Cuando tres no son multitud 21/12/2011 - Prueba
Cuando me dirigía hacia Italo-Motor, el concesionario barcelonés dónde estaba esperándome la Street Triple R en versión 2012, me vino a la cabeza un recuerdo imborrable: Mi primera experiencia con una moto grande. Fue con una Triumph Trident T160 cuando sólo era un niño. Pink Floyd sonaba en todos los tocadiscos y Tejero no tardaría en hacerse famoso. En aquellos años pasaba las horas muertas en el taller del barrio escuchando conversaciones sobre motores y carreras. A los mecánicos les hacía gracia que un mocoso como yo prefiriera quedarse en aquella cueva oscura antes que estar jugando al fútbol en la calle con la pandilla. Porque en aquella época, los chavales jugábamos solos en la calle. Los coches no llevaban cinturón de seguridad trasero para los niños y a nadie se le hubiera ocurrido poner el suelo de goma debajo de los columpios. Y en aquel ambiente de despreocupación, algunas veces, me llevaban de paquete a probar motos o a buscar recambio. Una de aquellas tardes me encontré con una Triumph Trident T160 aparcada en la puerta del taller. Tenía tres cilindros y aquello me llamó la atención; hasta el momento sólo había visto inglesas bicilindricas: Bonnies y Norton Comando. Conocía una “tri”: la Laverda 1000, pero era italiana. Llevaba un buen rato contemplándola cuando salió uno de los mecánicos diciéndome: Voy a probarla. ¿Te vienes? Sin dudarlo ni un instante salté como una pulga sobre la T160. Llevaba tiempo esperando “probar” una moto grande. Ya me había subido en una Ducati Road, pero aquella Triumph era otra cosa. Recuerdo como si fuera ayer el impacto que me causó la Trident arrancando en primera “gas a fondo”. Y como el marcador, casi de golpe, se puso a 90 km/h. Y lo poco que tardé en tener los ojos llorosos. Y el sonido del motor: ¡Qué sonido! !Qué excitación! Estirando, parecía aullar como una Benelli Quattro, mientras que parada al ralentí, me seguía intimidando como una de aquellas Norton Comando; de niño te fijabas en esas cosas. Esa fue mi primera vez. La que marca y no se olvida; luego todo se repite… Al bajar de aquella T160 granate me dije: cuando sea mayor tendré una tres cilindros, mejor si es una Triumph. Y así ha sido, aunque sea por unos días…
PVP:
TRIUMPH Street Triple R 8.495 €
Texto: Jose María Marfil
Fotos: Eloy García
Agradecimiento al Circuito de Castellolí