Triumph Bonneville Bobber Black

Triumph Bonneville Bobber Black: Aún más cerca del estilo original

Paulino Arroyo

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La referencia bobber de la actualidad

Ninguna otra motocicleta en la historia de Triumph, marca con 115 años de existencia, tuvo el éxito de ventas tan inmediato como la Bonneville Bobber tras su llegada al mercado a finales de 2016. Pero 2018 nos espera con una Bobber de Triumph aún más próxima al estilo original: la Bonneville Bobber Black.

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A la nueva edición se le unen prestaciones que acrecientan las ya reconocidas aptitudes alabadas por la prensa internacional. Agradable sorpresa en muchos casos pues por su aspecto realmente clásico, resultaba difícil imaginar que su comportamiento era el que era. 

De entrada aporta mayor personalidad a su estilo custom pero no es todo pues la ingeniería está presente pues esta es una moto con un altísimo índice de tecnología.

Llantas de 16” y doble disco delantero

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La llanta delantera de 16 pulgadas con un claro estilo Fat y una nueva horquilla delantera Showa de 47 mm, de mayor diámetro que en la Bobber original que era de 41 mm. El color en tonos oscuros y algunos nuevos detalles incrementan ese premeditado aire vintage, propio de las imágenes de las Bobber de posguerra.

Al disco único de la Bobber de 2016 se le ha unido un segundo disco para incrementar aun más las prestaciones de la frenada, como es habitual mordidos por pinzas Brembo. Y el faro delantero de LED de alta gama ahora con un esquema lumínico único presente durante el día forma parte de ese número de mejoras al igual que algo inédito en este estilo de motocicletas: control de velocidad de botón único, de serie en todas las unidades.

Genuina bobber de serie

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El motor de 1200 centímetros cúbicos de alto par o High Torque sigue fiel a su cometido, pues ofrece el máximo rendimiento, algo propio del estilo aligerado de las bobbers aparecidas personalizadas tras los enfrentamientos bélicos iniciados en Europa en la mitad del siglo XX.

Por aquellos años Triumph disponía de motos ligeras pero sus usuarios querían más y, con el renacimiento de esa estética posteriormente personalizada, vuelve a dar un giro de tuerca al crear la Bonneville Bobber Black. 

El aspecto rígido en el eje trasero es una de sus señas de identidad, con la eliminación de todo lo superfluo, el asiento monoplaza, los guardabarros recortados y las llantas de radios. Pero para que la nueva Bobber haga honor a su nombre muchas piezas han sido dotadas de un acabado especial: escape (silenciadores y colectores) acabados en negro, al igual que intermitentes, pedal de freno y estriberas, palanca de cambio, manetas de freno y embrague, manillar, torretas y abrazaderas. 

La caja de batería está anclada sujeta con correa de acero inoxidable. La rueda trasera asemeja un buje con freno de tambor, el guardabarros trasero se ha configurado con nervatura central, el interruptor de arranque se encuentra en un lateral y los espejos retrovisores permanecen en los extremos del manillar. Por cierto se comercializa en dos combinaciones: Jet Black satinado clásico y un elegante Matt Jet Black.

Ingeniería y clasicismo

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Por supuesto el ABS es de presencia obligada, pero hay mucho más. Ya he mencionado la pareja de discos delanteros de 310 mm y las pinzas de freno Brembo de dos pistones, la luces LED y el control de velocidad, pero… los modos de conducción (Road y Rain), con acelerador electrónico, hacen de esta aun más segura, así como el embrague asistido anti-rebote y el control de tracción desconectable, recordando que la Bobber de Triumph está refrigerada por agua. 

Y en lo referente a las visitas al taller: el intervalo entre revisiones se alarga hasta los 16.000 Km. En una motocicleta que ofrece un par de 10,82 Kgm a 4.000 rpm y una potencia de 77 Cv a 6.100 rpm.

Y como no puede ser de otro modo, las posibilidades de personalización son tan grandes que existen más de 120 accesorios originales Triumph. Desde manillares, espejos, intermitentes, guardabarros, alforjas, asientos y hasta puños calefactados. Pero también es posible mejorar el confort como al sustituir el amortiguador trasero FOX por otro ajustable o montar los silenciosos Vance&Hines de aluminio mecanizado. Una genuina custom en el estilo que mejor refleja el origen de este modo de entender la motocicleta, ahora en acabado black, más cercana a sus orígenes y de la mano de la marca que vio nacer este estilo en Europa: Triumph.

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