Royal Enfield Himalayan Challenge

Royal Enfield Himalayan Challenge: Viaje al “Techo del Mundo” 1º Parte

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Hasta el “Techo del Mundo”ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

Al finalizar nuestro último viaje por Colombia nos planteamos ir al “Techo del Mundo” con una Bullet 500, una idea emocionante que todavía lo fue más al conocer la salida al mercado en 2017 de un nuevo modelo Royal Enfield, la Himalayan 400, una  robusta trail que podía ser la moto idónea para cubrir los 5.000 km del itinerario marcado para ir del Himalaya al Taj Mahal.  

Himalaya es sinónimo de aventura, misticismo y Royal Enfield, ya que un viaje con esta mítica moto por la impresionante cordillera es la máxima ilusión para muchos riders de todos los rincones del planeta y la “Himalayan” está desarrollada con el espíritu y la magia que envuelven este espectacular territorio, es única en su segmento, básica, funcional y polivalente, tanto para on como off road, adecuada desde el transporte diario a una aventura como la que íbamos a emprender. 

Bastó una sola llamada para que Joaquin Cuñat de Motorien, el importador para España, se implicara en el proyecto y después de nuestra visita a los salones de la moto de Madrid y Barcelona se fraguó un acuerdo de colaboración para que nos cedieran tres motos. Nos enfrascamos en la preparación de un viaje para poner a prueba la Himalayan por algunas de las carreteras y puertos más altos, peligrosos y difíciles del mundo, como el Paso Rohtang, el Kunzum La o el Sach Pass, así como por las congestionadas carreteras del norte de India con denso tráfico en ausencia de reglas y la arena del desierto del Thar. 

 

Chandigardh, Indiaver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

El punto de partida escogido era Chandigardh, una ciudad 300 km al oeste de Delhi donde nos estaban esperando para entregarnos las tres motos y equipo, chaqueta y pantalón de Royal Enfield diseñado para soportar el riguroso clima del Himalaya en el mes de octubre. Las botas Sidi, traje de agua Alpinestar y el casco Shuberth completaban el equipo que nos lo proporcionaba Motocard.la “Himalayan” está desarrollada con la magia que envuelve este espectacular territorio

Revisamos el material y les hicimos notar que no teníamos el recambio solicitado para reparar posibles averías. Con una sonrisa en los labios que denotaba orgullo, nos dijeron que no haría falta aun sabiendo que íbamos a darles caña durante 28 días, pero bueno sí que teníamos pastillas de freno, algunos cables y un par de manetas, algo que no nos gustó demasiado, pero al final tuvieron razón.

Chandigarh - Shimlaver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

Nada más subirnos a las Himalayan sentimos buena conexión con la que iba a ser  una excelente compañera de viaje y empezamos a buscarle los límites en una carretera destruida en muchos km por deslizamientos, congestionada por el intenso tráfico, con lluvia, perros, vacas, peatones, sin líneas blancas, cuando no era puro barro, conduciendo por la izquierda y como habíamos salido de Chandigarh muy tarde por los preparativos pues nos cogió la noche.

Para rematarlo aquí la mayoría va con las luces largas, además muchos vehículos circulan con las luces apagadas y en ocasiones, en medio de todo este caos, es difícil recordar que en India hay que conducir por la izquierda, siendo Edu el primero que le hizo "un exterior por el arcén de la derecha"  a un conductor atónito en sentido contrario que, gracias a la capacidad de improvisación de los ágiles conductores indios, en el último suspiro lo supo esquivar, así que a las dos horas ya habíamos tenido varios sustos por lo que decidimos ir un poquito más lentos y dejar para el siguiente día los piques.  Llegamos a las 22h a Shimla con los ojos como platos por el deslumbramiento y estrés ¡Toda una experiencia!

De Shimla a Sarahanver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

A pocos kilómetros al norte de Shimla nos desviamos de la carretera principal en Duttnagar por unas pistas que inauguraron hace 2 años y que unen aldeas aisladas, como Kurnu o Taklek ubicadas en una zona montañosa de bosque selvático y enormes árboles de singular belleza. Estuvimos subiendo y bajando montañas por pistas en continuo zigzag al borde de afilados precipicios, para descubrir lo bien y lo rápido que se va de pie con la polivalente Himalayan.Revisamos el material y les hicimos notar que no teníamos el recambio solicitado

Teníamos que ir preguntando a los escasos lugareños porque hay bastantes cruces sin señal alguna, escasa circulación, la mayoría autobuses que ocupan toda la anchura y van abarrotados de gentes de las montañas de rostros cuarteados por el sol y el viento. Después de seis horas rodando en plan enduro llegamos a Sarahan, donde pernoctamos en un hotel cerca de su famoso monasterio.

