Moto Guzzi MGX-21 Flying Fortress

Moto Guzzi MGX-21 Flying Fortress: Diseñada para llamar la atención

Víctor Maciel

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Tan exclusiva, como una serie limitadaver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressFotos: Arnau Puig

Todas las motos tienen un objetivo principal. A veces, cuando juzgamos una moto por sus carencias, se nos escapa que hay otras características que justifican o por lo menos explican las decisiones que tomó el equipo que diseñó la moto en cuestión. Olvidarnos de ese objetivo principal, justifica que a veces nos encontremos criticando la comodidad de una moto que ha sido diseñada pura y exclusivamente para ser divertida, o la maniobrabilidad de una máquina que ha sido pensada para recorrer largas distancias.

La Guzzi MGX-21 Flying Fortress ha sido diseñada pura y exclusivamente para llamar la atención… y lo cierto es que ese objetivo lo cumple con creces. Como probador de motos que soy, son muchas las veces que me he encontrado rodando con una moto que acababa de salir al mercado. Es relativamente normal llamar la atención cuando eso ocurre, pero eso pasa, por lo general, entre los forofos de una marca o entre los fanáticos acérrimos de las motos, capaces de distinguir una novedad de una moto inmaculada que lleve años en el mercado.

Esta exclusiva moto de 26.592 euros no pasará desapercibida jamásLa Flying Fortress, llama la atención de los forofos de Guzzi, de los fanáticos y entendidos de las motos… y de todos los demás. Niños, abuelos, gente con scooters de 50cc. en los semáforos. La lista es tan larga que es imposible repasarla toda. Todo el mundo alucina con esta moto… y es lo primero que tiene que saber un potencial comprador: con esta moto no pasará desapercibido JAMÁS. Aunque pasen un par de años… los 26.592 euros que cuesta la convertirán en una moto lo suficientemente exclusiva como para que, en la inmensa mayoría de los casos, en el barrio no haya más de una.

Se supone que una bagger también se ha diseñado para viajar y ciertamente, siempre que puedas ponerte de acuerdo con algunas peculiaridades de la moto, no hay nada que lo impida, pero creedme: esa no fue la finalidad principal con la que fue diseñada esta moto, y hay unos cuantos detalles que lo demuestran.

El carbono

Hay mucho carbono en la Flying Fortress. Bastante más del que podemos encontrar en la mayoría de las motos R del mercado. No está ahí para bajar peso… eso está claro, porque en una moto de 356 kg (con el depósito lleno) poco les preocuparía a los ingenieros de Guzzi lo que pudieran pesar las tapas de las maletas, los laterales del depósito, el guardabarros delantero, la quilla o los tapacubos de la rueda delantera de haber estado realizadas en un material menos llamativo.

Es cierto que la moto no es precisamente liviana, y que haberse ahorrado un par de kilos es algo que se agradece. Evidentemente, los tapacubos de la rueda delantera… harían pesar menos a la moto, solo con el hecho de no existir y eso nos hace pensar que están allí por decoración. La finalidad es impactar… y el objetivo lo cumple sobradamente.

ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressNo fueron pocos los que me recomendaron precaución con las rachas de viento, pero lo cierto es que el propio peso de la moto y una parte ciclo bastante estable, a la que sin duda contribuye el amortiguador de dirección escondido bajo la tija delantera, hacen de la conducción de la moto una tarea menos ardua de la que se le puede suponer a una moto con un carenado tan voluminoso y tapacubos montados en una llanta de 21 pulgadas cuando el viento golpea con ráfagas fuertes.

Todas las motos con Batwing se mueven un poco cuando el viento complica las cosas, pero la Guzzi lo resuelve razonablemente bien.

Si os toca, como a mi, rodar mucho rato con ráfagas fuertes de viento cruzado, os aviso que los brazos y los hombros dolerán un poco, pero nada que dormir en la cama de un buen hotel no pueda curar. Asumo que quienes viajen en una MGX-21, van a ser vistos pocas veces durmiendo en una tienda de campaña, no tanto por el carácter elitista de una moto forrada en fibra de carbono, sino por lo difícil que se me hace imaginar que alguien se lance a la aventura de acampar contando con la capacidad de carga que ofrece esta moto.

