TT de la Isla de Man: Una experiencia

TT de la Isla de Man: Una experiencia inolvidable

Jose María Marfil

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Acabo de cumplir uno de mis sueños moteros: ir al TT de la Isla de Man. De la experiencia me vengo con la idea del TT como la representación del más puro estilo cafe racer entendido, no como una figura estética, sino como la manera de vivir la competición con motos de producción o casi (“cafeteadas”, aquí sí, para ir más rápido), entre pilotos apasionados, a veces amigos, que disfrutan batiéndose el cobre en la carretera, lejos del concepto, para algunos machacón, de girar en un circuito. Lo decía Hunter S. Thompson en la Balada del Hombre Salchicha, “Velocidad pura en sexta en una larga recta es una cosa, pero velocidad pura en tercera bajando curvas por un puerto de montaña es cosa distinta”.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaLee Johnston CBR 1000 RR (Honda Racing)

Pienso en una curva, casi ciega y con desnivel -creo que estaba cerca de Kirck Michael, no recuerdo el nombre-, con un solo punto de entrada, rozando el muro, y otro de salida, rozando el bordillo, que requería dibujarla con precisión de cirujano. De escalofrío. Dificultades técnicas como esa y aún peores aliñadas con baches y pintura en el asfalto, se van repartiendo a lo largo de los 60,7 km que dura la vuelta. Y los “buenos”, colega, dan seis.

Neil Tuxworth, el manager de Honda Racing UK (corrió entre 1971 y 1989), nos dijo -es imprescindible conocerse de memoria las más de 200 curvas del trazado, algo que solo consigues tras correr, al menos, tres años y en varias categorías a la vez. Aquí no hay carteles en los puntos de frenada. Hay que arreglárselas con referencias tan peregrinas como la puerta de un jardín, un poste y por ahí. Y después acordarse, claro.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaConor Cummins con Honda CBR 1000 RR en Kirk Michael

Talento, temple, lucidez, una cabeza muy bien amueblada y suerte, son elementos imprescindibles para participar en el TT, sin olvidar, claro está, una fortaleza de “coco” a prueba de bomba. Soportar semejante esfuerzo mental durante los 364,23 km que dura el Hay que arreglárselas con referencias tan peregrinas como la puerta de un jardínSenior TT –solo se detienen unos segundos a repostar cada dos vueltas- está al alcance de pocos. Neil Tuxworth nos lo decía -es una carrera más dura por lo mental que por lo físico. La cabeza no puede fallar. No hay margen para el error. Aquí no hay escapatorias, ni pucelana ni distancias de seguridad. Solo farolas, árboles, bordillos y cunetas.

Con los años se han ido implementando mejoras en las medidas de seguridad. Disponen de helicópteros de evacuación, hay más medios técnicos, nuevas infraestructuras y demás. Con todo, no podemos obviar que van bastantes más de doscientos pilotos caídos. Pero aquí todos saben a lo que vienen. Y vienen a hacer lo que quieren hacer.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaRaúl Torras (Yamaha 1000) ha acabado en la decimoctava posición en el Senior TT

El TT es peligroso. Nadie lo discute, pero viendo cómo les brillan los ojos al explicarte lo que sienten corriendo allí, ves que difícilmente algo les puede hacer sentirse más vivos. Solo así llegas a comprender la asunción de semejante riesgo. Porque de locos, nada. Hay que estar muy cuerdo para correr en el TT.

¿En qué consiste?

Pues en un evento que dura dos semanas. Este año empezó el 26 de mayo y acabó el 8 de junio. En la primera se entrena y en la segunda se compite. Se corre contra el reloj. Los pilotos salen separados, cada diez segundos, y gana el que consigue dar la vuelta a la velocidad promedio más alta (otra manera de medir el tiempo). El trazado, como sabéis, discurre por entre las vías urbanas de la isla. Vías que se vuelven a abrir al público al acabar las sesiones competitivas. Decir que el TT fue puntuable para el mundial desde 1949 hasta que las protestas de los pilotos–plante de por medio en 1973- consiguieron que dejara de serlo a partir del 77.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaIan Lougher con la humeante Suter de 2T

La competición está abierta a no pocas categorías. La estrella es la Senior TT en la que acostumbran a participar motos de formato SBK (2 cilindros hasta 1200cc 4T y de 3 y 4 cilindros hasta 1000 cc 4T), aunque la organización puede dejar correr a otro tipo de motos si, tal y como se especifica en el reglamento “proporcionan una oportunidad de comercialización significativa y demostrable para el evento” o sea, si les interesa. Este año corrían las Suter de 2T, con su V4 de 576 cc, sus 195 CV y sus 127 kg de peso… Un adhesivo en su basculante rezaba “4 strokes are for 4 grandmothers”, algo así como los cuatro tiempos son para cuatro abuelas. Seguro que más de uno lo suscribe.

