Macbor Johnny Be Good 125 2019

Macbor Johnny Be Good 125: Little Rocker

Víctor Maciel

Acudimos a la presentación de la Macbor "Johnny Be Good" 125 cc. Con horquilla invertida y semimanillares, esta pequeña Cafe Racer de cuidado diseño y buenos detalles de acabado, se muestra como una de las opciones más interesantes de la familia Classic, para los conductores amantes del estilo neo-retro que quieran una moto económica de uso principalmente urbano y que pueda conducirse con el carné A1. Ligera y accesible, gracias a un asiento bajo, situado a 780 mm del suelo, está destinada a tener éxito con los conductores noveles.

Desde mi punto de vista, yo cuento como conductor novel, al menos en lo que a Macbor se refiere. Conocía la marca, aunque la presentación formal haya tardado en llegar.
La Macbor "Johnny Be Good" 125 cc. que ilustra este reportaje, es mi primer "cara a cara" con una unidad de la marca española (y fabricación asiática).
ver galeríaMacbor Johnny Be Good 125 2019No es difícil enumerar marcas sobre las que no he escrito nunca, después de todo: por muy "probador de motos que sea", empresas que fabrican motos hay muchas y, aunque yo estaría encantado de probarlas todas, no siempre uno prueba todo lo que quiere probar.

Lo normal es que, aunque no haya escrito de alguna marca, conozca sus productos, porque además de probar motos cada vez que la oportunidad lo permite, soy fanático de los vehículos de dos ruedas a "jornada completa", pero en el caso de las marcas recientes y en las que la mayor parte de la producción son motos 125 cc, las posibilidades que sus productos me resulten "familiares" son bastante menores.

Esto se debe a que la época en la que me miraba motos 125 cc con fanatismo irracional, hace muchos años que quedó atrás, tantos como los que tiene mi carné de conducir motos "grandes", que hace tiempo que ha cumplido su propia mayoría de edad. Por eso, cuando conozco de antemano los productos de una marca reciente, de las que mayormente importan motos 125 cc, la explicación suele ir un poco más lejos que la simple curiosidad profesional.

El importador de las motos Macbor en España es Bordoy. La misma empresa que distribuye y, en algunos casos, importa otras marcas como MV Agusta, SYM o las eléctricas Niu... Yo soy un tipo grande y pesado. En el segmento que más experiencia periodística tengo es el custom y dentro de este sector he probado casi todo lo que los dos fabricantes americanos más conocidos han creado los últimos 10 años. He visitado el concesionario que Bordoy tiene en la ciudad en la que vivo en varias ocasiones para recoger Indian's. En el mismo local -en un "ala" diferente- se venden las motos de la marca que hoy ocupa este reportaje. Alguien puede pensar que esta casualidad es suficiente para que alguien como yo conozca los productos de la marca Macbor. Os puedo asegurar... que si el diseño y el acabado de esas motos no fuera de mi agrado, podría haber pasado por allí mil veces sin enterarme que existían No deben de ser malas, porque una empresa que se dedica también a comercializar marcas de renombre tiene que tener unos estándares de exigencia altos. Pero nunca he sido muy fan de este tipo de motos, así que no me preguntéis como son, porque apenas sé que existen.

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Distintas familias

Macbor importa motos de distintas familias, desde trails urbanas y naked de diseño moderno, hasta otras de estilo neoclásico como la Johnny Be Good. La mayor parte de la gama Macbor está propulsada por un motor chino que basa su diseño en el antiguo Honda CBF 125.

La gama Classic, gracias a la reciente incorporación del modelo que nos ocupa, está formada por tres versiones diferentes, en los que tanto el chasis como algunos detalles, entre los que destacan las llantas de aluminio con radios, el depósito con tapón tipo Monza con cerradura oculta, o el propulsor monocilíndrico 4T de 124 cm³ refrigerado por aire, actúan de factor común de una familia en la que las similitudes son más que las diferencias y, sin embargo, varían lo suficiente como para que todas tengan una personalidad muy marcada.

Tanto la Johnny Be Good como los dos modelos restantes -Eight Mile y Lord Martin- están propulsadas por un motor de “arquitectura” japonesa, pero que, en este caso, desciende del utilizado por la Yamaha YBR 125.

