Yamaha X-MAX 400

Deme Gómez

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El scooter definitivo
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Los fabricantes japoneses luchan por mantener su hegemonía frente al otro Oriente, que saca la cabeza una y otra vez, mirando a su principal enemigo y ejemplo de buen hacer. 

Yamaha ha sido y es muy personal en su forma de fabricar y de entender las motos, caracterizando cada modelo de su catálogo con un estilo inconfundible y único. Lo cual se puede apreciar también en el diseño de sus scooters, tanto de pequeña, como de gran cilindrada.
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La gama media alta de los scooters Yamaha se basa precisamente en la motorización de 400 cc. Hasta el momento este terreno era exclusividad del acomodado Majesty. Pero en Yamaha pensaron que necesitaban un scooter con esta cilindrada pero con una buena dosis de aire fresco. El T-MAX 500 es intocable, un producto que funciona a la perfección y que de momento no necesita ser sustituido, sin embargo, no ocurre lo mismo con el Majesty. Inteligentemente, Yamaha ha echado mano de la magia de la nomenclatura “MAX” (con una X delante), para apodar su nuevo scooter de 400cc. 

"Max" que nada

Funcionalidad y agresividad, dos aptitudes que se manifiestan sobradamente en el X-MAX 400. Nada más verlo, se percibe un aire que recuerda claramente su parentesco con el exitoso T-MAX. Se podría decir que estamos ante su prima seria.
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El ejercicio estilístico que se ha hecho sobre el X-MAX es realmente bueno. Gustos aparte, las formas aerodinámicas y agresivas de la carrocería, seguro que atraerán a propios y extraños. Si no fuera porque en Yamaha el scooter deportivo es sin duda el T-MAX, este X-MAX sería el modelo racing de la marca. Pero está bien que se demarque, porque su destino final no son las manos de un jovenzuelo desmelenado con ganas de fundirse a la erre más racing del semáforo.

El X-MAX va más allá. Su competencia, aunque no por cilindrada, son los scooters todo uso de mayor cilindrada. Sus prestaciones y funcionalidad no tienen nada que envidiar a un maxi-scooter de 600cc, por ejemplo. Y además cuenta con un arma muy buena, el precio. Con poco menos de 6.000 euros, 5.899 € para ser exactos, tenemos un maxi-scooter de altas prestaciones, bajo mantenimiento y estética vanguardista.

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Lo primero que salta a la vista del Yamaha X-MAX 400, son sus dos faros delanteros con luces de posición adicionales a base de LED, divididos por un ápice central muy agresivo. Los intermitentes delanteros enrarecen la forma de los laterales de la carrocería, para fusionarse con el guardabarros de la rueda delantera. Todo parece ser muy aerodinámico, veremos si cumple su función. Los retrovisores sobresalen del manillar, esto no cambia, poca innovación en este sentido. Pienso que a estas alturas, el diseño de estos elementos debería olvidarse de una vez por todas del manillar y aunque recuerde el mundo de las cuatro ruedas, estaría bien incorporarlos en la carrocería de la moto y dejar libre el tubo del manillar.

El parabrisas es fijo, y no muy envolvente que digamos. Protege, pero no lo suficiente para el tipo de vehículo de que se trata. En su interior, un conjunto de dos cavernosos relojes con forma de avispados ojos, nos transmiten la información necesaria: nivel de combustible, trips de kilometraje, temperatura motor, reloj horario y evidentemente velocímetro y cuenta revoluciones. A cada lado encontramos sendas guanteras, como es ya norma en estos scooters, con suficiente capacidad para los típicos objetos que nos gusta tener a mano. La de la izquierda se puede cerrar con llave y en su interior podemos verificar el nivel de líquido refrigerante.
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En los laterales del carenado principal, conjugan dos componentes de distinto acabado, con el logo de los diapasones como punto de unión. Este detalle es curioso, una buena resolución formal y estética. El asiento del piloto es amplio por los lados, pero como en muchos otros maxi-scooters, la distancia entre la parte delantera y donde apoyamos las lumbares, para mí es un poco corta. Y eso que visualmente no lo parece. El del pasajero no tiene objeción, es justamente cómodo. Y además dispone de unas efectivas asas para sujetarse.

