Piaggio Medley vs. Yamaha Tricity

Piaggio Medley vs. Yamaha Tricity: Dos contra tres

Jose María Marfil

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¿Tres mejor que dos?

Con este enfrentamiento entre el Piaggio Medley ABS y el Yamaha Tricitiy, más que un comparativo entre modelos, que también, hemos pretendido realizar un comparativo entre conceptos. Dos frente a tres ruedas en la categoría del 125.

El Tricity cuesta alrededor de 600 euros más que cualquier otro scooter convencional con un nivel de acabado y prestaciones similar. Y aquí la cuestión va a ser ¿Merece la pena pagar el sobrecoste de esa tercera rueda? A esas y a otras cuestiones trataremos de dar respuesta en este comparativo.

En parado

Antes de subirnos en ellos vamos a compararlos en parado. Nos ayudará a conocerlos mejor.

Empezando por la parte ciclo, me ha sorprendido sobremanera la cortísima distancia entre ejes del Yamaha (1.310mm), incluso menor que la ya reducidísima cota de un PCX. El Medley mide 1.390 mm. A menor distancia, mayor capacidad de maniobrar. También me ha sorprendido su estrechez; apenas tres centímetros mayor que el ya de por sí estrecho Medley (705 por 735 mm). Con el peso no ha habido sorpresas. El Tricity es 20 kg más pesado. Aunque sus 152 kg (156 con ABS) sigue siendo un valor más que razonable tratándose de un triciclo. Ahí está el Kymco People 125, con 147 kg o los GT de 125 que superan, en su gran mayoría, los 180 kg.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha TricityFotos: Maria Pujol

En cuanto a los propulsores, el Piaggio utiliza un motor de ultimísima tecnología (cilindro off-set, sistemas antifricción, Star&Stop, etc.), mientras que Yamaha recurre a un motor de penúltima tecnología destinado al mercado asiático –lo último de la marca en 125 lo hemos visto en el N-Max y su distribución variable-. Lógicamente, la diferencia tecnológica se ve reflejada en el rendimiento. El motor Yamaha necesita más vueltas -casi 1.000 rpm- para alcanzar su máxima potencia (11,01 CV) que es menor que la de su rival (12,24 CV a 8.250 rpm). Más peso y menos potencia… Veremos qué pasa en marcha.

Equipamiento

Creo que todos estaremos de acuerdo en que una de las características más valoradas en un scooter moderno es su capacidad de carga. En el Tricity cabe un casco integral bajo el asiento, qué no está nada mal, pero en el Medley caben dos y sobra espacio. Además dispone de guantera tras el escudo. El Tricity no. Los dos montan el gancho tras el escudo aunque al del Yamaha le sacarás más partido gracias a su plataforma plana. Sea como sea el Medley, en este apartado, está un paso por delante.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha Tricity

Observando los plásticos, las molduras y las entregas de la carrocería, no parece haber mucha diferencia en cuanto a calidades y acabados. Si las hay en el diseño y los detalles. Ahí, el Medley brilla con luz propia. Se nota la mano italiana. Un ejemplo lo tenemos en el cuadro de relojes. Si bien el del Yamaha es completo y se lee muy bien (testigos habituales y una pantalla con reloj horario, indicador de gasolina, velocímetro, temperatura exterior y Trip’s de viaje y mantenimiento) su anodina pantalla LCD te deja indiferente. En el del Medley sus grandes relojes con fondo negro, aguja blanca y remates con molduras, lo colocan en otra dimensión. Además es más completo. Incorpora un reloj de temperatura del líquido refrigerante y el importantísimo testigo de la presión de aceite.

Callejeando

Las posiciones de conducción son parejas. Eso es: con las piernas flexionadas cerca de los 90º. Una posición muy de moto. En el Tricity disfrutas de mayor movilidad en los pies, pero vas más encajonado. Las rodillas contactan con mayor facilidad en el escudo. Sobre todo si rebasas los 1,80.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha Tricity

Moverte entre los coches parados es muy fácil con los dos. El ángulo de giro es casi calcado. Solo en pasos muy estrechos y ratoneros el ancho de vía del Tricity puede llegar a suponer un obstáculo. Pero, francamente, no he encontrado diferencias importantes en cuanto a manejabilidad salvo por el peso. Los veinte kilos de más del Tricity se notan, aunque su asiento, más bajito (780 mm por 800 mm) ayuda a lidiarlos. Es más, creo que los usuarios de estatura contenida posiblemente os encontréis más cómodos con el Tricity.