Calidad que se nota 

En los tiempos que corren, ni el origen, ni el país de fabricación, dicen demasiado de un motor, después de todo: Asia está fabricando medio mundo. Lo que sí que importa es el estándar de calidad que haya impuesto la marca responsable de comercializar ese motor. A la "Johnny Be Good" la calidad se le nota... y no solo en el motor. Tiene pequeños detalles que en muchas marcas no se ven ni por asomo. Desde una minúscula etiqueta con la marca que "firma" el asiento, pasando por la cinta anticalórica del colector o el anodizado del depósito de gas de los amortiguadores... Hay pequeñas pistas a lo largo de toda la moto que sirven como una declaración de intenciones y revelan, a los ojos más atentos, el cuidado que se ha puesto a la hora de crear esta pequeña Cafe Racer.
ver galeríaMacbor Johnny Be Good 125 2019Si la cinta anticalórica es necesaria o es principalmente un adorno: es difícil de decir. Rodamos la mayor parte del tiempo respetando los límites legales y sin encontrar atascos. Circulando de este modo la vuelta no fue lo suficientemente larga como para que, aun en una tarde calurosa de verano, las motos llegaran a calentarse tanto como para sentir que la cinta era indispensable.

La decoración que da origen a su nombre 

Algunos detalles, como el sistema de sujeción del depósito, son pura y exclusivamente decorativos, pero las motos, como la comida: entran por la vista y esta lo hace estupendamente bien.

Lo primero que salta a la vista es una cuidada combinación de colores, que está relacionada con el nombre de la moto y tiene su origen en una popular escudería de Fórmula 1 de mediados de los 80, que en su día también sirvió para decorar a una Norton muy famosa. El Lotus de John Player Special del que nos enamoramos (los que ya tenemos unos años) gracias a Ayrton Senna.

A diferencia de la Norton John Player Special F1 de principios de los 90, la denominación no podía ser literalmente esa... así que "jugaron" con el nombre, para acabar bautizándola como la canción escrita por Chuck Berry en 1955 y que -para los de mi generación- inmortalizó "Marty McFly" tirándose al suelo, guitarra eléctrica en mano, en "Regreso al futuro".
ver galeríaMacbor Johnny Be Good 125 2019Estoy cansado de marcas (espero que BMW y Ducati no me estén leyendo ahora) que "bautizan" sus motos literalmente como lo que son. Llaman Scrambler a una moto scrambler y "Racer" o "Cafe racer" a una moto de ese estilo. ¿Esta gente le pone de nombre "Perro" a su perro verdad? ¿Si solo vendieran una moto... la llamarían "Moto"?
Me gustaba el nombre "Johnny Be Good" de primeras... porque es original, se sale de lo clásico, y pasa de las "apropiaciones" tan de moda últimamente, pero me gustó aún más cuando me lo explicaron, así que no quería dejar de contar su historia.

Esta Macbor 125 cc. no necesita llamarse "Cafe Racer", porque indiscutiblemente lo es, y lo sería aunque se llamara “Margarita”. Es pequeña sí, sobre todo si mides 1.85 y pesas casi 100 kilos como en mi caso, pero el tamaño de la moto no define su categoría... y que yo sea un pichón de mamut no quiere decir que las dimensiones de la moto no sean las adecuadas para una inmensa mayoría.

Con semis y a lo loco 

Sorprendentemente no me sentí incómodo... porque lo cierto es que me queda pequeña, pero acostumbrado a motos gordas, moverse por ciudad en una moto tan ligera es más un descanso que una complicación.

Los semimanillares obligan a cogerle el tranquillo. Estoy seguro de que esta moto, con un manillar normal es un medio de transporte mucho más apropiado para cualquiera que supere el metro ochenta. Pero el carácter Cafe Racer tiene un precio y si pillarle el truco fuera el que tuviese que "pagar" por moverme con estilo, lo pagaría, que puesto a moverme por ciudad en algo que no sea estrictamente funcional... Siempre he preferido hacerlo con una moto que me represente cuando la dejo aparcada y me haga sonreír cuando vuelvo a por ella.
ver galeríaMacbor Johnny Be Good 125 2019No os voy a engañar. Ninguna moto 125 me enamora. Ahora que tengo cuarenta y tantos, pero cuando tenía 18 habría vendido el alma por una moto como esta. Cuando tenía 18, ya estaba en una fase inicial, del imitador de Chewbacca que soy ahora, y me habría visto obligado... como me vi forzado ahora, a esquivar mis propias rodillas en las curvas muy cerradas. La dirección es extremadamente ligera, tanto que para un tipo como yo, se hace un poco extraña. Si fuera una moto mucho más potente seguro que sería complicada de conducir, porque a poco que dieras gas la rueda delantera "bailaría". Con 9.64 CV (7.1 KW) a 8.000 rpm y 9.5Nm -0,96 Kgm- de par a 6.500 rpm. no hay peligro de que eso pase. Al rato de llevarla, sin más te acostumbras a que tu propio peso influya mucho más que una moto grande y acabas acompañando las trayectorias como si estuvieras haciendo curvas, aun rodando por ciudad, no porque la velocidad sea alta, sino porque haciéndolo, la moto "fluye" mucho mejor.

