Honda X-ADV 2018

Honda X-ADV: Entre la tierra y el asfalto

Javi Millán

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Argumentos para convertirse en una motocicleta con continuidad en la gama Honda no le faltan a esta X-ADV, la versión “híbrida” de la Integra y con toques de la Africa Twin se ha visto renovada ligeramente de cara a 2018. El X-ADV es lo que podríamos equiparar a un SUV en el mundo de las motos. Así pues, pasemos a llamarla SUM o Sport Utility Motorcycle, ¿no?ver galeríaHonda X-ADV 2018Fotos: María Puyol

Honda sorprendió durante la celebración del salón internacional EICMA en 2015 con el City Adventure, un primer concepto de lo que sería la versión definitiva del X-ADV en su versión 2017. Un modelo que pronto se hizo hueco en el mercado y que tras dos temporadas llegó para este 2018 con algunas pequeñas actualizaciones que hacen de él más interesante aún. Por ejemplo, la incorporación del control de tracción desconectable, el selector de modo G o incluso un aumento del régimen máximo de giro del motor.

Para aquellas o aquellos que no conozcan ni siquiera seguido los orígenes de este modelo estaría bien hacer un poco de resumen. Y es que el X-ADV es la evolución de una saga de modelos que nació en 2012: la naked NC 700 S, la trail NC 700 X o las custom CTX 700 estaban creadas sobre una misma base mecánica bicilíndrica en paralelo de ajustado precio y con una potencia máxima que superaba por poco los 50 CV, aunque con versiones homologadas para el permiso de conducción A2. También estaba la versión “scooter” NC 700 D o más conocida como Integra y, de la que podríamos decir, deriva este X-ADV.ver galeríaHonda X-ADV 2018

De 700 a 750

Toda la gama NC evolucionó en 2015, viéndose aumentada la cilindrada desde los 670 hasta los 745 cc y con ello el cambio de denominación. En este caso pasaron a llamarse NC 750 y la Integra sufrió pequeños ajustes de rediseño, sobre todo un mayor espacio para las piernas. Pero a diferencia de sus hermanas de gama que sí tenían un hueco para casco integral en la zona delantera, el scooter de la saga se conformaba con uno pequeño y capaz de albergar tan solo un casco jet. 

Y así llegó el X-ADV que, en su versión definitiva, se presentó en 2016, llegando las primeras unidades a los concesionarios en 2017 con un diseño casi idéntico al concepto visto años atrás, siendo claramente una nueva vía de Honda para atacar un segmento del scooter deportivo y premium donde el Yamaha TMAX lleva imbatido desde sus inicios. Este X-ADV supuso un paso más allá respecto a sus hermanos NC gracias a un estilo más desafiante, de líneas más angulosas y un toque “híbrido” donde las llantas y suspensiones denotaban su ambición por convertirse en un auténtico scooter para todo, incluso para rodar fuera del asfalto. 

Además -y a diferencia del Integra- en el X-AVD consiguieron ampliar el espacio bajo el asiento, esta vez con suficiente capacidad para un casco integral. Pero la cosa no acababa aquí, porque muchos otros elementos funcionales de acabado elevaban la sensación de calidad respecto a sus otros hermanos. Esta nueva “SUM” había llegado para quedarse.ver galeríaHonda X-ADV 2018Y un año después

El éxito tras su primer año de comercialización provocó que en Honda se decidiera ampliar el equipamiento además de incorporar mejoras tanto dinámicas como de funcionalidad, añadiendo en esta generación 2018 el control de tracción desconectable, un modo de conducción off-road llamado G y una mecánica que ahora puede estirarse hasta las 7.500 rpm, momento del corte de inyección programado. Pero las novedades también vienen por otro lado y los poseedores o poseedoras del A2 están de enhorabuena porque Honda comercializa también la versión limitada a 35 kW.

En cuanto a la versión 2017 ya la comparamos con los dos scooters más deportivos del mercado, el BMW C 650 Sport y el Yamaha TMAX, demostrando -como pudisteis ver- que es un rival a la altura, incluso más “apetecible” respecto a un Integra dada su mayor versatilidad y la mencionada capacidad de carga. No obstante, para gustos los colores y habrá mucha gente que prefiera líneas más fluidas o clásicas del Integra…

Y es que si de una cosa puede presumir el X-ADV es de su originalidad, en el sentido de ofrecer algo diferente a lo hasta ahora encontrado en el segmento. Combinar una base muy de “moto”, con su cambio secuencial automático, además de unas suspensiones preparadas para sutiles aventuras en tierra, incluso el diseño de las llantas de radios y todo ello arropado por un envoltorio cuando menos diferente, hacen de ella muy interesante. ver galeríaHonda X-ADV 2018

Algo extraño…

Poner se a sus mandos es algo confuso al principio. No sabes si hacerlo como si fuera un scooter o una moto. Si lo haces pasando la pierna por el puente delantero, éste queda muy alto y deberás sacar todas tus dotes de contorsión para lograr el objetivo. En caso de intentar la segunda alternativa, es decir, pasar la pierna a lo “moto”, la misión resulta quizás algo menos laboriosa, pero esta vez tu elasticidad se verá puesta a prueba dada la anchura del asiento y al final caes una u otra vez subiendo de la primera manera. Lo mejor es poner el caballete central y trepar como si los reposapiés fueran el escalón. 

