Honda Monkey 125: Capricho vintage

Honda Monkey 125: Capricho vintage

Jordi Hernández Farguell

La nueva Honda Monkey 125 es uno de esos pocos ejemplos en los que se demuestra que el tamaño no importa. Pese a su pequeña estatura, esta exclusiva preciosidad de estética neo-clásica, brillantes acabados e histórico legado, nos ha dejado gratamente sorprendidos. Puede que la particularidad de su diseño contraste con la arquitectura de los vehículos actuales, pero en ningún caso pretende ser ni la más vendida, ni la más potente, ni la más capaz. Es, simplemente, una forma distinta de disfrutar de lo clásico.

La Monkey es de esos modelos que forman parte indivisible de la historia de Honda junto a nombres míticos como Cub o CB. Para saber de dónde viene os invitamos a ver el repaso histórico que nuestro editor, David Remón, hizo de la familia Monkey con motivo de su presentación en Niza, y al cual podréis acceder pinchando en este enlace.

Forma parte del legado histórico de Honda y, aunque a día de hoy las cosas han cambiado muchísimo desde aquel primer modelo que llegó a Europa en 1963, con su particular estilo basado en un diseño bonito y simpático, unas dimensiones súper reducidas y un peso ultraligero, la idea que le dio vida sigue estando a la orden del día.ver galeríaHonda Monkey 125: Capricho vintage

Es una moto distinta, muy diferente, incluso si la comparamos con su compañera de gama la Honda MSX 125 que, a pesar de ser una mini-moto como nuestra invitada, no tienen ni el encanto, ni la solera de esta preciosidad de estilo neo-retro. Aunque suene un poco absurdo, es una moto en cierto modo exclusiva, destinada a un grupo muy concreto de nostálgicos aficionados que sienten pasión por los vehículos de corte retro.

Puede que en otras motos un tamaño pequeño sea un aspecto negativo, pero en la Monkey 125 sucede todo lo contrario; esta es una de sus características más diferenciales y representativas. Honda ha sabido jugar con las formas y dimensiones de su nueva Monkey, ya que ni mucho menos es tan pequeña como los primeros modelos. Sus dimensiones de 1.710 mm de largo, por 755 mm de ancho y 1.020 mm de alto, unidas a una altura de asiento de sólo 775 mm, resultan determinantes para que no se aprecie ningún problema de espacio sobre ella.

Mini-urbanaver galeríaHonda Monkey 125: Capricho vintage

De hecho, sucede más bien todo lo contrario, ya que su enorme asiento monoplaza -este es uno de sus principales hándicaps-, con mullido fabricado en uretano de alta densidad es comodísimo. Igualmente, desde el punto de vista de la conducción, la colocación del manillar bastante alto y las estriberas, bien centradas y bajas, hacen prácticamente imposible que, a pesar de su pequeño tamaño, nuestras rodillas toquen el manillar a la hora de realizar giros muy cerrados. Y eso que la capacidad de giro de la Monkey es espectacular gracias a unas geometrías de dirección de 25º de lanzamiento y 82 mm de avance, que dan como resultado una distancia entre ejes de sólo 1.155 mm, y le confieren un cerradísimo radio de giro mínimo, menor a 2 metros. ¡Perfecto para ciudad!

Ante la pequeña y simpática imagen de la Monkey es fácil que uno piense que se trata de poco más que de un juguete, pero nada más alejado de la realidad. Cuando hay que lidiar entre el tráfico y de desenvolverse lo más ágil y fácilmente posible entre los atascos, la Monkey no tiene rival. Su atractiva silueta retro oculta un equipamiento muy bien seleccionado, con elementos especialmente eficientes como su compacto pero robusto chasis de acero o, también, la horquilla invertida y el par de amortiguadores que nos sorprenden con unos recorridos bastante largos de 100 y 104 mm respectivamente.ver galeríaHonda Monkey 125: Capricho vintage

Estos, con un tarado de serie suave y confortable, se crecen ante la adversidad. Sobre asfalto bacheado y roto demuestran una muy buena capacidad de absorción, a lo que también ayudan los gruesos neumáticos de tipo mixto de 120/80 y 130/80 montados sobre llantas de 12 pulgadas, cuya versatilidad de uso se adaptan de forma genial a la variedad de firmes que podemos encontrar en una gran ciudad.

