura del año, una prueba que sin llegar al estrés de una Rider1000 por su compacto formato o el más estirado del PuntApunta de BMW Motorrad que te obliga tomarte unos días de vacaciones para asistir, se consolida como uno de los mejores de España en los organizados para un día.

El tranquilo pueblo de Vielha se vuelve de golpe en una ciudad de motoristas venidos de muchos puntos diferentes de España y también del extranjero, con presencia de portugueses, andorranos y hasta franceses en esta edición. Y es que la organización del RodiBook está respaldado por un grupo de profesionales y de apasionados voluntarios,incluidos los de la misma población de Vielha, como claramente nos lo hizo ver el primer día el mismo alcalde de la localidad el Sr. Juan Antonio Serrano con su bienvenida.

Cuando además ves que hasta allí y formando parte del encanto de la prueba se ha desplazado todo el equipo de KTM y Husqvarna España, cediendo las motos durante el viernes para poder disfrutar de sus últimas novedades a través de rutas organizadas por la zona, reafirma que es una prueba importante ya no solo para los aficionados, sino también para las marcas más prestigiosas. Michelin también lo cree, con su servicio oficial en la prueba para aquellos que lleguen con problemas de gomas…ver galeríaRodibook: clásica del rutero/aventureroRodiBook 2017

Permitir que después de unas cuantas ediciones en este evento, concretamente son cuatro seguidas, haga una reflexión de cambio de formato. Creo que la prueba que se celebra en Vielha, fuera de que sea exigente de cara a los participantes con sus 661 kilómetros de esta edición, aporta un punto diferencial con otras pruebas. El mismo planteamiento de salir ya del corazón de Pirineo, hace plantearse de por sí un fin de semana completo, con el desplazamiento hasta allí el mismo viernes y vuelta el domingo.

Pero si en vez de apretarlo todo tanto y puestos a invertir ese mismo tiempo sabiendo, además, que muchos de los presentes emplean el domingo para rutear hacia casa por itinerarios revirados, no sería disparatado realizar la ruta del RodiBook en dos días: viernes/sábado o sábado/domingo. Sería también un reto cansado pero no fatigoso por haberse recuperado entre ambas jornadas y además más intenso: creo firmemente que todavía sería más diferencial respecto a su competencia e interesante económicamente para la zona. Creo firmemente que también animaría más a gente a venir de más lejos e incluso a más parejas y acompañantes…

Caras conocidasver galeríaRodibook: clásica del rutero/aventureroRodiBook 2017

Este año fui yo el afortunado periodista que rodó con una Super Adventure 1290 S y además me encontré de nuevo a Iván Cervantes , el piloto oficial de KTM que, si el pasado año venía invitado, este vino por iniciativa propia, trayéndose con él a amigos para realizar el recorrido en buena compañía. Curioso ver también al piloto de Husqvarna Xavi Galindo presente con la 701 Supermoto: a ver si se le ha enganchado también esta experiencia y lo volvemos a ver el próximo año.

Como siempre este evento no es competitivo y aquí de lo que se trata es de mantener un ritmo medio correcto, de esa manera se consigue disfrutar del entorno y del recorrido marcado por la organización a través del roadbook. Este año una vez más lo bordaron a nivel de recorrido por ser mejor que el del pasado año, sin ser tan lento y duro como el del hace dos ni tampoco tan rápido como el pasado. Estando muchos kilómetros en el país vecino, la belleza de los puertos subidos junto con el impecable roadbook (libro de ruta) realizado una vez más por el dakariano Fernando Gil, dejó este año muy alto el nivel del evento. No se trata de que cada año suba, sino de que se mantenga al mismo nivel, que precisamente es eso lo que provoca el desbordamiento de inscripciones.ver galeríaRodibook: clásica del rutero/aventureroRodiBook 2017

Este 2017 en principio se iba a quedar en 700 motos que al final tuvo que ampliarse en 50 plazas más que se agotaron en seguida. Con 67 acompañantes de los cuales 65 eran mujeres, por no mencionar que en este mundo de hombres hubo 18 chicas con sus motos, la riada de participantes siempre quedó presente en el recorrido, para lo bueno y para lo malo.

