La prueba del vapor
03/12/2009 - Reportaje
A todos nos ha pasado alguna vez. Te detienes en un semáforo una fría mañana de invierno. Tu casco te protege de las inclemencias y, por eso, llevas la pantalla bajada, que a estas horas el viento en los ojos y la cara se hace muy molesto, incluso a baja velocidad. De repente, sin previo aviso, una espesa capa de vaho empaña tu visera y nubla todas tus posibilidades de ver a través suyo. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué esa pérdida de visión repentina? Este frecuente problema es motivado por el vapor de agua que generamos durante nuestra respiración.
En condiciones de temperaturas muy bajas, el agua contenida en el vapor no puede disiparse rápidamente (algo que sí sucede en marcha) y cubre en un santiamén toda la superficie del casco. Por esa razón este problema es habitual en las épocas frías, mientras que es muy extraño que algo así suceda en pleno verano. Obviamente, en el caso de un casco abierto, o tipo jet, este problema deja de ser tal, puesto que estos cascos permiten un rápido intercambio de gases.
En el caso de los cascos integrales, la estanqueidad es uno de los requisitos más apreciados, tanto por el tema auditivo como por la comodidad que supone que no entre aire al circular a determinada velocidad. La contraprestación de esta estanqueidad es que favorece la formación de vaho en el interior del casco por la diferencia de temperaturas existentes entre ambos lados de la pantalla. Esto se puede solucionar abriendo la misma, pero entonces el aire de marcha genera molestas turbulencias y ruidos, además de impactar directamente contra nuestro rostro, por lo tanto, no es una solución valida. En nuestro caso, el de los motoristas que circulamos a diario a ritmo moderado, el problema no deja ser prácticamente una anécdota diaria sin mayor importancia. Sin embargo, cuando aumentas el ritmo, la falta de visibilidad es un aspecto de seguridad que no se debe dejar de lado.
Este problema se acrecienta en el caso de pilotos de competición, que ruedan al límite de sus posibilidades durante una buena secuencia de minutos. Y si molesto resulta en aire de marcha a ritmos legales, imagínate lo que puede suponer eso a 300 km/h. No tienes más que echar un vistazo a la parrilla de salida de una carrera del Mundial o de SBK cuando la lluvia hace aparición: Nariceras en el casco, dobles pantallas, mascarillas rodeando la boca del piloto sellados con cinta... todo en pos de no perder la mayor arma del piloto: la visibilidad. Por tanto, este es un problema con el que ya se han enfrentado los fabricantes y miles de pilotos a lo largo de los años.
Texto y fotos: Moto Fácil
Ilustración: Pedro Freire
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