
Si a una Honda Hornet 600, una de las más exitosas muestras de naked sport de la historia, la hinchásemos a anabolizantes y le sometiéramos a un minucioso entrenamiento para aumentar su fuerza y velocidad en un centro de alto rendimiento escondido en un recóndito lugar perdido de Japón, el resultado sería lo que aquí ves:
Algo así como la Hornet de Terminator, que combina lo mejor de la 600- facilidad de pilotaje, progresividad y una manejabilidad sorprendente para una moto de su porte- con mucha más potencia, par y estabilidad que su hermana pequeña.
Se mantiene el chasis, que es un viga central superior de aluminio -Mono Back Bone según Honda, que suena mucho más espectacular-, pero el motor es el de la superbike CBR 1000RR, con lo que las prestaciones y las emociones fuertes están aseguradas. Además, su estética futurista apoya esa imagen de “Hornetor”, puesto que no es difícil imaginarse a Schwarzenegger o al mismo cyborg T1000 paseándose sobre ella en un futuro más o menos apocalíptico. Con líneas aún más “cibernéticas” que la 600, a pesar de sus elegantes y poco llamativas decoraciones monocolor, hace girar la cabeza a todo el que la ve pasar.
Texto y Fotos: David García de Navarrete / Lofer PhotoPress
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