En positivo y para aquellos menos experimentados, porque se puede rodar incluso sin la guía del plano para realizar el recorrido o porque si te pierdes o dudas, siempre hay referencias que colaboran en que el despiste sea corto. En la parte digamos menos agraciada está el tráfico, sobre todo si no sales de los primeros. Los niveles de los participantes son dispares y en carretas complejas por su estrechez no es fácil adelantar, por no comentar que si se rueda con un Roadbook lo que se busca es tener la aventura de la orientación de interpretarlo y de perderte, que es como se aprende…ver galeríaRodibook: clásica del rutero/aventureroRodibook 2017 (DR)

Como es de imaginar, con el éxito de la prueba, el boca a boca junto con la difusión que generamos los medios especializados, ha conseguido que esta cita sea para muchos el encuentro anual de amigos y amantes de la ruta. Evidentemente aquí los entusiastas son usuarios repetidores en su 50% que, mayoritariamente, van montados sobre trails, el estilo de moto más idóneo para esta aventura dado que el paso por carreteras cortadas, bacheadas o incluso rotas no es excepcional. Cuando vi en la jornada motos como Kawasaki H2 o Suzuki Hayabusa, pensé que aún tenían más mérito que yo, hasta que vi la Montesa Impala del aventurero en solitario bajando el Tourmalet… O al grupo de “hurracas” (Honda MBX 75 Hurricane) con alguna Yamaha RD 80 subiendo al escenario a su llegada después de más de 14 horas sobre sus monturas.

Y es que este evento es eso, sed de moto en cualquier de sus estilos, algo que aprendí claramente en el encuentro que Eduard Fernández y un servidor hace dos años vimos en Lés a Lés (Portugal. Allí muchos de los presentes, teniendo motos de características modernas y de gran cilindrada, se adentran más profundamente en el mundo de la aventura para rodar con pequeñas y clásicas monturas para tener más vivencias, aunque sea solo por vivirlas con más intensidad.

 

La experiencia SuperAdventurever galeríaRodibook: clásica del rutero/aventureroRodiBook 2017

 Me encanta a intensidad de esta prueba, pero como comentaba antes y consciente de que no todos tienen el mismo control y fondo físico, por no comentar el tipo de moto, hacerlo más espaciado me gustaría más para todos los que estamos allí: menos cansancio es menos estrés y más disfrute.

Este año y con la gentileza de KTM España realicé toda la ruta a lomos de una impresionante 1290 Super Adventure S, la versión Sport de la maxi trail de 160 CV que me hizo las cosas fáciles. Las suspensiones electrónicas siempre ajustan el paso al piso y su ergonomía difícilmente hace que llegue la fatiga. Además, con sus 5.6 litros de consumo para esta bestia parda, lo encontré hasta ajustado: es una Superbike de manillar alto. Una moto tan impulsiva que hizo que rodara en modo Rain en el 80% de a prueba… para mi estilo y gusto, me sobran caballos…

Con ella pasamos el precioso Pirineo por Francia y España a través de 15 puertos de montaña por los que anduvimos toda la caravana de motos con un total de 661 kilómetros, algo no apto para aquellos que pretendan realizar la ruta con paradas largas para disfrutar del entorno o la gastronomía. Aquí una vez más, si te duermes, llegas de noche… Yo no salí especialmente temprano por quedar con unos compañeros, que a la hora de la verdad y con una excursión tan larga, cada uno campó a sus anchas sobre lo que le apetecía, así que poco rodamos juntos.

Así que con el roadbook acoplado en mi manillar, navegué más que nunca pasándomelo también mejor que nunca con mi compañero de fatigas Robert Serrat, el único fiel a mi sombra y que entre él y yo nos íbamos rectificando en los errores de interpretación: que conste que el libro de ruta que realiza “Bufalo Gil” sin duda está impecable de todo lo visto en otros lugares. Los controles de paso una vez más hasta el día anterior se desconocen, así como la ruta, de manera que las paradas obligadas para el sellado del pasaporte fueron siete sobre los más de 600 kilómetros de la ruta; estuvieron en el Col d’Anzican, Col de Soulor, Aire du Mail du Couret (era un área de descanso) y ya en España, Jasa, Jaca, Camping de Anzánigo para acabar en Ainsa.ver galeríaRodibook: clásica del rutero/aventureroRodiBook 2017