Además de la Senior TT está la categoría de Superbikes, la de SuperStock 1000, la de Supersport (600 cc 4T y cuatro cilindros o 675 cc y tres cilindros) la Lightweight TT de hasta 650 cc twin –dominada por los motores de Kawa ER6- sin olvidarnos de los alucinantes sidecares o de la TT Zero para motos eléctricas.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaAdam McLean (Kawasaki) con el chaleco naranja como debutante

Cada categoría dispone de su reglamento técnico específico. No entraremos en pormenores, pero dependiendo de la categoría puede haber, o no, limitaciones con el régimen de giro, con la electrónica, con algunas piezas –que deben ser de origen- y demás. Hay detalles curiosos como la ausencia de límite con los fonos –las Norton te rompían los tímpanos-, o el del peso, con un mínimo general admitido de 100 kg y un máximo de 300 kg.

En cuanto a los pilotos decir que si son novatos -newcomers- deben vestir un peto naranja durante los entrenamientos.

Llegar

Llegar en moto a la Isla, que no forma parte del Reino Unido aunque depende de la Corona, no es fácil. Desde España, lo aconsejable es acercarse hasta Santander o Bilbao y tomar un ferri que te deje en Portsmouth o Plymouth. Desde allí, en dirección a Liverpool, cruzando Inglaterra de sur a oeste -unos 500 km-, podrás embarcar en un segundo ferri que te llevará hasta Douglas, la capital de la Isla. Otra opción es acceder a Inglaterra por el Euro túnel tras cruzar Francia.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaPaseando por Douglas, panorámica de la bahía principal

Calcular el coste no es fácil. Puede variar en función de la anticipación/planificación de la gestión (llegadas/salidas ferry, hoteles, etc.). En cualquier caso, entre transporte, estancia, entradas, regalos y demás, prepara, como mínimo, unos 2.500 €. El coste en tiempo, si quieres estar tres días en la isla, vendrá a ser de una semana. En ir, probablemente, inviertas dos días más otros tantos en regresar. Edu Fernández fue en moto hace tres años. Os recomiendo la fenomenal crónica que nos hizo de su viaje.

Como curiosidad, decir que la Isla sale en los papeles por presumir de tener el Parlamento más antiguo del mundo, por ser un paraíso fiscal y, claro está, por el TT, que lleva disputándose desde 1907 y que solo se ha suspendido en tres ocasiones: durante las dos guerras mundiales, y en 2001 por lo de las “vacas locas”.

Españoles en el TTver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaMontesa 125 en el TT del 1951 Piloto J.Soler Bultó

Los primeros españoles en participar en el Tourist Trophy, la máxima expresión del motociclismo de competición en aquel momento, fueron Luis de Arana y Pedro Sorriguieta en 1914. El primero en clasificarse en el Senior TT fue Ignacio Macaya (1933) y el primero en conseguir la famosa réplica de bronce fue Miguel Simó. La réplica es una estatuilla, representando al Dios Mercurio, que se concede a todo el que entra en el 110% del tiempo de referencia. Si lo haces dentro del 105% te conceden la de plata.

Montesa fue la primera marca española en participar. Se presentó en 1951 y lo hizo en la La única marca española que ha conseguido ganar en la isla ha sido Derbicategoría de 125. Cosechó un meritorio quinto y sexto puesto con J.Soler Bultó y Arturo Elizalde. También fue la primera en subir al podio en 1956 con Marcelo Cama y Paco González (segundo y tercero respectivamente). La única marca española que ha conseguido ganar en la isla ha sido Derbi. Lo hizo en 1968 de la mano de Barry Smith, el australiano que corría con Nieto. Por cierto, Ángel, aquel año, se cayó, se lesionó y creo que no volvió.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaTT de 1956 Montesa 125. Piloto Paco González

Nuestro drama lo vivimos con Santi Herrero en 1970. Llegaba a la Isla como líder del mundial de “dos y medio” con dos puntos de ventaja sobre Gould y su Yamaha bicilíndrica. Santi corría con la mítica OSSA 250 “mono” de admisión rotativa y chasis monocasco de aluminio. Ya subió al podio del TT el año anterior con la OSSA de Giró. Le encantaban la isla, el circuito y el ambiente, pero aquel año la cosa no empezó bien. En la tercera vuelta sufrió una leve caída. Reemprendió la marcha de inmediato y con la cúpula rota inició una impresionante remontada que acabó al irse al suelo en la fatídica milla trece.

ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaEl malogrado Santi Herrero (OSSA)El impacto con el terreno le produjo graves heridas internas falleciendo días después, el 10 de junio, en el hospital de Douglas. En OSSA, desolados, abandonaron el mundial de velocidad para siempre y desde entonces la RFME ha denegado el trámite de la licencia a los pilotos españoles.

Tuvimos que esperar hasta los años noventa para volver a ver a un español en el TT, fue el sabadellense Carlos Kotnik, bajo licencia andorrana, con una Honda RC30 de un equipo inglés. Kotnik, tristemente fallecido hace tres años por una enfermedad, le decía a Carlos Domínguez, decano del periodismo del motor en Fórmula Moto -el mejor recuerdo de todos fue la ayuda y atención que me dio Joey Dunlop durante todos los días que estuve entrenando: me daba consejos de pilotaje, me orientó con los neumáticos y me enseñó los puntos clave del circuito. ¡Fue increíble que Joey se ocupara de un desconocido español; eso resume el espíritu del TT!

ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaJoey Dunlop, tiene el récord de victorias en el TT de la Isla. Ha ganado en 26 ocasiones.

En 2004 fue Toni Miranda, con licencia francesa y posteriormente lo han hecho Antonio Maeso y nuestro compañero de fatigas de la revista Motociclismo Sergio Romero, todos con licencias de estados más o menos exóticos. Por cierto, este año ha vuelto Raúl Torras con la Yamaha del equipo andorrano Martimotos y lo ha hecho fantásticamente bien. Participó en tres categorías (SBK, Superstock y Senior) con la R1 y en Supersport con la R6. En todas conquistó la preciada réplica de bronce –ya tiene cinco- acabando en una meritoria decimoctava posición en la Senior TT. Su vuelta, a 124.249 millas por hora, es ya la más rápida dada por un español en el TT.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaRaúl Torras Martinmotos.com Racing, el español más rápido de la historia en el TT de la Isla de Man

Más que una carrera

En el TT se han escrito algunas de las páginas más importantes de la historia del motociclismo. Una, fue la visita de Soichiro Honda al TT durante su trascendental viaje por Europa en junio de 1954, que después le llevó por varias fábricas de coches y motos inglesas, alemanas e italianas. Dicen que de aquel viaje Soichiro volvió al Japón con las maletas llenas de material (cadenas, acero, neumáticos, carburadores, herramientas y demás) y con las ideas claras sobre cómo convertir su pequeña marca local en algo global y una de ellas fue volver al TT, pero esta vez con sus motos para medir las fuerzas.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaIntegrantes del equipo oficial de Honda en su primera participación en el TT Manx GP (1959) Quiso hacerlo al año siguiente, pero las Honda estaban todavía un poco verdes. Finalmente regresó en 1959 con cinco RC-142 (125 cc, dos cilindros, DOHC, refrigeradas por aire y 18 CV a 13.000 rpm). Los fabricantes europeos, dominadores absolutos de la industria a nivel mundial, no pudieron evitar algún que otro gesto burlón hacia aquel exótico equipo de mecánicos japoneses con guantes y mascarillas. Con todo, Naoumi Taniguchi acabó sexto. Dos años después Honda ya ganaba con autoridad y nadie volvió a reírse de ellos. Podríamos decir que aquello fue el punto de inflexión, el principio del fin, del dominio europeo de la industria.

