BMW R 1200 RT

Martín Cebrián

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Brilla con luz propiaver galeríaBMW R 1200 RTBMW R 1200 RT. Fotos: Diego Sperani

No he conocido aún a ningún auténtico tragamillas que no haya tenido, o al menos no haya deseado tener en algún momento de su vida, alguna de las RT que ha fabricado BMW a lo largo de los últimos treinta y cinco años. Sí, has leído bien, siete lustros de historia ya a las espaldas de un concepto de moto que ha sido y sigue siendo un tremendo éxito para la marca. Sin paliativos.

Probablemente la clave de este éxito consiste en que las RT siempre han destacado por combinar magistralmente en una misma moto tres elementos esenciales para aquellos que aman perderse en moto por las carreteras más recónditas del globo terráqueo: dinamismo, capacidad de carga y confort. Y cuando digo siempre me refiero a siempre, incluidas las primeras unidades de R100 RT que nacieron allá por el 1978. Y aunque nunca he tenido el gusto de montar en ninguna de ellas, tampoco me ha hecho falta para saberlo. En pocas líneas sabrás porqué. 

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De ese modo, esa sorpresiva relación cuasi mágica entre aparatosidad y agilidad ha seguido en todas sus reediciones, incrementándose incluso a partir de la llegada del Telelever (mano de santo en motos voluminosas) y la inyección a partir del año 96 del siglo pasado en la R1100 RT de 90CV, la más pesada de la saga con sus 282Kg. Luego llegó la R1150 RT en el 2002 con cinco caballos más, pequeñas modificaciones de parte ciclo y un cambio ya con seis marchas, para mover sus 279Kg. Y en el 2005 se sustituyó por la RT que todos conocemos hasta ahora, la llamada por algunos “boca negra”, una gran moto en todos los sentidos. Un modelo que tuvo una actualización estética y de motor en el 2010, pero que básicamente ha exhibido sus 110 CV para 259Kg (sin maletas) y un concepto modernizado que, indefectiblemente, empieza a quedar en evidencia por culpa de nuestra protagonista de hoy.

Y es que, por mal que me sepa por todos aquellos compañeros que disfrutan de su flamante RT 2005-2013, no puedo negar la evidencia ni dejar de contarte la sensación que tengo desde que me puse a los mandos de esta nueva versión hace unas semanas en la presentación de Córdoba. Y sin remilgos tengo que decirte que ha quedado total y claramente superada por una nueva RT que brilla con luz propia. 

La yaya

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Imposible borrar de mi memoria la imagen que tuve en una ocasión viajando por los Alpes Suizos. Estaba parado en una curva para fotografiar la serpenteante carretera que ascendía desde el valle, cuando de repente oí el contenido rugido de una boxer de carburadores Bing acelerando. Al enfocar mis pupilas a la distancia distinguí abajo una preciosa aunque ya añeja R100 RT granate subiendo el puerto.

Al ver el ritmo con el que subía no pude dejar de pensar que aquel tipo iba realmente rápido para ir pilotando aquella venerable abuela. Pero el sonido que llegaba a mis oídos delataba con detalle hasta qué punto subía de vueltas el motor, dónde realizaba los cambios, cómo dejaba correr la moto… y lo que me estaba dejando claro es que el piloto conocía muy bien la moto… y probablemente la carretera. No había lugar a dudas de que sabía sacar partido a los escasos 70 CV, a pesar de que tenía que mover más de 235Kg con los llenos hechos. 

En eso andaba yo pensando mientras la moto desaparecía de mi vista en un recodo, cuando en pocos segundos apareció de nuevo frente a mí, saliendo justo de la paella anterior a la que yo estaba… ¡rozando las maletas Krauser en una inclinada brutal! Y el tío, sentado cómodamente, con una actitud y posición totalmente relajada, con un casco tipo Cromwell, unas gafas de aviador y una visible sonrisilla en su mandíbula al aire que se le escapó al ver mi cara de pasmado. Nos saludamos, claro. Y ahí me quedé yo, mirando como se perdía en el horizonte de curvas con mi brazo aún en alto durante un rato, mientras pensaba: ¡no veas con la yaya! 