Los espejos dejan poco margen a las manos, y es relativamente fácil tocarlos si llevas guantes voluminosos, pero asombrosamente veía razonablemente bien con ellos, algo que no suele ser muy común cuando me subo a una moto que ha sido pensada en una escala diferente a la mía. Acostumbrarse a ellos, y a no tocarlos sin querer, me resultó aún más sencillo que adaptarme al tipo de conducción que "piden" los semimanillares.ver galeríaMacbor Johnny Be Good 125 2019
Frenada combinada 

Cada vez que cambio de moto, tengo que adaptarme a alguna peculiaridad. De todas ellas, normalmente la que más me cuesta, es la de la frenada combinada. Supongo que se debe a que cuando yo conducía motos de las que hoy pueden conducirse con el carné A1, este tipo de frenada no era obligatoria... por no decir que casi no existía, al menos en las motos que en aquel momento estaban a mi alcance. Por tanto, las primeras motos con frenada de este tipo las he pillado ya de mayor, ahora que la legislación la ha hecho obligatoria para cualquier moto de 125 cc o menos que no cuente con ABS.
ver galeríaMacbor Johnny Be Good 125 2019En muchas motos ligeras, este tipo de frenada detiene la moto... por contarlo de forma resumida: "exageradamente mucho". En la Johnny Be Good eso no pasa. Sé por experiencia que cualquiera que me lea puede creer que es algo negativo. Después de todo hay muchas marcas empeñadas en convencernos de que para cualquier cosa: "mientras más, mejor". Créanme que no. El sistema de frenada combinada (CBS) de esta pequeña Macbor actúa bien, normal, correctamente. Cuantitativamente hablando, poco, nada y "exageradamente mucho" suelen estar en dos extremos muy diferentes a "correctamente", por mucho que los vendedores de pinzas radiales digan lo contrario.
Si hace falta ser más claro, lo seré: No he probado muchas motos 125 modernas. Seguramente haya más de una, pero esta es la primera que no intenta sacarme “por orejas” nada más tocar ligeramente el pedal de freno... y piensen lo que piensen los demás: yo se lo agradezco.

El motor en ciudad 

Por supuesto que hay cosas en las que me gustaría tener más. Más prestaciones por ejemplo. No porque las necesitara para rodar por ciudad (que es lo que hicimos) sino porque hay cosas que es mejor que sobren a que falten.

Al pequeño monocilíndrico de 5 marchas e inyección electrónica Mikuni, no le hace falta mucho más para moverse por ciudad con soltura. Las marchas se pasan con facilidad y la reacción es acorde con las necesidades del tráfico urbano, aun con un mastodonte como yo subido encima, pero lo cierto es que tampoco le sobra nada.

Si me hubiera visto obligado a llevar un pasajero, lo mismo se habría quedado un poco justa, quizás no de motor... pero más que probablemente de espacio, porque el asiento es bonito pero pequeño, y yo -para ir cómodo- lo utilizo prácticamente en su totalidad.

En donde sí parece haber potencial de más, sobre todo para rodar en ciudad, es en iluminación, ya que todo el conjunto es full LED, lo que promete un buen rendimiento, que en la práctica no pudimos comprobar ya que no llegamos a rodar de noche.

Cuando llegó la noche una veintena de periodistas nos reunimos en el restaurante Alkimia de Barcelona, un sitio ubicado sobre la antigua fábrica de cerveza Moritz, galardonado con una estrella Michelin y que, sin duda, es uno de los restaurantes más bonitos del mundo, no porque lo diga yo... sino porque lo dijo el SBID en 2017. El galardón lo conceden los International Desing Adwards, algo así como los ‘Oscar’ británicos del diseño de interiores.
ver galeríaMacbor Johnny Be Good 125 2019Como si una cena totalmente fuera de mi alcance fuera poco, en el restaurante nos visitó Luis Pardo, un conocido mentalista que sorprendió a los presentes... adivinando cosas, que hasta esa noche habría jurado que no es posible adivinar.

Normalmente nos tratan bien en las presentaciones, pero rara vez somos tantos los invitados y muchas veces vamos a lugares más "normalitos".

A la gente de Macbor le están saliendo bien las cosas. El de las motos de 125 es un segmento en auge y, dentro de ese nicho, ellos son los terceros que más venden -detrás de Honda y Keeway / Benelli- ¡y los que más crecen!

Cuando uno hace las cosas bien... cuando todo va "viento en popa": es normal querer que se sepa. No digo que vayan de sobrados y, aunque lo sugiriese... no podría juzgarlos, porque soy consciente de que si tuviera 20 años menos y me comprase una moto como esta reventaría de fotos mis redes sociales. Cuando uno está feliz lo normal es compartirlo y es bueno hacerlo, después de todo: ¡la alegría se contagia!


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