Las maletas

Muchas marcas italianas priorizan el diseño a la función. Es por esto que las maletas de cualquier Ducati Multistrada anterior a la Enduro, perdían en capacidad con las de una BMW R 1200 GS. Ejemplos hay muchos, pero casi ninguno que llegue al nivel que puede hacer la MGX-21 si comparamos la capacidad de sus maletas con las de una Harley Davidson Electra Glide o de una Honda GoldWing (por nombrar a las dos grandes turísticas más conocidas). Pero queda a la par con una Honda Goldwing F6B, ya que hablamos de una Bagger derivada de la conocida Cruiser americana...

Obviemos el hecho de que no son desmontables, que no cabe un casco homologado por pequeño que sea y que la carga lateral no es muy cómoda a la hora de cerrar una maleta a tope de capacidad. Pueden parecer problemas graves, pero lo cierto es que son características bastante comunes entre el resto de grandes turísticas, que no en vano han ido perdiendo terreno contra las grandes Trail entre los aficionados a recorrer el mundo en moto.

ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressSu principal problema es lisa y llanamente de geometría. Se supone que caben 58 litros de capacidad en cada una… y es algo que no está del todo mal si lo que uno fuese a guardar allí fuera líquido. Cuantitativamente hablando, son más litros de los que caben en una Road King Classic por ejemplo. El problema es que su forma impide guardar objetos tan sencillos, y tan comunes de transportar como un ordenador portátil. Uno de tamaño medio (pantalla de 15 pulgadas) no cabe, y obviamente: nada que sea medianamente rígido y de un volumen similar lo hace.

Permite montar un portaequipajes de carbono al que se le puede añadir una maleta de pielComo accesorio permite montar un portaequipajes de carbono al que se le puede añadir una maleta de piel, pero para hacerlo es necesario prescindir del asiento del pasajero, algo que no es tan grave como parece, porque tampoco es posible transportar ropa para dos personas para cualquier estadía que exija cambiarse de ropa más de una vez.

El parabrisas y los relojes

Si la capacidad de carga no te hace desistir de viajar largas distancias, puede que te convenga saber que al parabrisas bajo se le puede acoplar un deflector aerodinámico que se vende como accesorio.

ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressEl bajo parabrisas original es más bonito que funcional ya que tiene una hendidura en el centro, debido a que copia la forma de los dos relojes analógicos, que provistos de una pantalla digital circular, informan sobre los tres modos de conducción, la configuración de tres niveles del control de tracción, la carga de combustible y batería, la temperatura, los kilómetros parciales, la hora, el consumo de gasolina, la marcha engranada e incluso el idioma y el contraste (que a tope no llega a ser todo lo bueno que habría querido) en el que queremos la interfaz. Si crees que esto es mucha información, espera a encender la música y descubrir que la información disponible se multiplica. Lo bueno es que el funcionamiento es relativamente intuitivo y que, aunque la primera vez que te pones a los mandos y giras la llave la cantidad de indicadores encendidos te deslumbran, al final te entiendes con la moto, aunque cueste un poquito pasar de radio a USB y más si eres de lo que no se leen nunca los manuales como un servidor.