Otro momento que merecería un artículo fue la llegada de las BMW del Tercer Reich, potenciadas para la ocasión con un “kompressor”, con la intención de humillar a los ingleses en su casa, cosa que lograron en 1939 de la mano de piloto Georg Mier.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaNaoumi Taniguchi finalizando en secta posición con la RC-142 en la primera participación de Honda en el TT de la Isla (1959)

Deportivamente, una de las gestas más recordadas fue la victoria de Mike Hailwood en el Senior TT, hace ahora cuarenta años. Y lo fue por varias razones. Primero porque Mike “The Bike”, llevaba once años retirado de las carreras y segundo porque lo hizo con una Ducati 900 privada de un concesionario de Manchester (Sport Motorcycle); en aquel momento Ducati no tenía “reparto corse”. Que ganara una leyenda retirada parecía increíble, pero que además lo hiciera con una moto europea, doblegando a la todopoderosa armada japonesa, hizo de aquello una gesta épica, casi mágica, que volvió locos a los british. De paso, le dio un espaldarazo al TT que pasaba por horas bajas tras haber dejado de ser puntuable para el mundial.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaSchorsch Meier, ganador del Senior TT en 1939 con la BMW RS 255 Kompressor de 492 cc. Ducati también sacó partido comercializando “Hailwood” Replicas, que más allá de los colores Castrol del carenado, poco tenían que ver con la base de NCR que pilotó Hailwood. Paradojas del destino, Hailwood murió tres años después, junto con su hija, en un estúpido accidente de tráfico yendo en coche a buscar fish and chips.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaMike Hailwood con la Ducati 900 de Sport Motorcycle en su victoria histórica en 1978

Otra importante gesta fue la victoria de Steve Hislop en 1992 con la precaria Norton RCW 588 rotativa -un camello según Neil Tuxworth- a Fogarty y su cuidada Yamaha OW01. No sigo. El TT daría para no pocos libros. De hecho, existe una extensa bibliografía.

El ambiente

Pasear por el paddock me hizo revivir aquella atmosfera tan especial de las carreras celebradas por el puro placer de competir, de asumir el reto y de ganar, si es posible y más la carrera que dinero. Los equipos, en su gran mayoría, son preparadores modestos o incluso familiares. Llegas a ver a algún abuelo haciendo de mecánico, herramientas yendo y viniendo de un lado para otro, los niños enredando, el perro estirado en la mesa de trabajo… gente amable, enamorada de las motos que, ante una pregunta, no dudan en resolverte todas tus dudas.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaEl equipo de la Universidad de Nottingham participando con su prototipo en el TT Zero.

También vienen los equipos oficiales (Honda, BMW o Norton), pero comparten el mismo espacio. No hay separaciones, ni Paddock Vip ni zarandajas comerciales por el estilo. Aquí no encontrarás divismos ni imposturas, ni siquiera restricciones de paso a la afición.

Me recordó al Montjuïc que viví a principios de los ochenta, donde entre jardines, bancos y fuentes, veías a los equipos abrir y cerrar motores, cambiar ruedas, explicarse mentiras para despistar y ayudarse en todo lo que podían. Aquí he vuelto a disfrutar de la verdadera esencia motociclista.

Equipo oficial Honda

Tuvimos la oportunidad de charlar con los pilotos del equipo Honda Racing, Ian Hutchinson y Lee Johnston y con su manager, Neil Tuxworth.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaLee Johnston CBR 1000 RR (Honda Racing)

Neil lleva casi cinco décadas en esto del TT; primero como corredor y después como manager. Ha participado en 68 ocasiones y ha conseguido subir seis veces al podio. Neil nos decía que correr aquí es una experiencia simplemente única -atraviesas montañas, bosques, pueblos. El clima puede cambiar drásticamente, es accidentado y suave, rápido y lento. Simplemente lo tiene todo. Su mejor recuerdo fue cuando subió al podio en 1973, con 21 años, en la categoría Ultralight.

De la CBR 1000 RR de carreras, Neil nos dijo –que todavía necesitamos ajustar la electrónica para conseguir un sistema más eficiente. Cada año sube el nivel, se va más A ningún manager se le ocurriría presionar lo más mínimo al piloto para obtener resultadosrápido y no es fácil.

Charlar con él fue interesantísimo. Nos ayudó a entender un poco mejor lo que supone esta carrera. Llegó a decirnos que a ningún manager, incluso de equipos oficiales, se le ocurriría presionar lo más mínimo a alguno de sus pilotos para obtener resultados. Todos son conscientes de lo que se juegan.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaLos pilotos son auténticos héroes. Biografía de Ian a la venta en el box de Honda Racing

Con Ian Hutchinson compartimos mesa y mantel. Ian es todo un referente en el TT moderno. Ha ganado en 16 ocasiones y ha subido al podio en otras 27. Llegó cojeando, visiblemente lesionado, apenas podía subir las escaleras del local. Hablamos de su caída, de su lesión (fémur y tobillo izquierdo) de sus aspiraciones y de las motos. Ian nos dijo que era más sencillo y casi más efectivo conducir una Superstock, casi de serie, (ajustes de suspensiones y poco más) que las SBK con motores más puntiagudos, chasis más rígidos y unos reglajes extremos pensados para el circuito. Eso las hacía mucho más exigentes y difíciles de aprovechar entre calles con baches, cambios de asfalto y demás.

