Yamaha X-Max 125 ABS

Yamaha X-Max 125 ABS: Excepcional, con toda seguridad

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El principal éxito de la gama X-Max no es su excepcional motorización, que lo es, ni su magnífico comportamiento, que lo es, ni su acertado diseño, que también lo es, si no los toques de gracia que Yamaha ha sabido darle en los precisos momentos. La marca del diapasón fue lo suficientemente valiente y hábil para someter a un concienzudo "restyling" un modelo que todavía se encontraba instalado en las mieles del éxito comercial, sin esperar a que se empezase a apagar su estrella; y sigue siendo lo suficientemente audaz para continuar evolucionándolo, aun cuando cuenta con una solidísima posición en el ranking de ventas. Dispare cuando dispare, siempre acierta. ¿Y qué más se puede hacer en la cilindrada de convalidación? Sencillo. Para captar al creciente público procedente del ámbito automovilístico, habrá que darle pomada donde más le duele: seguridad en su grado máximo sobre dos ruedas. Así se explica la llegada de un auténtico lujazo para un scooter de 125 cc, el sistema antibloqueo de frenada ABS, del que también se beneficia la versión de 250 cc. Si el comportamiento y la nobleza del X-Max 125 ya eran de matrícula de honor, ahora habrá que pedir a las universidades que traspasen la potestad de poner un 11 para calificar el doctorado "cum laude" en seguridad motociclista. Pero también es justo recalcar que todo este despliegue técnico pasa factura, en el sentido más literal. Si la pequeña Yamaha ya se encontraba líder absoluta de precio en su segmento, ahora se destaca de forma intratable en la clasificación con 500 euros más de "cotización". Independientemente de que compense o no, lo plausible es la alternativa que se ofrece para los más reticentes a subirse a una moto -scooter en este caso-. El resultado, si hemos de atenernos a la trayectoria precedente del X-Max, apunta que tendrá aceptación, desde luego.


PVP:
YAMAHA X-MAX 125 4.099 €
YAMAHA X-MAX 125 ABS 4.599 €

Texto y acción: Pedro Freire
Fotos: Antonio Cuadra

Puesto de conducción

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El X-Max es un 125 grande, espacioso. Da gusto subirse, sentarse, acomodarse; se nota que comparte carrocería y bastidor con la versión 250 cc. El manillar está a una altura perfecta para que ninguna talla de piloto pueda quejarse: los más altos pueden girar sin problemas y para los más bajos tiene la ergonomía suficiente como para mantener una postura cómoda de conducción. Eso sí, estos últimos pueden andar un tanto justos a la hora de apoyarse en el suelo con ambas piernas, más que por la altura, por el ensanchamiento de la carrocería. En cuanto al asiento, impecable. El espacio del conductor está a una altura diferente que la del acompañante, y el mullido y anchura son los ideales para que, por mucho tiempo que quieras estar a bordo de este 125, no te pase factura la retaguardia. El cuadro de instrumentos, con las sucesivas modificaciones, ha quedado "niquelado". Bonito, bien distribuida la información y, sobre todo, muy legible. La colocación y tacto de los mandos, tres cuartos de lo mismo: repasados y con toda queja pulida. Lo mejor de todo, desde el punto de vista práctico, sigue siendo la capacidad de carga, con una guantera central genialmente aprovechada -sistema de bolsillos adosados a la tapa para que no anden las cosas rodando- y espacio bajo el sillín para dos integrales y algún trasto más. El parabrisas no es demasiado alto, pero protege lo suficiente para quitarte "lo gordo".

Mecánica

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El Minarelli italiano, de inyección electrónica, refrigeración líquida y culata de cuatro válvulas, que propulsa al X-Max 125 va fino, finísimo, y empuja con una alegría y soltura muy difícil de encontrar en un 125. Sale bien y, encima, corre; con un velocidad máxima real en llano que sobrepasa los 110 km/h, y eso que se contenta con los 14,1 CV declarados, casi a falta de uno para apurar el límite permitido en la categoría. Apenas transmite vibraciones ni ruido, por lo que muchas veces vas más rápido de lo que crees y tienes que poner a prueba su portentoso sistema de frenado, con resultados realmente satisfactorios. A pesar de los buenos registros, no se puede hablar de un motor puntiagudo; es de tendencia suave, pero que no deja de apretar muy linealmente.