En cuanto a agilidad de movimientos no hay otra igual. En marcha, la Monkey es rapidísima de reacciones y responde de forma inmediata a las órdenes que le llegan desde el manillar. Esto se nota muchísimo a la hora de zigzagear y esquivar obstáculos, acciones que realiza sin ningún esfuerzo. Lo mejor, es que ello no le impide ser una moto, en general, bastante estable; a porta gran confianza a la hora de inclinar y nos garantiza un paso por curva firme y preciso.

Comportamiento impecablever galeríaHonda Monkey 125: Capricho vintage

Otro punto en el que destaca es en frenada, con un peso de 107 kg no necesita mucho para detenerse con un amplio margen de seguridad, es por ello que con un disco de 220 mm delante y otro de 190 mm detrás, con pinzas de 2 y 1 pistón respectivamente, incluso se puede decir que va algo sobrada en este sentido. El tacto, tanto en la leva como en el pedal son buenos. La primera tiene bastante recorrido así que podremos dosificar sin problemas, mientras, en el segundo, cumple sin problemas la función de apoyo al freno anterior y resulta muy eficaz en las maniobras a baja velocidad.

En cuestión de seguridad, la Monkey monta un ABS de un sólo canal (sólo actúa sobre la rueda delantera), una solución a priori bastante sencilla, pero que en el caso de nuestra invitada está gestionado por una plataforma inercial (IMU) de gran calidad, lo que nos garantiza un funcionamiento más preciso y menos intrusivo.ver galeríaHonda Monkey 125: Capricho vintage

Una de las papeletas mejor solucionadas es la mecánica, una vez más, Honda confía en los servicios prestados por el pequeño pero extremadamente fiable monocilíndrico de 125 cc refrigerador por aire ya visto en la MSX 125. Puede que su potencia de 9,3 CV no sorprenda demasiado, pero una vez más, en una moto tan ligera y compacta como la Monkey cumple de forma impecable.

Acelerando es rápida, el cambio de 4 velocidades, de accionamiento muy agradable, gestiona de maravilla la poca potencia disponible, con su ayuda, el motor empuja desde muy temprano y con progresividad, sin titubeos que nos hagan perder comba en las salidas de los semáforos. La estirada final no es su fuerte, apurando las marchas se puede superar por poco los 100 km/h de marcador, pero esto nos lo compensa con una gran suavidad de funcionamiento, fiabilidad y, sobre todo, unos consumos envidiables.

Diferente a todover galeríaHonda Monkey 125: Capricho vintage

En un principio puede parecer que su depósito de gasolina de 5,6 litros no va a dar para mucho, pero la clave para la excelente autonomía de la Monkey 125 está en un consumo que, sin estar demasiado atentos a realizar una conducción económica, gasta unos 2 litros a los 100 km. Es una auténtica pasada en este aspecto, es cierto que si vamos todo el día enchufados y con el gas a abierto a tope puede consumir algo más, pero en ningún caso llegó a superar por mucho esa cifra.

La nueva Monkey 125 mantiene un muy buen equilibrio entre funcionalidad y exclusividad, estéticamente es preciosa, ese aspecto de mini-scrambler resulta muy llamativo y, más aún, cuando se combina con un chillón color amarillo como el de nuestra unidad de pruebas. Si la miras de cerca te das cuenta enseguida que es una moto muy bien trabajada, con unos acabados de calidad y detalles tan originales como su escape tipo scrambler, el ribeteado y tapizado acolchado del asiento e incluso el logo clásico de Honda; un detalle que sólo encontramos en los modelos top de la marca.ver galeríaHonda Monkey 125: Capricho vintage

Posiblemente, uno de los aspectos mejorables sea su equipamiento de serie, no nos ofrece mucho más que la competencia, aunque hay que reconocer que cuenta con elementos inéditos en su categoría como son la alarma con mando a distancia (con función "llamada/respuesta"), o una preciosa óptica con luces y guías LED, cuyo aspecto recuerda muchísimo a la de la nueva Honda CB 1000 R. En cuanto al cuadro de instrumentos hay poco que destacar, lo principal es que es completamente digital y con un simpático diseño redondeado, aunque en el caso de la información, se limita a los datos más necesarios.

Para terminar, no hay mayor signo de exclusividad de la Honda Monkey 125 que su precio de 4.100 €. No es barata, cierto, pero es una moto fuera de lo común y, cuando la firma japonesa muestra una dedicación y mimo especial por un modelo, casi siempre, su precio final acaba siendo elevado.


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