Crom Ride 2019: 600 km y 5000 curvas

Crom Ride Girona 2019: 600 km, 5000 curvas, 12 horas

Paulino Arroyo

No las he contado, bastante es disfrutarlas, pero este Crom Ride de 2019, en su tercera edición y según la organización lo componían más de 5.000 curvas. Con Road Book tradicional en mi caso, reunidos en cerca de 600 kilómetros, todos y cada uno de ellos han sido de pura diversión. A ello ha contribuido la Moto Guzzi V85 TT (ver videoprueba de la Moto Guzzi V85 TT) puesta a prueba con un % de humedad altísimo, casi 40º centígrados -e incluso he llegado a ver 43º- y un sol de justicia. Pero además a modo de anécdota, he disfrutado al máximo rodando en solitario durante decenas de kilómetros, subiendo y bajando puertos de montaña.

ver galeríaCrom Ride 2019: 600 km y 5000 curvasCrom Ride 2019

Desde Girona a Lloret de Mar. La primera etapa fue solo una toma de contacto, descendiendo hasta el nivel del mar, con el punto de control en el Paseo Marítimo de la ciudad gerundense más visitada por el turismo estival. La temperatura se mantenía elevada pero nada que ver con lo que nos esperaba a medio día por lo que disfrutaba de la carretera con intensidad por la tradicional Lloret-Tossa, con el resplandor del agua desde la derecha y la pared de roca, que caracteriza esta zona, sumergiéndose literalmente en el Mar Mediterráneo.

Algunos (es sábado pero da igual) en plena época estival disfrutan como todos los participantes de estos tramos emblemáticos. Sin excesos pero a un ritmo ágil, incluso nos cruzamos con motos en sentido opuesto. Alucinan (pienso) pues aunque hemos salido de modo escalonado por la zona tal vez seamos ya unos cien e incluso más. El sellado en Lloret se realiza en el Museo del Mar. Como no puede ser de otro modo desde el acceso se ven ya las primeras sombrillas clavadas en la arena de la playa. 

De Lloret a Besalú

ver galeríaCrom Ride 2019: 600 km y 5000 curvasCrom Ride 2019El tramo sigue y me uno a participantes que van a buen ritmo. Algunos con sccoters, otros en pareja sobre grandes trail turísticas. Me gusta esa compañía y los kilómetros pasan muy deprisa. Navego poco, solo voy actualizando las notas del road book, ¡por si acaso!. Y pronto, sin apenas darme cuenta llegamos al Punto de sellado. Besalú es una ciudad medieval con un puente espectacular que queda a mi izquierda. La vista de la luz incidiendo sobre él de buena mañana es de postal, pero el road book me indica que aun quedan casi 500 km hasta el final del día, y decido seguir.

Se que a lo largo de la jornada las paradas se sucederán pero ahora la buena temperatura me incita a ir descubriendo la ruta que nos han preparado para este Crom Ride. La Moto Guzzi V85 TT, cuya prueba ha sido también el motivo de disponer de ella, me demuestra sus cualidades en carreteras muy viradas en las que con tercera relación dispones de buena aceleración hasta el siguiente giro… La frenada es también un punto remarcable lo que unido a la agilidad y a la comodidad la hacen una moto muy aconsejable si te gusta trazar curvas con mucha sensación de control gracias también al ancho del manillar y a la posición de estriberas y altura contenida del asiento. El ABS y el control de tracción son también aliados en asfaltos cambiantes, con gravilla –en pocas ocasiones y puestos sobre aviso por la organización- y en frenadas de emergencia. 

De Besalú a Bula d’Amunt

ver galeríaCrom Ride 2019: 600 km y 5000 curvasCrom Ride 2019El plan es cruzar a Francia tras el sellado en Besalú y la carretera sigue ganado altura. Estoy atento al road book pues cuando lo instalaba, marcaba algunos lugares de especial interés y la población de Castellfollit de la Roca era uno de esos pasos previos al puesto fronterizo en los que deseaba parar. La pared basáltica por la que se asoman las casas son vestigio del pasado volcánico de la región con numerosos volcanes en la conocida comarca de La Garrotxa y dentro del Parque Natural del mismo nombre. Los ríos próximos, Fluvía y Toronell erosionan la zona y la vegetación circundante da ese aspecto frondoso que, bajo el intenso calor del verano, se agradece en las zonas más profundas.

La carretera presenta tramos rectos y sombríos –próximos al río- por los que pasé a media mañana –y otros caprichosamente zigzagueantes- en los que no apetece rodar muy rápido, pues se nota la bajada de temperatura que ofrece la sombra de los árboles. Junto al frescor y la humedad de los ríos, tal vez fue el tramo más bonito de todo este Crom Ride, con permiso del que estaba por llegar… El sellado en Bula d’Amunt es el que más me ha gustado de todos los de esta edición, en un lugar encantador, frondoso, con la posibilidad de comprar un buen bocadillo de butifarra, un refresco o agua con lo que reponer fuerza e hidratarse para intentar recuperarse de los efectos del intenso calor. 

