Carreras con mayúsculas 26/08/2010 - Reportaje
50.000 espectadores no se reúnen por casualidad, y menos aún cuando se ha superado el medio siglo de actividad, por ello, cuando el año pasado se celebró la 50ª edición de la carrera, se llegaba a un punto de inflexión que había que ver hacia donde tiraba. Este año se ha visto claramente, con la misma cantidad de motos, de público, de inscritos y de ambiente. Si el Gran Premio de La Bañeza no existiera, habría que inventarlo, no en vano se ha convertido en el acontecimiento del motor más importante que se celebra en nuestro país durante el mes de agosto. Como viene siendo habitual, a pesar de ser una carrera como las de antaño, el Moto Club Bañezano se esfuerza año a año por mantener y amentar, si cabe, el interés por su prueba presentando en casi cada edición alguna novedad, y en esta ocasión no iba a ser diferente, siendo la presentación de la nueva categoría de bicilindricas 250 de competición la novedad de este año, novedad que venía adornada por la guinda que suponía el hecho de que en dicha categoría iba a correr el padrino de la carrera, que en esta ocasión era ni más ni menos que Joan Garriga. Él corrió en el Gran Premio de Velocidad de La Bañeza en 1981. No terminó la carrera porque se le averió la moto, pero en aquel segundo año de carreras en su vida, y con tan sólo 18 años, terminó octavo en el entonces importante Trofeo Sénior 250. El mejor Garriga estaba aún por llegar. A partir de este año, las Yamaha TZ 250, Rotax, Bimota, MBA, Harris, Morbidelli, Sanvenero, etc. tendrán cabida en una prueba que nos hará recordar de nuevo, otros tiempos gloriosos de nuestro motociclismo.
La primera carrera en celebrarse fue la de Clásicas 2T, una categoría que había tenido casi 50 inscritos y que ya desde los entrenamientos estuvo dominada por José Montañés, que con un tiempo de 1:20.982 más de tres segundos más rápido que Moisés Giménez o Jorge Cabanes, dejaba bien claro cuáles eran sus intenciones. Así fue, y en carrera se puso en cabeza desde el primer momento para no abandonar esta posición hasta cruzar la línea de meta. Manuel Hernández segundo y Jorge Cabanes tercero, tras deshacerse de Miguel Gines y Moises Gimenez, le acompañaron en el podio.
La nueva categoría de Clásicas Bicilindricas fue la segunda carrera en celebrarse. Dos Yamaha, dos Honda, una JJ Cobas y una Siroko, acompañadas de los pilotos que no habían entrado en parrilla de Clásicas 2T componían una parrilla en cuya pole se situaba la ¡¡¡Honda 250!!! de Joan Garriga, que en principio y gracias a Bruno Heres, actual propietario de la Yamaha TZ con la que “el comecocos” se proclamó subcampeón del Mundo, iba a poder disponer de ella, pero finalmente y a última hora esta se negó a arrancar, por lo que Bruno puso a disposición de Garriga una Honda 250 de GP con la que Joan no se sintió nada mal. Tras la salida, Garriga sale disparado dando la impresión de que se iba a marchar desde un principio, sin embargo, tras unas vueltas de lucha entre Juan Miguel Calvo y Faustino Hernández, el primero se logra marchar, llegando a alcanzar a Garriga y empezando los dos a dar un bonito espectáculo en el que a cada vuelta se intercambiaban las posiciones. Finalmente, Juan Miguel logró una victoria no sabemos si “pactada” (desde luego merecida), en un final de carrera en que dicen algunos que ambos se cedían la posición de honor. Un aplauso para ambos que dieron el espectáculo que el público deseaba y que nos hicieron vibrar a todos.
Ricardo Escobar salía desde la pole de la categoría de Clásicas 4T, colocando más de un segundo de distancia entre él y Alberto Martínez. En carrera, estas posiciones se invirtieron desde el primer momento y Martínez se colocaba en primera posición ya desde la primera curva, aunque en ningún momento pudo respirar tranquilo debido a la presión a la que Escobar le sometió durante toda la carrera llegando finalmente a cruzar la línea de meta con una diferencia de tan solo una decima, tras ellos, Hugo Carlos Lacunza se hacía con la tercera posición del podio tras vencer en su guerra particular a Javier López Cuervo.
La carrera de GP 125 era la que cerraba esta edición, y la pole estaba en manos de Daniel Sáez, que con un crono de 1:11,853 tenía una vuelta un segundo más rápida que la de su inmediato perseguidor, Alejandro Martínez. Tras la salida, Sáez llega el primero a la primera curva y ya no abandonará esta posición hasta la bajada de la bandera de cuadros, en una carrera en la que se dedicó a rodar como un reloj en sus mejores tiempos aumentando giro a giro su ventaja sobre Jorge Belloso, que a la postre se haría con la segunda posición del cajón imponiéndose a Antonio Jesús Castillejo, tercero.
Un año más, y casi sin darnos cuenta, había concluido una nueva edición del GP de La Bañeza, aunque pensándolo bien, si que nos dimos cuenta, puesto que un año más, pudimos disfrutar de los encantos que ofrece esta ciudad, de su gastronomía, de sus fiestas, de su gente… Ya lo he dicho antes, pero no me importa repetirlo, si el GP de La Bañeza no existiera, habría que inventarlo. Los que tuvimos la suerte de vivir las carreras como eran en los setenta disfrutamos de una que nos hace revivir nuestros mejores recuerdos, y los que por entonces no habían nacido o eran demasiado pequeños como para acordarse, tienen la oportunidad de ver un estilo de hacer las cosas, un ambiente que, dejémoslo en que no es mejor ni peor que el que se vive hoy en día en los Grandes Premios, pero que desde luego es muy diferente, mucho más humano y en el que el público, se puede sentir realmente protagonista del espectáculo por la cercanía que tiene con la pista y los pilotos. Sin duda, el año que viene nos volveremos a ver aquí.
Texto y Fotos: Miguel A. Fernández / Lofer PhotoPress
Reportaje sobre Joan Garriga en La Bañeza 2010