Una vez completada la primera misión, tanto el ancho manillar, la gran pantalla de protección como la altura a la que te encuentras, ofrecen la sensación de estar subido en una motocicleta aún más grande. No obstante, resulta confuso colocar los pies y los huecos son justos, dando la impresión de ir algo “desprotegidos” a pesar de tanta carrocería. La opción de las estriberas off-road está ahí, sobre todo para tramos fuera del asfalto, aunque su posición tampoco es que sea la mejor, dejando las piernas muy abiertas y con la sensación de perder algo el contacto con la moto. Este es sin duda el precio a pagar por un modelo diferente y mixto, para todo…ver galeríaHonda X-ADV 2018

Salvados esos escollos iniciales, el X-ADV posee elementos de confort como el arranque sin llave -el mando giratorio es uno de los mejores del mercado-, la pantalla protectora ajustable en cinco posiciones y unas suspensiones regulables en precarga de muelle y extensión en el caso del tren delantero y precarga de muelle en el amortiguador trasero, que permiten adaptarse a todos los requerimientos necesarios. 

En cuanto al resto del equipamiento incorpora un cambio automático secuencial DCT, luces full LED, un cuadro de información digital, el mencionado control de tracción, así como un protector de bajos, toma de corriente de 12V e incluso un freno de estacionamiento. 

Más ágil de lo esperado

Aunque el peso puede ser un hándicap a tener en cuenta en un principio, a medida que se rueda con el X-ADV la sensación cambia por completo, pasando de ser una motocicleta algo difícil de manejar en parado a convertirse en una máquina aplomada, ágil y divertida a medida que se aumenta el ritmo el modo S o manual de su cambio DCT. ver galeríaHonda X-ADV 2018

No obstante, es en el primer golpe de acelerador donde el X-ADV muestra algo menos de agrado. Si bien una vez te acostumbras la cosa es más llevadera, el acoplamiento del cambio con la transmisión es ligeramente más brusco de lo deseado. Eso cambia también por completo una vez se empieza la marcha y esta nueva versión 2018 es aún más placentera y segura que la primera edición. La incorporación del control de tracción es una buena muestra de esa seguridad. Un sistema regulable en dos niveles e incluso desconectable y que permite un mayor control en situaciones complicadas. 

Como en la anterior versión, el DCT de doble embargue equipado es de tercera generación y su funcionamiento es casi impecable en toda circunstancia. Si bien el modo D tan solo dispone de un nivel, en el caso del S o sport encontramos tres diferentes niveles que mantienen más o menos alto el régimen de cambio a una marcha superior. En este caso y en el nivel 3, dependiendo de la marcha engranada, el paso a la una superior se realiza automáticamente sobre las 7.000 rpm mientras que en el 1 o el 2 está programado para cambiar a unas 6.000-6.500 rpm -más o menos-. Esto supone un gran abanico de utilización al que podemos añadir la posibilidad de cambiar de manera manual secuencial y al régimen que deseemos. Porque en esta nueva versión el motor se muestra más preparado para aprovechar los 55 CV de potencia, con mayor elasticidad y, por consiguiente, agrado. ver galeríaHonda X-ADV 2018

Del asfalto a las pistas

Si bien en asfalto seco es donde se nota el excelente trabajo de puesta a punto del conjunto y donde nada se le puede reprochar gracias a un apartado ciclo a la altura, con un aplomo increíble y un tacto de moto deportiva, en el momento que se pisa la tierra salen a relucir las capacidades más aventureras del X-ADV. Sin ser una moto totalmente adaptada a este hábitat, las sensaciones son bastante satisfactorias. Eso sí, salvando pequeños matices. Primero la utilización de unas llantas de 17 y 15” para el tren delantero y trasero respectivamente no ayudan en cuanto a elevar el dinamismo y la agilidad o -mejor dicho- las inmediatas reacciones se traducen en un comportamiento más nervioso del deseado. Incluso las suspensiones pueden llegar a sus topes si las roturas del terreno son más profundas de lo deseado…

Por otro lado, se echa en falta algo más de altura libre al suelo, ya que los bajos están algo expuestos. Además, el ABS no se puede desconectar, teniendo la sensación de que las frenadas se alargan en exceso, con unas manetas que se vuelven muy duras de accionar. En este sentido lo apropiado es bajar el ritmo, utilizar una sola marcha o conectar el modo G que mejora la tracción e incluso mantiene la relación de marcha fija tanto en subidas como en bajadas para evitar cambios bruscos de velocidad. 

A pesar de todo ello, si la pista está en buen estado y el terreno no es muy abrupto, el X-ADV permite un alto grado de diversión. Y para diversión lo mejor es desconectar el control de tracción y aprovechar todo el potencial de su voluntarioso motor…ver galeríaHonda X-ADV 2018

En tierra de nadie y en la de todos

No hay un modelo igual en el mercado, este Honda X-ADV es único y por tanto poco comparable a lo existente en la actualidad. En la línea de los productos de Honda, ofrece una calidad visual de materiales muy buena, con unos ajustes casi perfectos en todos y cada uno de los detalles. Además, su mecánica ofrece un rendimiento más que correcto y con un consumo que durante esta prueba se situó entre los 4,2 y 4,6 litros a los 100 km dependiendo de la utilización. 

La buena capacidad de carga si lo comparamos con un Integra, el mayor equipamiento, unas líneas únicas y llamativas, además de esas luces full LED que hacen el día de la noche, elevan su atractivo respecto a sus hermanos de gama. Sí, quizás no es la motocicleta perfecta, ni la más potente, ni siquiera la más versátil, pero lo que sí está claro es que posiblemente sea una de las Honda más espectaculares del momento y eso vale quizás mucho más…

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