 Nuestra ruta empezó por el puerto de Portillón (1.291m) siguiendo por Peyresourde (1.569m), Val Louron (1.580m), Ancizan (1.564m), Tourmalet (2.115m), d’aubisque (1.709m) y Marie-Blanque (1.035m), donde nos encontramos el primer atajo para aquellos que deseasen cortar directos a Jaca, por si estaban mareados…

Pero precisamente era aquí donde más bello era el trazado, con unos puertos franceses casi vírgenes en tránsito, aunque fuese a base de aceptar irregularidades extras en nuestras posaderas. Lo puertos de Des Borderes (1.156m), el d’Ichere (1.674m) daban paso a uno de los más bellos que nunca he visto en directo por su vegetación abrupta, con unos árboles de edad centenaria allá por donde se mirase: era el puerto de Labays (1.354m). Simplemente precioso.

Ya encarábamos hacia España por Navarra no sin antes coronar el último puerto galo, el de La Pierre St. Martín (1.765m). Dentro de nuestras fronteras tuvieron que pasar 102 kilómetros para llegar a nuestro destino de almuerzo como lo fuera en 4 ediciones antes: Jaca. Concretamente en el bello Monumento de la Ciudadela, un fuerte militar que hoy es museo y que es uno de los reclamos turísticos de los jacetanos. Así que antes de comer fuimos dirección Ansó-Zuriza pasando por encima de varios pasos canadienses (acceso para rumiantes), algunos bastante delicados alternados con buena dosis de grava suelta.

A la llegada del control de Jasa, el rutómetro nos anuncia que quedan 300 kilómetros, unas 5’35 horas hasta la meta. De Jasa a Aisa, nos encontramos con el peor tramo de esta edición, 10 kilómetros con una carretera tan cortada que parecía una pista… El puerto de Borau (1.008 m) fue el último antes de la llegada a Jaca, donde repusimos fuerzas y descansamos un poco, no demasiado, que si no…

Una digestión diferentever galeríaRodibook: clásica del rutero/aventureroRodiBook 2017

Después de la comida y viendo que el servicio de café era inexistente en aquel comedor militar, remprendimos la marcha de nuevo casi todo el grupo junto, puesto que, si salimos 4 de Vielha, ahora éramos ese mismo número pero con un compañero nuevo, porque nuestro cuarto mosquetero se había perdido. O por lo menos eso creíamos, porque al final en la Rodibook es fácil volver acompañado habiendo empezado solo, justo lo que le sucedió a nuestro nuevo compañero de ruta y a nuestro D’Artagnan perdido. Así que uno que es conocedor de estas tierras por su árbol genealógico, paramos en el hotel más motero de la zona apenas a 20 kilómetros de Jaca dirección Puente la Reina, concretamente en Santa Cruz de la Serós…

Allí en el Hotel Aragón, Jaime os servirá manjares de la tierra, si sois de carne y brasa os volveréis locos, pero si además sois moteros, entonces hasta charla tendréis rodeados de fotos, maquetas y demás detalles que le delatan su pasión por las dos ruedas. Después de café rápido, hacia San Juan de la Peña famoso por su bello monasterio cubierto por una enorme roca que le da el nombre, saltamos al Camping Anzánigo, otro de los puntos de encuentro de los clásicos moteros por las concentraciones hibernales que se realizaban allí o la de solo mujeres bautizada como Rosas de Acero. Sorprende los monumentos que hay allí, monolitos de homenajes a marcas ya caídas como Sanglas o la misma Derbi, hoy en manos de los italianos del gigante Grupo Piaggio.ver galeríaRodibook: clásica del rutero/aventureroRodiBook 2017

En el Pueblo de Rasal y después de 22 kilómetros recorridos desde el camping, un aviso en el rutómetro nos anuncia que quedan 200 kilómetros y unas 3 horas, preocupándose con un aviso de ¿cómo llevas las nalgas?. Manteniéndolas lo más frescas posibles, rodamos en dirección de la Sierra de Guara para dejar al poco Arguís, reconocido por su pantano y además también por su concentración motera hibernal. En dirección Molino de Villovas destacar los pasos canadienses tan salvajes que había que superar y los tramos de gravilla que hacían de la carretera una pista…

El puerto de Serrablo (1.291m) sería nuestro doceavo puerto en la ruta ya camino de otra bella localidad histórica, Ainsa, no sin antes tropezar con un radar móvil, de esos que nos dicen que están puestos en puntos peligrosos: una recta larga como la Castellana… Poco más de 100 kilómetros quedan para apenas en una hora más acabar, así que a través del Collado Foradada (1.020m), después por el Coll de las Fadas (1.470m) y para acabar en el Coll de l’Espina (1.407m), llegamos a la boca del túnel de Vielha, de los pocos accesos en Cataluña que no se ha de pagar…

