Triumph Bonneville Bobber 2017

Triumph Bonneville Bobber: Con estilo y mucho más

Víctor Maciel

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Bobber por fueraver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017Fotos: Arnau Puig

El segmento de las motos custom siempre ha estado dominado por los americanos. Son ellos quienes más motos fabrican y venden en este sector, e incluso quienes directa o indirectamente han marcado las pautas que determinan que motos pueden encuadrarse dentro de esta categoría.

Es justo decir que las pocas marcas europeas que se han animado a adentrarse en el segmento custom, lo han hecho respetando cada una su propia historia y filosofía. Ninguna cayó en la tentación de fabricar un bicilíndrico a 45 grados (como si hicieron las marcas japonesas) y todas las que lo intentaron, consiguieron con más o menos éxito poner en el mercado motos que por lo general siempre han sido más ágiles, finas y fáciles de llevar que sus hermanas americanas. Pero hacer algo bien no es garantía de éxito en un sector tan dominado por la estética como es el custom y hacerlo bonito tampoco lo es, si al hacerlo caes en la tentación de copiar a los americanos.
Por otro lado, si una marca se aleja demasiado de las pautas estéticas marcadas por el mercado de las custom, como ha hecho Ducati con la XDiavel, tiene más fácil inventarse un mercado nuevo que intentar cuadrar la moto dentro de un sector en el que una apariencia clásica, a veces es tan importante o más que algunas características que en cualquier otro segmento serían consideradas imprescindibles para obtener un mínimo de aceptación.ver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017La característica más obvia de la que se ha prescindido a favor de la estética en esta Triumph Bobber es la ausencia irremediable del asiento trasero. No es -ni mucho menos- la primera moto del mercado en salir de fábrica con una sola plaza, pero si es una de las primeras a la que no se le puede añadir otra.
Ninguna de las grandes marcas se había atrevido a sacrificar definitivamente una plaza en una moto custom para conseguir una parte trasera más limpia. Si hasta Harley, buscando algo parecido, intentó un apaño de quita y pon con su ortopédica Rocker... y viendo el escaso éxito obtenido, podemos decir que el invento tampoco les funcionó.
Considerar que la moto sea monoplaza como un defecto es 100% subjetivo. Habrá gente a la que esta peculiaridad no les incomode. Para ellos el resto del artículo son "todas buenas noticias", porque obviando la imposibilidad de transportar un pasajero y gracias en parte a haber prescindido de esta funcionalidad, Triumph ha construído una máquina única, superior en casi todos los aspectos al resto de custom (bobbers y no bobbers) del mercado.

El chasis

El guardabarros trasero pegado a la rueda, con su característica nervadura central, le otorga una estética inconfundible heredada directamente de aquellas Triumph Thunderbird de principios de la década del 50, que irónicamente carecían de suspensión trasera pero podían montar un asiento para el pasajero, aunque éste se dejara las vértebras en el primer bache. Más allá de un tipo de guardabarros, que bien puede gustarte o no y de la indiscutible belleza de líneas de un chasis que aparenta ser rígido pero no lo es, el verdadero mérito reside en su comportamiento.
Hace más de 30 años que Harley Davidson incluyó en su cátalogo un chasis estéticamente similar en su parte trasera. Los americanos lo resolvieron montando dos amortiguadores debajo de la caja de cambios que en vez de comprimirse, tiran del basculante, estirándose cuando la suspensión trabaja. No tengo muy claro si el desempeño proverbialmente malo de ese chasis se debe a la filosofía de la marca que lo desarrolló, tradicionalmente poco dedicada a obtener prestaciones, o a haber querido "re-inventar la pólvora", pero lo cierto es que allí donde los americanos han tardado más de tres décadas en hacer que un chasis tenga un comportamiento digno, fue Triumph y acertó a la primera.ver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017¿Que ha hecho Triumph para acertar a la primera? Ocultar bajo el asiento un sistema de bieletas, que hacen trabajar el mono-amortiguador trasero de forma progresiva como si de una R de última generación se tratase. Como resultado de esto tienes una parte ciclo con la que podrías permitirte plantar cara a todas las motos custom del mercado -y a más de una naked- en una carretera de curvas.
En defensa de todos los que lo intentaron antes que Triumph, he de decir, que hacer que los cálculos sean igual de buenos para rodar solo o acompañado tiene que ser más difícil que hacerlo como lo plantearon los ingleses. Aquí no hay un pasajero que te cambie el reparto de pesos... Si ruedas a gusto el primer día, rodaras a gusto siempre. Te lo digo yo que he rodado con ella en ciudad, en carreteras de curvas cerradas, en autopista, en seco, con lluvia, con baches y sin ellos... y combinando casi todo lo anterior y la moto ha demostrado ser estable, rápida y divertida en cualquier circunstancia.

