Royal Enfield Himalayan Challenge

Royal Enfield Himalayan Challenge: Viaje al “Techo del Mundo” 2º Parte

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Sach Pass 4.550 y la bajada “a tumba abierta” ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

La carretera más peligrosa del planeta donde las emociones y paisajes superaron de lejos las expectativas. Hemos hecho carreteras peligrosas y esta sin duda hace honor a su título. Son 250 km que unen las poblaciones de Chamba, Killar y Kishtwar que se hacen en dos días, unas 12/15 horas de emociones fuertes. Está en una zona del Himalaya entre Himalchal y Kashmir que todavía no ha invadido el turismo, de hecho no encontramos ni un sólo extranjero y poquísima circulación, entre Killar y Kishtwar prácticamente nula, los yaks se asustaban al vernos y los lugareños nos miraban como extraterrestres.

Subiendo los 4.550 m del Sach Pass los motores a carburador (a España llegarán con inyección)  no tiraban y se nos ocurrió cerrar la llave de paso de gasolina para que entrase muy poca gasolina y así mejorar la mezcla ¡y funcionó!  La subida muy divertida, pero la bajada es extremadamente peligrosa por la fuerte pendiente, la pista muy bacheada, resbaladiza, las enormes piedras y ninguna protección al amenazador precipicio de cientos de metros en vertical y en esta condiciones Humet sufrió un tremendo latigazo al pisar una piedra como un melón, que le heló la sangre al quedarse con la pierna bloqueada por la estribera, moto y suelo a pocos cm del precipicio.

Gracias a las botas Sidi que nos proporcionó Motocard salvó la pierna que quedó dolorida pero funcional. Hasta llegar a Killar, donde pernoctamos, bajamos el desbocado ritmo que llevábamos y disfrutamos un poco más del paisaje.ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

La segunda parte casi nadie la hace porque es sólo para inconscientes sin vértigo y hay otra carretera para ir a Kishtwar. Pero podemos asegurar que vale la pena hacer este tramo, es pura adrenalina en algunos estrechos pasos semidestruidos por las cascadas que se forman y como no aprendemos y "siempre a saco" pues Rubio se fue al suelo al deslizar la rueda delantera en una losa de piedra con barro, afortunadamente sin consecuencias, pero sí que nos hizo reflexionar de nuevo sobre lo cerca que esta el precipicio.

Llegando a Kishtwar nos para un control militar, nos advierten de no tomar fotos y nos llevan ante el coronel que quiere saber qué hacemos aquí. Después de muchos controles llegamos al imponente despacho del coronel con el que tenemos una amigable charla mientras le explicamos los pormenores del viaje saboreando te y pastas.

Nos despide ofreciéndonos la seguridad del ejército mientras estemos allí, para acto seguido recomendarnos que durmamos en un hotel de Kishtwar y abandonemos el Kashmir, porque estamos en una región en guerra por el incremento de las escaramuzas con Pakistán este verano de 2016, que han llevado a prohibir la circulación de extranjeros por allí. Hoy el Kashmir es una de las zonas más militarizadas del mundo, el movimiento de tropas es constante y  en más de una ocasión nos encontramos con una caravana de cientos de camiones del ejército hindú, que durante horas tuvimos que ir adelantando con bastante riesgo en carreteras de curvas y obras. Agotador.

Kishtwar, diesel day

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7:30 am. Todo a punto ¿Pero qué pasa? La Himalayan negra no arranca. ¡Ayer iba fenomenal!

8:00 Desde el hotel llamamos a un mecánico pero no se presenta.

9:00 Estamos nerviosos, Kishtwar esta en la zona islamista y nos comentan que hay mal rollo porque hace poco mataron un terrorista aquí.

9:30 Nos vamos en busca del mecánico arrastrando la moto con una cuerda. Es hora punta, un follón bestial y dos motos unidas por una cuerda. Acabamos cayendo claro.

10:00 El mecánico dice que el no la arregla. Montamos en cólera. 

10:30 Otro mecánico comprueba carburador, encendido, compresión. No sabe que pasa. La moto da explosiones pero a la que abres gas se ahoga.