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Pero seguro que no soy el único que ha conocido o ha visto algún entusiasmado agente de la Guardia Civil de Tráfico (o de otros cuerpos de policía de tráfico como los Mossos d’Esquadra) cruzarse con nosotros en una carretera de curvas en una plegada de las de libro, rozando en el asfalto las aparatosas defensas de las antiguas R850 RT o las mas modernas 1200, claramente disfrutando de uno de los contados privilegios que le dan un trabajo mucho más peligroso y sufrido que los que vamos sin uniforme nos pensamos.  

Y eso que la versión “autoridades”, como se les llama oficialmente a las motos de la policía, pesan todas como un muerto, porque hay que añadir los kilos extras de todos los utillajes que llevan incorporados. Pero aún así, las bondades de la saga RT también lucen en el sufrido trato profesional.

En definitiva las “Reise Tourer” siempre han sido motos que han sorprendido y satisfecho por sus buenas cualidades dinámicas a pesar de un peso y volumen inevitables por su amplitud, capacidad de carga y confort ¡y eso no iba a cambiar ahora!ver galeríaBMW R 1200 RTBMW R 1200 RT

Más bien al contrario, la nueva RT “de agua” supone una vuelta de tuerca más en esa dirección, mejorando todas sus virtudes sin ningún peaje evidente a pagar. Ni siquiera el precio, que a pesar de ser claramente alto y desgraciadamente no para todos los bolsillos, es en realidad más barato que la RT saliente. 

Me explico: la nueva tiene un precio de tarifa 250€ superior, pero para dejar una RT anterior igual de equipada que viene de serie la nueva RT había que añadir como mínimo unos 700€ en extras en elementos como el control de tracción ASC (con dos modos de conducción añadidos ahora) o los puños calefactables (cinco niveles en vez de los dos anteriores). Y obviamente, como moto nueva que es, tiene elementos como la luz trasera de leds, o la enorme pantalla TFT de 5,7 pulgadas que ni siquiera como opción hubiésemos podido montar en la anterior.

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Para los amantes de la marca (y para los “odiantes” también, que los hay y numerosos… sólo tendrás que darte “una vuelta” por nuestro concurrido chat después de esta prueba para comprobarlo), una buena referencia que sirve para darse cuenta dónde se ha posicionado la nueva RT es comparar su última evolución con la realizada en la GS hace apenas un año.

Y es que, compañero, si en aquella ocasión la mejora era evidente pero el anterior modelo aún conservaba particulares rasgos que le hacían brillar con su propia luz y ser una alternativa de compra muy razonable, en este momento lo que siento es que definitivamente no hay nada que mantendría de la RT que queda atrás.

Y hablo de una moto que siempre me ha gustado mucho. Pero no se puede negar la evidencia de que ha sido superada en todos y cada uno de los aspectos. Y, como puedes ver en las fotos, ni siquiera hablo de memoria (aunque las tengo con esta moto, numerosas y frescas), pues gracias a IMTBIKE.com Alquileres & Rutas, que nos cedió una unidad del modelo “boca negra” en perfectas condiciones, pudimos compararlas in situ.ver galeríaBMW R 1200 RTBMW R 1200 RT

Esto…Disculpa ¿He dicho que no conservaría nada? Pues he mentido. Me quedaría con el accionamiento de la pata de cabra, el nuevo es un verdadero incordio buscarlo cada vez con el pie girado hacia fuera para introducir el talón entre la estribera y el cambio. Y tampoco es nada fácil quitarla una vez extendida. Mira las fotos de detalle y lo verás. También he echado de menos la desterrada regulación manual de la altura del faro delantero, realmente útil para ajustarla con la moto muy cargada y que aumentaba nuestra calidad de visión nocturna, al evitar apuntar la luz al cielo, y la seguridad de los que nos rodean, al minimizar el deslumbramiento. Pero por lo demás… Si tienes una de las anteriores, mejor no la pruebes, porque como no te sobren los “aurelios” tendrás un problema.

