A Motorland con Honda: Aventuras "On" y "Off-road"

Javi Millán

Un año más aceptamos la invitación de Honda España y realizar un divertido viaje hasta el circuito de Motorland donde se celebraba la decimocuarta prueba del Campeonato del Mundo de MotoGP. En esta ocasión nuestra protagonista fue una de las motocicletas más llamativa de la gama: la X-ADV. Sin duda alguna una de las opciones más versátiles del catálogo y con capacidades para rodar por caminos fuera del asfalto gracias a su configuración de suspensiones, llantas y neumáticos. En total fueron cerca de 1.000 Km de sinuosos tramos en los que pudimos poner a prueba todas las virtudes de tan semejante motocicleta “híbrida”. ver galeríaFotos acción: Francesc Montero (HONDA)

1.000 Km, curvas y la X-ADV

Hacía ya tiempo de la prueba que realicé a esta Honda X-ADV en su versión 2018. Un modelo que ya venía con mejoras introducidas en la gama para la temporada pasada: control de tracción, modo G para off-road y un régimen de corte de encendido ampliado, los tres principales cambios. Todos ellos no hicieron más que pulir un producto ya de por sí diferente, único, de líneas peculiares y con un comportamiento dinámico de primera. Para aquellos que no lo sepan, el X-ADV comparte base mecánica y chasis con la gama NC/Integra 750. Una gama que se mantiene como un pilar importante en las cifras de ventas, dada su sencillez mecánica, un consumo reducido y una fiabilidad a prueba de bomba. Si a esto añadimos la posibilidad de equipar de serie o como opción el sistema DCT de transmisión automática con doble embrague, el resultado es un abanico opciones que satisfacen a un gran número de potenciales clientes. 

En el caso del X-ADV es sin duda la opción más atrevida para diferenciarse del resto, ofreciendo lo mejor del mundo de las motocicletas y los scooter. Porque aquí radica una de las claves en esta gama: la misma base sirve para fabricar conceptos diferentes, pero con un comportamiento dinámico casi calcado. Porque si de algo puede presumir este modelo es de la facilidad de conducción que ofrece. Si bien subirse en él o maniobrar a baja velocidad puede resultar algo complicado al principio, una vez se rueda a velocidad de crucero, el dinamismo es espectacular. Y no solo lo afirmo yo. Cualquiera que la pruebe lo podrá corroborar…ver galería

Desde el HIS a Motorland

Quedamos pronto en las instalaciones de Honda en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) donde esperamos al grupo de compañeros periodistas procedentes de Madrid. Mientras tanto, se estaban terminado de preparar las unidades, de montar algunas estriberas para rodar fuera del asfalto con mayor comodidad. El día pintaba raro, quizás algo de lluvia nos caería por el camino, pero al final todo lo contrario: sol e incluso mucho calor. 

Después tomar unos cuantos bocadillos y guardar algunas cosas en el cofre de la X-ADV comenzamos la jornada, sabiendo que lo pasaríamos muy bien recorriendo multitud de tramos de curvas y curvas e incluso pisar zonas de tierra. Además, con la mente puesta en lo que veríamos al día siguiente y durante todo el fin de semana. Estar en pleno “paddock” del Mundial e incluso tener acceso al Hospitality del equipo oficial HRC. Quizás veamos a Marc y a Jorge, ¿no? “ Bueno, eso ya será más difícil.” ver galería

Depósitos llenos y a rodar

Lo que más llama la atención del X-ADV a sus mandos es la sensación de estar subido en un modelo de mayor cilindrada, con ese manillar muy ancho, la pantalla de información perfectamente ubicada y un parabrisas regulable, además de un gran número de botones tanto en la piña izquierda como en la derecha y desde los cuales se seleccionan todas las opciones de la transmisión. A todo ello te acostumbras enseguida y es tal la suavidad en la inserción de marchas que si ni fuese por el sonido del mecanismo actuando ni se percibiría. 