11:30 Nos ponemos nosotros y cambiamos los carburadores de moto para probar. Con el carburador de otra moto tampoco funciona.

12:30 Estamos muy nerviosos porque medio pueblo lo sabe y hay corrillos. La mayoría de gente es amable, pero puede salir el cabronazo y liarla ya que este verano se han incrementado los disparos y bombardeos muy cerca de aquí.

13:00 Nos proponen otro mecánico. Nos volvemos a caer porque un coche pasa entre los dos y rompe la cuerda.

13:30 De nuevo las comprobaciones, chispa, etc. El nerviosismo aumenta. Un corrillo grande de gente. Pedimos una pick up, queremos salir de allí. Gente que se ofrece, follón...

14:00 ¡En el depósito hay gas oil! ¿Cómo se lo hizo el de la petrol station para poner a dos motos gasolina y a otra gas oil en el mismo surtidor?

16:00 ¡Salimos!ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

Y ya en ruta, tal vez por lo pasado, Edu que va delante no ve un reguero de gas oil se va al suelo y dobla el manillar, sintiendo una inmensa rabia después de haber sorteado todo tipo de obstáculos y situaciones cruzando el Paso Rohtang, el Kunzum La o el Sach Pass sin ningún percance.La segunda parte casi nadie la hace porque es sólo para inconscientes sin vértigo

Paramos en el herrero de un pueblo, sacamos las herramientas y con un tubo enderezamos el manillar ante la atenta mirada de un animado grupo de gente que no se perdía detalle, ya que, para muchos, seguramente sería el acontecimiento del año.

¡Las Himalayan lo aguantan todo! Van redondas y tiramos con ganas porque se hace de noche. A las 21h paramos en Patnitop. 

Punjab, calor, bullicio, bocinazos

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Dejamos ya las montañas del Himalaya para dirigirnos a las planicies del Punjab. Calor, bullicio, bocinazos, barrios donde se vende de todo en pequeños locales, suciedad, insufrible densidad de una población que saben convivir con el estrés y la altísima contaminación, que contrasta con impresionantes templos como el Golden Temple de Amritsar, capital de los Sijs y sus famosos turbantes de llamativos colores, allí nos lavamos los pies para entrar y admirar el famoso templo atestado de fieles. En pocos días hemos pasado por el budismo en Spiti, el hinduismo en Parvati, el islamismo en Kashmir y el sijismo en Punjab.

Una vez en el Punjab tomamos una autopista India, o sea “te puedes encontrar de todo” bicis, peatones, perros, camiones, tractores, coches a saco, algunos en dirección contraria, cruces inesperados y nosotros por ahí haciendo slalom... Hay que adaptarse y no es tan malo, hasta divertido.

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Si te gusta conducir en India pondrás a prueba tu pericia. Las reglas son sencillas: En ciudades "si ves un hueco métete, si dudas y frenas otro ocupará tu lugar". En la carretera "donde caben dos caben tres y una vaca". Es normal que te vengan dos camiones de frente que seguirán como si nada, pero no hay problema te echas al arcén y seguro que pasas, además tiene ventajas, nadie te pega la bronca por las barbaridades que todos hacemos. Concentración en conducir y punto.

Las carreteras y el paisaje del Rajasthan es bastante aburrido por lo que vale la pena desviarse algo más de 100 km al oeste para ir a Jaisalmer en el desierto del Thar, que sirve de frontera con Pakistán y también meterse en algunos de los salares que hay por la zona. La ciudad es bastante tranquila para el tamaño que tiene, el fuerte amurallado una maravilla y las dunas del desierto una atracción turística de primer nivel. Nosotros intentamos seguir a los camellos en moto, pero son mucho más eficientes los cuadrúpedos, la arena es muy blanda incluso a primera hora de la mañana y es muy difícil mantenerse encima de la moto y no hundirse. Un rato de diversión emulando a los dakarianos y vale, porque la temperatura enseguida se pone por encima de los 45 grados. 

