Económico y lógico
31/12/2009 - Reportaje
Todos conocemos los desguaces de coches. Casi todos los coches siniestrazos acaban allí y antes de su achatarramiento en el que se separan sus componentes con la intención de, por procesos posteriores, volver a conseguir las materias primas. A la espera de esa etapa final, el desguace ofrece a los usuarios conseguir la pieza que necesitan a un precio muy inferior al del recambio original, y en la mayoría de ellos se practica el ‘sírvase usted mismo’, o lo que es lo mismo, el usuario, provisto de la herramienta necesaria, desmonta los componentes que necesita del vehículo siniestrado que se encuentra allí almacenado.
La misma política del desguace de coches de ofrecer recambios originales usados se aplica a las motos, pero mucho más elaborado, ya que el usuario no se ‘ensucia las manos’ y se le entrega la
pieza que necesita completamente limpia. Esto requiere una etapa previa de selección de siniestros, comprobación, clasificación de sus componentes (desechando aquellos que han sido afectados por el golpe) y almacenamiento. Algo que es bastante laborioso, como nos lo explica Carlos Pardo de MotoYE en Madrid: “Para empezar, la moto siniestrada que hemos adquirido se vuelve a poner en marcha, comprobando que el equipo eléctrico y la mecánica funcionan correctamente. En esta etapa incluso se tienen que recomponer algunas motos con componentes de nuestro almacén para verificar que lo que vamos a vender esté en buenas condiciones. A partir de ahí comienza el proceso de desguace, clasificación de componentes y registro en una base de datos para que pueda ser consultada tanto en el taller, almacén como en la tienda. En total, desde que recibimos el siniestro hasta que todas sus piezas están clasificadas y listas para la venta, pueden pasar tres días”.
Obviamente, en este proceso es fundamental obtener las motos siniestradas. Tanto Vaya Faba (Quintueles, Asturias) como MotoYE adquieren motos siniestradas. Una solución a tener en cuenta

cuando, después del accidente, se ha cobrado lo que corresponda del seguro y se quiere obtener algo más después de la pérdida. La tasación depende para empezar del tipo de moto y del estado. Lo mejor es ponerse en contacto telefónico con ellos y exponer el caso; te solicitarán que les envíes a su correo electrónico fotos de cómo ha quedado la moto y te harán una valoración previa. Si estás de acuerdo se desplazarán con la furgoneta a recogerla a cualquier punto de la península y te pagarán en el acto, aparte de hacerse cargo –si lo deseas- de cumplimentar la baja en Tráfico.
Las motos mejor valoradas son las deportivas de 600 ó 1.000 cc y, lógicamente, su cotización aumenta conforme disminuye la antigüedad. Respecto al estado, lo habitual es que el golpe que ha producido el siniestro se localice en la parte delantera, por lo que, cuanto menos afectada esté esta zona mejor se pagará.
Texto: Carlos López