Larga vida
23/01/2012 - Reportaje
Poco a poco, a lo largo del fin de semana, fui descubriendo de donde venía esa sensación, y no era de ninguna importante novedad que se estrenase este año, sino de múltiples pequeños detalles, poco importantes uno a uno, pero que en conjunto, lograban que el aspecto de la concentración mejorase muchos enteros respecto a la ya muy buena del año pasado. Todo lo bueno estaba donde tenía que estar, y la estupenda zona de acampada de Valdegalindo lucía sus mejores galas, Tordesillas estaba preparada para recibir a los miles de moteros... pero había algo más, y era el “cariño” con el que se habían preparado las cosas en esta edición.
A pesar de la crisis, de haberse celebrado la pasada semana la concentración de Pingüinos, de la densa niebla que mantuvo toda la provincia “sepultada” durante la jornada del sábado... Motauros igualó su cifra de inscritos del año pasado y como premio, el Moto Club Tordesillas les regaló la mejor concentración de su ya importante historia.
En esta edición había más tiendas y mejor colocadas; había más oferta de restauración con más variedad y buenos precios; la zona de acampada estaba mejor aprovechada; el servicio de seguridad estaba redoblado y controlaron con eficacia que los pocos “espantaviejas” y “paseaterrazas” que hubieran entrado a la concentración se sintieran aislados y fuera de lugar, hasta el punto de que el viernes por la noche yo no oí ni un solo acelerón más alto que otro; la excursión a Matapozuelos fue un autentico éxito que desplazó más de 1700 motos, y no podía ser de otra manera, pues lo que esperaba era ver una estupenda actuación de Narcis Roca, la posibilidad de hacerse fotos con Randy Mamola y un potente aperitivo, poco importaba que una densa niebla como puré de guisantes se hubiese colocado sobre toda la provincia, haciendo que la temperatura descendiese varios grados respecto a la jornada anterior y haciendo poco agradable la conducción en moto, la excursión lo merecía.
El sábado, además de la ya citada ruta a Matapozuelos, se celebró el V Bike Show y el II Festival de Música, ambos de manera simultanea y en el interior de la carpa principal, lo que permitía ver motos y escuchar música a la vez, lastima que las motos estuviesen demasiado juntas y no hubiese una iluminación adecuada a tal fin, lo que impedía apreciar mejor las preparaciones presentadas, alguna de ellas de buena calidad.
El nivel de los conciertos estuvo a gran altura, y el viernes por la noche, mientras paseaba haciendo fotos por la zona de acampada, oí que sonaba una canción de Deep Purple (uno de mis grupos preferidos), me empecé a dirigir hacia la carpa principal suponiendo que lo que sonaba era un CD de música mientras Los Suaves, cabeza de cartel del fin de semana, empezaban a tocar, la sorpresa me la llevé al llegar y descubrir que no era un CD, sino que quien sonaba era el grupo Dr. Snake, que lo estaban bordando... a continuación, Los Suaves llenaron la carpa hasta el punto de que no cogía un alfiler.

También, y como es tradición, se celebró el desfile de las antorchas, que ascendiendo por el puente sobre el río Duero, llevó a la caravana de motos hasta el mismo centro de la ciudad de Tordesillas. A continuación, fiesta para todos los gustos, Tordesillas lleno hasta la bandera de gente y la zona de acampada... igual, tanto la carpa principal con el concierto de la banda The Bon Scott Band, como la carpa secundaria, y la zona de acampada llena de grupos de moteros alrededor de su hoguera disfrutando de sus colegas, una agradable charla y la importante intendencia que muchos traen, en la que no les falta ni comida, ni bebida, ni ganas de diversión. En la carpa de KmCero se repartieron varios miles de caldos, especialmente el sábado, cuando la gente llegaba con frío de verdad debido a la intensa niebla, y paseando por aquí y por allí te dabas cuenta de que esta es una concentración perfecta para hacer nuevos amig@s, con cada vez más ruteros “puretas” de los de toda la vida, en perfecta armonía con un alto porcentaje de nuevos moteros que eligen esta concentración por reunir todo lo bueno que esperan de una concentración: una estupenda zona de acampada en la que estar tranquilo, una gran carpa, en la que se realizan un montón de actividades y en la que protegerte si el tiempo se pone complicado de verdad, un alto número de inscritos que garantiza un ambiente de primera y una ciudad, Tordesillas, que además de ofrecer una importante infraestructura hotelera, ofrece la mejor oferta de restauración y diversión por metro cuadrado de toda la provincia.
Sin duda, el Moto Club Tordesillas ha sabido encontrar el camino que ha de llevar su concentración a unas cotas de éxito nunca vistas en Tordesillas, se han sabido sacar de encima el “complejo de inferioridad” que tiene que provocar el haber nacido a la sombra de una concentración como Pingüinos, haciendo las cosas a su manera (y lo mejor de todo, haciéndolas bien), han aprendido a apreciar lo que se hace bien en otras concentraciones y a desarrollar su propia identidad para hacer “su” concentración, y estos doce años ya, de camino, les han colocado en lo alto del cartel, en la lista de concentraciones a las que todo buen rutero tiene que ir al menos una vez en la vida. La sabia decisión de separar definitivamente su fecha de la de Pingüinos va a permitir que muchos miles de motoristas, que van a esta última (como debe de ser), puedan conocer lo que una concentración como Motauros y una ciudad como Tordesillas les puede ofrecer, y os puedo asegurar que es mucho. Visto lo visto, y oído lo oído, que no sólo son sensaciones mías sino una “recopilación” de comentarios de colegas, puedo decir sin temor a equivocarme que a Motauros le queda una larga vida. Que nosotros estemos allí pera verlo.
Texto y Fotos: Miguel A. Fernández / Lofer PhotoPress