Ruta en BMW R100 S

Ruta en BMW R100 S

Paulino Arroyo

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De viaje por el Norte de España en BMW R100 S de 1978

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El mercado de la motocicleta clásica está alcanzando, en toda Europa, cotas inimaginables hace solo unos pocos años. Y no son pocos los nuevos usuarios en ocasiones muy jóvenes, los que recorren miles de kilómetros con ellas. Ahí está el Wheels & Waves de Biarritz en Francia o el Motor Beach en Asturias como ejemplos ilustrativos… pero los destinos posibles son infinitos.

Este fenómeno motociclista de las clásicas –en muchas ocasiones transformadas- busca retomar el camino de la motocicleta sin grandes alardes técnicos, imágenes trasnochadas para muchos y modos de conducción a la antigua, en los que, de nuevo, el protagonista vuelve a ser el motorista por encima de su máquina. Pero para que todo salga bien, hay que tener en cuenta algunas consideraciones.

Preparar la moto

ver galeríaRuta en BMW R100 SPrimera parada: noche en Burgos y temperatura por debajo de los 10 grados.

No deberíamos confiar en nuestra motocicleta clásica recién adquirida para iniciar un largo viaje si esta no ha recibido una profunda puesta a punto o un mantenimiento exhaustivo. Los muchos kilómetros acumulados o largos periodos sin uso, pueden afectar, al volver a ponerla en marcha, a su correcto funcionamiento, perdiendo o quemando aceite, funcionando con exceso de temperatura si no se han revisado los niveles de líquido refrigerante, aceites, transmisión, etc. Por cierto: la aparente buena forma de los neumáticos debe motivar la sustitución inmediata. Son suficientes cinco años para que una goma pierda buena parte de sus prestaciones, independientemente de su nivel de desgaste.

Concienciarse

ver galeríaRuta en BMW R100 SEl Hotel Santillana en Santillana del Mar es el destino de la segunda jornada.

Otro buen consejo es adaptarse al modelo y a su época. No deberíamos pretender mantener las mismas medias de velocidad durante un viaje como haríamos con una motocicleta actual. Aunque esto siempre es relativo, pues hay modelos clásicos que ofrecen prestaciones muy altas y, bien puestos a punto, se comportan estupendamente, como harían otras motocicletas mucho más avanzadas tecnológicamente. Y una vez tomadas estas consideraciones, sustituido el líquido de freno y los latiguillos metálicos, el aceite de la horquilla, del cambio, del cardan y del motor de esta BMW R100 S, solo quedaba abrir el mapa y elegir sobre él la ruta.

En Verano... hacia el Norte

Este largo viaje por el Norte de España se inició en Madrid llegando a desear que “no se acabara nunca” pues en moto, además del viaje físico, existe un viaje psíquico que es el que consigue pulir las asperezas de la vida, las dificultades en el trabajo, un disgusto en tu vida personal o sencillamente en el día a día. Integrar en lo cotidiano el uso de la moto es una buena terapia, viajar con ella es, además, conseguir el zénit de la felicidad, para encontrarse a uno mismo y descubrir, a la vez, nuevos lugares.

De Madrid al...

En esta ocasión partíamos (la moto, mi mujer y yo) desde Madrid, urbe que no por acogedora se muestra tan difícil como cualquier otra metrópoli en época estival, y más siendo la capital, con varios cientos de miles de turistas recorriendo sus calles y un calor asfixiante. Pero el objetivo era ir hacia el Norte y así lo hicimos.

ver galeríaRuta en BMW R100 SHuir del calor propio del verano viajando hacia el norte. La manga larga es imprescindible.

Tras pasar la primera noche en la monumental ciudad de Burgos, la catedral resulta impresionante y muy recomendable su visita, nos dirigimos hacia el norte por la N-623 con la intención de superar el alto del Puerto del Escudo (limite entre Castilla y León con Cantabria). Este es uno de los primeros puertos de montaña que se bloquea por las nevadas al llegar el Invierno y, como era previsible: Aquellos poco más de 1000 metros sobre el nivel del mar nos recibieron con una espesa niebla y una lluvia pertinaz para mostrarnos su rostro real. Era lo que buscábamos… ¿no?