El audio

No suelo hablar del equipo de audio de una moto, la inmensa mayoría supone porque. No son muchas las motos que permiten escuchar radio o música cargada desde un pendrive. ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressSuele ser un lujo reservado casi exclusivamente para las grandes turísticas y entre ellas, todas o casi todas ajustan el volumen automáticamente a medida que incrementas la velocidad. Lo cierto es que en ninguna sirve para mucho, porque a 120 por hora no escuchas prácticamente nada en ninguna, a excepción de que tengas conexión a la moto por bluetooth. La Guzzi permite una conexión de este tipo y se controla de forma bastante intuitiva, o al menos: todo lo fácil que puede ser un equipo de audio en el que solo hay 2 botones, uno que lo enciende y lo apaga, así como otro que funciona como un joystick para subir y bajar volumen, pasar canciones o emisoras de radio y escoger entre la radio y el USB. Hace todo esto bastante bien… pero no ajusta volumen automáticamente, lo que hace que llames bastante la atención en los semáforos cuando la moto esta al ralentí y los altavoces suenan a todo volumen. La nota curiosa es que si eres discreto y ruedas con el volumen bajo o el audio apagado igualmente llamarás la atención… asi que yo cargué la colección completa de los Rolling Stones y rodé con ellos cada día, que puestos a llamar la atención, mejor hacerlo escuchando buena música!

El motor

Los 96,6 CV de potencia y 121 Nm de par máximo se notan y mucho.El bicilíndrico en V a 90 grados de 1.380 cc y 6 velocidades que impulsa la MGX-21 es un gran motor, tanto por prestaciones, como por sensaciones. Cualquiera que haya conducido un Big Twin de Harley o un Boxer de BMW lo encontrará familiar a bajas revoluciones, porque vibra con un carisma bastante similar pero cuando aceleramos las cosas cambian. Los 96,6 CV de potencia se notan y mucho. Al abrir gas la MGX-21 acelera con una agresividad impropia de una turística. Es más que probable que una drag race, dejase atrás a casi todas las turísticas del mercado, aun contando con un motor que cubica menos que sus competidoras directas (que rondan casi todas los 1.800 cc).

La configuración de sus cilindros, al igual que en los Boxer de BMW, impide que los estribos puedan ponerse en una posición más adelantada, común en muchas bagger con motor en V longitudinal. Es fácil darse las rodillas contra él, sobre todo cuando su potencia y empuje, también inusual en las motos de este segmento, nos invitan a hacer curvas a velocidades que algunos propietarios de motos del mismo estilo no pueden ni soñar.

ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressEl motor empuja muchísimo y probablemente lo haría mucho más si no estuviera limitado electrónicamente. Esto se hace evidente justo después de superar las 6.500 rpm -cifra en la Guzzi alcanza su par máximo- cuando el corte llega de forma sorpresiva y al motor aun se le notan ganas de empujar.

Hacer que una moto de 356 kg (con el depósito lleno) acelere y corra tanto, habiendo mantenido una cilindrada contenida con respecto a sus competidoras tiene ventajas y desventajas.

Circular sin emocionarnos demasiado permite obtener un consumo bastante contenido. Mezclando carretera con ciudad, teniendo seleccionado el modo Turismo (que empuja bastante si dar gas) y sin apretar demasiado la media, se mantuvo justo por debajo de 7 litros a los 100, que para una moto con batwing y este peso no está nada mal.

Si pones el modo Sport y la aprietas sin miramientos el consumo se dispara hasta los 15 litros a los 100 de ordenador, mientras descubría cosas tan interesantes como que el corte de inyección llega antes de que el cuenta rpm llegue a la zona roja. Fue pasar por la gasolinera una vez, y que se me pasaran todas las tonterías. Este tipo de motos no están hechas para correr, aunque la MGX-21 pueda hacerlo y mucho.

Autonomía

ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressAl depósito de la Guzzi le caben 20,5 litros de combustible, 5 de los cuales pertenecen a la reserva. Eso da para hacer más de 220 km a ritmo más o menos tranquilo -o menos de 100 si apretamos despiadadamente- antes de que entre la reserva. No son números malos del todo, porque contando la generosa reserva se puede viajar cómodamente, pero está claro que si sales de ruta con otras motos turísticas, es más que probable que seas de los primeros en querer repostar.

La parte ciclo

Si bien la lógica invita a pensar que una moto que es capaz de acelerar mucho, debería estar diseñada para frenar en la misma proporción, la historia de la grandes turísticas nos ha enseñado que esta premisa no siempre se respeta.

