Rider 1000: Rider 500 con la Honda CB 500 F

Paulino Arroyo

Una actividad como “ir en moto” en la Rider 1000 no puede ser considerada, en ningún caso, como peligrosa o propicia para la expansión del COVID-19. Y el Moto Club Manresa, puso todo de su parte para que la Rider 1000 de este aciago 2020, fuera un ejemplo de ello. Disfrutamos, en mi caso, de más de 500 kilómetros, algunos bajo una lluvia intensa, de un recorrido interesante, de muchas curvas y buen asfalto… ¡salvo en las carreteras francesas!

Recorrer el camino

ver galeríaRider 1000: Rider 500 con la Honda CB 500 FRider 500 con la Honda CB 500 F.“El verdadero éxito está en recorrer el camino, no en alcanzar la meta”. Con este lema aplicable a tantas y tantas ocasiones en la vida se inició la Rider 1000 del Moto Club Manresa. La salida desde la capital de la comarca del Bages con el parking del Polideportivo del Congost como escenario, se realizaba de cinco en cinco participantes, por supuesto, a primerísima hora de la mañana los que eligieron la Rider 1000, con mil kilómetros de ruta por delante. Más tarde iniciaron la ruta quienes optaron por la Rider 700 y la Rider 500, mi caso, para finalmente iniciarla los participantes de la Rider 300. 

No nos orientamos con el tradicional Road Book de papel y sí siguiendo el mapa, bien en pantalla bien físico como en mi caso, pero es cierto que hacerlo de modo electrónico evita pérdidas y consigue mantener más el orden. De hecho podías recortar. Visitar solo los puntos de control. Pero no es ese el espíritu de esta actividad. Al contrario: cada kilómetro cuenta. Y de ahí que siguiéramos los tracks y el GPS, las indicaciones de la organización, llegando al sellado del pasaporte por la ruta correcta. 

Hasta Les Preses

ver galeríaRider 1000: Rider 500 con la Honda CB 500 FRider 500 con la Honda CB 500 F.Era alrededor de medio día cuando llegué a Les Preses por primera vez, al Sur de la ciudad de Olot, tras pasar por San Hilari Sacalm, evitando el municipio de Granera por recomendación de la organización. Aproveché para comer algo en Les Preses antes de encarar la carretera hacia el Norte. Ya había caído lluvia intensa y también me había secado por lo que inicié la ruta hacia Francia, concretamente hacia la localidad de Cortsavi (Cortsavy en francés). Los ciclistas de una prueba de Triatlón entre Cortsavi y Coll d’Ares debieron ver, con asombro, la gran presencia de motoristas y me consta, al menos así fue en mi caso, que se mantuvo el lógico respeto por los compañeros de dos ruedas, distancias de seguridad en los adelantamientos y paciencia en los momentos comprometidos, pasos estrechos o cruce con otros vehículos. La carretera es un espacio compartido que hay que respetar.

El Sol hacía suyo el día y sobraban los trajes de lluvia y los guantes de invierno por lo que la parada en el punto de control de paso de Cortsavi fue uno de los más concurridos, junto al de Les Preses. El espacio elegido, con servicios y lugar suficiente para todos, fue una excelente elección. Regresar a Les Preses nos marcó el cuarto control de paso, para dirigirnos desde entonces a Prats de Lluçanés, ya con Manresa como referencia de final de la Rider 500. 

Apuntes sobre la Rider 1000

ver galeríaRider 1000: Rider 500 con la Honda CB 500 FRider 500 con la Honda CB 500 F.Tras seguir fielmente el mismo recorrido que los participantes de la Rider 500, los que eligieron el innegable reto de completar la Rider 1000 iniciaba su recorrido diferenciado en Prats de Lluçanés. Desde allí sus participantes se dirigieron a Castellar de n’Hug y de ahí a Montmajor.

El Museo Bassella, un lugar realmente emblemático, fue el punto de control nº 8 para seguir hacia La Baronia de St. Oïsme en Camarasa también en la provincia de Lleida.

Guissona fue el paso previo a la llegada a Manresa para dar por concluida la Rider 1000 que, para algunos, supuso 22 horas sobre la moto, aunque el participante que llegó en primera posición, lo hizo cuando aun quedaban algunos minutos de luz solar, antes de las 20 horas del sábado. Para muchos otros supuso muchas más horas. En mi caso, parando a comer alrededor de media hora, sin excesivas prisas, con ritmo tranquilo y constante y con la premisa de detenerme a captar con mi cámara algunas escenas que puedes ver aquí, acabé la Rider 500 en menos de 11 horas.

La Honda CB 500 F

ver galeríaRider 1000: Rider 500 con la Honda CB 500 FRider 500 con la Honda CB 500 F.Algunos detalles de la Honda CB 500 F. Esta ha sido toda una experiencia a lomos de una moto fácil de conducir, con una entrega de potencia lineal de unos, más que de sobras, casi 48 CV. Llena de par a bajas vueltas, te sorprende rodando en marchas largas y recuperando bien desde 4.000 rpm en cuarta relación de las seis posibles. 

Cómoda de asiento y de posición de conducción, no puedo criticarla por su concepción naked -sin protección aerodinámica- pues es la razón de ser de este modelo. Si quieres carenado hay que elegir la CBR 500 R que, seguro, ya no resulta tan cómoda tras una jornada de 11 horas. 

Me han sorprendido los neumáticos Michelin Road 5 por su efectividad tanto en mojado como en seco. También las suspensiones, con horquilla telescópica convencional y con bieletas en el amortiguador trasero. Pero más aun el efectivo embrague, de accionamiento muy suave, que actúa con la misma sensación que tenemos ante los embragues antirrebote del que disponen motos de mayor empaque. Sin vibraciones, con consumo reducido que no llegó a los 4 litros a los 100 Km, a pesar de que en ocasiones rodé ¡siguiendo a participantes con motos de mayor cilindrada y potencia! 

Por cierto… el depósito es de metal, así que no sufras si dispones, como en mi caso, de una bolsa sobre depósito de imanes. Puedes ver la prueba individual de la Honda CB 500 F, una excelente moto para los usuarios del carnet A2.

Simpatía, entrega y buen ambiente

ver galeríaRider 1000: Rider 500 con la Honda CB 500 FRider 500 con la Honda CB 500 F.Voluntarios, integrantes del Moto Club Manresa, veteranos y jóvenes, todos ellos tuvieron la labor de animarnos a seguir, de sellarnos el pasaporte, de sacarnos una sonrisa y mantener la moral alta. 

Ya el viernes recogí dorsal, el preceptivo brazalete distintivo por colores según la Rider elegida (300, 500, 750 o 1000) y pulsera, pasaporte que acogería los sellos de los controles de paso y los regalos de los patrocinadores. En la bolsa de bienvenida se incluía un efectivo chaleco de emergencias, un botiquín de viaje que cabe en el colín de la moto, adhesivos…

Pero además visitando los stands recibías también, por ejemplo, toallitas para limpiar la visera del casco, catálogos, además de la posibilidad de probar distintos modelos de las marcas colaboradoras como Macbor, Honda, BMW, Yamaha y Triumph. A ellas hay que sumar el resto de colaboradores: Castrol, Bihr, Givi, Pirelli, TomTom, Shoei, Galfer, T.ur, Atlantis Moto. 

Ya hemos vivido la Rider 500 este 2020. Esperamos que la edición de 2021 podamos vivirla con las mismas ganas… sea cual sea la situación sanitaria (que espero sea menos estresante)… aunque no se me ocurre una actividad vivida en común, ¡que sea más anti COVID-19 que rodar en moto!