El motor

Si el chasis hace de la bobber una custom muy buena, el motor no hace más que mejorarlaSi el chasis hace de la bobber una custom muy buena, el motor no hace más que mejorarla. Si yo fuera un ejecutivo de la competencia estaría planteándome demandar a Triumph, porque dotar a una custom con un motor similar al que trae la que -para mi- es la mejor naked clásica del mercado, directamente tendría que estar considerado como "hacer trampa".
Se trata de un bicilíndrico en paralelo de 1200 cc, calado a 270º con 4 válvulas por cilindro, 6 velocidades y refrigeración liquida. La Bobber lo ha heredado directamente de la Truxton y la T120, pero optimizado para que destaque en la entrega de par 10'8 Kgm a 4.000 rmp y 77 CV a 6.100 rpm son sus mejores cifras.ver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017A los números... puede que los entiendas y puede que no, pero tanto si lo haces como sino, espero que sepas que no todo puede reducirse a cifras. Después de todo, la propia Triumph cuenta en su catálogo con cruisers con mucha más potencia y cilindrada, pero ninguna custom de la marca inglesa combina con tanta eficiencia una entrega de potencia impresionante, con una parte ciclo ligera, manejable y divertida. Y si los ingleses no lo hacen mejor, creeme que los americanos muchisimo menos.
Cuando comparo, hablo de customs en general y no de bobber's solamente, porque en este sub-segmento la oferta es tremendamente limitada. La Sportster 48 que probamos recientemente es una de las pocas competidoras naturales, pero si bien la estética las enmarca en una categoría similar, las prestaciones de la Triumph la sitúan los suficientemente por encima como para creer que estamos hablando de dos motos de segmentos diferentes.

Los frenosver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017

Se es más exigente con los frenos de la Bobber, después de haberla probado, pero no porque le falte capacidad de frenada, sino porque le sobra capacidad de aceleración. Una parte ciclo muy ágil invita a entrar en las curvas a una velocidad muy por encima de la que se le puede presuponer a simple vista a una moto con una estética tan retro.
Puede que haya quien considere que un único disco delantero de 310 mm, mordido por una pinza de 2 pistones Nissin y acompañado del disco trasero de 255 mm accionado por una pinza mono-pistón de la misma marca, son apenas suficientes para detener una máquina de estas características. Es entonces cuando conviene recordar que la moto no esta pensada para un uso deportivo, aunque pueda permitírselo.
Gracias al ABS además, en ningún momento he sentido que falte capacidad de frenada, por mucho que rodara muy por encima de lo que imaginaba cuando solo conocía la moto por fotos.

La electrónica

Se trata de una custom dotada de los últimos avances tecnológicosEste motor, sin la electrónica mediante, sería un despropósito. Un niño lo entendería... un mono amaestrado puede que también. Los amantes de las custom, a veces somos más duros de convencer. La inmensa mayoría no renegamos de la electrónica, pero aun así: preferimos que no se vea. En Triumph lo tienen claro: no hay cables a la vista, no hay exceso de botones... y casi no hay pruebas a la vista de que estamos a los mandos de una moto dotada de los últimos avances tecnológicos.ver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017Acelerador electrónico, ABS, embrague antirrebote, control de tracción desconectable y 2 modos de conducción (uno para lluvia y otro normal) hacen de la conducción de esta moto una tarea sencilla, pero no por eso menos entretenida.
Un discreto ordenador de a bordo, con una pantalla de muy buen contraste y fácil lectura e integrada en la esfera del cuadro de mandos de posición regulable, nos informa, entre otras cosas, del consumo en tiempo real, del consumo promedio y de los kilómetros que podemos recorrer con la gasolina que nos queda. Su intuitiva utilización, completa un conjunto de imprescindibles ayudas electrónicas, que solo recuerdas que están ahí cuando las necesitas.

Otros detalles de confort

A quien la posición de una Sportster con mandos intermedios le sea familiar, no encontrará demasiadas diferencias a la hora de subirse a la Bobber... y es más que probable que esto no sea del todo una casualidad.
En ciudad habría preferido tener los mandos más adelantados porque mido mas de 1.80 y el ir como agachado termina siendo incómodo aun para detalles tontos, como llevar el teléfono o la documentación en el bolsillo. Sé que pensarás que ese no el lugar correcto para transportar estos objetos, pero es que la bobber, a no ser que compres las maletas semi-rígidas que vienen como accesorio, no dispone de un lugar mejor.
Haría pasar vergüenza a algunas custom y naked que por definición son más deportivasCuando llegué a la carretera de curvas, habría preferido que los estribos estuvieran un poco más retrasados, porque solo con eso y un perfil de neumáticos más deportivos que los -por otro lado muy buenos- Avon Cobra de 100/90 19 y 150/80 16 delante/detrás respectivamente que lleva de serie, esta moto haría pasar vergüenza a muchas custom y naked que por definición son más deportivas.