Ian, finalmente, salió a correr en el Senior TT, pero tuvo que retirarse en la cuarta vuelta tras el segundo “pit stop”. Mucho hizo con esa pierna.

Con Lee Johnston coincidimos en el desayuno. Había corrido la tarde anterior con la japonesa Mugen en la categoría TT Zero. Todavía excitado, nos explicaba sus sensaciones con la moto eléctrica -es idéntico a pilotar una normal solo que sin ruido, dijo. Le encantó. Acabó tercero y se llevó una réplica de plata.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaIan Hutchinson CBR 1000 RR (Honda Racing) en el Senior TT de 2018

Nos contaba que la primera vez que vino a correr aquí le pareció increíble. Era imposible entender por dónde iban las curvas, pero se bajó tan emocionado, que ya no ha podido parar de acudir. Ahí está el embrujo. Nos decía que después de esto, correr en los circuitos le aburría -siempre dando vueltas para bajar una décima… Era consciente del riesgo y lo asumía, pero nos acabó desconcertando al comentar que el GP del Ulster  todavía era más peligroso.

Su plan de entrenamiento se basa en un poco de enduro y motocross y algo de ejercicio aunque la preparación física para el “road racing” tampoco necesita ser intensa. Un tipo simpatiquísimo y natural. Un placer.

Este año se vio obligado a retirarse por un problema técnico en la segunda vuelta. Iba remontando y estaba entre los diez primeros.

La vuelta

Para el día 7, jornada de descanso, Honda Europa nos propuso dar la vuelta al circuito con una de sus motos. Perfecto, pensé, así podré hacerme una idea aproximada de lo que me habían contado.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaDe turismo por la Isla, Castletown Pero no pudo ser. Acababan de cerrar la montaña, el tramo de carretera final de la vuelta. Sucede con frecuencia. Lo hacen por accidentes, arreglos en la vía o por cuestiones de seguridad. Cambio de planes: daremos una vuelta turística a la isla.

El enclave es espectacular. Paramos en Castletown, un paraje cautivador con las barcas varadas por la marea baja y el castillo al fondo. Seguimos hasta Sound Road para disfrutar de otro paisaje espectacular: la Isla de Calf. No hay mal que por bien no venga, pensé.

Iba sobre una CB 1000 R. No la conocía y me encantó por su ágil dirección y por su motor directo, elástico y contundente. Lo tiene todo. Una moto ideal para curvear por aquellas carreteras de mal asfalto.

Por la noche uno de los responsables de Honda UK nos dijo -chicos, mañana intentaremos dar la vuelta al circuito. Habrá que madrugar y corremos el riesgo de que la montaña vuelva a estar cerrada, pero lo intentaremos. El primer turno saldrá a las 5 de la mañana. El segundo a las 6.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaPaseando por la Isla, Panorámica de Calf

Me apunté al segundo, aunque a las 5,30 ya estaba en el garaje, con el mono puesto y sobre una flamante CBR 1000 RR versión 2018. Salimos con puntualidad británica. Por suerte la montaña seguía abierta. El guía iba sobre una VFR800 y justo detrás se colocaron los dos periodistas italianos, también con CBR1000RR, uno de ellos ex corredor del mundial de resistencia. Yo me puse detrás de él. El grupo lo cerraban otros tantos periodistas, creo que checos, con CB’s y Africa Twin.

Nos dirigimos hasta la mismísima línea de salida, la del repostaje, para emular a los corredores y desde allí, gasss. El guía se lo conocía al dedillo, incluso los lugares donde podría estar la policía con el radar en mano. En la isla no hay límites de velocidad salvo en los tramos urbanos. Y allí son muy estrictos. Mejor no hacer tonterías.

