Harley-Davidson Softail FXDR 114

Harley-Davidson Softail FXDR 114 : Igual a nada

Víctor Maciel

Puede que la FXDR sea la Softail más singular desde la llegada del motor Milwaukee Eight 114, con un diseño que no se parece en nada a lo que Harley Davidson nos tiene acostumbrados y una parte ciclo que incluye una horquilla invertida y basculante en fundición de aluminio. La moto entera ha sido pensada para aprovechar lo mejor posible las 4 válvulas por cilindro y las culatas de doble bujía, obteniendo así una aceleración brutal.ver galeríaHarley-Davidson Softail FXDR 114Fotos: Arnau Puig

Hace muy poco, los americanos presentaron una de las que -para mí, que aún no la he probado- es una de las mejores motos eléctricas del mercado, al menos en lo que representa el equilibrio entre prestaciones y carisma que cualquier moto debería poseer para ser valorada como algo más que un simple medio de transporte.
Con la moto eléctrica mencionada, la FXDR solo comparte los espejos y los intermitentes led delanteros. Lo que sí tienen en común ambas motos es que demuestran el profundo deseo de reinventarse que tiene una de las marcas de motos más conocidas del planeta, más allá de lo poco propensos a los cambios que sean sus más fieles seguidores.
Ni hay, ni tiene que haber un concepto común entre la Harley LiveWire eléctrica y la FXDR. Solo hay una marcada apuesta por la renovación, y unos intermitentes led que puede que sean los elementos menos agraciados de un conjunto diseñado para no pasar jamás desapercibido. Si el futuro de los intermitentes es este, yo quiero quedarme en 1998 (que es justo antes de que fueran obligatorios).

Por mucho que me oponga a la tecnología, la tecnología llegará de todos modos. Soy consciente de que no todos los avances tecnológicos van a gustarme, y también sé que en ellos aguardan muchas cosas positivas.
La iluminación led en general y esta óptica delantera DayMaker en particular, pueden gustar más o menos a los amantes de lo clásico, pero sin duda son un paso adelante en lo que a iluminación se refiere.
El 2018 fue el año en el que las Softails empezaron a frenar como dios manda... y a acelerar como si se las llevara el diablo, pero por mucho que los americanos mejoren sus motos, la marca de Milwaukee tiene detractores -muchos de ellos entre sus propios usuarios- que se resisten a creer que esto sea posible.
Da igual lo que los americanos hagan. A la marca americana la rodean un montón de mitos y de mantras que sirven, tanto para encumbrarla como para defenestrarla, y he visto con mis propios ojos como a veces esas ideas preconcebidas influyen en los usuarios que las prueban por encima de la experiencia que hayan podido tener.
 
Las Harleys no correnver galeríaHarley-Davidson Softail FXDR 114
De los muchos mantras existentes, hay uno que los detractores de Harley Davidson repiten casi sin parar: Las Harleys no corren, o dicho correctamente: "lis hirlis no corrin" (dicho con cara de "yo lo sé todo"). Pues esta Harley corre y no solo corre: lo hace como ninguna otra moto. Intenten... queridos detractores, no sacar esta frase de contexto. No es que no existan motos que corran más, que por supuesto, las hay... es solo que ninguna moto del mercado corre del mismo modo que lo hace esta.

Como responsable directo de esa manera única de acelerar (única por diferente, que no por insuperable), encontramos a un motor de 114 pulgadas cúbicas, que en el mercado actual de motocicletas es toda una rareza por sí solo. Desde que los japoneses abandonaron la producción de grandes custom, muy pocas marcas de motos fabrican motores de más de 1800 centímetros cúbicos. De las pocas que lo hacen… casi ninguna los hace bicilíndricos, y quienes se atreven lo suelen hacer en motos pensadas para viajar largas distancias, y no para acelerar como si no hubiese un mañana.
El consumo homologado es de 5,4 l/100 km. Estoy convencido de que puede conseguirse… solo necesito: un trasplante de cerebro. El mío, cuando se sube a una moto pensada para acelerar como un demonio, tiene la fea costumbre de dejarse llevar. Cuando apretamos el acelerador: todas las motos gastan. No voy a hablarles de lo que he gastado, porque no quiero que penséis que he corrido en exceso.