No es fácil parar una moto de más de 350 kilos y menos si esa moto corre tanto como puede hacerlo esta Guzzi, que según la marca alcanza los 200 km/h reales, pero lo cierto es que si la MGX-21 acelerando destaca, frenando se luce. Las pinzas Brembo delanteras de anclaje radial de cuatro pistones que muerden los dos discos flotantes delanteros de 320 mm, no solo se impresionan por detener esta mole con eficiencia. También destacan, como todo en esta moto, por su apariencia. No nos engañemos: Fabricantes de pinzas capaces de detener una moto como esta hay varios, pero combinaciones que destaquen tanto como estas pinzas Brembo pintadas en rojo y contrastadas con los tapacubos de carbono de fondo, hay muy pocas.

ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressEs bastante raro ver pinzas de anclaje radial ancladas sobre una horquilla convencional. Mi primer pensamiento al respecto, antes siquiera de subirme a la moto, era que un poder de frenada como este sumado al peso de la moto, sería demasiado para unas barras de 44,8 mm que trabajan con un lanzamiento de 32 grados. Por suerte para mi: me equivocaba. Lo que más me gustó del comportamiento de la Guzzi fue su estabilidad en una carretera de curvas. Salí a rodar con ella acompañado de varios amigos que llevan custom americanas y casi sin querer me encontré metiéndoles caña. He de decir en defensa de mis colegas, que repasarlos con una moto que acelera como esta, frena bastante bien y no se balancea en curvas ni roza los estribos demasiado, pronto tiene menos mérito de lo que se pueda suponer, sobre si las motos que hace rato que has dejado de ver por el espejo son americanas.

En esta o en cualquier moto tan grande es poco recomendable entrar “pasado”. Las rectificaciones cuestan, porque la moto tiende a ir para donde iba, pero escogiendo con precaución la trazada, te puedes divertir bastante sin sentir que te la estás jugando por apretar una moto que hace 1700 mm de distancia entre ejes y pesa 341 kg sin gasolina.

El peso y la ergonomía

De los puntos valorados, puede que este sea el que más dependa de las características del conductor.

La Flying Fortress pesa y mucho… pero es justo decir que todas las grandes turísticas lo hacen.

ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressYo mido casi 1.85, peso poco más de 90 kilos y más allá de que la única vez que la dejé aparcada sin pensar en que luego tendría que tirar de ella, lo pasé mal y aprendí la lección. No me costó mucho más moverla en parado de lo que lo que habría costado lidiar con una moto de otra marca y porte similar. Pero se que allí donde yo no lo pasé tan mal, las personas que intentaron poner recta la moto (ni digamos ya: moverla sin encender el motor) y miden 10 centímetros menos, lo pasaron bastante mal. Primero porque gracias al Batwing y a la configuración del motor, buena parte del peso está bastante más elevado de lo que podría parecer y segundo porque el ancho del mismo asiento que a mi me proporcionaba un apoyo firme y confortable, a las personas que rondan el 1.75 les impide poner ambas piernas en el suelo con firmeza.

Puede que en otra moto no me hubiese enterado, pero en esta, todo el mundo quiso sentarse. Buena parte de mis amigos y una gran cantidad de ilustres desconocidos quisieron acomodarse y tomarse una foto. A los que intentaron ponerla recta, podría dividirlos en 2 grandes grupos: Los que rondaban 1.75 y sufrieron pero se sacaron la foto y los que medían 10 centímetros menos y que después de un primer impulso en el que la moto prácticamente no se movió, desistían y sacaban la foto en la posición en la que la moto estaba.

ver galeríaMoto Guzzi MGX-21 Flying FortressSi en vez de una valoración personal de la ergonomía hiciéramos una encuesta, descubriríamos que los que se acercan a los 2 metros le ponen una nota alta, los que rondan el metro setenta y cinco la dejan en regular y los de menos que eso se quedan en “ni lo intentes”.

Como a un niño al que le prestas un juguete: todos, absolutamente todos, se bajaron contentos de haberse hecho la foto en la Flying Fortress, aunque algunos de ellos sepan que este es un sueño que no pueden permitirse, hasta el día que “sean grandes”.

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