Bajo este asiento descubrimos un amplio baúl donde dejar dos cascos integrales sin problema. El único inconveniente, que supongo ya estarán solucionando en fábrica, es que para abrir el asiento hay que acompañarlo con la mano y al mismo tiempo accionar la llave del contacto con la otra mano para que abra la cerradura, porque de lo contrario se cierra por su propio peso.

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Los pies quedan altos y el cuatro invertido que forma la pierna con el resto del cuerpo no es precisamente el más adecuado, pero eso ya es una cuestión de ergonomía estandarizada o no. Las plataformas para los pies no son de las más amplias que digamos. Y sin dejar la ergonomía, añadiré que el manillar lo encontré demasiado cercano al cuerpo, algo ya bastante habitual en los maxi-scooters. Cosa que no entiendo, teniendo en cuenta que los estudios y medidas puestas de manifiesto en la mayoría de motos, son muy concretas, dejando de lado del estilo de moto de que se trate.

Volviendo a la parte trasera de la X-MAX 400, llama la atención los dos amortiguadores posesionados verticalmente prácticamente en el eje de la rueda trasera. Estéticamente creo que no le favorece, aunque todo es cuestión de acostumbrarse. El voluminoso escape, no desentona con el sobredimensionado conjunto motor-transmisión. 
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La forma en que los diseñadores han resuelto el final de la carrocería está en total consonancia con el resto de la moto. Dos carcasas plásticas diferencian los dos intermitentes, incluyendo en su interior el resto de luces obligatorias. 

La belleza está en el interior

El motor que utiliza el X-MAX es herencia de su antecesor el Majesty 400. Pero Yamaha lo ha mejorado ligeramente para adaptarlo a este nuevo modelo más sport. Exteriormente es realmente voluminoso, cosa que se acentúa al haber aligerado la parte trasera de la carrocería. La potencia, curiosamente ha disminuido ligeramente respecto a su antecesor, ahora son 31,5CV a 7.500rpm. Y como no podía ser de otra manera, cambio automático y variador, por correa trapezoidal automática como sistema de transmisión. Si comparamos las prestaciones motrices del X-MAX 400 con las de la versión de 250cc, vemos que el más grande desarrolla un 54% más de potencia y un 60% más de par motor. Hay que tener en cuenta que son 21 kg extras, 180 contra 201 kg. Con relación al Majesty, se ha aligerado bastante, ya que pesaba 220 kg. Ahora es un monocilíndrico con unas prestaciones más que dignas, que acelera con ganas y se estira sin problema.
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Para que este propulsor de 395cc exhiba su potencial, Yamaha ha dispuesto un bastidor ligero pero robusto, confeccionado en tubo de acero. Atrás queda el exclusivo chasis de aluminio del Majesty... El basculante es de doble brazo, uno de ellos está formado por el motor. La suspensión delantera es telescópica convencional y de generosas medidas, con un recorrido de 110mm para ambos trenes. Las llantas son de fundición de aluminio de 15 pulgadas la delantera y 13 la trasera, con tres discos de freno de 267 mm de diámetro, con el ABS opcional.

Urban sport

La crecida del mundo del scooter, ha llevado irremisiblemente a la aparición de diferentes categorías dentro de este mundo de motos con faldón y sin palancas en los pies. Los maxi-scooters disponen de una buena fama y de un montón de adeptos. 

Yamaha ha acertado de lleno con esta cilindrada media-alta, apetecible para un abanico de clientes muy amplio. 
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Con una exuberante agresividad, pero sin llegar al extremo racer del T-MAX, el X-MAX que utiliza el mismo apellido, se ha revelado como un efectivo scooter todo uso. Tras el poco éxito del Majesty en nuestras tierras, Yamaha ha apostado por la total revisión estética de su scooter de 400cc, reconvirtiendo en una versión grande de los exitosos X-MAX 125 y 250cc. 