Y no es que la “antigua” se haya convertido en eso: en anticuada. No. Sigue siendo la buena moto que era. Pero es que bajarse de una y subirse en la otra es como hacer un salto al futuro.

Acogedora 

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Despunta el sol, la mañana todavía es fría y en la boca aún queda el agradable sabor del café que nos ha calentado el cuerpo y el ánimo. Las nubes van enrojeciendo con la luz naciente, el tráfico es escaso y en frente la carretera marca como una brújula nuestro destino. La amplia pantalla nos protege de los helores matutinos y bajo el trasero el dos cilindros ronronea mientras nos hace avanzar. Aún nos duele la espinilla izquierda del golpe que nos dimos contra el motor al quitar la pata de cabra… pero somos felices. Estamos en ruta.

Estas y otras sensaciones parecidas son lo que vienen incluidas dentro de las cajas en las que llegan las RT a medio montar a los concesionarios de la marca del mundo entero.

Y de eso, de sensaciones, vamos a charlar juntos los próximos minutos. Las cuestiones más técnicas ya te las enumeré con detalle en la presentación de hace unas semanas, así que si esto te interesa y te falla la memoria (cosa que puedo entender… yo tengo una única neurona y es para ir en moto), a ese contacto te remito antes de seguir leyendo.

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Es por eso que cuando llega el primer día de pruebas bajo al garaje, enciendo la luz y saboreo la primera verificación importante: la de saber si me emociona lo que veo. Si mi primera impresión tras romper la oscuridad es “¡Diosss, qué bonitaaa!” vamos bien, muy bien. Si en cambio el primer pensamiento que llega a mi mente es analítico, del tipo: “Umm... parece que las maletas están bien integradas en el conjunto”  Vamos un poquito peor. 

Las motos son casi siempre una compra emocional.  Y salvo honrosas y sufridas excepciones, como las de muchos scooters y algunas motos de baja cilindrada, adquiridas como mera herramienta para desplazamientos obligados, son una adquisición hecha desde el corazón, el resultado de la búsqueda de un trocito de felicidad. Y eso tiene que cumplirse desde el segundo número uno de contacto visual. 

Pues bien, aunque para gustos están los colores, mi primer impacto matutino es el primero: de admiración. Y eso que el elegante Azul Cuarzo Metalizado de la moto de prensa no da lo mejor de sí bajo la luz de un fluorescente. Al igual que el agresivo Negro Ébano o el neutro Gris Calisto, disponibles también, son colores que ganan mucho en matices cuando inciden sobre la carrocería los rayos del sol.  Sin perder ni empaque ni elegancia, la nueva RT tiene una imagen más dinámica, menos masiva. Luego, cuando tengamos una al lado de la otra, veremos como da incluso la sensación de mayor ligereza. Pero es sólo una impresión, porque pesan prácticamente lo mismo. Eso sí, desde el momento que tienes que incorporarla desde la pata de cabra, ya se nota más ligera. 

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Si eres un detallista de ojo avizor habrás advertido una diferencia de mas de diez kilazos de peso entre ellas en las fichas técnicas, y antes de que me eches a los perros déjame explicarte que esta se entienden porque la nueva homologación obliga a pesar la moto con todos los elementos de serie, y por ello el nuevo modelo se pesa con maletas incluidas. La marca da 274 kg pesada con las maletas para la nueva por 263 sin maletas para la “vieja”… y no las he puesto en la báscula, pero con una maleta en cada mano a pulso juraría que pesan más de 11 kg juntas. 

Gran parte del mérito de esta percepción de mayor liviandad viene dada por la redistribución de pesos, colocando lo que más pesa en una moto, el piloto, en una posición más baja. Concretamente 20 mm en asiento, manillar y estribos.