Siguiendo la norma de los límites/no límites de velocidad, creo que sobre la Bishopscorut o Alpine, no estoy seguro, a más de 100 millas por hora –por allí los pilotos deben ir a más de 180 millas- las curvas amplias dejaron de parecerlo y el bacheado asfalto complicaba seriamente las cosas. Aunque lo que más me molestó fueron los intermitentes reflejos del sol por culpa de la caprichosa disposición de las sombras de los árboles. Con la visión perturbada, costaba seguir la referencia del de delante. En algún momento llegue a pensar: espero que el guía sepa lo que está haciendo. Lo supo.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaVista cenital desde la torre de control. Salida de la carrera de Lightweight, al fondo la fila de pilotos esperando turno.Paramos antes de entrar en la montaña para reagruparnos. Nos dieron algunas recomendaciones de seguridad – a partir de ahora, nos dijeron, la carretera es de una sola dirección. Nadie vendrá de cara. Id con los ojos bien abiertos por si viene alguien más rápido por detrás y no hagáis tonterías. Acabó con un efusivo, enjoy!

Nos bajamos la visera y el guía, los dos italianos y yo, salimos montaña arriba como si nos poseyera el diablo. Subimos casi solos. Apenas tuvimos que adelantar a otros moteros. El guía, marcando la cuerda, de punto a punto, desmelenado pero con elegancia y conocimiento, trató de acercarnos a las sensaciones que sienten los pilotos -aunque ellos, lógicamente, van bastante más rápido-. En algunos momentos llegamos a rozar las 140 millas de marcador… Nunca había conducido por carretera aprovechando los dos carriles. Increíble.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaIan Hutchinson CBR 1000 RR (Honda Racing) en la montaña.

Paramos frente a la terraza de Creg-ny-baa para recomponer el grupo mientras el guía, sonriendo, nos dijo que la VFR800 iba rindiendo el alma, con tiradas de embrague incluidas... de allí, ya todos juntos, seguimos montaña abajo. Poco después volvimos al carril con dos direcciones y así hasta el ángulo de Governor’s bridge y la llegada.

Sin la rueda del guía, sin su ayuda, no hubiéramos subido como lo hicimos. En eso estaba pensando mientras aparcaba la CBR en el garaje, cuando el expiloto italiano se acercó para decirme lo mismo. Fue una subida para no olvidar. Pura quema de adrenalina.

Por cierto, la CBR 1000 RR me gustó sobremanera. Sigue siendo como la de 2016, una moto fácil, cómoda y agradable de llevar, teniendo en cuenta los parámetros en los que se mueven las RR actuales.

Viendo las carreras

Después de la excitante vuelta, la ducha y el desayuno, nos fuimos a ver las dos últimas carreras del evento: la de sidecares y la del Senior TT. Lo hicimos en Bray Hill, a pocos metros de la salida, desde el jardín de una casa.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaSiguiendo la carrera desde el transistor. La emisora local se vuelca en el evento.

El estampido de la honda sónica de las motos pasando a escasos metros de ti impresiona, el aullido de los cuatro en línea “a fondo” alejándose a 250 km/h por hora te pone los pelos de punta, el tope de suspensiones en la vaguada con algunos roces de bajos asusta, ah y lo de los sidecares con los pilotos escondidos, algunos sin mirar al frente, es indescriptible… todavía me recorre un escalofrío por la espalda al recordarlo. Por cierto, incluso la “chufa” de los Marshall que abrían y cerraban la pista con las CBR de serie cortaba el hipo.

Seguir la carrera no solo es espectacular, también es emocionante. Los viejos del lugar lo hacen por la radio. El vecino de al lado tenía una colgada en el árbol. Nosotros la seguimos por la web oficial que se actualizaba puntualmente en cada parcial. Sabías quien pillaba a quien, los abandonos, el promedio. Todo. La última vuelta fue de infarto, en el penúltimo parcial, tras más de 300 kilómetros, la diferencia entre el primero y el segundo llegó a ser de tan solo dos segundos. Incluso como seguidores, el TT nos enganchó.ver galeríaTT de la Isla de Man: Una experienciaDisfrutando la carrera desde el jardín.

Lo dejo aquí. Faltaría la crónica de la carrera, pero esto se está haciendo demasiado largo y el Dire me va a matar. En cualquier caso los resultados están en la web oficial. Si os diré que en el Senior TT, la categoría reina, los tres primeros clasificados, por este orden fueron: Peter Hichman (BMW S1000RR del 2018), Dean Harrison (Kawasaki ZX10R del 2014) y Conor Cummins, el héroe local (Honda CBR 1000 RR del 2017). Nnguno iba con moto oficial. Así es el TT, amigo. Tenéis que ir.

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