Las Harleys no frenanver galeríaHarley-Davidson Softail FXDR 114 Correr, por sí solo… ya no es un mérito. Si le pones un motor de 1868 centímetros a cualquier cosa que pese menos de 300 kilos, tienes aseguradas un mínimo de prestaciones que holgadamente superan lo que lógica, la seguridad vial y las mutuas puedan recomendar.
La FXDR pesa 289 kilos en seco, y supera por poco los 300 kilos en orden de marcha con el depósito lleno. Corre porque tiene que correr y frena porque lleva 2 discos flotantes Brembo de 300 mm mordidos por pinzas de 4 pistones delante y uno flotante de 292 mm detrás. Es fácil pensar que con este equipamiento una moto frena “porque tiene que frenar”.

Hubo una época, en la que la ITV no ponía las pegas que pone ahora, en la que algunos propietarios de Harleys pensaban que para hacer que sus hierros (es con cariño, no me fusiléis) frenaran mejor, bastaba con poner un buen par de discos y pinzas en el tren delantero y se liaban la manta a la cabeza a hacer adaptaciones, solo para descubrir que sin una buena horquilla y un chasis que esté a la altura son más los problemas que ganas, que los que dejas atrás.
La horquilla de la FXDR permite una frenada contundente. Es exactamente la misma que en la Fat Bob, aunque a mi gusto, funciona un poquito mejor en esa moto ya que los neumáticos con un balón más alto que en la FXDR, absorben mejor las imperfecciones del terreno. En la nueva Softail los baches se sienten un poco más. Que la carretera transmita las imperfecciones con aspereza es una sensación prácticamente desconocida para los harlistas y de sobra conocida por cualquier usuario de motos deportivas... independientemente de que sus motos tengan multitud de ajustes para regular las suspensiones. La horquilla de la FXDR no se ajusta de ningún modo, pero a medida que tocaba la precarga trasera empecé a sospechar que su comportamiento peculiar, ignoraba las regulaciones.ver galeríaHarley-Davidson Softail FXDR 114 Intentando aumentar el confort, empecé a jugar con la precarga del amortiguador trasero, sólo para descubrir tres cosas:

1-Que, aunque he probado casi toda la nueva gama softail, hasta ahora no me había hecho falta tocarlo “de verdad”.
2-Aunque el control esté a mano, es mucho más duro de lo que había percibido cuando probé de ajustarlo sin necesidad de hacerlo. Llevarlo del 1 al 5 requiere su esfuerzo, si no estás un poco fuerte no lo intentes en ayunas.
3-El neumático trasero de perfil bajo absorbe las imperfecciones con dureza independientemente de la precarga que le metas al amortiguador… con lo que acabé volviendo el regulador a su posición original… no sin maldecir un mando hecho para jugadores de fútbol americano.

Las buenas noticias son:

1-Que, con cualquier reglaje de suspensiones, la FXDR frena como ninguna Softail ha frenado jamás… sobre todo de delante (que es el que importa), porque un neumático tan plano detrás tiende a activar el ABS fácilmente a la que el asfalto no está perfecto e inmaculado.
2-La FXDR es monoplaza, y que una vez encuentres la posición de precarga correcta, difícilmente tengas que cambiarla.

La mala noticia es que, si ligas, tu ligue se irá en taxi… pero no quiero entrar a este terreno todavía.

Las Harleys no tumbanver galeríaHarley-Davidson Softail FXDR 114
El nuevo chasis softail es infinitamente mejor que su antecesor en el paso por curva. En muchas de las nuevas Softail, se ve limitado por la distancia al suelo de los escapes y los estribos. Hasta el momento, la Softail que más seguridad me ha dado en una carretera de curvas es la Fat Bob, con la cual la FXDR, comparte bastante de su parte ciclo.

En teoría el nuevo basculante de aluminio no debería más que mejorar las excelentes sensaciones que esa moto transmite en una carretera de curvas. Sin embargo, un neumático de 240 mm de ancho con un perfil tan bajo (240/40R-18 para ser exactos) penalizará en curvas a cualquier moto que se atreviera a montarlo. Un neumático un poquito más “redondo”, como lleva la Diavel, habría mejorado la estabilidad sin mucho esfuerzo, y también lo habría hecho un 180 normalito… de los que cualquier “hijo de vecino” lleva en su deportiva. La única ventaja de montar un neumático tan ancho es que al tumbar, el centro de la moto se desplaza ligeramente al lado opuesto al que tumbas, y los estribos, tan propensos a rozar contra el pavimento en toda la gama softail, en la FXDR permanecen lo suficientemente alejados del suelo como para rozar muchísimo menos que en sus hermanas, algunas de las cuales pueden hacerlo también con el escape.
El escape de la FXDR está casi tan lejos del suelo, como lo está de parecerse a cualquier escape que -al menos yo- haya visto montado en una Softail anteriormente. No solo su diseño es diferente. Hasta su sonido cambia con respecto a lo que Harley nos tenía acostumbrados.