Si lleváis pasajero, “remar” –apoyar los pies en el suelo para mantener el equilibrio mientras avanzas a poca velocidad-, os será mucho más fácil con el Yamaha. Fundamentalmente porque los pies del pasajero molestan mucho menos. Por el contrario, vuestro acompañante preferirá ir sobre el Medley. Es más espacioso y su posición menos encogida.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha Tricity

Parado en los semáforos, con el Tricity no he echado en falta el bloqueo de la dirección. En los "triciscooters" que he probado hasta el momento (MP3 y Metropolis) es un elemento imprescindible. El bloqueo “fija” la dirección impidiendo su inclinación. Manteniéndose derecho -como un triciclo convencional- desaparece el riesgo de caída, por lo que moverlo en parado, aparcarlo o subirlo al caballete está al alcance de cualquiera. Eliminar el problema del peso en parado neutraliza ese lastre de entre 70 y 100 kg respecto del Tricity. No es moco de pavo.Moverte entre los coches parados es muy fácil con los dos

Y es que el sistema de dirección del Yamaha es más liviano al estar pensado para resolver las necesidades de un 125 –los otros deben bregar con motores de hasta 500 cc-, y también por la sencillez con la que Yamaha ha resuelto el guiado/suspensión de las ruedas.

En este punto, Piaggio recurre a una estructura basculante y un amortiguador para cada eje (parecido al sistema de la Vespa) y Peugeot a una estructura con brazos de suspensión de clara inspiración automovilística. Ambos son sistemas complejos y cargados de herrajes. Yamaha ha decidido mantener la horquilla convencional, limitándose a cambiar la posición de las barras situándolas una detrás de la otra. Así, resuelve la función estructural y de suspensión con un solo elemento, o sea, con la horquilla de siempre. Estrechez, ligereza y sencillez de una tacada. Eso sí, para gestionar la inclinación todos recurren, con sus particularidades, a una estructura de paralelogramos deformables. Pero volvamos a la conducción.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha Tricity

Las reacciones del motor a poca velocidad son más dulces en el Tricity. Su embrague “engancha y desengancha” con mayor suavidad proporcionando un empuje más apacible, más controlable, más cómodo. Sobre todo, abriendo y cerrando el gas -lo habitual mientras corres por entre la fila de coches parados en el semáforo-. Con eso no digo que el Medley sea tosco o incómodo. De hecho, el Piaggio acelera más y mejor en todos los regímenes. Es más espontáneo. Más latino. Incluso el ruido de su motor es más bronco.

Frenando, el Tricity está un paso por delante. Disponer del contacto de dos neumáticos (doble superficie de contacto) y dos discos (doble capacidad teórica) es definitivo. Y más si toca circular sobre mojado o pavimentos con adherencia precaria. En este entorno la seguridad que ofrece el Tricity no tiene parangón. Me ha gustado especialmente el tacto de los frenos del Yamaha. Son francos y potentes. El trasero incorpora un sistema de ayuda en la frenada que envía de forma automática presión de frenado al eje delantero. Este sistema no está exento de impertinentes movimientos parásitos en las manetas, pero el reparto de la frenada me ha parecido ideal para ayudar a los que tengan poca experiencia. Vaya lo uno por lo otro. El Tricity que nos han dejado era la versión sin ABS. Con ese elemento debe ser fantástico. En el Piaggio, el ABS delantero está bien regulado. El trasero no tanto. Salta antes de lo esperado y lo hace con una lenta y molesta cadencia entre pulsos. Nada que ver, por poner un ejemplo,  con el refinado Bosch M 9.1 del “new” Grand Dink que probamos hace unos días.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha Tricity

Afrontando baches, alcantarillas y demás irregularidades el Tricity me ha parecido más cómodo. Los muelles de sus suspensiones son más suaves y los hidráulicos trabajan un poquito mejor. Sobre todo los traseros.

Otro de los atributos de Tricity es el aplomo y la seguridad que ofrece subiendo o bajando bordillos. La segunda rueda es un verdadero quitamiedos.

Los retrovisores del Piaggio, son un poco más pequeños pero ofrecen una mayor profundidad y campo de visión. Ninguno de los dos dispone de avisadores de intermitencias y subirlos al caballete es igual de fácil. Esto último está muy bien.

