No te quedes helado
15/12/2009
Tendremos que poner especial atención en tres aspectos fundamentales: el líquido refrigerante y el aceite lubricante del motor, así como los neumáticos.
Si el motor cuenta con refrigeración líquida habrá que tener en cuenta que el líquido refrigerante debe cambiarse cada dos años como mínimo y controlar su nivel periódicamente, rellenando si es preciso. En esto no te compliques, es fácil y barato hacerlo tú mismo y la salud del motor depende de ello. El radiador suele ser de aluminio (como también el material empleado en el bloque de cilindros) y para evitar su deterioro es aconsejable utilizar mezclas anticongelantes de agua destilada y etilén-glicol para circuitos presurizados con aditivos antioxidantes. El porcentaje de mezcla determina la protección ofrecida contra la congelación y la ebullición. Así, una mezcla al 30% impide la congelación del refrigerante para temperaturas hasta 18 grados bajo cero y una al 50% hasta normalmente 40 grados bajo cero. Lo habitual es que, con una mezcla al 30%, vayas sobrado que es la proporción empleada en los anticongelantes comerciales.
Otro aspecto importante es el aceite lubricante del motor. Tanto si está degradado como su grado SAE no sea el adecuado, puede no hacer bien su trabajo cuando el motor está frío con los desgastes consiguientes e incluso averías importantes. La clasificación SAE de un aceite multigrado se refiere a sus viscosidades a las temperaturas ambientes máxima y mínima para las que son adecuados o, dicho de otra manera, la temperatura de verano y la de invierno (marcada con la W de winter –invierno- en la codificación). Asegúrate, según el grado W, que el aceite de tu moto es capaz de proteger correctamente tu motor en esas mañanas fresquitas del invierno. Si la temperatura nunca baja de 10 grados bajo cero con los aceites SAE 20Wxx ó 15Wxx puedes ir tranquilo, pero para temperaturas más bajas ponle un aceite SAE 10Wxx o 5Wxx (aunque éste último es más indicado para utilizar la moto en el polo). Lo mejor, como siempre, es hacer caso al fabricante y usar el recomendado por él, que suele ser un SAE 10W40 que trabaja bien en temperaturas ambiente entre -20ºC y 40ºC.
Por último: las ruedas. Revisa su estado y asegúrate de que estén en perfecta forma tanto de dibujo como de estado de la goma. Un neumático cristalizado, aunque tenga todo su dibujo intacto, sirve de poco para agarrar en piso mojado, y no digamos si te pilla la nieve o el hielo. En este último caso recuerda que mejor volver a casa en autobús que en ambulancia. Si quieres saber la ‘edad’ de tu neumático lo tienes fácil, busca en su lomo la inscripción DOT que irá seguida de varios grupos de números o letras y cuyos tres últimos dígitos marcan la semana y año de fabricación. Por ejemplo ‘DOT xxxx xxxx 347’ significará que el neumático fue fabricado le semana 34 del anterior año terminado en 7 (2007 o 1997 si fue instalada antes del 2007). Un neumático instalado más de tres o cuatro años generalmente empieza a acusar ya síntomas de cristalización y la elasticidad del caucho está ya en entredicho, lo que se aprecia en una dureza anormal y grietas en su superficie.
Texto y Fotos: Fortunato J. Sanz
Hibernación de la moto
Cambio del líquido refrigerante