Una vez superado el alto y descendiendo buscando el mar, el destino era Santander, para comer en un pequeño establecimiento de pescado y marisco al peso cerca de la Playa del Sardinero. Tras el ágape seguimos hacia Santillana del Mar. Allí elegimos pasar la noche en el Hotel Santillana y ¡había habitaciones libres!. Otro lugar realmente emblemático que no puedes perderte si dispones de tiempo, es visitar las Cuevas de Altamira. De ahí al día siguiente tomamos hacia el Principado de Asturias (al que volveremos para recorrer Los Picos de Europa) y también sus playas y lugares emblemáticos, pero que en esta ocasión decidimos seguir la ruta en busca de nuestro siguiente objetivo: Ribadeo, ciudad a la que llegamos tras solventar el pinchazo de la rueda trasera. El destino de aquel día era llegar al límite entre el Principado de Asturias y Galicia, y buscar allí un establecimiento para dormir. Encontramos uno con vistas a la Ría, el Hotel Eo, muy recomendable para motoristas pues las motos duermen en el interior y está muy cerca del centro.

La Torre de Hércules y más allá

ver galeríaRuta en BMW R100 SEn Puebla de Sanabria tras comer en el Restaurante La Guaja.

El último faro de origen romano que sigue cumpliendo su función es la Torre de Hércules, en A Coruña. Aparcamos la moto cargada junto a la Oficina de Información y recorrimos a pie lo que nos separaba de ese monumento histórico que marcó, durante muchos siglos, el Fin del Mundo conocido. Tras la comida en esta ciudad la mente se traslada ya al nuevo destino. Pero aun no he contado cuál era el destino “real” de este viaje, además del ya mencionado “viaje interior y necesario”. Tras visitar La Torre de Hércules, la rueda delantera buscó ya la ciudad de Santiago de Compostela, donde pasamos dos noches. En el alojamiento tuvimos una gran suerte al hospedarnos en las instalaciones de un Colegio Mayor, un lugar excelente, muy bien de precio y muy próximo a la Plaza del Obradoiro y la Catedral. La llegada de miles de peregrinos es un espectáculo en si mismo: caminantes, ciclistas y… motoristas compartimos terrazas para cenar y comentar las jornadas de este viaje que… en mi mente… llegaba a su fin.

De Puebla de Sanabria a Segovia...

La intención tras dejar Santiago era comer en Puebla de Sanabria, concretamente en el Restaurante La Guaja, y así lo hicimos, y seguir la ruta hacia Madrid. Pero comenté que no deseábamos llegar ya a destino, por lo que alargamos el viaje un día más, tomando alojamiento en el Hotel Infanta Isabel en la ciudad de Segovia, en plena Plaza Mayor, con el imponente Alcázar dispuesto a darnos la bienvenida. La infinidad de iglesias románicas recuperadas en los últimos años han enriquecido el interés por esta ciudad castellana…

Y al final Madrid, pero evitando las “M”, la 30, la 40, la 50… pues por el Puerto de Navacerrada es muuucho más interesante que hacerlo por la N-VI y las autovías…

Se puede

ver galeríaRuta en BMW R100 SLa Torre de Hercules en A Coruña es el único faro romano del Mundo aún en activo.

En definitiva un viaje en clásica, una veterana BMW R100 S con muchos kilómetros a sus espaldas, el motor sin restaurar, pero con un buen reglaje de válvulas, un ajuste del encendido (por platinos) y una estética renovada por la nueva pintura, cambio de aceite del motor, de muelle y líquido de la horquilla de suspensión y poco más. Y todo ello por muy poco dinero.

Datos del viaje

ver galeríaRuta en BMW R100 SDecidimos sobre la marcha alargar el viaje un día más pasando por Segovia.

Objetivos: Madrid, Burgos, Santander, Santillana del Mar, Ribadeo, La Coruña, Santiago, Puebla de Sanabria, Segovia, Madrid.

Motocicleta utilizada: BMW R100 S de 1978.

Condiciones: a dúo, cargado.

Consumo medio: próximo a los 7,5 litros cada 100 km (y algo más de 400 cc de aceite mineral).

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