Con esta maniobra que parece fácil, pero no lo es en absoluto, ya que requiere, como es el caso, un rediseño de todo el conjunto, se matan dos pájaros de un tiro: se baja el centro de gravedad y se hace accesible a pilotos de tallas más bajas.  La cuestión es que la impresión en mi cabeza de andarme con ojo en las maniobras en parado o despacito cada vez que cogía una RT, prácticamente ha desaparecido de un plumazo al sentarme en esta moto. Se maneja como si fuese una moto mucho más pequeña y “delgada”.

Tienes nuevos aliados también para ayudarte a moverte con mayor soltura y confianza en maniobras en corto, ya que la combinación de suntuosidad del embrague, respuesta del acelerador electrónico (con menos grados de giro) y un ángulo de giro de la dirección muy mejorado, hace que sea ya sin duda una de las mejores Gran Turismo para “trialear”.

En el caso del asiento se ha reducido también la longitud del arco, que es lo que dificulta más para llegar al suelo en parado, con lo que prácticamente todo el mundo llega ahora con seguridad con el asiento estándar en posición baja. Recuerda además que los asientos son más largos y con una superficie con más estabilidad térmica, y ambas cosas se notan en ruta para muy bien tanto para el que agarra el manillar como el que se aferra al paisaje

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El reposicionamiento del triángulo ergonómico no ha diluido precisamente la naturalidad de la posición a sus mandos, que sigue tan hospitalaria como siempre. Y frente a nosotros tenemos un cuadro de mandos que si se nos había olvidado que estábamos ante una moto muy moderna, nos viene de golpe de nuevo a la mente.

Un diseño limpio y atractivo, con innegable inspiración (pero no el mismo) en el de la seis cilindros, igual que pasa con el frontal de la moto. La generosa pantalla TFT de 5,7 pulgadas a todo color tiene una definición que impresiona y ofrece una enorme cantidad de información gracias a que el ordenador de a bordo Pro es ahora de serie. Todo el cuadro puede regularse además en dos inclinaciones, para que todos los pilotos tengan una perfecta visión sea cual sea su altura o de donde vengan los rayos del sol y sus molestos reflejos.

La pantalla te pone en conocimiento de todos los parámetros de los gadgets de la moto, sean de serie o no. Es tanta la información que ofrece que necesitaríamos todo un párrafo para enumerarla, pero se puede seleccionar incluso el tipo de información que tienes a la vista. 

Se controla casi todo desde la rueda Multi-controller del puño izquierdo, incluido el manejo del navegador opcional. Lo único que lleva pulsador a parte es el modo del motor y el acceso al menú, de hecho. Y lo cierto es que es bastante intuitivo, aunque necesitarás un tiempo para aprendértelo todo. Pero si es verdad que requiere atención y unos segundos para llegar allí donde quieres del menú, así que mi consejo de amigo (que se os quiere bien) es que sólo lo manejes en rectas despejadas o en parado. Es demasiado fácil perder la concentración en la conducción por dedicársela al ordenador.

El enemigo en casa

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Después de tener a ambas bajo mi trasero durante muchos kilómetros y de haber charlado sobre el tema con decenas de propietarios de los dos modelos, no me cabe la menor duda, de los porqués de la elección de algunos de la mastodóntica “six pack” K1600GT  en vez de la RT de estos últimos años. 

A parte de la evidente distancia en el precio, que ya marca una frontera infranqueable para algunos (la mayoría de nosotros), hablábamos de ventajas para la grande en cuanto a imagen más moderna y tecnológica, de esa misma tecnología punta aplicada al confort y seguridad máximos, de poderío del motor, de suavidad de funcionamiento…

Pero el caso es que la mayoría de esas razones han dejado de tener tanto peso al comparar la K con este nuevo modelo boxer RT de hoy, porque las distancias son cada vez menores. 

