Reparación de neumáticos Tubeless

Te enseñamos a reparar tu pinchazo paso a paso

No hay nada más desagradable que un pinchazo, sobre todo en un vehículo que no cuenta con rueda de repuesto. La tecnología avanza una barbaridad y, en la actualidad, podemos encontrar kits de reparación para neumáticos tubeless (sin cámara) que ocupan muy poco espacio. Aquí tienes un cursillo acelerado de cómo utilizarlos.

El riesgo de que ocurra un pinchazo es mínimo, dado el mejor estado de los firmes actuales de las carreteras (con su correspondiente mantenimiento y limpieza) y la tecnología de los neumáticos. Sin embargo, el riesgo sigue existiendo y, aunque no supone mucha peligrosidad (los neumáticos tubeless sin cámara se desinflan lentamente y te avisan), ocurren cuando menos te lo esperas y, generalmente, en el momento más inoportuno. Si tienes esa mala suerte, hay tres opciones: la tradicional de empujar hasta un taller, que tu seguro tenga asistencia en carretera y puedas llamarles para que te envíen una grúa, o si has sido previsor y llevas encima un kit de reparación de pinchazos, arreglártelo tú mismo en un momento y seguir adelante.

Si tus neumáticos llevan cámara, lo tienes complicado de hacer "in situ", ya que para arreglarlo hay que desmontar el neumático y arreglar el pinchazo en la cámara. Puedes utilizar un spray reparapinchazos, pero eso es "pan de hoy y hambre de mañana", aunque bien es cierto que te sacan del apuro reduciendo la velocidad y cambiando cuando llegues a tu destino la cámara. Pero si son tubeless (sin cámara) puedes salir airoso con un sistema parecido al que utilizan en los talleres, que a buen seguro ofrece mayores garantías. No es nada complicado, ya lo vas a ver.

Por ultimo, recuerda que del estado de las ruedas depende tu integridad física y, por eso, es muy aconsejable e incluso obligatorio cambiarlas en caso de daño grave que pueda afectar su fiabilidad posterior, ya que una reparación puede soltarse y ocasionar un desinflado repentino que daría con tus huesos en el duro asfalto.

En principio, una reparación hecha correctamente con este sistema te permitirá seguir usando el neumático hasta el fin de su vida útil, como si no hubiese ocurrido nada.

Texto y fotos: Fortunato J. Sanz / Felipe García
Ilustración: Pedro Freire


Paso 1

Primero localizaremos la causa del pinchazo, que habitualmente será un clavo o un pequeño objeto que haya perforado la cubierta. Lo marcaremos con un círculo para no perderlo de vista.



Paso 2

Con unos alicates procederemos a sacar el objeto que haya causado el pinchazo, asegurándonos de extraerlo completamente.



Paso 3

Limpiaremos la zona del pinchazo y agrandaremos el agujero con el útil en forma de "T" con superficie de lima, introduciéndolo varias veces con movimientos de dentro afuera y con giros simultáneos. No se debe agrandar demasiado el agujero, ya que luego hay que sellarlo.



Paso 4

En el ojal del útil de inserción introduciremos un cordón de mecha selladora, situando el ojal en el centro del cordón.



Paso 5

Introducimos el útil de inserción con el cordón en el agujero del pinchazo y presionaremos hasta que sólo asome una pequeña parte de sus extremos finales. Ojo, que no hay que meterlo entero. Si entra demasiado fácil, malo; seguramente el agujero es muy grande para ser reparado.



Paso 6

Más o menos así os tiene que quedar una vez introducida. Insistimos en que no hay que meter hasta el fondo el cordón.



Paso 7

Sacaremos el útil de inserción, cuyo "ojal" está abierto por su extremo, por lo que, al extraerlo, dejaremos el cordón dentro del agujero y con los extremos asomando.



Paso 8

A inflar toca. Si tienes a mano un compresor mejor que mejor, y si no recurriremos a las botellitas de CO2 comprimido del kit. Pondremos el adaptador de la botella en la válvula y, al enroscar la botella, liberaremos el gas hacia el neumático hasta vaciar la botella. En la transferencia hay que tener cuidado, porque se produce una bajada de temperatura; es recomendable que sujetemos la botella con unos guantes.



Paso 9

Una vez hinchado es recomendable comprobar que no pierde aire. Si podemos, lo comprobaremos untando con agua jabonosa la zona del pinchazo reparado; si nos pilla en mitad de la carretera, pues acercaremos el oído (también podéis recurrir a la saliva).



Paso 10

Si todo ha ido bien, finalizaremos cortando a ras del neumático el sobrante del cordón con la navaja que también se incluye en el kit. Y listo, podemos circular como si no hubiese pasado nada, aunque siempre viene bien que un taller especializado revise la reparación. Vuestra integridad física va en ello.