SYM Symphony ST 125

Jose María Marfil

12 votos

El nuevo rueda grande de SYMver galeríaSYM Symphony ST 125Fotos: María Pujol

Hoy probamos a fondo el nuevo SYM Symphony ST. Un scooter de llanta 16" que viene a completar el ya nutrido catálogo de SYM. Por precio y prestaciones SYM lo sitúa a medio camino entre el sencillo Symphony S y el más sofisticado HD.

Su motor, de nuevo cuño, ha supuesto un cambio de planteamiento para la marca al abandonar su base de “carrera corta” para pasar a un motor de “patas largas”. Las cotas del cilindro dejan sus habituales 57 x 48,8 mm (diámetro por carrera) para adoptar los 52 x 57,8 mm. Buscan una respuesta más serena, con menos estridencias. Se suman así a la tendencia de Honda (PCX/Scoopy), Yamaha (X-Max) o Kymco (Agility).

SYM, además ha trabajado con la reducción de las fricciones (pistón más ligero, distribución con menos rozamientos, tratamiento cerámico del cilindro, etc.), aunque siguen con la refrigeración por aire y el carburador.ver galeríaSYM Symphony ST 125

Pero en el ST no solo cambia el motor. También aumenta sus dimensiones respecto al S (distancia entre ejes, volumen, peso, capacidad del depósito, etc.) y la garantía, que ahora pasa a ser de cinco años. Sí, has leído bien, 5. Lo que no está nada mal. Deben estar muy seguros de su producto. Esperemos que el resto de fabricantes no tarden en entrar al trapo.

Lógicamente, el precio sube. Por el ST piden 2.699 euros (2.199 en promoción). A medio camino entre el más sencillo S a 2.349 euros (1.949 en promoción) y el más sofisticado HD –agua e inyección- a 3.199 euros (2.699 en promoción).

En marcha

El arranque en frío, gestionado por el estárter automático, te obliga a mantener cierta insistencia con el acelerador para evitar que el motor se pare, aunque el ralentí tarda poco en estabilizarse. El mecanismo es un poco rácano con la gasolina. Cada vez “secan” más los motores. Por el consumo y supongo que por la normativa anticontaminación.ver galeríaSYM Symphony ST 125

Ergonómicamente está bien resuelto. Las tallas europeas no tendrán problemas. Con mi 1.75 de estatura, las piernas quedan cómodamente flexionadas y alojadas. Quizá un poquito más de espacio entre las rodillas y el escudo no hubiera estado de más. En cualquier caso, no hay conflictos.

Las formas del manillar dejan los brazos y las muñecas en una posición nada forzada. El asiento no es muy alto (792mm) y está en consonancia con la media de la categoría (795 mm). Tampoco es ancho, por lo que no supondrá una dificultad para las tallas medias. Es un scooter accesible.

Solo he encontrado un problema: la posición de los pies del acompañante. Sus estriberas los dejan muy cerca de tus pantorrillas. Un verdadero estorbo cuando debes echar el pie a tierra maniobrando a poca velocidad. El espacio para el pasajero es suficiente. Su porción de asiento es cómoda y la sujeción de las asas correcta.ver galeríaSYM Symphony ST 125

Zigzagueando entre los coches se mueve con soltura. Es ligero y el radio de giro, sin ser brillante, es suficiente. La excesiva anchura del manillar puede llegar a complicarte un poco las cosas intentando avanzar entre el pasillo de los coches parados. Pero es cuestión de ralentizar la marcha, ir esquivando retrovisores, y ya está.

Circulando a poca velocidad, el motor responde de forma dulce y progresiva. SYM siempre ha resuelto muy bien las transmisiones en este punto. Los más noveles no tendréis problemas de adaptación.

Desde parado, acelerando a fondo, las reacciones son más que decentes. Lástima que el recorrido del mando del gas sea tan largo. El variador no tarda en colocar el motor sobre las 6.500 rpm (el régimen de par máximo, cuando mejor “pegada” ofrece) para dejarlo ahí, fijo, hasta que el velocímetro llega a 70/75 km/h. A partir de ese momento se desbloquea para que velocidad y revoluciones suban al unísono.

Las recuperaciones entre 60 y 80 km/h son aceptables. No tendrás problemas para moverte por las vías de circunvalación (M30, Rondas y demás.) aunque en estos casos siempre te sientes más cómodo con un scooter de 15 CV, y más si llevas pasajero. Según los datos consignados en el manual de usuario la potencia del ST es de 9,93 CV a 8.500 rpm y el valor de par máximo de 0,88 kgf·m a 6.500 rpm.ver galeríaSYM Symphony ST 125

Dispone de avisador sonoro de intermitencias. Eso está bien. Los extraños retrovisores, con forma de oreja de toro y colocados un poco altos, ofrecen un campo de visión y profundidad suficiente.

