Harley Davidson Forty-Eight

Víctor Maciel

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¡Damas y caballeros, todo va bien!

ver galeríaHarley Davidson Forty-EightFotos: Arnau Puig

Harley Davidson es una marca única. Digo esto sin ningún tipo de misticismo, ni afán de enaltecer las características que hacen a sus motos diferentes a todas las demás.
Ahora que las motos clásicas han vuelto a ponerse de moda, son muchos los que intentan subirse a un carro del que durante mucho tiempo tiraron casi en solitario los americanos... pero intentando algo similar, todos, absolutamente todos lo hacen de forma diferente.

Cierto es que ingleses, alemanes, italianos e incluso hasta algún asiático, fabrican máquinas inspiradas en motos del pasado pero con tecnología actual. Como motero con canas que soy, aplaudo con fervor el concepto de moto “retro”, que combina diseños que recuerdan décadas anteriores con los avances tecnológicos de hoy en día. Pero esto no es lo que hace Harley Davidson. La marca de Milwaukee es la única del mundo que fabrica motos clásicas con el ADN intacto de las motos que inspiraron a los modelos actuales, bueno, quizás acompañada por Royal Enfield y Ural que tienen otro target y un nivel muy diferente de prestaciones.

Entendámonos: esta Forty-Eight no comparte ni una sola pieza con la Sportster de 1957, pero si pusiéramos todos los modelos en fila de los 60 años que lleva en producción, podríamos ver una evolución constante, que a veces cambia solo porque los avances tecnológicos se lo permiten o se lo exigen, pero sin perder ni un ápice de la esencia del modelo anterior.

Es esta evolución constante, intencionadamente imperceptible y que a veces solo cambia para mejorar aspectos imprescindibles, es la que hace que esta Forty-Eight no sea idéntica a la que se lanzó al mercado en 2010. Pero conserva el carisma intacto de las primeras Harleys y en algunos aspectos es indiscutiblemente mejor, a las que rinde homenaje con un deposito muy parecido al que se introdujo en el año 1948 y del cual la moto hereda el nombre.

Los cambios mas visiblesver galeríaHarley Davidson Forty-Eight

A primera vista, los escapes y la tapa del filtro de aire han cambiado. Cuando se lanzó la primera Forty-Eight, los escapes eran completamente cromados y el filtro tenía unas proporciones rectangulares, que, siendo crueles, parecía un tupperware dado vuelta homenajeando al que han montado las Sportster casi “casi”, desde que salieron al mercado; sé que en este momento hay harlistas rasgándose las vestiduras.

El año pasado, no ahora, las colas de escape se hicieron negras satinadas y fueron cubiertas en parte por protectores cromados con 3 aberturas cada uno en la parte posterior. El filtro de aire redujo sus dimensiones, se hizo redondo y extremadamente similar al que han llevado los motores “Evo” toda la vida. ¿Era mejor el cambio que se hizo entonces por cuestiones estéticas? Puede que sí. Los escapes son bonitos sin ser excesivamente conservadores y el filtro de aire, que podría ser mas agraciado si el borde de la carcasa sobre la cual está montado no se viera, deja aun mas a la vista el precioso y compacto motor Evolution refrigerado por aire de 2 cilindros en V a 45 grados y de 1.202 centímetros cúbicos Pero por lo que seguro este cambio es mejor ahora, es porque estos elementos han permitido que este año la Sportster Forty-Eight pase la normativa Euro 4 sin que los “talibanes” que nos oponemos a que el mundo cambie, pusiéramos el grito en el cielo. Sin perder un milímetro del carisma, esta bobber transmite a todo aquel que aprecie una moto diseñada para funcionar bien, su espíritu clásico con prioridad sobre todo lo demás.