Comportamiento

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Conducimos en postura inmejorable y confortablemente sentados, así que sólo nos queda estirar las piernas en el suave escalón de la plataforma horizontal -donde, por cierto, se salen al aire un poco los pies- y a disfrutar de la estabilidad y la firme trazada de este scooter. La utilización de ruedas de 15 y 14 pulgadas, respectivamente para los trenes delantero y trasero, hacen que entres justo por donde quieres ir y que te sientas sólidamente obedecido al menor de tus requerimientos con la dirección. Ésta no hace extraños, y los que proceden del pavimento por donde pisamos, los asume con entereza. La suspensión tiende a dura, pero en este scooter es mejor que lo contrario: tiene su premio en las salidas que sin miedo puedes hacer a carretera y cuando insistimos en viajar a menudo acompañados. En el momento de detenerse, entra en funcionamiento el poderío de este modelo. Los discos son los mismos que en la versión normal, 267 mm delante y 240 mm detrás, pero las pegatinas a ambos lados del guardabarros anunciando el ABS indican que hay algo más por ahí metido. En efecto, cuando lo pones en marcha se ilumina en el chequeo del cuadro de instrumentos el testigo del ABS y luego se apaga indicándote que está preparado para entrar en acción cuando se necesite. Hay que aclarar que en el X-Max 125 el sistema de frenada con ABS no es combinado. Cada circuito de freno es independiente con su maneta, aunque estén unificados por la CPU que los gobierna y el modulador, lo que lleva a que en cada tren "salte" el ABS aplicando fuerzas distintas; en la maneta del freno trasero se notan antes los "latidos" del bombeo del ABS que en el delantero, para el cual entra en funcionamiento mucho más tarde permitiendo apurar mucho más la frenada. Esto, la verdad, es que te desconcierta un poco cuando no estás acostumbrado y necesita un cierto entrenamiento para saber a lo que atenerte en frenadas fuertes. Desde luego, cuando lo controlas se nota su eficacia.

A dúo

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Del bastidor amplio, que ya ensalzamos al principio, el que más afortunado sale, sin duda, es el acompañante que elijamos llevar. Hay espacio, y bien resuelto, para cualquier talla, incluidos los que pasen del 1,90. El acceso a su lugar correspondiente presenta más problemas por anchura que por altura; el generoso ensanchamiento trasero del butacón -más que asiento-, con un mullido sencillamente perfecto, es el causante de ello, aunque luego no generará ninguna queja en ninguna posadera, esté o no acostumbrada a viajar sobre dos ruedas, que es lo importante. La ergonomía y longitud de las asideras permite un abanico de empuñaduras tan holgadas, que hasta sin guantes puedes ir sujeto sin que se te resienta una falange. Las estriberas plegables están a buena altura y, en general, la postura permite bastante independencia de movimientos sin alterar la buena marcha del scooter.

Valoración Final

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Sin duda, es muy difícil encontrar un scooter 125 en el mercado con la planta y el buen comportamiento real que ofrece el X-Max. Es tan dócil y va tan sumamente suave, que casi podríamos decir que se conduce solo. En Yamaha han querido explotar esos buenos argumentos, combinados con unos acabados verdaderamente cuidados, y, como explicábamos al principio, lo pretenden utilizar para pescar en el ingente caladero de los "nuevos" motoristas que se suman procedentes de los coches merced al carnet de convalidación. El X-Max 125 reúne las características principales que éstos demandan para un utilitario de dos ruedas, y para terminar de convencerlos, la firma japonesa recurre con esta versión al señuelo de la máxima seguridad con el ABS. El precio elevado no tiene por qué ser un lastre para un público hecho a comprar en cifras que no bajan de los cinco números. Para el aficionado vocacional a las dos ruedas, la presencia del ABS, qué duda cabe, nunca está de menos -es incluso recomendable en un modelo capaz de superar los 110 por hora-; pero presuponiéndole más diestro con el manejo de las manetas, quizá entre a valorar de otro modo el pagar considerablemente más dinero por contar con esta ayuda en 125 cc. Existen otras opciones cuya relación calidad/precio seguro que encajan mejor en el bolsillo estándar nacional y sean, tal vez, más adecuadas para un uso concreto que se le pretenda dar al scooter. Aunque, efectivamente, ninguna son un X-Max.