En definitiva, salvo por el incordio de los pies del pasajero, es una herramienta práctica y cómoda para el día a día y siempre con ese plus de estabilidad que le confieren sus grandes ruedas de 16 pulgadas.

En carretera

Cualidad, la de las llantas de 16’, que adquiere mayor relevancia guiándolo por curvas. Lástima que la pata de cabra, inclinado a izquierdas, sobre todo con pasajero, roce antes de lo esperado. A derechas no hay problema, puedes inclinar todo lo que quieras, aunque me ha parecido ver el codo del escape rascado… Esta vez no he sido yo.

Las suspensiones, sub amortiguadas y poco progresivas, se vuelven excesivamente firmes al final de su recorrido llegando a traspasar algunas tensiones a la pipa de dirección (delante) y a tus riñones (detrás).ver galeríaSYM Symphony ST 125

La potencia de frenada es suficiente para sus prestaciones. Al disco delantero quizá le falte un poco más de mordiente aunque eso podrá ayudar a rebajar tensiones a los principiantes con el asunto de los bloqueos. No dispone de frenada combinada ni de ABS.

Por autopista, a medio gas, llanea sin problemas entre 90/100 km/h (7.500 rpm) pero si insistes, a poco que la cosa se ponga favorable, el motor, cual molinillo, se anima a seguir subiendo de vueltas. Superados los 110 km/h, de marcador, decidí cortar gas. Más por compasión que por necesidad. Arriba gira sin protestas ya que apenas se incrementan las vibraciones. Han hecho un buen trabajo.

Por velocidad, estabilidad y suavidad de funcionamiento este ST se presta a pequeños desplazamientos interurbanos en los que no te veas obligado a mantener velocidades por encima de los 100 km/h de marcador.

Equipamientover galeríaSYM Symphony ST 125

El cuadro de relojes es de lo más original que he visto en un 125. El velocímetro dispone de una pantalla digital sobre la que corre una aguja analógica. Cambiando el fondo de la pantalla –con un botón- puedes elegir entre los dígitos de las rpm o el de los km/h, pero siempre será la aguja la que te indique. Brillante. El dato desechado te lo muestra en la parte inferior de la esfera en formato digital. Lástima del cristal ahumado que lo cubre. Es demasiado oscuro. La información se ve mejor de noche o cruzando un túnel que con la luz solar.

El resto de testigos y relojes se reparte en pequeñas pantallas en las que encontrarás: el cuentakilómetros, un trip, intermitentes, luz de cruce, indicador de cambio de aceite, reserva, un reloj horario y un voltímetro. Al lado del alojamiento para el casco han instalado un práctico interruptor amarillo para desconectar la batería.

En cuanto a los acabados, la calidad de los plásticos y los ajustes parecen decentes, aunque se echa en falta un mayor cuidado por el detalle. Lo digo por los cables y sus conexiones a la vista.ver galeríaSYM Symphony ST 125

La capacidad de carga es más que correcta. Bajo el asiento cabe un casco integral sin demasiados problemas. Dispone de guantera, con llave, dividida en dos espacios en el que han instalado una toma USB. También dispones del práctico gancho tras el escudo. Un elemento que te da mucho juego con la capacidad de carga. Sobre todo colgando esas bolsas reventonas del súper.

El consumo, con un uso repartido entre el 45% por ciudad el 20% por carreteras reviradas y el restante 35% por vías rápidas de circunvalación, se ha quedado en 3,49 l/100. Una cifra más que razonable montando carburador. Con 7,5 litros de capacidad (al S le caben poco más o menos 4l), estaríamos sobre los 200 km de autonomía. No está nada mal.

Posicionamiento

ver galeríaSYM Symphony ST 125

Hasta hace poco, el talón de Aquiles de los scooters de llanta 16’, frente a los de rueda pequeña, era su incapacidad para tragarse un casco integral bajo el asiento. Pero eso está cambiando. Cada vez hay más “rueda grande” con ese atributo, por lo que la ventaja competitiva de los “rueda pequeña” está empezando a desaparecer. Una ventaja que llegaba, incluso, a pasar por delante de su menor estabilidad y facilidad de guiado. Ya no. Por eso cada vez se están viendo más llanta 16’ por las calles. Sobre todo en Barcelona.

En cuanto a su posicionamiento el en mercado, la oferta de scooters 125 “rueda grande” ha estado dividida en dos grupos: El de hasta 2.000 euros (Honda Vision, Kymco Agility City, Peugeot Tweet, Suzuki Address y demás) todos refrigerados por aire y el de los situados por encima de los 3.000 euros, ya más equipados, con refrigeración líquida e inyección. A medio camino había poco dónde escoger hasta que ha llegado este ST, un scooter casi a precio de low cost y con casi pinta Premium. Pues eso.

12 votos

Los que han leído esta noticia, también han leído...