Las ruedas de 16 pulgadas son otro elemento característico que otorgan a la Forty-Eight un aspecto radicalmente diferente a la mayor parte de motos del mercado, custom o no. No queda muy claro si “falta guardabarros” o sobra rueda, pero el aspecto “masivo, bajo y compacto” es indiscutible. Si esta apariencia no te gusta, no hace falta que sigas leyendo esta prueba, porque está claro que la Forty-Eight no es tu moto.
Ahora que toda esa gente con mal gusto se ha ido… puedo decirlo con confianza: ¡Qué pasada de ruedas tiene esta moto! Las llantas de radios de las primeras Forty-Eight han dejado paso a unas preciosas llantas de Aluminio fundido de color negro con detalles mecanizados, similares en aspecto a las de la Softail Breakout, pero que en este tamaño, y con estos neumáticos, dan la sensación de estar viendo una moto que es “casi todo ruedas y motor”.

Es cierto que hay curvas en las que el comportamiento “deportivo” mejoraría con una rueda delantera diferente a balón Michelin Scorcher 130/90B16 73H que monta esta moto. Vale también que la moto es excesivamente baja y los estribos, como en gran parte de las motos custom, rozan el asfalto con facilidad, pero la moto es estable, las curvas se trazan con facilidad y yo no se de nadie que se compre una Harley por su comportamiento sport. Si alguien lo hiciera, la equivocada no sería la moto, el fallo sería sin duda 100x100 responsabilidad del comprador.ver galeríaHarley Davidson Forty-Eight

El depósito no es no haya cambiado desde que se lanzó en 2010, ¡no ha cambiado desde mediados del siglo pasado!. Si acaso se ha modernizado alojando la bomba de gasolina en el interior, pero por fuera y por capacidad, sigue siendo exactamente el mismo que montaba en 1948 la Harley-Davidson Model S-125.

Si es la primera noticia que tienes de esta moto, imagino que te preguntarás: ¿Harley Davidson 125? Existía sí... y de haber seguido existiendo, haría las delicias de los conductores con carnet A1. Pero por desgracia ya no existe, solo nos ha legado su depósito que quedaba muy bien en aquella 125 que la mayoría de los Harlistas solo conocen gracias a la Wikipedia. Y queda mejor ahora en esta Harley de diseño clásico y tecnología del siglo XXI, porque su pequeño tamaño refuerza esa idea de estar ante una máquina que prácticamente es “solo 2 grandes ruedas y un gran motor motor”.

Detalles mejorables

Estéticamente el depósito de 2 galones (7.9 litros) es una belleza de diseño absolutamente intemporal. Solo tiene un problema. El que mencionamos. ¡Caben menos de 8 litros!. Para un 125 monocilíndrico de 2 tiempos estaba muy bien, pero que para un bicilíndrico de 1200 cc se queda “un poco” corto. Lo cierto es que si le das un poco de caña, no llegas a hacer 100 kilómetros, con los 6 litros que consume antes de que se encienda la luz de reserva. ¡Y pensar que los que nos resistimos inútilmente a los avances tecnológicos, ponemos como excusa la poca autonomía de los vehículos eléctricos!. Puede que si circulas en una moto eléctrica tengas que esperar un buen rato para hacer una recarga después de haber recorrido 300 kilómetros, que algunas ya los hacen, pero en la Forty-Eight habrás parado 3 veces. Eso triplica las posibilidades de ligar con las camareras en los restaurantes de las gasolineras, de fardar de moto y de estirar las piernas... pero en trayectos largos puede acabar convirtiéndose en algo incómodo.ver galeríaHarley Davidson Forty-Eight

Otro punto curioso es que en 69 años que tiene este depósito, a nadie se le haya ocurrido añadirle un tapón con llave de serie, que curiosamente sí que existe como accesorio original y cuesta poco mas de 70 euros. Puede que piensen que “cabe tan poca gasolina dentro, que hay pocas posibilidades de que alguien intente robarla” y razón no les faltaría... pero tanto el tapón de gasolina como el de aceite son demasiado fáciles de quitar y siempre están expuestos a que un gracioso quiera tener “un recuerdo” de esa bonita Harley que ha visto aparcada.

La buena noticia es que por no tener, esta moto no tiene ni llave de arranque en su forma clásica. Se pone en marcha dándole al botón de “toda la vida” pero solo si detecta la llave por control remoto que además aporta alarma de serie. Lo que habría sido un puntazo es que el bloqueo de la dirección fuera igual, porque puesto a no ponerle cerraduras a nada… pero se quedaron a las puertas de hacerlo perfecto.