Jodhpur. Agmer. Joipur

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Un recorrido por las ciudades más importantes del Rajasthan de las que destacamos el mercado central de Jodhpur ¡Una locura! gente, gente y mucha más gente, miles de tenderetes en las intrincadas callejuelas y bicis, motos, carros, rickshaws…, increíble circular por allí, a codazos, pero ni un sólo toque, es alucinante como conducen.

Una casualidad nos llevó a la inauguración de una joyería ¡Pero qué joyería! 4 plantas de joyas de mucho peso y víps de lo más vip comprando a sacos. Estábamos en Bapu Nagar la zona más pija y luego nos fuimos a un  restaurante que simula una estación de tren en Panghat Mughal Gardens  junto al palacio Taj Rambajh, que debía ser del marajá de los marajás ¡Bestial! 

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El 1 de noviembre es una noche especial en India, es Diwali, semejante a la noche vieja de Occidente. Celebran el cambio de estación, llega el frío al norte y temperaturas más soportables en el sur. Una noche donde se junta la familia, se dan regalos, comen dulces y los fuegos artificiales corren por las calles sin ningún control, estos días todo el mundo sonríe en India, pero para nosotros llegar a Agra desde Delhi fue un infierno. Llegando a Kishtwar nos para un control militar y nos llevan ante el coronel

En lugar de ir directos de Joipur a Agra, tuvimos que hacer primero los 250 km hasta Delhi para gestionar la entrega de motos porque teníamos que hacerla en un fin de semana de puente y luego ya por la tarde, aunque hay una autopista, se nos ocurrió ir a Agra por carretera, que estaba hasta los topes de tráfico y de obras. Parece que nunca se termina porque pasa por pueblos unidos uno tras otro; Delhi, Faridabad, Palwal son más de 100 km sin descanso, el embrague no para, te empujan, empujas, adelantas a cientos de vehículos y te pones en riesgo en infinidad de ocasiones, pero no vimos ni un accidente, es la mejor escuela de conducción del mundo.ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

Por fin paramos a las 20h en Palwal en un ruidoso hotelito donde era imposible descansar, por lo que decidimos vestirnos y salimos ávidos de nuevas experiencias a ver que se cocía. A lo lejos parecía había un gran jolgorio y hacia allí nos dirigimos, pero nos llevó un buen rato dar con la entrada del callejón porque primero lo confundimos con un campo de Cricket donde estaban entrenando.

Finalmente dimos con el lugar y resulto ser un “bodorrio” en toda regla y de un nivel exquisito. Nos armamos de valor y tiramos “palante” “vestidos de guiri” pensando que cada una de las partes pensaría que veníamos por parte de la otra familia.ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

Al entrar nos hicimos servir una bebida como Attrezzo para camuflarnos entre el resto de la gente, acto seguido y para culminar “el asalto” nos propusimos probar la infinita variedad de arroces, viandas, carnes, postres y demás que estaban dispuestas en unas extensas mesas en forma de U.

Posteriormente pudimos disfrutar de un ritual que consistía en que cada grupo de amigos de la pareja los alzaban en volandas en sillas individuales y daba comienzo un cortejo con el fatídico ¡si quiero! por parte de la pretendida y el beso entre ambos que sellaba la unión ¡Seguro que visionando el video y las fotos de su boda, se preguntarán que hacían allí dos guiris y por parte de quien venían! Agra y su Taj Mahal vale la pena el esfuerzo. Una maravilla este final de viaje. De regreso a Delhi ¡Por la autopista!

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Una Trail de 410 cc que no destaca por su potencia pero tiene otras muchas virtudes, empezando por un excelente par motor que la hacen polivalente, amigable e ideal para viajar por carreteras de segundo o tercer orden, por ciudad y por pistas, que es donde se encuentra más a gusto gracias a sus suspensiones, excelente chasis y posición de conducción, tanto sentado como de pie.

Gracias a todos los que nos habéis seguido y a nuestros sponsors: MOTORIEN, ROYAL ENFIELD, MOTOCARD, BUBEL, SIDI, SCHUBERTH, ALPINESTAR, GIVI, FRUTTI TOSSA DE MAR, GRANJA LA ROCA, CROSHOUSE BELLATERRA, CONDOMINIO GAUDÍ COLOMBIA, GOPRO.

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