En carretera

Llaneando por vías rápidas, intentado mantener el acelerador abierto a un 1/3 de su recorrido, el Medley se encuentra cómodo a 90/95 km/h de marcador y el Tricity a 80/85 km/h. Ante los repechos, el Tricity, con menos par motor, pierde fuelle con mayor rapidez. Hay que roscar a fondo a escape sino quieres perder comba.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha Tricity

A “alta” velocidad en línea recta la estabilidad del Medley es intachable. Francamente, va sobre raíles. En las mismas condiciones, el Tricity manifiesta un ligerísimo vaivén pero no hay sensación de inseguridad. Tampoco flotación. Ni “shimies” ni nada por el estilo. Solo una pequeña imprecisión que corriges sin problemas desde el manillar.

Tratando de alcanzar la velocidad punta los micro cortes del encendido, para evitar el sobre régimen, no dejan al Medley pasar de los 105/110 km/h (siempre de marcador). Con el Tricity sin tantas limitaciones y en bajada llegué a ver los 115 km/h.Ante los repechos, el Tricity, con menos par motor, pierde fuelle con mayor rapidez

Las recuperaciones entre 60 y 80 km/h, lo habitual moviéndote por vías rápidas de conexión interurbana (M-30, Rondas y demás), son más brillantes en el Medley. Sobre todo si llevas acompañante. En cualquier caso, con el Tricity no os sentiréis indefenso entre los coches que os rodeen.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha Tricity

Curveando, el Medley, sin el peso delantero del sistema de dos ruedas, cambia de dirección como una mosca. Pero la estabilidad y el aplomo del Tricity impresionan. Apoyarte en dos ruedas confiere una sensación de conducción única. Diversión y seguridad todo en uno. Aunque el Medely es más directo y, si se me permite, más “deportivo”. Rozar con el caballete en las curvas no será fácil. O al menos, mucho más difícil que hacerlo con el Yamaha.

El gasto

El consumo promedio del Tricity se nos ha quedado en 3,13 l/100, casi calcado al de Piaggio y sus 3,21 l/100. Ese es el dato nominal. No obstante, a tenor de la diferencia de rendimientos, el Medley me ha parecido más eficiente con la gestión del combustible.

Con siete litros de gasolina en el depósito, la autonomía del Medley debería rondar los 220 km. En el Tricity caben 6,6 litros. No hay grandes diferencias.

En cuanto a los períodos de mantenimiento, el nuevo motor I-Get, según nos confirmaron en el concesionario Piaggio, debe pasar por el taller cada 10.000 km. El Tricity, según el manual, cada 4.000 km.

Conclusiones

Del análisis en parado me quedan cuatro cosas claras: El nivel de calidad de los materiales y los acabados es parejo. El Medley es más práctico (capacidad de carga) y también más atractivo en cuanto a detalles y diseño. Pero lo fundamental es que el Tricity, por peso y dimensiones es equiparable, a pesar de las apariencias, con la gran mayoría de los 125 de su categoría. La tercera rueda apenas ha supuesto contrapartidas. Genial.ver galeríaPiaggio Medley vs. Yamaha Tricity

En marcha no llega a la agilidad felina del Medley, pero ni el Medley ni ningún otro 125 pueden competir con él en materia de seguridad. El aplomo que ofrecen esas dos ruedas delanteras girando, frenando o en mojado, no tiene parangón.

Y llegamos al quid de la cuestión ¿Merece la pena pagar esos 600 euros de más? Bien. Si vais a subiros a un scooter por primera vez (convalidados del B1 o jóvenes que empezáis) o incluso si sois conductores con experiencia que os movéis habitualmente La relación seguridad/agilidad/precio del Tricity es insuperablepor las ciudades lluviosas del norte de España, creo que estarían justificados. La relación seguridad/agilidad/precio del Tricity, es insuperable. Hay más "triciscooters", aunque la mayoría pesan más de 250 kg y rinden 40 CV. Las leyes permiten conducirlos sin carné de moto, pero las leyes dicen muchas cosas… Con semejantes dimensiones y prestaciones, no son, precisamente, los vehículos más indicados para iniciarse en el mundo de la moto. Lástima que al Tricity le falten esos 10 o 15 km/h más por autovía.

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