Para acabar con los puntos negativos, que tampoco son tantos ni tan graves, querría comentar de un tapa no muy agraciada pero útil que ha desaparecido. Esta cubría los cables que pasan por la parte inferior del chasis y van por debajo del asiento, desde detrás del depósito de gasolina hasta unos conectores que hay justo delante del depósito de aceite. No era la más bonita del mundo, pero cumplía su función al cubrir el manojo de cables que la casi inexistente carrocería de esta moto es incapaz de disimular. Desconozco los motivos por los cuales hoy se dio paso a una especie de malla elástica que reúne el colorido cableado sin ocultarlo del todo, pero se que es uno de los pocos puntos estéticos que Harley debería mejorar en una moto diseñada y nacida para ser lucida.
No es que no haya más puntos que puedan ser mejorados. Todo en la vida puede ser mejorado, pero hay cosas de esta moto que no pueden tocarse sin cargarse otros puntos igual de fundamentales o más, que los potencialmente retocables.

Música para tus oidos

ver galeríaHarley Davidson Forty-EightEl escape es el responsable directo de un sonido que permanece inalterado como firma inequívoca que certifica a una saga legendaria de máquinas. Se forjó con su “música”, el prestigio de una de la marcas mas deseadas del mundo, pero a fuerza de cumplir normativas, ha ido perdiendo cualidades, no en sonido pero sí en volumen. Es verdad que Harley Davidson en general y la familia Sportster en particular, disfruta de una extensa gama de accesorios que entre partes originales y de la industria auxiliar, quizás sume más piezas disponibles para personalizar sus vehículos que los disponibles para todo el resto de marcas que fabrican motos custom del mundo juntas.

Si bien la oferta de escapes es extensa, la solución no es buena del todo. Da igual que encuentres un concesionario Harley dispuesto a instalarte unos Screamin eagle sin perder la garantía. Lo cierto que muchos de estos escapes cada vez se ajustan menos a la realidad del mundo que nos ha tocado vivir. Hay que tener en cuenta que, descuentos a parte, cuestan a partir de unos 800 € y en principio se venden como piezas que “puede” que varíen el resultado y que además no sea apto en tu próxima ITV.

Por mucho que los amantes de las Harley no queramos que las cosas cambien... lo cierto es que están cambiando y cada vez mas tendremos que hacernos a la idea que contaminar poco es una necesidad, en la que todos tenemos que aportar nuestra parte.ver galeríaHarley Davidson Forty-Eight

Lo verdaderamente revolucionario sería encontrar unos escapes que sonaran un poco más, pero capaces de pasar la estrictas normativas medioambientales que cumplen los de serie. Siendo honesto: me preocupa menos aturdir a las señoras del barrio, pero sí me importa el aire que respiran, entre otras cosas, porque respiran el mismo que yo.

La parte ciclo

Tanto la imponente horquilla con barras de 49 milímetros como los nuevos amortiguadores regulables traseros, cumplen con su tarea sin destacar en exceso. No falla en momentos críticos, pero quizás los amortiguadores no son todo lo confortables que los usuarios que compran una moto diseñada para pasear podrían aspirar.

Lo cierto es que la Forty-Eight es una moto muy baja y las suspensiones son casi por necesidad un poco duras. Si no lo fueran, no solo las estriberas acariciarían el asfalto con facilidad, sino que habría que vigilar de no rozar la parte baja de los escapes en curvas cerradas.

ver galeríaHarley Davidson Forty-EightEl disco delantero flotante de 292 milímetros y el trasero de 300 junto con sus pinzas de 2 pistones correspondientes sumados al ABS, también hacen su trabajo con eficiencia.
Ya casi había prescindido de meterme en el berenjenal de evaluar las cualidades dinámicas de una moto a la que pocos valorarán por sus prestaciones, cuando un incidente me recordó el valor de las cosas que hacen lo que se pretende de ellas.
Hacía el corto trayecto que va desde Barcelona a las oficinas que Harley Davidson en Sant Cugat del Vallés, para devolver la moto y dar la prueba por concluida. Eran las nueve de la mañana de un día frío y húmedo, en el que bien podría haber optado por un camino menos “lúdico”, dado que al mismo destino se puede llegar por dos autopistas diferentes. Pero tenía tiempo de sobra y la carretera de curvas me pareció la opción más entretenida para la mañana de un jueves gris. Pero en el trayecto, un desgraciado que circulaba por el carril contrario, se lanzó a pasar un camión sobre la línea continua en un tramos que prácticamente no tiene tramos rectos. Los dos autos que iban delante de mi frenaron en seco y yo con una Harley ajena sobre asfalto mojado, sin más apreté los frenos y me limité a dejar que ABS hiciera su trabajo.