Valle de Tukpa, barrancos de vértigover galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

Nuestro primer objetivo de alta montaña es Spiti Valley, pero para entrar se necesita un permiso que tardamos dos días en conseguir porque era festivo en Recong Peo. Entonces, para pasar el fin de semana nos fuimos al valle de Tukpa que está a unos 50 km y es un pequeño reducto tibetano en India. La pista principal bordea el río Sutlej, que es caudaloso, violento y de color marrón debido a las enormes obras de una nueva central hidroeléctrica y la perforación de  túneles kilométricos dónde trabajan más de 4.000 trabajadores para, lamentablemente, abrir al turismo el que debería ser sagrado valle de Spiti.

Abandonamos la pista principal para transitar por una estrecha carretera tallada en la roca casi vertical, con barrancos de vértigo y que se abre a uno de los más bonitos valles del Himalaya indio, Tukpa, donde destacan  sus laderas de verde luminoso e innumerables diminutos pueblitos con sus casas tradicionales de madera labrada y tejados de piedra.

Al llegar a Sangla nos encontramos un grupo de cuatro israelitas y un canadiense con unas Bullet 500 y nos quedamos a dormir en este estrecho enclave a 2.800m rodeado de montañas que preside el imponente Mount Kailash de 5.400m, y aunque la estrechez del valle lo hacen un poco claustrofóbico, se respira tranquilidad y amabilidad en la gente.

El domingo caminamos por las empinadas callejuelas y escaleras de Kamry, pueblo de cultura tibetana y su magnífico templo “Kamryfort Busher Riyasat”, que nos suponen un gratificante día de relax. Carlos Rubio nos sorprendió dándose un baño en las gélidas aguas del caudaloso Baspa River que atraviesa el valle y ya de regreso al alojamiento nos cruzamos con varios porteadores, en este caso de cajas de manzanas, soportando una carga extrema.

Spiti Valley “viaje a través de terreno virgen”ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

El lunes dejamos atrás los pocos restos de civilización, ya que en Spiti no hay correos electrónicos, ni teléfonos móviles, ni conexiones de línea terrestre en la mayoría del valle, es un viaje a través de terreno virgen tan sólo alterado por unos pocos asentamientos humanos en el que era antiguo Reino tibetano de Spiti, que lo fue hasta 1857. Habíamos comprado depósitos adicionales porque la gasolina es escasa en Spiti y hay un único “poste” en la ciudad de Kaza.

Estamos en "La Meca del motociclismo de resistencia" según los riders locales que nos encontramos, ya que es una prueba al límite de la resistencia física y mental rodando por caminos estrechos con piedras resbaladizas y acantilados escarpados que  marcan la mayor parte del terreno. Y en estas condiciones disfrutamos de una naturaleza salvaje  pilotando al límite por pistas de tierra dura, otras polvorientas, cruzando riachuelos, subiendo y bajando desde los 3.000 hasta los 4.600m de altitud por cañones, empinadas laderas, barrancos y pueblos como Nako a 4.000m o Kiber a 4.300m rodeados de gigantescas montañas de más de 6.000m de altitud con un clima pre invernal, con fuertes vientos que por momentos nos sacudían. No fue fácil, pero esta trail ayudó a hacerlo más llevadero de lo que hubiera sido con una moto más pesada y de mayor potencia.

Monasterio Dhankar a 3.900m y el mantra tibetano, "Om Ma Ni Padme Hum"ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

Todas las casas de los pueblos exhiben banderas coloridas con el mantra tibetano, "Om Ma Ni Padme Hum" impreso en ellas, que pusimos también en nuestras motos y nos acompañaron hasta el final del viaje, ya que dice la tradición que el viento que las va deshilachando se lleva nuestros deseos para que alguien los escuche. El budismo te engancha y dormir en un monasterio, sin calefacción después de una sencilla cena, es una experiencia que te hace ver la vida de otra forma, ya nada es igual al despertar en Dhankar, que está a 3.900m de altitud y a -2ºC en octubre.

