Tensado de radios
06/01/2010 - Reportaje
Los radios disponen por un extremo de una cabeza similar a la de un clavo que los sujeta en el buje (parte interior de la rueda) y por el otro una rosca para fijarlos a la llanta a través de una cabecilla giratoria a modo de tuerca. De esta forma buje y llanta forman un conjunto que soporta los esfuerzos a los que se ve sometida la rueda, y este es el motivo por el que los radios se aflojan con el tiempo y necesitan de una revisión periódica para mantener su tensión. Si nos retrasamos en el mantenimiento, la flojera se “contagia” al resto de radios, y llevará sin remedio a una falta de estabilidad en la que puede verse comprometida nuestra seguridad.
Los radios son resistentes pero no indestructibles, y los efectos de su mal estado (destensados o rotos) los notarás enseguida ya que producirán vibraciones en marcha y efectos extraños debido a que la llanta de la rueda ya no estará perfectamente equilibrada, alineada y centrada respecto al buje. Algunas de estas irregularidades pueden fácilmente arreglarse con un tensado de los radios, pero si te faltan radios o tienes la llanta demasiado abollada no esperes milagros: te tocará cambiarla y “pasar por caja” en un taller.
Es obvio que este mantenimiento hecho por un profesional es la mejor opción posible (y casi imprescindible si la llanta o los radios están dañados), pero con que seas un poco hábil y tengas “buen oído” seguro que después de leer este artículo, de vez en cuando revisarás tu mismo los radios y tendrás siempre tus ruedas perfectamente “afinadas”.
Texto: Fortunato J.Sanz / Felipe Sanz
Ilustración: Pedro Freire
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