ver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017La conclusión es que tanto los estribos como los neumáticos podrían haber sido configurados fácilmente de otra forma, pero son sus características las que convierten esta custom en una bobber y no exclusivamente la ausencia de un asiento trasero, con lo que vamos a dar por buenos estos elementos, no sin antes mencionar que para ser una moto tan baja... los estribos tocan, pero no tanto como esperaba cuando vi la moto por primera vez.
La Horquilla Kayaba de 41 mm es firme sin ser incómoda. Sus 90 mm de recorrido declarados parecen muchos para lo baja que aparenta ser en persona. En realidad toda la moto se percibe como baja y ligera. Esto permite circular entre coches casi como si se tratara de un scooter y mover la moto en parado sin demasiada dificultad, aun a conductores de menos talla que la mía, los que además encontrarán en el asiento de posición regulable, un detalle imprescindible de confort.
Todos estos me parecían detalles inmejorables, hasta que la mala fortuna me llevó a pactar las fotos de este reportaje uno de los días más fríos del mes. Entonces recordé que la unidad probada contaba con puños calefactables... y casi lloro de la emoción.

El depósito

En muchas motos el depósito no merece un apartado "para el solo". Si en esta moto ocurre, es porque alguna de sus características son dignas de mención. Los 9.1 litros declarados por Triumph parecen "optimistas" de cara a la capacidad real que me encontré a la hora de repostar. Nunca cupieron más de 6 litros, aun cuando el ordenador de a bordo me decía que me quedaban muy pocos quilómetros de autonomía.
Me da a mí que estos 9.1 litros están medidos con la gasolina fría, la moto parada sobre un caballete que la moto no trae y la bomba de gasolina quitada (a lo mejor me he pasado).ver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017Lo cierto es que nunca estuve ni cerca de cargarle 9 litros... pero que la capacidad sea poca, no quiere decir que la autonomía sea mala del todo.
A 120 km/h en sexta, el consumo ronda los 4.8 litros a los 100, lo que en la práctica se traduce en empezar a buscar una gasolinera poco después de haber hecho 140 kilómetros de autopista.
Al menos el depósito de gasolina tiene llave y eso es más de lo que puede decir la competencia. Con una salvedad: la tapa obliga a retirar el tapón con la llave puesta, lo que no es un inconveniente cuando tienes la llave suelta como en mi caso, pero que molesta y puede rayar el depósito con otras llaves, si junto con la de la moto (que es una sola y vale para trabar la dirección y ponerla en marcha) tienes otras llaves.

Los escapes

Los escapes, cortos y simétricos, hacen que el sonido salga muy cerca de la posición del conductor. Esto permite "sentir" como el sonido de la moto cambia radicalmente cuando superas las 4.000 revoluciones, e invita a dar gas para disfrutar del rugido que acompaña a las fulgurantes aceleraciones.
ver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017En ciudad la Bobber solo tiene un "problema" y es lo que puede e invita a hacer. Se que está más en mi cabeza que en el diseño de la moto y que en cualquier caso no se trata de un "defecto", sino más bien, una desafortunada suma de virtudes que incitan a acelerar "con ganas" en todos los semáforos.

El diseño

Son muchos los detalles que rematan esta exquisita moto de corte minimalista y aire retro. Tantos que podría escribirse un artículo entero destinado únicamente a describirlos.
Por nombrar algunos de los mas destacados, podría hablaros del centro de la llanta trasera que recuerda a un freno de tambor cuando observas la moto desde el lado derecho, o la tapa que esconde el depósito de la bomba de freno trasera, magistralmente insertada en la carcasa que cubre el piñón. También se agradecen unos inyectores perfectamente disimulados, que bien podrían pasar por carburadores, para quien no conozca el año de fabricación de esta bobber.ver galeríaTriumph Bonneville Bobber 2017Hay tantos elementos nuevos, como el velocímetro regulable en altura o la parte inferior del asiento en aluminio pulido, que algunos rasgos característicos de Triumph, como la elegante tuerca que sujeta los escapes... tienden a pasar desapercibidos solo por el hecho de haber estado siempre allí.

Conclusión

Son tantos los detalles de calidad, que los 12.900 euros que cuesta parecen pocos, sobre todo si miramos lo que cuestan y ofrecen el resto de motos bobber del mercado.
Si a eso le sumamos un mantenimiento recomendado cada 16.000 km, tenemos una moto estupenda con un precio contenido, donde el hecho de ser monoplaza significará el único escollo importante que tenga que sortear para convertirse en un éxito en ventas, porque salvo esta característica, la moto es prácticamente insuperable en todo lo demás.

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