Los primeros kilómetros fueron todos por autopista, para después adentrarnos en recorridos más “divertidos” gracias a nuestro guía y compañero de profesión Alex Medina, que diseñó una etapa más enfocada al X-ADV. Eso sí, sin que faltasen algunas paradas para plasmar nuestro viaje en imágenes…

Y así llegamos al punto de la comida en el Pantano de San Lorenzo (Lleida), un lugar que no conocía y aunque, en dirección contraria a nuestro destino, mereció la pena por sus paisajes. Además, la cobertura del móvil es bastante reducida y desconectas un poco del estrés diario.ver galería

El último tramo hasta el hotel

Tras una foto de grupo con el pantano de fondo y unas risas extra, nos dispusimos a realizar la última parte de la jornada hasta nuestro punto de pernoctación, en la Torre del Viso. Más curvas y curvas nos esperaban en dirección Mequinenza, zona por la que nos propusieron hasta una prueba de consumo. "El que gaste menos en este tramo de 35 km tendrá premio, pero sin bajar de 60 km/h.". Como buenos competidores algunos sacaron todo el arsenal de trucos incluso fuera del "reglamento"- y el resultado fue bastante parejo entre todos. Porque si de algo pueden presumir este X-ADV con motor bicilíndrico de 745 cc y 55 CV de potencia, es de ofrecer consumos bastante ajustados. Tanto, que el mejor -con alguna trampilla- logró un consumo medio de 2,4 litros/100 Km y el que más… Bueno el que más, es que no participó, simplemente se pasó la prueba “jugando” al gato y al ratón. 

Tras el divertido rato y ya anocheciendo llegamos al hotel a través de un camino sin asfaltar y donde es necesario desconectar el control de tracción sí o sí con el fin de avanzar con mayor control y eficacia, aprovechando también el modo G que engrana las relaciones de cambio con menos patinaje del embrague e incluso mantiene la marcha en pendientes. ver galería

Cena, dormir y a las carreras

Pulseras en la muñecas, pase colgado y al circuito. Parecía de nuevo que iba a llover. Un gran arcoíris nos acompañó en los cerca de 45 minutos desde el hotel al circuito. El asfalto estaba algo húmedo, pero no. Nos libramos. Y hasta allí llegamos. No sin antes tener que hacer otro tramo por tierra dados los cortes de tráfico que había en las inmediaciones del circuito. “Las motos por allí”. Nos chilló un agente de la autoridad… Y sí, fuimos por “allí” pero atajando. Como si nada, que para eso el X-ADV tiene llantas de radios y neumáticos mixtos.

Lo cierto es que había menos tráfico del esperado y acceder al “paddock” fue una tarea más sencilla. Allí aparcamos nuestras compañeras de viaje y accedimos a las instalaciones repletas de camiones, “motorhome” y “hospitalities”. Un entorno donde todo va a gran velocidad, no solo la acción en pista, porque la avalancha de invitados es tal que se deben hacer turnos incluso para comidas, visitas, etc. En una de ellas pudimos acceder al “box” del equipo, pero en grupos reducidos y pocos minutos. Estaban todos los mecánicos poniendo a punto las máquinas para las mangas clasificatorias y estar por ahí muchas veces es incómodo para ellos. Foto rápida con la moto de Jorge y a seguir nuestro camino. 

ver galería

Arrasando en MotoGP

Recorriendo por el vial interno el circuito impresiona el sonido de las MotoGP, cómo aceleran y dónde frenan. Sobre todo, en la recta trasera donde alcanzan cerca de 340 Km/h. Lo de Marc Márquez es de otro planeta y en Honda lo saben, porque sabe extraer todo el potencial de su moto, aunque se mueva más que un caballo desbocado. La lleva como ningún otro piloto de la marca y, a pie de pista, es impresionante. Por el contrario, Jorge Lorenzo lo está pasando mal, pero seguro que como buen campeón lo supera y regresa al nivel que tenía. ver galería

El resto del fin de semana fue un recital para uno y un suplicio para el otro, cosa que para un equipo como el Honda debe ser difícil de asimilar. Eso sí, estoy seguro de que el rumbo cambiará, como tuvimos que hacer nosotros para volver a casa. Después de ver como Márquez ganaba a sus rivales de forma aplastante decidimos coger nuestras X-ADV y volver a Barcelona, esta vez todo por carretera, pero no por el camino más corto. Y es que la diversión hay que alargarla siempre lo máximo posible…