Refrescante...
18/01/2010 - Reportaje
Teóricamente un motor de explosión funcionaría mejor cuanta más temperatura acumulase, pero una cosa es la teoría y otra la practica, y en ésta los materiales que componen cilindro y pistón (generalmente aleaciones metálicas) se dilatan con el calor e incluso se fundirían a determinadas temperaturas. Por ello es imprescindible que los materiales que rodean la cámara de combustión sean refrigerados para evitar gripajes por sobrecalentamiento, pero no de una manera excesiva ya que también es malo la falta de calor tanto para la inflamación de la mezcla (recordad lo mal que va un motor muy frío) como para la correcta lubricación de sus componentes. Obviamente las necesidades de refrigeración no son las mismas en todos los motores, siendo un factor determinante la potencia del mismo y su ciclo, por ejemplo un motor de 4T se encuentra a gusto a una temperatura de unos 80ºC en la zona cercana a la cámara de combustión, mientras que un motor 2T prefiere una temperatura de 100ºC más difícil de controlar al realizar el doble de combustiones que un motor de 4T.
Los diseños de los sistemas de refrigeración se realizan para las condiciones de baja velocidad y 40º de temperatura ambiente, pero, en otras circunstancias como en un atasco urbano o circulando a mayores velocidades con menores temperaturas ambientes, se necesitaría más refrigeración para mantener la temperatura óptima del motor, para lo cual se recurre a otros componentes encargados de ‘regular’ esa capacidad de refrigeración en cada situación concreta.
Texto: Fortunato J. Sanz