De Bula a Puigcerdà

ver galeríaCrom Ride 2019: 600 km y 5000 curvasCrom Ride 2019Bula d’Amunt –en catalán- o Boule-d’Amont –en francés- era un lugar acogedor y que invitaba a permanecer más tiempo del recomendable, pero el siguiente destino era la ciudad de Puigcerdà y tocaba atravesar, de nuevo, los Pirineos, descender hasta Llivia, Bourg Madame, y para ello había que tomar dirección a Font Romeu. Hasta unos días antes de este Crom Ride la montaña del Canigó lucía blanca con restos de nieve, así como algunos otros puntos de alrededor, pero los incrementos de temperatura próximos a los 40º transformaron esta en agua. 

La llegada a Puigcerdà y ascender hasta el núcleo principal de esta población capital de la comarca de La Cerdanya, tuvo su recompensa. Además del obligado sellado del libro de ruta, recuperar un poco de los líquidos perdidos por el intenso calor y afrontar la última parte del recorrido, estaba deseando llegar a Olot. De nuevo, zona de volcanes… sabiendo que a esa hora de la tarde, con el sol ya dando un poco de tregua y con un kilometraje que implicaba menos de una hora de viaje. Y además me esperaba La Collada de Toses. Y para los que la conocemos, es un recorrido que se me antoja ineludible. El verano de 2018, tras un largo recorrido por Europa, no puede pasar por obras y reconozco que acabé con un gusto amargo, que ahora he podido olvidar.

De Puigcerdá a Olot

ver galeríaCrom Ride 2019: 600 km y 5000 curvasCrom Ride 2019La Collada de Toses tras pasar frente a la estación de esquí de La Molina y La Masella, no podía faltar en la tercera edición del Crom Ride. Afronté este tramo con un plus de energía, sin duda vislumbrando el final del día y también por aquello de “saldar una deuda”. Y me encontré rodando en solitario hasta llegar a Ripoll tras algún que otro puerto de montaña que, por el que sinceramente hacía mucho que no transitaba. El paso por Campdevanol fue la antesala a Ripoll y de ahí a Olot el recorrido fue más tranquilo rodando ya a menor velocidad, también en solitario.

Contar, acerca de la V85 TT que tras superar los 500 kilómetros de curvas y más curvas… me seguía pareciendo cómoda, con un buen asiento que pasó desapercibido durante todo el día. Sin dolor de cervicales o de brazos… Realmente una moto que permite largas jornadas de ruta exigente, así que mucho más digamos “rutas normales” es decir fuera de la exigencia física de una prueba como el Crom Ride.

De Olot a Girona

ver galeríaCrom Ride 2019: 600 km y 5000 curvasCrom Ride 2019El final es el origen. Girona desde Olot por la ruta marcada en el road book se encontraba a algo más de 45 minutos o 1 hora según el ritmo –y las pérdidas- que pudiera tener cada uno. Personalmente me pasé, como muchos otros, el cruce a la derecha para seguir al pie de la letra el recorrido marcado, así que Olot se alejó algunos minutos. Pero subsané la pérdida pronto y apliqué la lógica: cuando te detienes para comprobar que ahora vas por el buen camino, y te adelantan otros participantes: es que ¡realmente vas bien!. 

La pantalla abierta tras todo el día con ella cerrada me dio a entender que el final estaba próximo. El descenso de la temperatura extrema que en las peores horas del día llegó a superar los 35º, se había producido ya, bajando de los 30º, pero imaginaba el refresco helado al final de esta última etapa y los kilómetros pasaron deprisa. La Moto Guzzi V85 TT, con la refrigeración por aire en ningún momento supuso un problema para mi integridad por la temperatura que emanaba de los cilindros, con un consumo reducido que, doy fe, alcanza para una autonomía superior a los 400 kilómetros. Y tras llegar la organización nos obsequió con la cena y un presente de la marca Shad al que daré buen uso.

Gracias a todos, organización, sponsors, resto de participantes –no he visto malos ejemplos de conducción, nada recriminable-, así como a los voluntarios en los puestos de control. Y un recuerdo para Aleix Vilademunt, dorsal 104, a cuyo el destino ha jugado una mala pasada. Su viaje acabó antes de poder empezar esta edición de la Crom Ride. El dorsal de Aleix ha viajado con nosotros durante todo este Crom Ride. Un gesto de la organización que dice mucho de ellos y del colectivo motociclista en definitiva.

Hasta 2020: La cuarta edición de la Crom Ride

ver galeríaCrom Ride 2019: 600 km y 5000 curvasCrom Ride 2019En moto soy libre. O mejor dicho, en moto me siento libre. Porque lo de ser libre es siempre relativo, tan atado que estamos a otras muchas situaciones de la vida. Y el Crom Ride va de libertad. Todo lo que sea rodar en moto me hace sentir bien, y dejarse llevar por un Road Book como el de la tercera edición del Crom Ride este 2019 ha sido para mi, a pesar del intenso calor, un soplo de aire fresco. Y espero con ganas la edición de 2020. Os mantendremos informados.