¡Vale! ¡Espera! No empieces a llenarte la boca de improperios y sigue leyendo, compañero. Ya sé que es casi un sacrilegio comparar un refinado y exquisito seis cilindros con un tosco “dos perolos” opuestos, pero te aseguro que las distancias se han acortado. Peligrosamente para las cifras de ventas de la gran K, te diría incluso. 

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La nueva RT es una moto mucho más refinada en todos los aspectos, incluido su tacto. El único pero a este enorme paso en cuanto a exquisitez es un cambio de marchas aún demasiado ruidoso y tosco en la inserción desde neutral hacia arriba o hacia abajo.

Por cierto, y hablando del cambio de marchas, inexplicablemente el importador nos ha cedido una moto de prensa aún sin el sistema opcional de asistente cambio que tanto han publicitado desde que lo mostraran en público (tampoco estaba disponible en las motos de la presentación), así que no hay nada más que hablar de él. Cuando lo probemos serás el primero en saber como va. 

Ya debes saber que el motor ha sufrido unas modificaciones internas en cuanto a pesos e inercias internas, consiguiendo un funcionamiento algo más suave que en la GS estándar y que además la relación final es también algo más larga, lo que baja las revoluciones y con ellas las vibraciones. Todo en busca de un confort mejorado claramente respecto a su antecesora. 

La verdad es que esta RT es una moto deliciosa, porque conserva todo el carácter y presencia del par que uno espera en un bicilíndrico grande, pero sin el peaje de las molestas vibraciones. Están ahí, no han desaparecido, claro, no es un sedoso tetra como los de la FJR 1300 o la GTR1400, ni siquiera un equilibrado tricilíndrico como el de la Trophy 1200 de Triumph, pero han disminuido ya lo suficiente como para que sea algo a lo que ya no le prestemos atención nunca más.

Y sí, la K1600 GT es una moto prodigiosa dinámicamente teniendo en cuenta el gran transatlántico que es, pero jamás la elegiría ya frente a esta nueva RT para hacer unos Pirineos o unos Alpes… y con la antigua me lo tenía que pensar varias veces y casi seguro que hubiese optado por “Six”.

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A ritmos altos o indecentemente altos la estabilidad ha aumentado tanto como para estar ya al nivel de sus mejores competidoras y la protección aerodinámica es aún mejor de lo que ya era. Sólo la Triumph le puede toser un poco en este aspecto. La pantalla ha crecido y en sus posición más alta permite una visión nítida y sin deformaciones a través suyo y los nuevos deflectores y el reposicionamiento de los retrovisores consiguen una protección frente al viento óptima. No la he probado en lluvia (aún), pero estoy seguro que a 120 km/h mantenidos apenas te debes mojar más que la coronilla del casco.

Ya que estamos, no quisiera olvidarme de mencionar que la visión a través de los retrovisores ha mejorado con su nueva ubicación, permitiendo además plegarse un poco (no demasiado) para pasar por algún sitio angosto… entre coches en un atasco, por ejemplo. No es una moto urbana, desde luego, pero con todos los cambios recibidos se siente mucho más cómoda circulando en ciudad que antes.

Músculo

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El nuevo motor le ha sentado de maravilla a la RT. De eso no hay duda. No sólo es más suave, también más reactiva a las solicitudes del gas. Y además sin “delay”, sin un retraso apreciable en la respuesta a pesar de ser ride-by-wire. Algo que aún debe mejorar la seis cilindros, por ejemplo. Desde los primero metros sientes la moto más musculosa, con más empuje. Y aunque no es necesario en absoluto para ir como un tiro con ella, si buscas la línea roja te sorprenderá con una estirada más amplia de lo que recordabas en la anterior generación boxer.