Un ligero, sencillo y nutritivo desayuno nos reconforta para impregnarnos de budismo, llenar el espíritu y mejorar el karma. El día anterior, antes de llegar al monasterio, sufrimos un pinchazo con arrancamiento de válvula incluido y le tocó a Edu llevar la rueda pinchada  en el portaequipaje de la moto de aldea en aldea, hasta que ya recorridos 50 km y por pura casualidad…, preguntaba a un hombre, que a la postre sería el mecánico que estaba buscando, haciendo bueno lo de “todo se repara en India”. Caída ya la noche regreso “asacopaco” hasta donde esperaban "los Carlos", con la recompensa final de una sopa caliente en el  genuino Templo.

4.587m asentamiento humano a más altitud del planeta

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Visitamos hasta siete monasterios, siendo el más destacable el de Key situado en un promontorio a 4.000m y que tiene una segunda sede en un páramo a 4.587m que supone el asentamiento humano a más altitud del planeta. Allí departimos con otros seis riders más que llegaron hasta allí y con los monjes a los que les pedimos una pelota para jugar en el campo de voleibol, pero como no tenían pues nos pasamos el casco por encima de la red ante la mirada divertida de los “espectadores”. En invierno tan sólo unos 10 monjes se quedan aislados  soportando los -30º. A mediados de octubre cuando llegamos nosotros ya estábamos a bajo cero.

Rothang Pass, que significa "montón de muertos"ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

Durante cinco días hemos vivido una de las experiencias más espectaculares e intensas con una moto, pero quedaba salir de este valle que queda aislado por la nieve desde noviembre a junio, para ello hay que superar el paso Rothang La, que significa "montón de muertos" por la cantidad de cadáveres de gente que ha intentado superarlo en invierno. La "Meca del motociclismo de resistencia" según los riders locales

Salimos de Kaza, la capital de Spiti, a las 6 de la mañana con temperatura bajo cero y nos esperaban 10 horas de recorrido hasta superar los pasos de Kunzum 4590 m y Rothang 3980 m separados por un larguísimo valle, frío y aislado por gigantescas montañas que lo hace imposible de franquear en invierno. Después del Kunzum tomamos un desvío de ida y vuelta que lleva hasta la laguna de Chandratal por una difícil pista donde nuestras Himalayan se sintieron en su terreno favorito, gracias las suspensiones de largo recorrido, un magnifico chasis y un asiento a 800mm del suelo que te permite ágiles movimientos. A peor camino mejor se siente la moto y más diversión.

Parvati Valley, Shiva hizo el amor con la diosa Parvativer galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

La leyenda cuenta que en este valle Shiva hizo el amor con la diosa Parvati durante  10.000 años, luego descansó otros 10.000 años y por eso calentó las rocas para que él y los futuros viajeros pudieran descansar y meditar en un lugar cálido y cómodo. Llegamos al Valle de Parvati con el cansancio acumulado en Spiti y con la intención de recuperar fuerzas en este enclave de increíbles paisajes, enormes montañas separadas por la fuerza del río, aguas termales y una especial energía casi mágica que desprende.

Tal vez por ello nos encontramos muchos hippies, la mayoría extranjeros, mezclados con gentes de otras religiones e ideales y es que el hinduismo tiene Dioses con poderes pero que son humanos, que ríen y lloran, que fuman, tienen sexo, se aman y se enojan, Dioses que no prohíben, quizá por eso aquí se cultiva y se fuma cannabis, además de otros placeres, el nuestro sobre todo disfrutar de la moto por la revirada carretera y de la tranquilidad de Tosh, el último pueblo del valle situado a 2.400m y habitado por granjeros que no usan maquinaria, todo es manual con la ayuda de animales, y todavía conservan su lengua y costumbres.ver galeríaRoyal Enfield Himalayan Challenge

No se puede entrar con ningún vehículo porque está aislado por el abrupto terreno con fuertes pendientes y la anchura de las callejuelas es de peatón, aunque ahora su principal fuente de ingresos es el turismo y el hachís. Aquí nos encontramos con un aprendiz de faquir y un “sannyasin”, aquel que renuncia al mundo para seguir lo Sublime e Incondicionado, que nos explicaron los pormenores de este singular valle ante un té caliente y algo “fumadillos”...

Fin de la primera parte. 

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