No todos los mitos y mantras que rodean a harley son malos, algunos sin más… no son buenos ni malos, sino incorrectos.
 
El ruido está patentadover galeríaHarley-Davidson Softail FXDR 114 No es cierto que el sonido de las Harley esté patentado. Es un mito, como el de que Walt Disney está congelado, o que el dinero de las multas se reinvierte en seguridad vial.
Lo cierto es que el ruido original de las harleys, vienen dado por un punto único de unión de las bielas con el cigüeñal, que sumado a los 45 grados de inclinación entre cilindros -y a algún factor más que no voy a enumerar por no aburrir- dan lugar a un sonido desacompasado muy particular. Ese sonido que caracteriza a casi todas las harleys del planeta, ha desaparecido en la Harley eléctrica y ha cambiado algo en esta.

Puede que un usuario de motos R no lo note, pero el escape 2 a 1, deja escapar al ralentí, un sonido ligeramente acelerado. Al dar gas, el sonido mejora notablemente. El ruido nervioso se convierte en un rugido poco habitual en los escapes de serie y la adrenalina se dispara. Lo cierto es que también se dispararía estando sordo… porque un sonido bonito hace mucho, pero 160 Nm de par hacen mucho más. Si prestamos atención, juraría que hasta podemos oír como la gigantesca toma de aire aspira con fuerza… pero lo suyo es no encantarse con los sonidos, porque cuando damos gas, las cosas empiezan a pasar realmente rápido a los mandos de la FXDR.
 
Rarezas propias de esta motover galeríaHarley-Davidson Softail FXDR 114
La tapa del colin oculta un compartimento, que bien puede servir para guardar la documentación y la llave que funciona por proximidad. Se fija a presión y es tan fácil de quitar como de poner… sin ninguna medida de seguridad que impida lo contrario. Cualquiera que desconozca las harleys pensaría que esto es una rareza… cuando en realidad es una característica propia de un mercado diferente, donde las motos se venden con tapón de gasolina sin llave de “toda la vida” y asumen -no sin un poco de razón- que los raros somos nosotros, que hemos de vigilar algo que nadie tendría por qué querer llevarse.

Muchas rarezas no son más que puntos de vista, pero cada peculiaridad se hace más grande o más pequeña dependiendo del tiempo que permanezcas observándola.
La diferencia principal entre una presentación, como la que hizo Paulino Arroyo de esta misma moto y una prueba como esta que estáis leyendo, es que en una presentación se utiliza la moto por poco tiempo… y solo por los sitios que la marca quiere. Durante una prueba, el tiempo es mucho mayor… y esto permite acostumbrarse a algunas peculiaridades y descubrir otras que en menos tiempo puedan pasar desapercibidas.
El gigantesco filtro de aire obliga a sentarse de forma asimétrica en la moto, con una pierna mucho más lejos que la otra del depósito de combustible. No es solo una cuestión de simetría, también es rara la sensación que llegas a sentir cuando el viento, molesta con mayor intensidad en la pierna que queda más abierta. No es un fallo dramático ni mucho menos. Sin más: es algo poco habitual… que se me hizo raro el primer día y se me seguía haciendo raro el último, cuando lo normal sería haberme acostumbrado a las peculiaridades de la moto.ver galeríaHarley-Davidson Softail FXDR 114 Lo normal, cuando pruebo cualquier moto divertida, es apretarla un poco el primer día e intentar comportarme como un ser humano normal el resto de la semana. A la FXDR no te acostumbras… o al menos: en una semana no te acostumbras. Esa manera brutal de acelerar, incentivada por un sonido que mejora cuando das gas te sigue sorprendiendo como una patada en el culo dada a traición mientras esperas en la cola del supermercado.
Puede parecer raro que una moto como esta sea monoplaza. Al principio me lo tomé como un capricho, como una forma más de remarcar la exclusividad de una Harley que cuesta 26.700 € y es mucho más radical de lo que la mayoría quiere o puede soportar. Después caí en la cuenta de que, si esta Harley tuviera un asiento trasero, solo valdría para transportar personas cuya amistad no quisiera mantener.
Su brutal forma de acelerar no admite acompañantes ni se parece en nada que haya podido conducir en el pasado. Todo en esta Harley es cierto modo una rareza… pero en su singularidad reside todo su encanto.


Los que han leído esta noticia, también han leído...