Puedes modificar la respuesta en su suavidad de entrega con los distintos modos de conducción y hay una diferencia apreciable entre el modo Rain, Road (de serie) y Dynamic (opcional), lo que te garantiza una conducción más segura y relajada en condiciones de baja adherencia. La potencia, eso sí, es siempre la misma. La verdad es que tengo que confesarte que en casi todas las motos que hasta ahora disponían de esta posibilidad (incluidas algunas hi-sport de “muchoscientos” caballos), he optado siempre por llevarlas “full”, con su modo más puro, pues los otros modos me parecían como descafeinados.

En cambio, en la RT (y también en su hermana excursionista GS), después de probar todos los modos una y otra vez en distintas situaciones, he acabado siempre optando por el modo Road, el más agradable, pero aún suficientemente contundente para circular a ritmo, digamos… bueno, ¡a ritmo! ¡Tú ya me entiendes! El Dynamic es bastante más contundente en el primer golpe de gas, y en los continuos abre y cierra de un puerto de montaña puede ser incluso algo incómodo. Así que siempre lo dejo para momentos “racing” exclusivamente.

Igual te ha sorprendido que utilice este ya adoptado anglicismo en una moto de corte tan turístico como la RT, pero te aseguro que no está tan fuera de lugar como pueda parecerte. 

Si a ese poderío aumentado del motor le unes una estabilidad y una agilidad impropios de una moto de su tamaño, te encuentras igual como me he encontré yo en la pruebas por mis carreteras favoritas previas a la sesión de fotos: rodando a un ritmazo que yo mismo tenía que recordarme de vez en cuando qué tipo de aparato llevaba en las manos.

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Frenas con toda la contundencia y dosificación que te permiten las nuevas pinzas de anclaje radial y un ABS muy bien calibrado por poco intrusivo, miras al ápice de la curva y apuntas… y la RT se dirige hacia allí inclinando con confianza y atrevimiento toda su masa como si pesase la mitad de lo que lo hace. Tú empiezas a notar como tu piel facial empieza a estirarse dentro del casco por causa de la sonrisa que está naciendo en tus labios. Sonrisa que crece hasta límites insospechados (a veces acompañados de algún yuuujuuuu! O yiiihaaaaa, si tienes vocacion de cowboy) cuando empiezas a ver la salida del ángulo y retuerces el puño derecho.

La RT saca pecho y con un empuje contundente pero que no te desborda, te hace estar recorriendo la siguiente recta a toda velocidad antes de que te des cuenta de que ya no estás en el viraje. Y si le has pedido demasiado al sufrido neumático posterior, descuida, la puesta a punto de la ultima generación de control de tracción (ahora de serie, no lo olvides) te soluciona el imprevisto con total suavidad y, muchas veces de forma casi imperceptible si no fuese por el testigo luminoso del cuadro.

Esto que acabo de describir, que es la esencia del placer de la conducción de una moto de corte deportivo en carretera (al menos para mí), es un goce también a tu alcance con esta gran turismo si no pasas ciertos límites intrínsecos al peso y las inercias que generan.

Pero lo mejor de ello es que cuando realizas la conducción más lógica en estas motos, de hilvanar curva tras otra sin una palabra más fuerte que otra, esas cualidades te llevan a sentirte casi sobre una alfombra mágica.

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Para que todo esto sea efectivo es imprescindible, eso sí, aflojar la mosca y soltar el dineral que cuesta el Paquete Touring opcional donde está integrado el sistema de ajuste electrónico ESA de suspensiones. De esta forma podrás tan fácilmente como dando vueltas y empujoncitos al Multi-controller, elegir la respuesta de las suspensiones o dejar que el sistema lo haga por sí solo con su complejos y rapidísimos toma de datos y procesador. Todo un útil y adictivo privilegio, digno de ciencia ficción hace apenas unos años, pero que tiene un coste, y no barato precisamente. 

De todos modos, insisto, si estás pensando en comprarte una RT, se realista e incluye el precio de los paquetes en tu presupuesto sin dejarte impresionar por el precio de salida. No te arrepentirás.