Como propietario de una Harley más antigua que esta Forty-Eight, sé que no me habría matado contra el Nissan blanco que llevaba delante, pero también sé que sobre unas barras 10 milímetros más delgadas y sin ABS, me habría detenido “contra” y no “ante”  el coche de delante.

Conclusiónver galeríaHarley Davidson Forty-Eight

El precio es otra cosa que ha cambiado con los años. La moto que en 2010 se anunciaba por 11.000 euros, hoy cuesta 12.690 € la negra, siendo de 13.070 la nuestra en color: la negra matriculada y homologada para circular con pasajero se queda en los 14.120€ . Tiene gracia que den los precios de motos como esta sin matricular, como si uno pudiera circular sin matrícula o existiera alguien que compra una Forty-Eight para usarla solo en circuito…

Puede que pienses que es un poco caro y no voy a ser yo el que te diga que te equivocas, pero lo cierto es que una Forty-Eight de segunda mano de 2010 ronda los 9.000 euros, nada mal para una moto que hace 5 años costaba 11.000. Es una de las pocas motos que puedes comprar en cuotas con la confianza plena en que mucho antes de que hayas pagado la mitad, la moto valdrá mas de lo que le debes al banco... Además esta moto, destinada a convertirse en un clásico, irá desvalorizándose poco a poco como lo hacen todas las Harleys antiguas, hasta el punto en el que empiece a revalorizarse nuevamente.

Harley también sabe que sus motos casi no pierden valor y por eso Harley OWN las financia a partir del 20% de su precio final. En 23, 35 o 47 cuotas “mas una”, te aseguran un Valor Futuro Garantizado (VFG), momento en el cual podrás escoger qué hacer: pagar la cuota final y quedártela, cambiarla por otra Harley nueva y seguir pagando, o devolver la moto.

Mas allá de que mi argumento y las condiciones de financiación te convenzan, lo cierto es que el pequeño detalle de que la moto venga homologada para una plaza, no es más que anecdótico si lo negocias antes de pagar la moto. Es un auténtico dolor de cabeza si prescindes de hacerlo y un día compras un asiento, un par de estribos, los montas y crees que con esto has solucionado todos los problemas. Homologar la moto para dos plazas es solo un trámite, pero que cuesta dinero y que puede meterte en un lío muy gordo si no lo haces y un día tienes el más mínimo percance transportando un pasajero.

No sé hasta donde tiene sentido esperar que esta moto sea tan cómoda como una moto más alta, o tan ágil como una naked de esas que a veces hasta comparten base con motos deportivas.ver galeríaHarley Davidson Forty-Eight

Puestos a ponerle pegas, siempre podríamos hablar de cosas que a la mayoría de los harlistas no le molestan, más bien aprecian, como las vibraciones a bajas revoluciones o de lo poco que se estira su motor comparado con otros bicilíndricos. Pero hacerlo, tendría tanto sentido como quejarse de que con esta moto es complicadísimo hacer motocross. Los que pretenden eso, sin más deberían estar buscando otra cosa.

Quien sepa valorar una moto con una estética única, dueña de una fiabilidad indiscutible gracias a un motor que lleva evolucionándose desde 1984, difícilmente querrá correr carreras a nadie con esta moto. Sin más, disfrutará el hecho de que una máquina tan bonita y tan auténtica siga fabricándose. Agradecerá que aunque no siempre se comporte a gusto de moteros acostumbrados a otro tipo de máquinas, todo lo que un enamorado de las bobbers pretende de una moto como esta, vaya bien.

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