Racional y funcional 14/11/2011 - Novedad
El nuevo Piaggio Fly sigue el camino de sus antecesores, proponiéndose ahora como un scooter que une funcionalidad y simplicidad de uso con la elegancia del diseño italiano.
Muchos son los factores que ayudan al nuevo Fly para conseguir sus objetivos, así, sus dimensiones compactas son una gran cualidad para un scooter destinado principalmente al uso urbano; su asiento biplaza tiene una altura de sólo 760 mm que permite llegar al suelo con facilidad; su depósito de carburante ha sido posicionado bajo la plataforma, una solución racional que permite no sacrificar la capacidad y aumentar la posibilidad de carga del cofre bajo el asiento, que así puede albergar dos cascos jet con visera; el acceso para repostar gasolina se realiza por la tapa situada en la parte inferior del retroescudo que, abriéndose con una palanca, descubre el tapón dotado de cerradura.
Siguiendo en la misma línea, los espacios han sido aprovechados al máximo, y además del cofre bajo el asiento, el espacio en el retroescudo puede albergar pequeños objetos de uso cotidiano (cartera, llaves, móvil,…), mientras que del asiento se extrae un cómodo gancho portabolsas; además, la amplia plataforma acepta objetos voluminosos; el porta paquetes, que incluye asideras para el pasajero, está pensado para transportar un baúl de buen tamaño.
Las estriberas del acompañante son extraíbles y mejoran el confort y la habitabilidad del vehículo, que tiene dos caballetes: el central y el lateral, con sensores de stop motor para mayor seguridad.
El chasis del nuevo Fly es completamente nuevo, realizado en tubo de acero reforzado y haciendo las labores de basculante instala un motor de 50cc 4 tiempos, 4 válvulas, que entrega 3,2 Kw. a 8.250 rpm. La parte térmica y la distribución han sido optimizadas para intentar conseguir regimenes de rotación superiores, con seguridad y facilidad, y obtener así mayor potencia.
El nuevo Fly, además del 50 4t 4v, estará disponible también en la cilindrada 125 cc. con inyección.
Texto: Miguel Ángel Fernández