No debería despedirme de ti sin contarte que la nueva RT incorpora también algunas soluciones de detalle que son realmente sencillas pero no por eso menos ingeniosas. Ese es el caso del guardabarros trasero, con un añadido que se desliza por unas guías y lo alarga en varios centímetros para salvaguardar de salpicaduras el top-case o la espalda del pasajero en días lluviosos. También el nuevo sistema de “freno de mano”, que te permite sujetar la moto en una cuesta sin tener que estar con la mano en la leva. Pequeños detalles al fin que colaboran en hacer aún más apetecible una moto que ha llegado a un punto muy maduro de su evolución.

OPINIÓN DEL INVITADO: Sergi Besses Coll

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Apasionado por todo lo que “huela” a moto como pocos motoristas que conozco (y conozco a muchos), este treintañero de Barcelona, soltero y con los únicos compromisos que él mismo se busca, tiene en su garaje una Ducati 749 Dark del 2005 con tren delantero 999 en busca de transplante de corazón y una preciosa e inmaculada CBR 954 Fireblade del 2002. Con miles y miles de kilómetros de experiencia en motos de todo tipo, Sergi compagina en el tiempo libre que le permiten sus obligaciones como agente y guía de IMTBIKE (lo que le da un buen conocimiento de la RT), las tandas en circuito, sus sesiones como DJ y las largas rutas en BTT con cualquiera de sus bicis de montaña… donde no es fácil seguirle ¡ni subiendo ni bajando!

Esto es lo que nos cuenta:

“Tengo la suerte de estar bastante familiarizado con la BMW R1200RT en su versión 2005/2013 y además estuve usando este modelo los días previos a la prueba, así que tengo muy frescas las sensaciones del modelo anterior que, por otro lado, siempre me ha gustado.

El primer impacto llegó al ver la moto al natural, que aunque grande y masiva como toda la saga RT, tiene una imagen futurista y aerodinámica que le da un aspecto mucho más dinámico y moderno. La anterior RT a su lado parece una moto seria y “redonda”. Al sentarse a sus mandos se sigue percibiendo un gran salto visual y tecnológico, con un bonito cuadro de instrumentos repleto de información de fácil lectura, y con una imagen mucho más fresca y actual que el oscuro cuadro al que sustituye.

El mullido del asiento es más duro, pero muy cómodo, y la moto en general, se siente mucho más compacta y estable. También las maniobras a baja velocidad se hacen de forma sorprendentemente fácil dados su peso y tamaño. Es muy amable desde el primer momento, con un tacto exquisito de embrague y frenos, pero sobretodo del nuevo acelerador electrónico, con muy buena respuesta, suave y preciso, por lo menos con el modo de motor en posición “Road”, el único que probé

Una vez en carretera, se muestra muy intuitiva entre curvas, siempre va donde queremos que vaya, con una estabilidad intachable a cualquier velocidad, y gracias al buen trabajo del chasis y suspensiones parece una moto ligera.

El motor es según mi opinión lo mejor que le podía pasar a este modelo; los caballos extra le sientan de maravilla, y la forma de entregarlos (en modo Road) es muy acertada para este tipo de moto. Siempre hay par disponible, y hay muchísimas más revoluciones aprovechables que en el modelo de “aire”, lo que también ayuda a utilizar mucho menos el cambio y a economizar algo de consumo. A  mismo ritmo con el modelo anterior estaríamos retorciendo mucho más el puño del gas, y jugando más con el cambio.

En definitiva, me he quedado encantado con la nueva RT de BMW, una Touring bonita, actual y rápida, a la que le ha sentado genial el nuevo motor Bóxer LC, y que quizás amplía sus horizontes hacia un Touring cómodo, que puede ser bastante Sport cuando lo deseemos, ya que el dinamismo de la moto lo permite. Además con la seguridad que ofrece la gran cantidad de sistemas electrónicos de seguridad de los que dispone.“

Con la colaboración de IMTBIKE.com -Alquileres y Rutas-  y Sergi Besses Coll

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