La primera sensación al subirte al X-MAX, es la de estar sobre un maxi-scooter de gama y cilindrada alta. La posición es buena, todo queda a mano y los acabados son buenos en todo lo que se puede ver y tocar. La puesta en marcha es fácil y el margen entre el acelerador y el inicio de la tracción es bueno. Pero lo que más sorprende es su respuesta al acelerador, contundente y rápida. La agilidad de manejo es suprema, no parece que lleves un 400.
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Al primer giro te das cuenta de que puedes hacer lo que quieras con ella. Las rotondas se negocian con gran facilidad y entre coches se desenvuelve a la perfección. Aparcar resulta fácil, gracias a su amplio radio de giro del manillar. Pero hay que ir con tacto con él, porque su verticalidad puede producir aquel punto muerto de equilibrio que se da en pleno giro con un ángulo muy cerrado del manillar. Además hay que tener en cuenta la anchura del asiento, que en algún caso te obliga a separar las piernas, limitando la altura al suelo.

La comodidad en ciudad es casi insuperable, sus suspensiones te permiten circular con tranquilidad y a la vez efectividad. Y aunque lleves acompañante, el equilibrio de pesos no disminuye, siendo fácil de conducir entre coches o callejear por el casco antiguo. 

Como hemos comentado antes, el baúl que hay bajo el asiento dispone de una muy buena capacidad de carga, con la posibilidad de guardar dos cascos en su interior. Esta es otra de sus grandes aptitudes para el día a día. 

Scooter de extra radio

Una de las finalidades de estos maxi-scooters, son los desplazamientos relativamente cortos fuera de la ciudad o de pueblo a pueblo. 

La velocidad máxima que puede adquirir el X-Max 400 es más que razonable, estamos hablando de casi 170 km/h, que como tal y como está el patio no hace falta más. Pero a estas velocidades no es que de mucha confianza, es mejor dejarlo para lo meramente anecdótico. 
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Circulando por autopista, el chasis da la sensación de flexar longitudinalmente, y la torre de dirección o tren delantero exterioriza la falta de unión del chasis por la parte superior, es una cuestión innata de los scooters, pero que en unos se nota más que en otros. De todas maneras es algo de lo que no tenemos que preocuparnos, ya que como dice el refrán; “El fin justifica los medios”.

La protección aerodinámica es razonable, aunque las piernas podrían disponer de un par de centímetros más de carenado. En el apartado de accesorios existen unos deflectores que amplían esta anchura. No se perciben turbulencias extraordinarias, ofreciendo una conducción cómoda y apacible en este tipo de vías. 

Los desplazamientos por carretera no son en absoluto un terreno hostil para el X-MAX 400. Sus suspensiones y chasis facilitan el paso por curva a un ritmo coherente, tanto con uno, como con dos pasajeros. Y si lo ponemos al límite, te avisa sin perder estabilidad. Los frenos son totalmente correctos, a pesar de que las pinzas no son lo mejor de la casa... buen tacto y suficiente mordiente para las pretensiones del vehículo. Si os interesa con ABS, recordar que la diferencia con el nuestro asciende a los 500€.
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Precisamente en carreteras reviradas es donde el X-MAX exterioriza sus buenas maneras. Acelera vigorosamente en la salida de las curvas, sin necesidad de que este en su máxima verticalidad. Los neumáticos Michelin City Grip dan suficiente confianza como para no preocuparte de este tema. El X-MAX no tiene las prestaciones del T-MAX, pero tampoco está tan lejos; es divertido y cómodo a la vez. Es una interesante mezcla entre GT y sport.

Estoy seguro de que este novedoso maxi-scooter de Yamaha va hacer mucho daño a sus competidores, tanto los de la misma cilindrada, como los de categoría superior.

Realmente una muy buena opción, con un buen precio, acabados de calidad, una gran versatilidad, buena capacidad de carga y un precio más que razonable. 

Accesorios

Siguiendo el camino del famoso T-MAX, Yamaha ha puesto en producción todo un arsenal de accesorios extras para equipar el X-MAX 400. Una extensa lista:  parabrisas alto, cúpula deportiva, top-case trasero, reposapiés de aluminio, porta matrícula racing, asiento de diseño, portaequipajes, protectores de piernas, portaequipajes, manta impermeable para las piernas, respaldo para el pasajero, soporte para el teléfono móvil o “Smartphone” y un bonito escape Akrapovic que reduce el volumen de la parte trasera. Todos estos elementos han sido cuidadosamente diseñados específicamente para el este X-MAX 400.

Fotos: Deigo Sperani
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