 

Opiniones

Sigo creyendo que estos encuentros son la excusa perfecta para disfrutar a tope de la motocicleta. Si antes se tendía más a concentraciones con el argumento de encontrarse, hoy es el de hacerlo haciendo lo que más nos gusta: rodar en moto. Os dejo la opinión de dos participantes:ver galeríaRodibook: clásica del rutero/aventurero

 Por Toni Serret

Participo habitualmente en todas las rutas con el formato RoadBook a lo largo de la Península, pues la navegación es un aliciente añadido a los paisajes, amigos y el ambiente magnifico que se crea en estos eventos, sustitutos naturales de las antiguas concentraciones.

Es mi 4ª RodiBook y he podido notar en estos cuatro años que la organización sabe escuchar… Algo a priori muy fácil pero que no todos aplican y aunque es imposible contentar a todos, sí lo consiguen de una inmensa mayoría.

A mi juicio la RodiBook tiene su propio ADN que ya lo determina el lugar de encuentro: Vielha. El pasado año pasado perdió al transcurrir únicamente por Cataluña y por carreteras de buen asfalto muy rápidas, por lo que este año, recuperar esos Pirineos viendo amanecer, vistas increíbles, nieblas  y los animales propios del lugar, ha sido una gran experiencia, destacando en el Col de Labays por su extraordinaria belleza.

Ell trazado era exigente y duro a veces, pero insisto en que eso debe ser el Rodibook. En cuanto a las cosas mejorables, realmente pocas o ninguna, pues la organización funcionó como un reloj. Logísticamente sé que es muy difícil el tema de las comidas y me basta con saber que cada año buscan la mejor forma de solucionarlo. A nivel personal pediría a Fernando (Búfalo Gil) que no hiciera el RoadBook tan perfecto, pues resulta imposible perderse… Por lo demás felicitar una vez más a Jordi Esteve y todo su equipo por brindarnos esta gran fiesta.

 

Por Miquel Quintillà

Si en tus salidas moteras incluyes paradas durante la ruta para desayunar, comer, fumar y hacer fotos de los paisajes que te encuentras, si además te gusta circular relajado o con acompañante, el Rodibook no es para ti.

Si te gusta salir en moto a buscar curvas por puro placer, si quieres poner a prueba tu capacidad de concentración, si quieres ponerte al límite de tus capacidades físicas y mentales conduciendo una motocicleta, el Rodibook es tu cita anual de referencia. Por favor, no lleves acompañante, consejo de amigo. 

El recorrido de todos los años es fantástico por exigente, bonito y diverso. Este año no hubo carreteras ratoneras, rotas, con baches y mal asfalto hasta después de comer, esto junto con el trazado inicial más asequible y conocido para todos facilita la circulación fluida de los 750 participantes y si además los kilómetros finales también transcurren por carreteras más rápidas y con asfalto impecable, el resultado es un éxito de ruta y también de su planificación.ver galeríaRodibook: clásica del rutero/aventurero

Hacer un roadbook con cero fallos y sin viñetas que no generen ninguna confusión yo no le visto en ningún otro sitio que no sea el Rodibook, según mi criterio es el mejor roadbook de todos los eventos en los que he participado y que tienen este formato para seguir la ruta.

El precio es razonable para lo que te dan, además del roadbook en formato rollo, la camiseta conmemorativa y la bandana correspondiente, la comida y la cena del día de la ruta también están incluidas. El localizador que llevas permanentemente durante la ruta.

Mención aparte merece toda la organización, sencillamente “chapeau”, si hay cosas a mejorar en este sentido yo no las he detectado, es difícil superar el grado de eficiencia mostrado en esta edición por parte de todo el personal involucrado. Desde las verificaciones iniciales hasta la llegada, la salida excelente, los controles de paso insuperables, perfecto.

Repetiré cada año porque me gusta este tipo de eventos donde el ambiente es 100 % motero y festivo, encuentras a gente conocida que no ves todos los fines de semana y a los que aprecias y además para poner a prueba mis limitaciones físicas y psíquicas encima de una motocicleta.

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